17880(09-08-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 17880  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 115  

          Bogotá, D. C., nueve de agosto de dos mil uno.   

VISTOS  

          De  acuerdo con el auto fechado el 25 de abril del año en curso, la  Corte  negó  por  improcedentes las pruebas solicitadas tanto por el Ministerio  Público  como  por  el  defensor  del ciudadano colombiano WILLIAM JOSÉ FRANCO  LABRADOR,  requerido  en  extradición  por el Gobierno de los Estados Unidos de  América.   

          En  relación  con  la mencionada providencia, interpuso reposición  la  Procuradora  Cuarta Delegada y, como quiera que se ha surtido el traslado de  ley, la Corte proveerá sobre la impugnación.   

CONTENIDO DEL RECURSO  

          1.   Se  duele la Procuradora, en primer lugar, de que la Corte  haya  distorsionado su solicitud de pruebas, pues ella en manera alguna expresó  que  compartía  el criterio de la Sala de Casación Penal, en el sentido de que  el  concepto  sobre  extradición está circunscrito a los aspectos incluidos en  el   artículo   558   del  Código  de  Procedimiento  Penal  anterior,  porque  corresponde  al Ejecutivo el análisis de las demás circunstancias contempladas  en el capítulo III, título I del Libro V del mismo ordenamiento.   

          2.   Aclara lo anterior, dice en segundo lugar, en vista de que  como  lo  ha  venido sosteniendo, una interpretación sistemática de las normas  que  regulan  el  trámite  de  extradición, permite concluir que no es posible  descartar  ninguno  de  los  requisitos  indispensables  para  su  concesión  u  ofrecimiento,  entre  los que cuenta el relativo a la ausencia de investigación  en  Colombia  por  los  mismos  hechos  que  motivaron  la solicitud, lo cual no  desborda  los  límites  señalados  en  el  artículo 558 del Estatuto Procesal  Penal,  por  tratarse también de un aspecto formal y complementario previsto en  norma diferente.   

          3.   Por  lo  demás,  conforme  con la doctrina sentada por la  Sala  Cuarta de Revisión de la Corte Constitucional, según sentencia de tutela  T-1736  del 12 de diciembre de 2000, previamente al concepto de la Corte Suprema  de  Justicia,  la Fiscalía General de la Nación debe pronunciarse sobre si los  hechos  imputados  al  requerido  en  extradición habrán de ser investigados o  juzgados  en  Colombia,  o corresponden a una de las excepciones al principio de  territorialidad,  pues la ausencia de tal pronunciamiento le impide a la Sala de  Casación  Penal  examinar  “si se cumple con uno de  los  límites  establecidos por la Carta Política para que se conceda de manera  válida  la extradición de colombianos por nacimiento, y contradice la doctrina  constitucional  reiterada  en  las  sentencias  C-543/98,  C-622/99  y C-740/00,  citadas     en     el     aparte     3     de    esta    providencia…”.   

          4.   Debe  obrar  en  las  diligencias,  dice  por  último, la  información  sobre  la  existencia  o  inexistencia  de investigación penal en  Colombia  por los mismos hechos en contra del solicitado en extradición, con el  fin  de  establecer,  además  de lo previsto en el artículo 565 del Código de  Procedimiento  Penal  anterior,  si  el  delito  que  provocó  la solicitud fue  cometido  fuera  del territorio nacional, exigencia señalada en el artículo 35  de  la  Constitución  Política  para  que  proceda la decisión favorable a la  petición.   En  consecuencia, dada la trascendencia de dicha comunicación  para  examinar la procedencia o improcedencia de la extradición, desde el punto  de  vista  constitucional, la Delegada insiste en que el punto en cuestión debe  ser  objeto  de análisis en el concepto que deberá emitir la Sala de Casación  Penal.   

          Por  lo  anterior, el Ministerio Público propone revocar el numeral  1°  de  la  parte  resolutiva  del  proveído  impugnado y, en su lugar, que se  ordene  oficiar  a  la  Fiscalía  General  de la Nación para los efectos antes  señalados.   

CONSIDERACIONES  

          Debe  aclararse que, en razón de la entrada en vigencia de un Nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de 2000), a partir del 25 de julio  pasado,  se hace necesario aludir a las normas de uno y otro estatuto por razón  del tránsito.   

          Pues  bien,  la  Corte ha señalado categóricamente que el concepto  de  extradición está limitado a los elementos expresamente contemplados en los  artículos   511,   513  y  520  del  vigente  Código  de  Procedimiento  Penal  (correspondientes  a  los  artículos  549,  551  y  558  del  anterior estatuto  procesal),  y  que la facultad prevista en el artículo 565 del código derogado  (527   de  hoy,  declarado  inexequible),  incumbe  exclusivamente  al  Gobierno  Nacional    y    a   éste   también   concierne   el   aprontamiento   de   su  aplicación.   

          Desde  luego  que  el  anterior  no  sólo  es  un  criterio sino la  reiterada  decisión  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  ante las recurrentes  peticiones  en  tal  sentido,  de  modo  que no aspira la Corporación a que los  intervinientes  en  el  trámite  la  acepten de buen agrado o la aplaudan en el  discurso,   sino   que  se  cumpla  lo  que  ella  ha  decidido  con  suficiente  motivación.   Es que la Procuradora en el memorial de petición de pruebas  encabezó  con  la  expresión  “si bien”,  de  significado claramente concesivo,  para  señalar  que  no  desconocía  la postura de la  Corte,   pero   estimó   “que   de   todas  formas  resulta  conveniente que en  desarrollo  del  trámite  adelantado  ante  la  Corte  Suprema  de Justicia, se  perfeccione  en  lo  posible  las  diligencias,  bien  sea  para  que la Sala se  pronuncie  en relación con este tema, o para que el Ejecutivo en el momento que  avoque  el conocimiento, cuente con la información necesaria al respecto con el  fin   de   emitir   la   decisión  correspondiente”  (Cuaderno Corte, fs. 25.  Se ha subrayado).   

          Así  pues,  la  matización  que  la Delegada entonces le hizo a la  posición  de  la  Corte,  previo reconocimiento de su contenido, se sustenta en  razones  de  conveniencia  y  no  de legalidad.  Reconocer una cosa, por lo  demás,  no  necesariamente  comporta aceptarla, sino que primeramente significa  darse   cuenta   de   su   individualidad.   ¿Dónde  radica  entonces  la  “distorsión” de la cual se lamenta la impugnante?.   

          Claro  que la situación sería notoriamente distinta si las razones  que  la  impugnante  aduce  en el memorial de sustentación del recurso hubieran  quedado   consignadas   también  en  la  petición  inicial,  porque  allí  la  Procuradora  se  aparta de la postura de la Corte antes señalada (y sin duda la  controvierte),   supuestamente   porque   ella   desconoce  una  interpretación  sistemática  del  artículo 558 del anterior Código de Procedimiento Penal, en  relación  con  los  artículos  565  del  mismo  estatuto  y  el 35 de la Carta  Política;  razones  que ya llevan involucrada una dimensión legal o supralegal  y no de mera conveniencia.   

          Empero,  en relación con la argumentación propuesta en el memorial  de impugnación, ha de reiterarse que:   

          A  pesar de la confusión doctrinaria que en materia de extradición  introdujo  la  sentencia  T-1736  de  2000,  lo cierto es que una cosa significa  poder  establecer  que  los  hechos  que  motivaron la solicitud de extradición  fueron  cometidos  total  o parcialmente en el exterior, como exigencia de orden  constitucional  que  obviamente  no  puede soslayar la Corte Suprema de Justicia  (art.  35),  pero  otra  bien  diferente  sería  determinar  si  por las mismas  conductas  la  persona  está  siendo  investigada o ha sido juzgada en Colombia  (art. 565 C. P. P. anterior).   

          Para  establecer  si  los  hechos que dieron lugar a la petición de  extradición  fueron cometidos en el territorio patrio (total o parcialmente, se  aclara),  basta  examinar  la  solicitud  y  los anexos que presenta el Gobierno  requirente,  pues  una  de  las exigencias formales es la de que documentalmente  esté  acreditada la “indicación exacta de los actos  que  determinaron  la  solicitud  de  extradición y del lugar y la fecha en que  fueron  ejecutados” (Ley 600 de 2000, art. 513-2, que  corresponde  al  art.  551-2  del  anterior Código de Procedimiento Penal), sin  necesidad  de  acudir  a  la  prueba de la investigación que en ejercicio de la  soberanía colombiana adelanta la Fiscalía General de la Nación.   

          Empero,  si  lo  pretendido es averiguar la identidad o discordancia  fáctica,  por  la existencia de una investigación o juzgamiento adelantado por  las  autoridades judiciales colombianas, con el fin de eventualmente declarar la  improcedencia  de  la extradición si fuere la misma conducta (art. 565 C. P. P.  anterior),  lo correcto sería que el Gobierno Nacional, como órgano competente  para  darle  aplicación  a  dicho precepto, acopiara la información que estime  necesaria  para  activar  la  norma  o  abstenerse de hacerlo, de acuerdo con el  sentido  que  le  otorgue  a  la  misma,  pues  cualquier actividad probatoria o  interpretativa  de  la Corte interfiere tal facultad administrativa, dado que es  posible  el  cumplimiento  de  todos  los  requisitos  formales u objetivos para  conceder  la  extradición  (C. P. P. derogado, arts. 549, 551 y 558; Ley 600 de  2000,  arts.  511,  513  y  520)  y  que  consecuentemente así lo conceptúe la  Corporación,  no  obstante  lo  cual el Ejecutivo podría negarse a conceder la  extradición conforme con la potestad examinada.   

          No  sobra  advertir  que  en su momento el Gobierno deberá tener en  cuenta  que  por  el  tránsito  de  legislación,  el artículo 565 aludido fue  reemplazado  por  el  artículo  527  de  la  Ley  600  de 2000, norma ésta que  posteriormente  fue  declarada  inexequible  por  medio de la sentencia C-760 de  2001 (19 de julio).   

          En     conclusión,     no    hay    lugar    a    la    reposición  planteada.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

          No  reponer  el auto de 25 de abril del año en curso, por medio del  cual  se  negó  la  práctica  de  las  pruebas  solicitadas  por el Ministerio  Público y el defensor.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE      ENRIQUE      CÓRDOBA  POVEDA           

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS             CARLOS      A.      GALVEZ  ARGOTE                        

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                     EDGAR               LOMBANA  TRUJILLO              

ALVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                        NILSON                     PINILLA  PINILLA                     

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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