18190(19-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18190  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE:  

Dr.   HERMAN   GALAN  CASTELLANOS   

APROBADO ACTA No.201  

Bogotá, D.C., diecinueve (19) de diciembre de  dos mil uno (2001).   

VISTOS  

         

                                

Decide la Corte sobre la demanda de casación  presentada  por  el  defensor de ELICERIO CANACUE GUTIERREZ, contra la sentencia  de  segunda  instancia  proferida  el  2  de  noviembre  de 2000 por el Tribunal  Superior  de  Buga, en el proceso penal por el cual se le condenó por el delito  de homicidio culposo de JULIO CESAR SALAZAR MEJIA.   

La  sentencia  de  segunda  instancia  fue  impugnada  en  casación  en  vigencia  de  la  ley  553  de  2000 y antes de la  ejecutoria   de   la   sentencia  de  la  Corte  Constitucional  C  – 252 de 2001.   

ANTECEDENTES   

1.  A  consecuencia de la colisión violenta  ocurrida  en  el  municipio  de  Palmira  (V),  el 21 de abril de 1995, entre la  buseta  de placa VPB – 210  y  la  motocicleta  UMR  –  78,  conducidos en su orden por ELICERIO CANACUE GUTIERREZ y JULIO CESAR SALAZAR  MEJIA perdió la vida el último de los mencionados.   

                                   

2.   La  Fiscalía  148 Seccional de la  Unidad  de  Palmira  (V)  calificó el sumario el 9 de febrero de 1996, acusó a  ELICEIRO  CANACUE  GUTIERREZ  del  delito  de  homicidio  culposo,  conforme  al  artículo  329 del C.P. Esta providencia quedó ejecutoriada el 29 de febrero de  1996.   

                                   

3.  La  causa  correspondió  tramitarla  al  Juzgado  Cuarto  Penal  del Circuito de Palmira, quien avocó el conocimiento el  12  de  marzo  de 1996. Después de señalar varias veces fecha para celebrar la  audiencia  pública  (fls.  224,  230,  236, 241, 256, 267 y 274), finalmente se  realizó el debate oral el 14 de diciembre de 1999.   

La primera instancia culminó el 25 de enero  de  2000  con sentencia condenatoria en contra de ELICERIO CANACUE GUTIERREZ por  homicidio  culposo,  en  la  que  se  le  impuso  24 meses de prisión, multa de  $1.000,  suspensión  de  la  actividad  de  conducir  vehículos  por  un año,  interdicción  de  derechos y funciones públicas por el mismo término al de la  pena  principal  y lo conminó a pagar $1.335.000 por perjuicios materiales y el  equivalente  a  600 gramos oro por perjuicios morales. El juzgador se abstuvo de  condenar  por  perjuicios  a  los terceros civilmente responsables vinculados al  proceso. Se concedió la condena de ejecución condicional.   

Apelado por la parte civil el fallo referido  en  el  párrafo  anterior,  el  2  de  noviembre de 2000 el Tribunal de Buga lo  confirmó,  con  las  siguientes  modificaciones:  Condenar  a  ELICERIO CANACUE  GUTIERREZ,  así como a los terceros civilmente responsables  IDOLFO LOZANO  MEJIA  y  a  la  Empresa  Palmira  de  Transportes  Ltda, a pagar solidariamente  $40.317.010  por  concepto  de  lucro cesante y por daño emergente la suma de $  1.335.000.   Adicionó  los  perjuicios  morales  en  300  gramos oro a los  fijados por el a quo.   

4.  El defensor del procesado interpuso  casación   contra   la  sentencia  de  segunda  instancia  y  oportunamente  la  sustentó.  El  traslado a los no recurrentes venció el 13 de febrero del 2001.  El  expediente  llegó  a la corporación el 1 de marzo del año en curso, y una  vez  efectuado  el  reparto  pasó  al  despacho  para  proveer  el  12 de marzo  siguiente.   

DEMANDA     DE  CASACION   

Al amparo de la causal tercera del artículo  220  del  C.P.P. se acusa la sentencia de segunda instancia de haberse proferido  en  un juicio viciado de nulidad, por violación de los artículos 29 de la C.N.  y 1 del C.P.P.   

En  el  desarrollo  del  cargo  sostiene  el  casacionista  que la nulidad radica en la ausencia de defensa técnica, dado que  en  la fase de la investigación el incriminado contó con dos defensores que no  solicitaron  pruebas  favorables,  ni presentaron alegatos o recursos contra las  decisiones,  no  contrainterrogaron a los testigos. Si bien durante el juicio el  procesado  contó  con  un defensor y se podría decir que “ello convalidó la  actuación”,  también  lo es que el derecho de defensa se extiende a la etapa  del sumario.   

Solicita  la  nulidad  desde el cierre de la  investigación.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.La   sentencia   de  segunda  instancia,  providencia  que  impone  el cumplimiento de una actuación compleja en sus fase  posterior,  que  demanda  notificación  y  ejecutoria,  cobró firmeza el 17 de  noviembre de 2000, esto es, en vigencia de la ley 553 de 2000.   

Si  tenemos  en  cuenta  el  principio de la  preclusión   y   de   los   efectos   hacia   el   futuro   de  los  fallos  de  constitucionalidad  (artículo  45  de  la  ley  270  de  1996),  dado que no se  precisaron    efectos    retroactivos    en    la   sentencia   C   –  252  del 28 de febrero del 2001, en  el  sub  judice,  por  razón  de las disposiciones vigentes para cuanto el acto  procesal  de impugnación se cumplió, debe hablarse de prescripción de la pena  y  no  de  la  acción.  Esta  última  fue  interrumpida definitivamente con la  ejecutoria  de la decisión de segundo grado, pues la situación para efectos de  la  casación quedó plenamente en firme en vigencia de la ley 553 ídem y antes  de  proferirse  el  citado  fallo  de la Corte Constitucional, lo cual impide en  este  caso  invocar  la no ejecutoria de la sentencia, con las consecuencias que  ello  implica sobre la prescripción, no de la acción sino de  la pena, en  virtud de lo antes dicho.   

2.   No  habiéndose extinguido para el  Estado  la  potestad  de  investigar,  juzgar  y  sancionar en el sub judice, lo  procedente  para  la Sala, armonizando la decisión de la Corte Constitucional y  las  disposiciones  procesales  aplicables en este asunto, es entrar a calificar  la  demanda  presentada  por el defensor de ELICERIO CANACUE GUTIERREZ, a efecto  de  establecer  si se superan los requisitos formales y de técnica que la ley y  la jurisprudencia tienen establecidos al respecto.   

                            

3.  El   trámite  de  la  casación  en  este  caso  se  rige  por  las  disposiciones contenidas en la ley 553 de 2000, a saber:   

3.1.  La  casación  común  es viable contra  sentencias   ejecutoriadas  de  segunda  instancia,  proferidas  por  Tribunales  Superiores  de  Distrito  Judicial  o Penal Militar, en procesos adelantados por  delitos  con pena privativa de la libertad cuyo máximo previsto exceda los ocho  años, así la sanción corresponda a una medida de seguridad.   

     

3.2. La casación discrecional procede contra  los  fallos  de segundo grado distintos a los referidos en el acápite anterior,  siempre  que  sea  necesaria  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la  garantía  de  los  derechos  fundamentales.  En este caso el legislador exigió  para la demanda el cumplimiento de los demás requisitos de ley.   

3.3.  Ejecutoriada  la  sentencia  se  corre  traslado  a  los  sujetos  procesales  por 30 días para que presente demanda de  casación  y  posteriormente  se  hace  lo  propio  por  15  días  para  los no  recurrentes.   Vencido  los  traslados,  el funcionario judicial de segunda  instancia  debe  enviar  las  diligencias  a  la Sala Penal de la Corte para que  califique  la  demanda  de  casación  ordinaria  o discrecional en cuanto a sus  presupuestos y su aspecto formal.   

3.4. Con la ley 553 de 2000 se suprimió en el  sistema  la  interposición y concesión del recurso de casación común ante el  ad  quem  y  la concesión de la casación excepcional por la Corte. El Tribunal  solamente  puede declarar extemporánea la presentación de la demanda o remitir  el  original  del  proceso  al  juez  de  ejecución  de penas si no se presenta  aquella.  Los  demás  aspectos  de  viabilidad  del  recurso, como procedencia,  legitimación,  interés  o  quantum  de  la  pena, le corresponde hacerlas a la  Corte al momento de calificar la demanda.   

4. El apoderado de ELICERIO CANACUE GUTIERREZ  presentó  demanda  de  casación  oportunamente,  reclamando  la  nulidad de la  actuación  por  desconocimiento  del  derecho de defensa técnica y sin hacerse  referencia  a  la  casación discrecional, expresó simplemente el propósito de  presentar demanda de casación.   

5.  El  delito  contra  la  vida  imputado  a  ELICERIO  CANACUE  GUTIERREZ  (homicidio  culposo)  fue  sancionado  conforme al  artículo  329 del decreto 100 de 1980, en el que el legislador previó una pena  privativa  de  la  libertad mínima de 2 años y  una máxima de 6 años de  prisión.   

El estatuto procesal penal aplicable en el sub  judice   para   efectos   de   la   casación   ordinaria,  según  se  expresó  anteriormente,  procede  para delitos con pena privativa de la libertad prevista  cuyo máximo exceda de ocho años.   

Frente  a esa previsión normativa y teniendo  en  cuenta  que  el  delito  de homicidio culposo por el cual resultó condenado  CANACUE  GUTIERREZ  tiene  señalada  una pena privativa de la libertad de 2 a 6  años,  es  evidente  que  la  casación  común  resulta  improcedente,  por no  adecuarse  la  misma  a  los  postulados  del  artículo  señalado en razón al  quantum  de  la  pena,  lo que da lugar a que se inadmita la demanda, pues ésta  fue  la  modalidad  de  decisión  autorizada  en  el  artículo  9 ídem  para  el escrito que no reúne los  requisitos  o los presupuestos establecidos por el legislador para la casación.   

6.  Aunque  el  impugnante  no  manifestó el  propósito  de  acudir  a  la casación discrecional, deber ineludible si a esta  modalidad  desea  acudir  el  impugnante,  si  la demanda presentada a nombre de  ELICERIO  CANACUE  GUTIERREZ  se  examinara  a  la  luz de las exigencias que al  respecto  estableció  la  ley  553  de  2000,  aquella  tampoco  superaría las  condiciones  técnicas  mínimas,  dado  que se ha debido destinar, lo que no se  hizo  por el recurrente, un capítulo del libelo a demostrar la necesidad de: a)  Desarrollar  la jurisprudencia en un aspecto específico del derecho relacionado  con  los  hechos  objeto  del proceso, o b) El restablecimiento de una garantía  fundamental  desconocida,  pues  sólo  a  esos  dos  eventos  se  restringe  la  admisibilidad de la casación discrecional.   

7.   El   impugnante   no  se  sometió  al  cumplimiento  de  los  requisitos  formales  y  sustanciales  que se exigen para  concederse  la  casación ordinaria o discrecional, por  lo que con base en  lo  dispuesto  por el artículo 226 del C.P.P., modificado por el artículo 9 de  la   ley   553  de  2000,  la  Sala  declarará  la  inidoneidad  formal  de  la  demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

Primero.  Inadmitir  la  demanda de casación  presentada   por   el   defensor   del  procesado  ELICERIO  CANACUE  GUTIERREZ.   

Segundo.  Declarar  desierta  la impugnación  interpuesta,  debiéndose  regresar  la  actuación al Tribunal de origen por no  proceder recurso alguno contra esta providencia.   

                                            

Cópiese     y  cúmplase   

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                              JORGE    E.    CORDOBA  POVEDA   

         

HERMAN   GALAN   CASTELLANOS            CARLOS A.  GALVEZ  ARGOTE                                            

JORGE  ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO                                   EDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                      

ALVARO   O.   PEREZ  PINZON                                            NILSON      PINILLA     PINILLA                         

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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