18350(27-09-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 18350  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.  EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta Nro.  116  

          Bogotá,  D.C.,  veintisiete  (27)  de  septiembre  de  dos mil dos  (2002).   

         Se pronuncia la Sala sobre el recurso de  reposición  interpuesto  por  el  apoderado  del tercero civilmente responsable  contra  la  providencia  de  fecha  julio  16  último,  por medio de la cual se  inadmitió  la demanda de casación excepcional presentada en representación de  Transportes Rápido Ochoa S.A.   

ANTECEDENTES   

          1.   El  Juzgado  Penal  del  Circuito de Caucasia en fallo de  mayo  12  de  2000,  condenó  al  encausado  ARBEY DE  JESÚS  GÓMEZ  GIL  a las  penas  de  dos  (2) años de prisión, multa de mil pesos ($1.000) y suspensión  de  la  licencia de conducción de automotores por el lapso de un (1) año, como  autor  del  delito  de  homicidio  culposo,  ocurrido  en la madrugada del 17 de  septiembre  de  1996  y  del  cual  se  hizo  víctima  a  Oscar  Rafael  Romero  Arroyo.    De  igual  modo,  le  impuso  al procesado y a los terceros  civilmente  responsables, esto es, a la empresa Transportes Rápido Ochoa S.A. y  a  Pablo  Antonio Garzón, este último propietario del vehículo con el cual se  ocasionó  el  deceso, el pago en forma solidaria de los perjuicios materiales y  morales  causados  a  William Emigdio Romero González, Jaime David, Jorge Luis,  Rosiris  Ruth,  Rita  Meraris  y  Oscar  Luis  Romero  Mestra,  sucesores  de la  víctima.   

          El  Tribunal  Superior  de Antioquia, Sala de Descongestión Penal,  al   definir   la   apelación  presentada  por  el  apoderado  de  la  sociedad  transportadora  civilmente  responsable, confirmó la decisión del a quo con la  modificación  en el sentido de fijar los daños materiales y morales en la suma  equivalente  a  trescientos  cincuenta  (350) gramos oro, a favor de cada uno de  los  perjudicados  atrás relacionados, subsanando de este modo la incongruencia  detectada  al  respecto entre las partes motiva y resolutiva del fallo de primer  grado.   

         

          2.   Inconforme  con  el pronunciamiento de segunda instancia,  el   apoderado   del  tercero  civilmente  responsable  interpuso  la  casación  excepcional  y  con  miras  a  justificarla  adujo,  en  concreto,  la  necesidad  de  que  la Corte fijara el sentido y alcance de los  artículos  106  y  107  del  anterior  Código  Penal,  sugiriendo  además  la  necesidad  de unificar los supuestos pronunciamientos contradictorios de la Sala  en   la   interpretación   de   los   citados   preceptos   tratándose  de  la  discrecionalidad  otorgada  al  juzgador  para  fijar  la indemnización por los  daños   moral   y   material   cuando   no   pudieren   avaluarse   de   manera  pecuniaria.   

          De  igual  modo,  en  curso  de  las motivaciones correspondientes,  planteó  que  a partir de la promulgación de la actual Constitución Política  surgía  en  especial  ineludible  la garantía de los derechos fundamentales al  debido  proceso  y  a  la  defensa  del  tercero  civilmente  responsable;  como  también,  ante la futura vigencia para la época de presentación de la demanda  de  las  Leyes  599  y  600 de 2000, la exigencia de estar plenamente probado el  daño material para imponer su indemnización a cargo del tercero.   

          3.   En  decisión  de  julio 16 último, la Corte al examinar  las  razones  con apoyo en las cuales se pretendió acceder por vía excepcional  a  la  casación  en el presente asunto, coligió que el demandante no satisfizo  el  cometido  de  acreditar  que  una  decisión  de  la  misma contribuiría al  desarrollo  de  la  jurisprudencia, ni resultaba indispensable para la garantía  de los derechos fundamentales.    

De   ahí   que   dispusiera  entonces  la  inadmisión del respectivo libelo.   

  FUNDAMENTOS    DEL  RECURSO   

          El   representante   judicial  de  Transportes  Rápido  Ochoa  S.A  solicita  la reposición del pronunciamiento reseñado, y en lo rescatable de la  sustentación  estima “que los planteamientos fueron  serios  y  si  acaso no reúnen la máxima sabiduría jurídica, si contienen la  necesaria   para  que  se  toman  (sic)  con   seriedad   por   el   H.   Magistrado   Ponente   y   la   H.  Sala”.   

          Admite  con  la  Sala  que resulta intrascendente la errada cita de  las  fechas  en las que fueron proferidas las decisiones entre las cuales afirma  una  desarmonía  en  punto  de  la  indemnización de perjuicios, para insistir  simplemente  en  la  equivocación  de  la Corte “al  aceptar,  sin  profundizarse en el tema, que los dichos artículos 106 y 107 del  fenecido  Código Penal eran aplicables al tercero civilmente responsable con el  mismo  alcance  y  sentido que para el imputado y condenado como responsable del  ilícito penal”.   

          En  relación  con  los  cambios  normativos  que  el  casacionista  señaló  operados  en  la  referida  materia  y  la  respuesta  obtenida  de la  Corporación,    el    impugnante   plantea   que   el   objetivo   “debía  ser  consecuencial  a  la  conclusión  pretendida de la  Corte,  de  la  inaplicabilidad,  frente al Código Penal derogado, pero vigente  para  la fecha de expedición de la sentencia impugnada, de los artículos 106 y  107,  dada  la  exigencia  de  la plena de los daños, para poderse dar un fallo  condenatorio  al pago de perjuicios causados por la conducta ilícita, contra el  tercero civilmente responsable”.   

          Acota  finalmente, no entender porque la Sala acepta que se invocó  la  protección  para  los  derechos al debido proceso y a la defensa, pero más  adelante   reprocha   la  omitida  concreción  de  la  garantía  que  resultó  conculcada  y  su  incidencia  negativa  frente  a  los  intereses  del  tercero  civilmente responsable.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         1.  La Sala ha precisado y reitera  ahora,  que  al  tenor del artículo 189 del estatuto procesal penal, el recurso  de  reposición  debe  ser  sustentado en forma oportuna, esto es, el impugnante  tiene   la   carga   de  expresar  los  motivos  de  su  divergencia  frente  al  pronunciamiento   del  cual  deriva  un  agravio  que  lo  reviste  de  interés  jurídico;   inconformidad   que   debe   estar  orientada  mediante  argumentos  jurídicos,  fácticos  o  probatorios a demostrar los desaciertos incurridos en  la  decisión  y  a  obtener  su enmienda, pues no de otra manera el funcionario  judicial  competente  para  dirimirlo podría reexaminar la providencia frente a  los  nuevos argumentos y, de ser del caso, revocarla, modificarla, adicionarla o  complementarla.   

         2.   En  relación  con  el  escrito  a  través  del  cual se  pretende   satisfacer   dicho   cometido,   la   Sala   encuentra   que  en  las  consideraciones   iniciales,   orientadas   al   deprecado   desarrollo   de  la  jurisprudencia,  el  recurrente  desiste  de  afirmar  la desarmonía que había  planteado  en  las  decisiones  de  la  Corte  referidas  a  la discrecionalidad  otorgada  al  juzgador  para  fijar  la  indemnización  de perjuicios cuando no  pueden  avaluarse  pecuniariamente,  pronunciamientos frente a los cuales había  sugerido  entonces  la  necesidad  de  obtener un criterio unificado.  Más  aún,  admite  en  forma implícita por lo menos, la contundencia de la réplica  brindada  respecto de dicho punto en la decisión impugnada, para sostener ahora  que  la  aspiración  se  centra  en  rebatir  la equivocada afirmación de esta  Corporación  de  resultar  aplicables  los  artículos  106  y 107 del anterior  Código Penal al tercero civilmente responsable.   

         Tratándose  de tal argumento dos consideraciones se imponen.   En  primer  término, que desbordando el ámbito de la reposición propuesta, en  la  que debió demostrar algún desatino de la Sala en la providencia objeto del  ataque,  se  insiste, el demandante abandona la razón originalmente argüida al  interponer  la casación excepcional, pues deja entrever un reclamo dirigido, no  a  la  unificación  de posiciones contradictorias de la Corte tratándose de la  específica  temática  propuesta  en  materia  de indemnización de perjuicios,  sino  a  la corrección de un entendimiento que estima equivocado tratándose de  la que se disponga respecto del tercero civilmente responsable.   

         Por  otra  parte,  el  casacionista  se  limita a postular en forma  abstracta  e  inmotivada  la  interpretación  por  la  cual  propugna  desde su  personal  e interesada perspectiva, concretamente, que los precitados artículos  106  y 107 del anterior Código Penal resultan inaplicables al mencionado sujeto  procesal,  alegando  de  manera  lacónica  y exclusivamente, la necesidad de la  comprobación  plena del perjuicio ocasionado pero sin desplegar algún esfuerzo  argumentativo  encaminado  a brindar los fundamentos de dicho aserto frente a la  realidad  de  estar  contenidas tales disposiciones en el capítulo del derogado  estatuto  punitivo dedicado a “…la responsabilidad  civil  derivada del hecho punible”, cuya titularidad  pasiva   se   predicaba  en  el  otrora  artículo  105  ibídem,  no  sólo  de  “los    penalmente    responsables,    en   forma  solidaria”,   sino   también   de   “quienes   de   acuerdo   con   la   ley   están   obligados   a  reparar”.             

         3.  En cuanto al argumento subsidiario alusivo a la protección del  debido  proceso  y  del derecho a la defensa, la inadmisión del libelo también  se  mantiene,  pues  para  los  fines  de la casación excepcional, contrario al  entendimiento  que  refleja  el demandante del requisito de la sustentación del  recurso,  en  manera alguna basta con invocar un derecho y precisar el carácter  fundamental  del  mismo.  Por el contrario, debe disuadir a la Corte acerca  de  la  necesidad  de  su intervención con miras a procurar su restablecimiento  ante el quebranto producido en el respectivo trámite.    

         En  tal orden de ideas, para propiciar  el  ejercicio  de  esta  función  garantista  concedida a la Sala a tono con la  actual  concepción  del  Estado  social  y  democrático  de  derecho, donde la  existencia  del  mismo,  por  ende, la de todas sus instituciones, se legitima y  justifica  en  cuanto  propendan  por  el respeto de los derechos fundamentales,  surge  ineludible  que  el  recurrente  señale  de  manera  específica  en que  consistió  la violación argüida en la correspondiente actuación procesal, en  otros  términos,  que  especifique  la  irregularidad en concreto cometida y la  manera  cómo  repercutió  en el quebratamiento del derecho fundamental para el  cual  se  reclama  la  protección  a través de la impugnación extraordinaria,  aspectos  sobre  los  cuales  la  Corte  predicó  e insiste en la insuficiencia  argumentativa  del  demandante, quien se conformó con enunciar los derechos que  estimó menoscabados.   

        Por  todo  lo  anterior  entonces,  la  decisión  censurada no se  revocará.   

        En  razón y mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,  Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

         NO  REPONER  el auto de fecha julio 16  último,  mediante  el  cual  se  inadmitió la demanda de casación excepcional  presentada   por   el   apoderado   de  la  sociedad  Transportes   Rápido   Ochoa   en   su   condición   de   tercero   civilmente  responsable.   

        Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

            Cópiese,     notifíquese     y  cúmplase.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                        JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN  GALÁN  CASTELLANOS                                         CARLOS A. GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                           ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS  E.  MEJÍA  ESCOBAR                                                    NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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