18222(20-06-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18222  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 65  

          Bogotá,   D.   C.,   veinte   (20)   de   junio   de  dos  mil  dos  (2002).   

VISTOS  

          Se  pronuncia la Sala sobre la solicitud de libertad provisional que  en   favor   del   doctor   José   Hernando  Pinilla  Cuervo presenta su defensor.   

ANTECEDENTES  

          Mediante  sentencia  del  24 de enero de 2001, una Sala de Decisión  Penal   del  Tribunal  Superior  de Bogotá condenó al doctor José  Hernando  Pinilla  Cuervo a la pena  principal  de  8  años  de  prisión  como  autor responsable de los delitos de  prevaricato  por  acción  -en  concurrencia-  y  peculado  por  apropiación  –  también en concurso-.   

          En  providencia  del  26  de noviembre de 2001, la Sala de Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia, luego de declarar la prescripción de la  acción  penal  respecto  de los ilícitos de prevaricato, de manera provisional  redosificó    la   sanción   para   concluir   que   ella   quedaría   en   7  años.   

          En  escrito  del  pasado  13  de  junio,  el  defensor  solicitó el  reconocimiento  del  derecho  a  la  libertad provisional de conformidad con los  artículos   365-2   del   Código  de  Procedimiento  Penal  y  64  del  Penal.   

LA SOLICITUD  

          El  apoderado manifiesta que el sindicado se encuentra privado de su  libertad  en  forma  continua desde el 20 de junio de 1996, sin que sea válido,  como  concluyó  la  Sala,  descontar  el  tiempo  que  se ha denominado como de  “auto  reclusión”, pues a él no  correspondía  trasladarse a la prisión, pues que era deber del Estado hacerlo.  Así,  concluye,  el  doctor Pinilla Cuervo  ha  superado  en  detención  las  3/5  partes que exige la norma,  máxime  que  debe  abonarse  el  descuento  legal  a  que  tiene derecho por la  dedicación al trabajo y al estudio.   

CONSIDERACIONES  

          El  numeral 2° del artículo 365 del Código de Procedimiento Penal  establece  que  el  sindicado  tiene  derecho  a  libertad provisional cuando ha  estado   “en  detención  preventiva  un  tiempo  igual  al  que  mereciere  como  pena  privativa  de  la  libertad”, y advierte que  “Se  considerará  que ha  cumplido  la  pena,  el  que  lleve en detención preventiva el tiempo necesario  para  obtener  la  libertad  condicional,  siempre  que  se  reúnan  los demás  requisitos      para      otorgarla”.   

          Se  impone,  en  consecuencia,  el  análisis  de las exigencias del  artículo  64  del  Código  Penal, esto es, que el funcionario debe efectuar un  juicio  a  partir  del cual concluya que, en el evento de sentencia condenatoria  en   firme,  habría  lugar  a  conceder  el  subrogado  penal  de  la  libertad  condicional.   

          1.  La  norma  penal  condiciona el mecanismo sustitutivo de la pena  privativa  de  la  libertad al cumplimiento de tres requisitos: 1°) que se haya  impuesto  una  sanción de esa índole que exceda de tres (3) años; 2°) que el  penado  haya  cumplido  las  tres  quintas (3/5) partes de ella; y 3°), que por  “su  buena conducta en el  establecimiento  carcelario  pueda el juez deducir, motivadamente, que no existe  necesidad   para   continuar   con   la   ejecución   de   la  pena”.   

          2.  En  providencia del 29 de mayo de 1996, al desatar la apelación  interpuesta  contra  la  preclusión que el 22 de febrero anterior se dispusiera  en  primera instancia, un fiscal delegado ante esta Corporación la revocó y en  su  lugar  acusó  al  doctor  José  Hernando Pinilla  Cuervo   y  decretó  su  detención  preventiva  que  sustituyó  por  domiciliaria,  medida  que  se  hizo efectiva el 20 de junio de  1996.   

          Desde  ese  entonces  y  hasta  el  29  de  enero de 2001, el doctor  Pinilla  Cuervo  cumplió en  detención  domiciliaria  4  años, 7 meses y 10 días. En auto del pasado 26 de  noviembre,  la Sala explicó las razones por las cuales, luego de aquella fecha,  no  podía  abonarse  como parte de la posible sanción el tiempo que por propia  voluntad  permaneció  en su domicilio, como que en ese entonces le fue revocada  la  medida y se ordenó su reclusión en un centro carcelario. A esa providencia  se  remite  la Corporación, pues sus argumentos permanecen vigentes, sin que se  ofrezca razón probatoria ni jurídica para recoger el criterio.   

          Al  periodo anterior, debe agregarse el tiempo transcurrido desde el  27  de  noviembre  de  2001, fecha en que se hizo efectiva la captura del doctor  José Hernando Pinilla Cuervo  por  orden  de  la  Corte,  hasta el 20 de junio del año que avanza, esto es, 6  meses  y 25 días más, para un total de 5 años, 2 meses y 5 días, que superan  las  3/5  partes  de  los  7  años  (4  años,  2  meses  y  12  días), en que  provisionalmente  se  fijó  la  sanción  según  auto  del 26 de noviembre. En  consecuencia, el requisito objetivo se satisface.   

          3.  Como durante el tiempo inicial de detención domiciliaria -20 de  junio  de 1996 a 29 de enero de 2001-, así como durante el último cumplimiento  de  privación de libertad -entre el 26 de noviembre de 2001 y el 20 de junio de  2001-  se  ha  portado  correctamente  “en         el         establecimiento         carcelario”,  concluye  la  Sala que la exigencia  subjetiva también concurre.   

          Sobre  este  tema,  importa precisar:  en sus decisiones del 26  de  noviembre  y  del 19 de  diciembre  de 2001,  la Sala estimó  que   la   conducta   del   acusado   “no    fue    correcta    en    detención   domiciliaria”,  debido a que el doctor Pinilla  Cuervo  disfrutó  de  un permiso  para  trabajar  sin  previa autorización de las directivas carcelarias, vencido  el  cual  continuó  realizando  labores  docentes  por  más de 5 meses, lo que  comportó  el  abandono  de  su  domicilio,  esto  es,  que  se  sustrajo  a sus  obligaciones,  lo  que  también sucedió una vez se revocó esa detención y se  ordenó su reclusión.   

          El  trabajo  que  realizó  el  procesado, con incumplimiento de sus  obligaciones,  tuvo  como  consecuencia que no se le abonara como parte cumplida  de la posible pena.   

          Así  mismo,  el tiempo transcurrido entre la fecha de notificación  de  la  sentencia  del  Tribunal  y  la  resolución del 26 de noviembre de 2001  emanada  de  la Corte, fue desechado por ésta para los efectos cronológicos de  la  libertad  provisional  con  fundamento  en  los  requisitos  de  la libertad  condicional,  con  base  en  que  en  estricto sentido el procesado no estuvo en  detención domiciliaria.   

          Si  la  Sala,  entonces,  dejó de lado ese lapso y los reproches de  orden  subjetivo  que  se  le  hicieron  ocurrieron  durante ese transcurso, por  lógica    esos    mismos    reparos    no   pueden   ser   esgrimidos   en   la  actualidad.   

          Por  lo  anterior, repítese, sólo se puede mirar el comportamiento  carcelario  respecto  de  la  primera  detención  domiciliaria y respecto de la  privación  física de libertad siguiente a la orden de encarcelación producida  por la Corte. Y durante ese término no hay reproche.   

          4.   La   Sala  encuentra,  en  consecuencia,  que  se  cumplen  las  exigencias  del   artículo   64  del  Código  Penal y  por ello  reconocerá   al   doctor   José   Hernando  Pinilla  Cuervo  el  derecho  a  la libertad provisional de que  trata el numeral 2° del artículo 365 del estatuto procesal.   

          Para  disfrutar  de  ella,  deberá  prestar caución prendaria que,  atendiendo  los  lineamientos  del  artículo  369  del Código de Procedimiento  Penal,  se fija en suma equivalente a veinticinco (25) salarios mínimos legales  mensuales  vigentes,  pues  la  norma  ordena  tener  en  cuenta las condiciones  económicas  del  sindicado,  pero  también la gravedad de la conducta punible,  que  en  este  evento  es  de  especial consideración, como que la sentencia de  primera   instancia   concluyó  que  “No  debe  perderse  de  vista la suprema gravedad de la delincuencia  realizada  por  quien  en  su  momento  ostentara  la  dignidad  de  Juez  de la  República  …; la lesividad del daño causado con las infracciones realizadas;  las  modalidades  de  ejecución  de  los  hechos punibles consumados … y ante  todo,  las  repercusiones  sociales  de  los  hechos  delictivos …”.   

          El   doctor   Pinilla  Cuervo,  de  otra parte, deberá suscribir diligencia de compromiso en los  términos  del  artículo 368 del Código de Procedimiento Penal, so pena de que  en  caso  de  incumplimiento  se le revoque la libertad o se le imponga la multa  allí prevista.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

          1.  Reconocer  al  doctor  José  Hernando  Pinilla  Cuervo la libertad provisional prevista en el  artículo 365-2 del Código de Procedimiento Penal.   

          2.  Prestada la caución y suscrita la diligencia relacionadas en la  parte  motiva,  expedir la correspondiente orden de libertad, siempre que no sea  requerido por otra autoridad.   

          Procede el recurso de reposición.   

          Notifíquese y cúmplase.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

                                    Aclaración de voto   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                        JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

                  Aclaración de  voto   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS           CARLOS  A. GÁLVEZ ARGOTE   

         Aclaración de voto   

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO              ÉDGAR      LOMBANA  TRUJILLO             Aclaración  de  voto                                          Aclaración de voto   

CARLOS       EDUARDO       MEJÍA  ESCOBAR     NILSON  E.  PINILLA  PINILLA         No hay firma   

         

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

ACLARACIÓN DE VOTO  

(Segunda 18222)  

         

        Respetados Señores Magistrados:   

        He  aclarado  el  voto  en esta decisión, primero porque lo salvé  parcialmente  en  dos  ocasiones  anteriores; segundo, porque estando de acuerdo  con  ésta última, no comparto la afirmación que se hace en el folio 5, según  la  cual  mantiene  vigencia  lo  dispuesto  en otras oportunidades en cuanto el  tiempo  transcurrido entre la notificación de la sentencia de primera instancia  y  la  orden  de  encarcelación impartida por la Corte, no podía ser tenido en  cuenta para efectos de descuento de la eventual sanción.   

De     los    Honorables    Señores  Magistrados,   

Seguro Servidor  

Álvaro Orlando Pérez Pinzón  

    

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