18542(18-06-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18542  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE E. CÓRDOBA  POVEDA   

Aprobado   acta   N°  64   

Bogotá D. C., dieciocho (18) de junio de dos  mil dos (2002).   

V I S T O S  

Resuelve  la  Sala  la  solicitud  de pruebas  elevada  en  el  trámite  de  extradición del ciudadano colombiano ÁLVARO MORENO NOVOA.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  El  Gobierno  de  Canadá,  mediante Nota  Verbal  N°  0103  del  21  de  junio  de  2001,  por conducto de su Embajada en  Colombia,   solicitó  formalmente  la  extradición  del  ciudadano  colombiano  ÁLVARO         MORENO        NOVOA.   

2. Conforme a lo conceptuado por el Jefe de la  Oficina  Jurídica  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, la normatividad  aplicable  para  el  trámite  del  presente  caso,  es el Tratado de Recíproca  Extradición  de  Reos,  suscrito  en  Bogotá el 27 de octubre de 1888 entre el  Reino  Unido  de  Gran Bretaña e Irlanda del Norte y la República de Colombia,  aprobado  por la Ley 148 del 28 de noviembre de ese mismo año, y la Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes y  Sustancias  Sicotrópicas,  suscrita  en  Viena  el  20  de  diciembre  de 1988.   

3.  Con  oficio  del  29 de junio de 2001, el  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho,  luego de considerar perfeccionado el  expediente,   remitió   la  documentación  relacionada  con  la  solicitud  de  extradición    presentada,    demandando    de    la    Sala    el   respectivo  concepto.   

4.  Corrido  el  traslado  para pedir pruebas  (art.  518  del  C.  de  P.  P.),  el  defensor  del  solicitado en extradición  depreca  las siguientes:   

4.1. Que se solicite a la Academia de Historia  de  Canadá  o  su  equivalente,  certificación  en  la  que  se  haga  constar  “si  durante su proceso de independencia de la Gran  Bretaña,  existió o no un importante personaje político de nombre W. LAURIER,  quien  para  el año de 1867, vale decir, con anterioridad a la suscripción del  tratado  con  fundamento  en  el  cual se solicita la extradición, conformó un  gabinete  ministerial conocido como de ‘todos    los    talentos’  y el cual logró, entre otras cosas, EL DERECHO A NO ESTAR LIGADO  POR  LOS  TRATADOS  BRITÁNICOS,  como  se  sostiene  en  LA  NUEVA ENCICLOPEDIA  LAROUSSE, Tomo 2, pág. 1610”.   

Lo anterior por cuanto no comparte el concepto  emitido  por el Ministerio de Relaciones Exteriores, según el cual existe entre  Colombia  y  Canadá  el  Tratado  de  Extradición suscrito el 27 de octubre de  1888.   

4.2.  Que  se  solicite  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  envíe  “no certificación,  SINO  COPIAS  AUTÉNTICAS  DE  LAS NOTAS DE CANJE Y RATIFICACIÓN DEL TRATADO DE  1888   ADUCIDO   POR   EL   ESTADO   REQUIRENTE,   y   que   reposen   en  dicha  entidad”.   

4.3.  Que  se  solicite  al Estado requirente  remita  decisiones  de  la Corte Suprema de Justicia de Canadá, “con  relación al tratado de 1888, lo cual, como es apenas natural,  deberá  hacerse  dentro  de los parámetros consignados en el artículo 188 del  C. de P. Civil”.   

4.4.  Que por vía diplomática se solicite a  la  Secretaría  General  de  las  Naciones Unidas certifique si el retiro de la  reserva  número  1  de la Ley 67 del 23 de agosto de 1997, por medio de la cual  se  aprueba la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de  Estupefacientes  y  Sustancias  Sicotrópicas,  “fue  puesta  a  disposición  de  los demás Estados firmantes de la Convención y de  ser   así   que  se  sirva  remitir  la  documentación  respectiva”.   

4.5.   Teniendo   en  cuenta  los  derechos  fundamentales  consagrados  en  nuestra Carta Política, se solicite al Gobierno  de  Canadá  remita  copia  de  toda  la actuación adelantada por el Juez de la  Corte  en  Quebec,  con  el fin de establecer “si se  dan  o no los elementos del hecho punible, en particular los relacionados con el  objeto  material,  pues  de  no  ocurrir  ello así, las conductas atribuidas no  serían delictivas”.   

4.6.  Que  se  oficie  a  la Corte Suprema de  Canadá,  con  el  objeto  de  que  informe  sobre  la  inconstitucionalidad  de  “una  disposición penal que establecía mínimo de  pena  y la consecuencial INAPLICABILIDAD DE TAL SITUACIÓN, lo que supondría la  inexistencia  de  mínimos  del  Derecho  Penal  Canadiense,  no siendo posible,  entonces,   predicar   una   equivalencia  sustantiva  y  generaría  gravísima  violación  al  principio constitucional de la legalidad, con la incertidumbre e  inseguridad  jurídica  que  para  el requerido ello supone, como quiera que los  MÍNIMOS  SON  PARTE  DEL PRINCIPIO DE LEGALIDAD DE LAS PENAS EN NUESTRO DERECHO  POSITIVO”.   

4.7.  Que  el juez canadiense “certifique  si en relación con los hechos allí investigados y que  son  materia  de  la  presente actuación, HAN SIDO DEJADOS EN LIBERTAD ALGUNO O  ALGUNOS  PROCESADOS,  PARTICULARMENTE  PORQUE  DE  SER  ELLO ASÍ, Y CONOCER LOS  FUNDAMENTOS  CON BASE EN LOS CUALES ELLO OCURRIÓ, LA EXTRADICIÓN CARECERÍA DE  OBJETO,  YA  QUE  SI  LA  MISMA  SUERTE DEBE CORRER EL DOCTOR MORENO, ATENTARÍA  CONTRA  PRINCIPIOS  FUNDAMENTALES  COMO EL DE LA FAVORABILIDAD, LA DIGNIDAD Y LA  UNIDAD  FAMILIAR  EL  CONCEDER  UNA  EXTRADICIÓN  QUE DE ANTEMANO SE SABRÍA NO  TENDRÍA REPERCUSIÓN EN SU CONTRA”.   

4.8. Que se solicite la legislación penal de  Canadá,  con  el  fin  de  establecer  si  en el proceso existen etapas como la  acusación,  la  encuesta  sobre  libertad y la averiguación preliminar, lapsos  donde    el   juez   valora   la   prueba,   “para  posteriormente   dar   lugar   a   determinar   si   hay   o   no   ‘MÉRITO  PARA  EL  PLEITO’,  con  lo  que aspiramos quede claro  que       la       supuesta       ‘acusación’,  no  equivale,  ni sustancial ni mucho menos procesalmente, a nuestra resolución  de  acusación,  ya  que la equivalencia no es, no puede ser simplemente formal,  sino        requiere,        igualmente,        ser       sustancial”.   

4.9.  Que  la Corte Suprema de Canadá remita  dos  decisiones  referidas  a  las  diversas  etapas  procesales  en precedencia  aludidas,  donde  aparezcan  claramente el análisis sobre los requisitos de las  mismas,  a  fin  de  precisar  las  diferencias que puedan existir entre las dos  legislaciones,  para contar con lo elementos de juicio suficientes y así evitar  una comparación mecánica.   

             

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  De  conformidad  con  lo estipulado en el  artículo  18  del  Código Penal, el trámite de extradición está sujeto a lo  establecido  en los Convenios o Tratados internacionales, de carácter bilateral  o  multilateral o, a falta de éstos, a las normas contempladas en el Código de  Procedimiento  Penal,  lo que significa que existiendo Tratado entre los Estados  requirente  y requerido, su disposiciones prevalecen sobre las contenidas en las  respectivas legislaciones.   

Por lo tanto, según lo conceptuó el Jefe de  la   Oficina   Jurídica   del   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores,  las  normatividades  aplicables para el trámite del presente caso, son el Tratado de  Recíproca  Extradición  de  Reos, suscrito en Bogotá el 27 de octubre de 1888  entre  el  Reino  Unido  de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y la República de  Colombia,  aprobado  por  la Ley 148 del 28 de noviembre de ese mismo año, y la  Convención   de   las   Naciones   Unidas   contra   el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes   y  Sustancias  Sicotrópicas,  suscrita  en  Viena  el  20  de  diciembre  de  1988,  incorporada en nuestra legislación mediante la Ley 67 del  23 de agosto de 1993.   

De manera que el trámite y el concepto de la  Corte  deben  fundamentarse en las normas en precedencia relacionadas y no en el  artículo  520 del C. de P. Penal (Ley 600 de 2000), pues, como ya se advirtió,  prevalecen  los  tratados  o  convenios  internacionales sobre las legislaciones  internas  de  cada  país,  siendo  aquellas  las  que  reglan  el  trámite  de  extradición,  según  las  exigencias  y  limitaciones pactadas por los Estados  contratantes.   

2. Teniendo en cuenta lo anterior, las pruebas  solicitadas  por  el  defensor  del  solicitado  en extradición, señor Álvaro  Moreno Novoa, serán negadas por impertinentes.   

En   efecto,   los  medios  de  convicción  solicitados  en  los  numerales  4.1.  4.2.  4.3  y 4.4., en los que pide que se  alleguen  al  presente  trámite  certificaciones,  copias  y  decisiones  de la  Academia  de  Historia  y  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  de Canadá, del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia y de la Secretaría General de  las  Naciones  Unidas,  así  como  que se certifique si el retiro de la reserva  número  1  de  la  Ley 67 del 23 de agosto de 1997 fue puesta a disposición de  los  demás Estados firmantes de la Convención de las Naciones Unidas contra el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes  y  Sustancias  Sicotrópicas,  resultan  impertinentes  e  inútiles,  pues lo que pretende es desconocer el concepto que  rindió  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  en el sentido de que entre  Colombia    y    Canadá    existen    los    citados   Tratados   y   Convenios  Internacionales.   

Sobre  este  punto,  debe  reiterarse  que la  emisión  de  dicho  concepto corresponde exclusivamente al Gobierno Nacional, a  través  del  Ministerio  de Relaciones Exteriores, por lo que la Corte no puede  inmiscuirse  en esa órbita funcional claramente delimitada por la Constitución  y  la  ley,  ni ejercer control sobre ella, es decir, carece de competencia para  dirigir,  controlar  y,  menos,  verificar  el  marco  normativo a que el Estado  colombiano  debe  sujetar  sus  relaciones internacionales, las que, por mandato  constitucional,  son  del resorte  exclusivo del Ejecutivo, al tenor de los  artículos 9°, 226 y 227.   

En lo que concierne a la prueba solicitada en  el  numeral  4.5.,  se  negará  por superflua e impertinente, pues lo datos que  obran   en  la  documentación  remitida  son  suficientes para que la Sala  pueda  determinar  si  el  hecho  punible  por  el  cual  se  solicita   la  extradición  está  contemplado  en  los  tratados, pero sin que le corresponda  decidir  sobre  la  existencia  del  delito,  ni sobre la autoría, ni sobre las  circunstancias  en  que  se  cometió,  ni  sobre  la  culpabilidad, ni sobre la  dosimetría  penal,  pues  la  Corte  no  ejerce función jurisdicente, ni puede  desconocer  la  soberanía del Estado requirente, como de manera reiterada se ha  sostenido    por    la   doctrina   de   la   Sala1.   

En cuanto a las pedidas en los numeral 4.6. y  4.7,  tendientes  a  cuestionar  la  constitucionalidad de un precepto del país  solicitante  y  si  con  relación  a  los hechos que son materia de la presente  actuación  han  sido  dejados  en  libertad  alguno  o  algunos  procesados, se  negarán  por  impertinentes, pues ello implicaría una intromisión indebida en  la  jurisdicción  del  país  requirente,  siendo aspectos que, en el evento de  concederse  la  extradición,  deberán  ser debatios al interior del respectivo  proceso y ante las autoridades extranjeras.   

Sea del caso reiterar que en el trámite de la  extradición  no  se  juzga  la conducta del solicitado, ni la Corte actúa como  juez,  ni  realiza  un proceso judicial, sino que, simplemente, conceptúa si se  cumplen  o  no  los  requisitos  señalados  en  el  respectivo tratado o, en su  defecto, en la ley, para conceder la extradición.   

Finalmente,  en  lo  atinente  a  las pruebas  impetradas   en  los  numerales  4.8  y  4.9,  tampoco  se  accederá,  pues  es  innecesario  para  efectos  del  concepto,  al  tenor  de  lo  establecido en el  artículo        XI        del        Tratado2,   conocer   las  etapas  del  proceso   penal   canadiense,  por  lo  que  se  negarán  por  impertinentes  e  inútiles.   

En  consecuencia,  se  negarán  las  pruebas  solicitadas por el defensor del requerido en extradición.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

NEGAR  las  pruebas  pedidas   por   el   defensor   del  solicitado  en  extradición,  ÁLVARO   MORENO   NOVOA,  conforme  a  lo  expuesto en la parte motiva de esta decisión.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase.  

ALVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                            JORGE   E.  CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN   GALAN   CASTELLANOS                          CARLOS   A.  GÁLVEZ  ARGOTE                                                                                                                                     No hay firma   

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                 EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO                                     

CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                                          NILSON E. PINILLA PINILLA   

No hay firma  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

         Secretaria   

    

1  Ver,  entre otras, extradición 16728, 16 de mayo/01,  auto septiembre 13 13/01, M. P. Dr. Carlos Augusto Gálvez Argote   

2  Dice  el  artículo  XI:  “La  extradición  sólo  tendrá   lugar  si  las  pruebas  fueren  suficientes conforme a  las  leyes  del Estado de quien se solicita, bien sea para justificar el sometimiento  del  procesado  a  juicio,  caso  que  el  delito  hubiera  sido  cometido en el  territorio  del  mismo  Estado, ó bien para probar que el  reo es la misma  persona  sentenciada por los Tribunales del Estado que hace la demanda, y que el  delito   de  que  ha  sido  convicta  es de aquellos respecto de los cuales  podría  haber sido concedida la extradición, al tiempo de la sentencia, por el  Estado  de  quien  se  solicita. Ningún criminal será entregado antes de haber  transcurrido  quince  días desde la fecha que fue reducido a prisión en espera  de la orden de entrega.     

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