18162(05-12-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18162  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN   

APROBADO ACTA No. 153  

Bogotá,  D. C., cinco (05) de diciembre del  dos mil dos (2002).   

VISTOS  

          Se  decide sobre la admisión de la demanda de casación excepcional  interpuesta   por   el  defensor  de  GABRIEL  EFRAÍN  NARVÁEZ     AGUANCHA,  contra  la  sentencia dictada por el Tribunal Superior  de  Cartagena  el  26  de  octubre  de  2000,  que  lo condenó por el delito de  prevaricato  por  acción  y  le impuso como pena corporal 18 meses de prisión.   

ANTECEDENTES   

          1.  El 14 de julio de 1992, GABRIEL EFRAÍN  NARVÁEZ  AGUANCHA, en su calidad de alcalde municipal  de  Soplaviento,  Bolívar,  declaró  insubsistente  a  la profesora ROSA ELENA  ESCOBAR  VERGARA,  sin tener en cuenta la estabilidad laboral que le otorgaba el  estatuto docente.   

          2.  Iniciada  la investigación, un fiscal seccional de Cartagena lo  aseguró  con  detención  preventiva  por el delito de prevaricato por acción,  ilícito por el que lo convocó a juicio el 4 de enero de 1996.   

Mediante  sentencia del 16 de julio de 1999,  el  Juzgado  5°  Penal  del  Circuito  de  Cartagena  lo condenó a 18 meses de  prisión  e  interdicción de derechos y funciones públicas por el mismo lapso,  por  tal  delito.  El  fallo,  impugnado  por  el defensor, fue confirmado en su  integridad  por el Tribunal Superior de la misma ciudad en providencia del 26 de  octubre  de  2000,  la  que  alcanzó  ejecutoria  el 16 de noviembre siguiente.   

          3.  El 18 de enero de 2001, dentro del término de 30 días previsto  por  el  artículo  6º. de la Ley 553 de 2000, el defensor presentó demanda de  casación  excepcional  de  acuerdo  con lo dispuesto por el artículo 1º de la  citada ley.   

LA  DEMANDA   

          Con  apoyo  en  la  causal tercera de casación, el demandante acusa  las  sentencias  por haber sido dictadas en un juicio viciado de nulidad porque,  en  su  criterio,  no  se  notificó  debidamente la resolución dictada el 4 de  septiembre de 1995, que ordenaba el cierre de investigación.   

La  irregularidad  consiste  en  que  ni  al  sindicado  ni  a  su  defensor  se  les  envió  el  telegrama  a que aludía el  artículo  190  del  anterior  Código  de Procedimiento Penal y, no obstante la  omisión,  la  providencia  se  notificó  por  estados.  En  estas condiciones,  agrega,  la  decisión  no  ha alcanzado firmeza, presupuesto indispensable para  que  se  realicen  los actos posteriores. Por lo tanto, no podía calificarse el  mérito de la investigación.   

          Estima  que  la  resolución  que declara clausurada la instrucción  debe  notificarse  de  manera  personal por lo menos a uno de los miembros de la  defensa   –sindicado  o  apoderado-  pues  ello  i)  hace  posible  que se impugne la decisión porque se  considere  que  hace falta una prueba importante, como sucedía en este caso con  el  testimonio de AURA GUERRERO, y ii) permite contar el término que se concede  para  presentar  alegatos,  lo  que tampoco en este evento fue posible realizar.   

La  incidencia del defecto en las sentencias  consiste  en  que  el  vicio  permanece,  porque  no se puede convalidar, lo que  impide  que  se  construyan fallos respetuosos de los derechos fundamentales del  procesado.   

          Solicita  que  se declare la nulidad de lo actuado a partir del acto  anómalo  y  se  ordene  efectuar  la  notificación personal de la resolución.   

CONSIDERACIONES   

          1.  De  conformidad  con  lo  dispuesto  por la Ley 553 de 2000, que  regía  para la fecha en que se dictó la sentencia de segunda instancia pues su  vigencia  se  extendió  hasta  el  16  de marzo de 2001, para que la demanda de  casación  excepcional  o  discrecional fuera admitida se requería, entre otras  exigencias:   

          a)  Que  se  dirigiera  contra  sentencias ejecutoriadas dictadas en  segunda  instancia  por  los  tribunales  superiores  de  distrito judicial o el  Tribunal  Superior  Militar  en procesos adelantados por delitos que no tuvieran  señalada  pena  privativa de la libertad o que ésta no excediera de 8 años, o  en  cualquier  caso  por  los  juzgados  penales  de  circuito,  siempre  que se  pretendiera  el  desarrollo  de la jurisprudencia o la garantía de los derechos  fundamentales.   

b)   Que se presentara dentro de los 30  días  siguientes  a  la  ejecutoria  de  la  sentencia,  con  el  lleno  de los  requisitos  propios  de esta vía excepcional, así como los generales previstos  en el estatuto procesal.   

          c)  Que  se  expusieran  las  razones  por  las  cuales la Corte, en  ejercicio  de  su  discrecionalidad, debía admitirla. En consecuencia, no sólo  era   menester   invocar   alguna  de  las  causales  previstas  en  esta  norma  –el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la garantía de los derechos fundamentales- o ambas, sino que  tenía  que  expresar  los  específicos motivos que daban lugar a aducirlas, de  modo  que  precisara  cuáles  eran  los aspectos contradictorios, confusos o no  tratados  por  la  jurisprudencia  que  justificaban  su revisión, en el primer  caso,   o   señalara   de   qué  manera  el  fallo  desconoció  los  derechos  fundamentales, en el segundo.   

          2.  Apoyada  la  demanda  que  se  revisa  en  la  causal tercera de  casación,  bien  podría  aceptarse  que  el  adecuado desarrollo del cargo, la  expresión  clara  y  precisa de sus fundamentos, fuese suficiente para entender  satisfecho  el  último de los requisitos mencionados, en tanto demostrar que se  violó  el  debido  proceso  implicaría  la  afirmación  de  las  razones  que  aconsejan  su  admisión.  Así,  no  incluir un capítulo especial en el que se  pretenda  persuadir a la Sala de la necesidad de abordar el estudio de fondo, no  constituiría  un motivo suficiente para que, de entrada, se diera al traste con  las pretensiones del recurrente.   

Lo  que  en  ningún  caso  se puede obviar,  tratándose  de la invocación de nulidades, es la observancia de las reglas que  orientan  su  declaratoria  y, de manera especial en este caso, la relativa a la  trascendencia   del  vicio,  en  cuya  formulación  el  actor  incurre  en  una  inexcusable  petición  de  principio  pues  se  limita  a decir que la supuesta  irregularidad  en la notificación de una providencia es significativa porque el  vicio  subsiste  y  por  tanto el fallo se dictó a pesar de la existencia de la  causal que hacía nulo el proceso.   

En  efecto:  para  dar  cumplimiento  a  lo  previsto  en  el  numeral  2º.  del  artículo  308  del  anterior  Código  de  Procedimiento  Penal,  que  corresponde al 310 del actual, esto es, “demostrar  que  la  irregularidad sustancial afecta garantías de los sujetos procesales, o  desconoce  las  bases  fundamentales de la instrucción y el juzgamiento”, era  indispensable  que  el  actor,  más  allá de la propuesta meramente formal del  agravio,  acreditara por qué razón la notificación personal de la resolución  que  ordena  el  cierre  del  ciclo  investigativo  es un presupuesto que impide  avanzar   hacia   etapas   superiores  del  proceso  o  constituye  una  “base  fundamental”  de  éste;  cómo  el  no  envío  del telegrama impidió que se  conociera  esa  providencia;  la  relación  causal  directa  entre  la omisión  denunciada  y  la  no  presentación  del  estudio previo a la calificación del  mérito  sumarial; la incidencia determinante de la falta de ese análisis en el  resultado final del proceso.   

          En  estas  condiciones,  como  el  cargo deviene incompleto, la Sala  inadmitirá  la  demanda porque no reúne los requisitos exigidos por el numeral  3º.  del  artículo  8º.  de la Ley 553 de 2000, que subrogó el artículo 225  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 1991.            

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

          Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de  GABRIEL    EFRAÍN   NARVÁEZ   AGUANCHA.   

          Contra este auto procede el recurso de reposición.   

         

Notifíquese y cúmplase.  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN  GALÁN  CASTELLANOS              CARLOS A.  GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO              ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                             YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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