17941(06-08-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    República    de  Colombia   

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso     No  17941   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 89  

Bogotá,  D. C., seis (06) de agosto de dos  mil dos (2002).   

VISTOS  

         Se  pronuncia la Sala sobre la posibilidad de admitir la demanda de  casación  presentada por el defensor de JORGE ENRIQUE  SÁNCHEZ GUTIÉRREZ.   

HECHOS Y ACTUACIÓN  PROCESAL  

         Cuando  el  25  de febrero de 1999 salía del colegio donde cursaba  sus  estudios  primarios  en  la  ciudad  de  Bogotá, MARYURI ESTHER CAÑIZARES  RIVERA   fue  abordada  por  JORGE  ENRIQUE  SÁNCHEZ  GUTIÉRREZ  para  que, a cambio de una muñeca y unos  patines  que  le  obsequiaría, le ayudara a buscar a una supuesta compañera de  ella,  familiar  de  éste  según  le comentó. Después de transportarla   varias  cuadras  en  una bicicleta, el señor SÁNCHEZ  GUTIÉRREZ  fue sorprendido por un agente de policía  que  ocasionalmente  pasaba  por el lugar donde se encontraba descansando con la  niña  y, como le pareciera sospechosa su conducta, lo condujo ante la Unidad de  Reacción Inmediata de la Fiscalía General de la Nación.   

Al  día  siguiente  una  fiscal  seccional  ordenó  la  apertura  de  instrucción  y  escuchó en indagatoria al retenido,  contra  quien  el  2  de  marzo  dictó  medida  de  aseguramiento de detención  preventiva  por  el delito de secuestro simple. Clausurada la investigación, el  1º.  de junio de 1999 se calificó su mérito con resolución acusatoria por el  delito  de  secuestro  simple.  Apelada  por  el  fiscal  seccional la sentencia  absolutoria  que  el  13  de  marzo  de 2000 expidiera en su favor el Juzgado 35  Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  el  27  de  junio del mismo año el Tribunal  Superior   lo  condenó  a  la  pena  de 7 años de prisión y multa de 101  salarios  mínimos  legales mensuales así como a la interdicción de derechos y  funciones  públicas  por un término igual al de la pena privativa de libertad.   

LA DEMANDA  

         El  defensor acusó la sentencia de violar de manera directa la ley  sustancial  por  interpretación errónea del artículo 269 del Código Penal de  1980,   modificado   por   el   2º.   de   la   Ley  40  de  1993  –que  corresponde  al  168  del actual  estatuto-  porque,  en  su  criterio,  no  se  demostró  que  la intención del  procesado  hubiese  sido  la  de  secuestrar  a la menor o, a lo sumo, apenas se  realizaron  actos preparatorios porque la tentativa se presenta cuando se actúa  en   contra   de  la  voluntad  de  la  víctima  y  ésta  no  ha  prestado  su  consentimiento.  Solicita  que,  en consecuencia, en virtud de la presunción de  inocencia  y  de los principios de favorabilidad, reformatio in pejus, igualdad,  imperio  de la ley, prevalencia de las normas rectoras, debido proceso y derecho  de  defensa,  se  case la sentencia y en su lugar se restablezcan las garantías  conculcadas a su defendido.   

  CONSIDERACIONES   

         La  demanda  no cumple con los requisitos previstos en el artículo  8º.  de la Ley 553 de 2000 que regía para la fecha del recurso, reproducido en  el  artículo  212  del  actual Código de Procedimiento Penal, y por ello será  inadmitida.   

         En  efecto,  no  sólo  omitió identificar los sujetos procesales,  reseñar  los  hechos  investigados  y  presentar una síntesis de la actuación  procesal,  sino  que,  desatendiendo  la  más  elemental  técnica  del recurso  extraordinario  propuesto,  al  amparo del primer cuerpo de la causal primera de  casación   –violación  directa  de  la  ley  sustancial- pretendió ofrecer una visión de los hechos y  una  valoración  de  la  prueba  diferentes a las expuestas por el Ad   quem,  cuestionamientos  que  sólo  sería  factible  realizar  por  la  vía  de  la  infracción  mediata,  que es  precisamente  la  indicada  para reprochar los errores de derecho o de hecho que  hubiere cometido el fallador en la apreciación de las pruebas.   

No  se  trata  de  un  simple equívoco del  demandante  respecto  de  la denominación del motivo de ataque, porque también  su  desarrollo  es  a  tal  punto  desacertado que llega al extremo –después  de  hacer referencia en los  dos  párrafos con que pretende fundamentar el cargo a cuanto tema se le ocurre,  como   el   peligrosismo,   la   responsabilidad  objetiva,  la  interpretación  gramatical  de  la  ley,  la  ausencia  de  consentimiento  en  los  menores, la  tentativa  en el secuestro, el propósito que movía la conducta del procesado y  la  valoración  de  la  retractación  del imputado- de proponer que se case la  sentencia  impugnada  simplemente  porque  en  su  criterio, sin expresar razón  alguna  que  lo  sustente,  se  desconoció  la  presunción  de  inocencia,  la  favorabilidad,  la prohibición de la reforma en peor, el derecho a la igualdad,  el  imperio  de la ley, la prevalencia de las normas rectoras, el debido proceso  y el derecho de defensa.   

         Semejante  formulación  del  cargo  revela,  además  de  la  poca  cercanía  a  las  reglas  mínimas  de  la casación, la falta de seriedad y de  rigor  en  el  análisis  jurídico  que,  se  supone,  debe presidir y orientar  cualquier estudio realizado por un profesional del Derecho.    

         En   consecuencia,  se  inadmitirá  la  demanda  y  se  declarará  desierto el recurso interpuesto.   

         

         En  mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

         

RESUELVE  

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de JORGE ENRIQUE  SÁNCHEZ   GUTIÉRREZ.  Por  lo  tanto,  se  declara  desierto  el recurso de casación interpuesto y se ordena devolver el expediente  al Tribunal de origen.   

         Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

Cúmplase   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS            CARLOS A.  GÁL­VEZ  ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO              ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS   E.   MEJÍA  ESCOBAR                                NILSON      PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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