17844dic

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 17844  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.  JORGE  ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO   

Aprobado   Acta   No.  213   

          Bogotá   D.   C.,  diecinueve de diciembre de dos mil.   

V    I    S   T   O  S   

Procede  la  Corte  a  resolver  de  plano el  impedimento  propuesto  por  el  Magistrado del Tribunal Superior de Santa Marta  FERNANDO  ARRIETA CHARRY, dentro del proceso seguido contra JAIRO RAFAEL CORDOBA  HERRERA por el delito de constreñimiento ilegal.   

A N T E C E D E N T E S  

Una  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal  atrás  referido,  integrada por los Magistrados CESAR POMPEYO RODRIGUEZ RANGEL,  AMALFI  GOMEZ  ARREGOCES  y  FERNANDO ARRIETA CHARRY, en el mes de marzo de 1997  conoció  de  la  acción de tutela instaurada por DENIS DEL ROSARIO  CAMPO  ORTIZ,  a  través  de  apoderada,  en  demanda  de  protección de sus derechos  fundamentales  de  petición  y  debido  proceso  que  consideró vulnerados por  acciones  atribuibles  a  algunos  empleados  de “Almacenes Comisariato Vivero  Ltda.  de  Santa  Marta”,  empresa  esta  con la cual la ligaba un vínculo de  carácter laboral.   

Al  mencionado trámite se puso fin mediante  el  fallo  de  marzo  20 de la citada anualidad por medio de la cual, además de  tutelarse  el  derecho  de  petición  de  la  accionante  y por conexidad el de  trabajo,  se  dispuso  la  expedición  de  copias con destino al reparto de las  Fiscalías     competentes    para    la    investigación    de    “los   posibles   hechos  punibles  de  constreñimiento  ilegal,  ejercicio  arbitrario  de  las  propias  razones  y violación de la libertad de  trabajo”   en  que  hubieren  podido  incurrir  los  trabajadores de la firma demandada.   

En  esa  oportunidad  el  Magistrado ARRIETA  CHARRY   a  través   de  “Aclaración de  voto”,   incluyó referencias adicionales sobre  la  forma  en  que  se  cumplió la vulneración del derecho que la Corporación  tuteló, al precisar:   

“Pero cuando de situaciones como esta que  aquí  nos  ocupa,  en  donde  se  utiliza  la  violencia  moral para quebrar la  voluntad  de  una  empleada  de  más de 10 años de servicio, por una falta que  bien  merece  el calificativo de leva … la tutela se alza como guardiana de la  persona  humana  precisamente atendiendo el principio de eficacia, pues si bien,  por  otros  medios  se lograría el restablecimiento del derecho violado, ello a  nuestro  juicio,  no  es  suficiente  para  reparar  el daño moral causado a la  accionante”.   

Adelantado  el proceso penal con base en las  copias  ordenadas  por  el  Tribunal, el Juzgado 3° Penal del Circuito de Santa  Marta,  mediante  sentencia  de  febrero  28  del  año  en  curso  al encontrar  penalmente  responsable  del  delito  de  constreñimiento ilegal a JAIRO RAFAEL  CORDOBA  HERRERA,  Jefe de Seguridad de “Almacenes Comisariato Vivero Ltda.”  lo  condenó  a  la  pena  principal de un (1) año de prisión y al pago de los  perjuicios  ocasionados  con  el  delito en monto equivalente a tres mil (3.000)  gramos oro.   

Impugnado  el  fallo adverso por el defensor  del  procesado,  como al Magistrado FERNANDO ARRIETA CHARRY correspondió fungir  como  ponente,  mediante  auto  de  septiembre 1° del año en curso se declaró  impedido  para  conocer  de  las  presentes  diligencias  aduciendo  que  en  la  oportunidad  en  que  aclaró  su  voto  frente  al fallo de tutela “consignó  expresiones que comprometieron su criterio, el que al  mantenerse  constituye  una  opinión o concepto sobre el asunto materia de este  proceso,  lo  cual  es  causal  de impedimento a voces del numeral 6° (sic) del  artículo      103     de     la     ley     de     procedimiento”.   

Los  restantes  integrantes  de  la  Sala de  Decisión  no  aceptaron  la  manifestación  impeditiva  básicamente porque no  encuentran  comprometedoras  del  criterio  que  deba asumir en este proceso las  manifestaciones  que  el  doctor  CHARRY  consignó en la aclaración de voto al  fallo  de tutela, que “no guardan estrecha relación  con  lo  que  ahora  es  materia de debate”, porque a  través  del  trámite  de  tutela  se  trataba  de la protección de un derecho  fundamental   en   tanto   que  ahora  debe  resolverse  sobre  la  “responsabilidad criminal”.   

Por ello, luego de resaltar la equivocación  en  que  incurre  el  Magistrado el sustentar su manifestación en la causal 6ª  del  artículo 103 del C. de P.P. cuando su desarrollo apunta a la demostración  de  uno  de los supuestos previstos en la causal 4ª ibídem, los integrantes de  la  Sala  Dual  no  aceptan  el  impedimento  y  disponen  la  remisión  de las  diligencias   a   esta  Sala  para  que  el  impase  procesal  sea  dirimido  de  plano.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Sobre  la  teología  del  instituto  de los  impedimentos  y  las  recusaciones  ha  sido reiterado el criterio de la Sala al  señalar  que  dentro  de  un sistema con tendencia acusatoria, su razón de ser  radica  en  la protección y seguridad que a los coasociados debe darse sobre la  imparcialidad  de  los  funcionarios  encargados  de  administrar  justicia,  de  tácita  mención  en  el  artículo 13 de la Carta Política, que como atributo  del  juez  natural,  permite que su ejercicio se encauce por los caminos propios  de una actividad confiable, impoluta, lúcida y libre de   

toda  sospecha que de pábulo a la suspicacia  de parcialidad.   

Por   ello  es  deber  ineludible  de  los  funcionarios  judiciales  declararse  impedidos  para  conocer  de  determinadas  actuaciones  penales cuando concurra en ellos alguna de las causales impeditivas  previstas  por  la  ley, que por su taxatividad y precisión repelen extensiones  analógicas  sustentadas  en  supuestos  de  hecho  que  desborden  el  espectro  delimitado  por  la  ley,  so  pena  de  que al no hacerlo cuando se advierta su  existencia  o  dentro  de  los cinco días siguientes, cualquiera de los sujetos  procesales por idénticos motivos los recuse.   

Como  en  el  presente  caso, no obstante la  imprecisión  en  que  incurre  el  Magistrado  sobre  el fundamento legal de su  manifestación,   de   su   desarrollo   se   concluye  sin  dificultad  que  la  circunstancia  impeditiva  a  que alude es la prevista en el artículo 103.4 del  estatuto  procedimental  penal, esto es, por haber manifestado opinión sobre el  asunto  material del proceso, obligada se ofrece la referencia al alcance que de  este supuesto de hecho ha precisado la Sala.   

En  efecto, pacífica y reiterada ha sido la  jurisprudencia  en  señalar que no toda opinión o concepto sobre el objeto del  proceso  origina causal impediente, pues la que adquiere relevancia jurídica en  esta  materia  es la emitida por fuera del proceso y de tal entidad y naturaleza  que  vincule  al funcionario sobre el aspecto que ha de ser objeto de decisión.  No  es  aquella  opinión  expresada  por el juez en ejercicio de sus funciones,  exceptuado   el   evento   de   “haber  dictado  la  providencia  cuya  revisión  de  trata”, porque ello  entrañaría  el  absurdo  de  que la facultad que la ley le otorga al juez para  cumplir  su actividad judicial a la vez la inhabilitara para intervenir en otros  asuntos  de  su  competencia, procedimiento que ni la ley autoriza ni la lógica  justifica.   

Además,  ese concepto extraprocesal del que  se  exige identidad absoluta sobre el objeto de conocimiento, debe presuponer un  razonamiento   con  entidad  suficiente  para  sustentar  la  manifestación  de  impedimento,  esto  es,  que  traduzca  una  motivación profunda, un compromiso  intelectual  que  lo vincule a los hechos que son materia de juzgamiento o, como  lo    ha    señalado    recientemente    la   Sala,   debe   ser   “sustancial,  vinculante,  de  fondo,  que constituya una barrera  que  cerca el juicio del juzgador y le impide actuar con libertad”  (Auto  de  julio  19/2000, M. P. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON, Rad.  16947).   

Analizada  desde  la anterior perspectiva la  manifestación  de impedimento del Magistrado FERNANDO ARRIETA CHARRY y de forma  particular  la  razón  que  lo  sustenta,  sin  dificultad  se  concluye que la  opinión  que consignó en la aclaración de voto al fallo por medio del cual se  protegieron  unos derechos de la accionante por vía de tutela, no posee entidad  suficiente  como para originar su extrañamiento del proceso penal, iniciado con  base en las copias ordenadas en la misma oportunidad.   

Del  contenido  material  de  la  referida  aclaración,  no  puede  concluirse  cosa  diferente a que por virtud de ella el  Magistrado  quiso  volver  sobre la forma como se había dado la vulneración de  los  derechos  cuya  garantía se demanda o, si se quiere,  hacer  énfasis  en  la intensidad con que la misma cambió, circunstancia que frente a  la  objetiva  constatación  y al análisis teórico propios de los trámites de  tutela  que  ya  habían  orientado la decisión constitucional hacia su amparo,  nada  nuevo añadía y tampoco en torno a la orden de expedir copias para que se  investigara  por  el  fiscal  competente la posible comisión de diversos hechos  punibles.   

En  cuanto  a  este  último  aspecto  no se  observa  que  el  mencionado  Magistrado  a  través  de  su  opinión adicional  estuviera  adelantando juicios de valor en relación con las conductas para cuya  investigación  ordenaron  expedición de copias al amparo tácito del artículo  25  del  estatuto  procedimental  penal,  en forma que pudiera concluirse que la  escueta  orden de que a ello se procediera, fue complementada o adicionada en la  aclaración  de  voto con conceptos u opiniones que entrañaran una apreciación  definitiva   sobre  los  elementos  de  tales  delitos  o   que  implicaran  anticipada valoración de los mismos   

Adicionalmente se tiene que tampoco sería de  recibo  la  manifestación  de  impedimento  por  la identidad del objeto de los  pronunciamientos   a  cargo  del  mencionado  Magistrado,  pues  en  la  primera  oportunidad  su  intervención funcional se circunscribió al establecimiento de  vulneración  o  menoscabo  de  los  derechos  fundamentales de la accionante de  tutela,  en  cambio ahora, dentro del proceso penal deberá decidir como juez de  segunda  instancia, sobre la legalidad y acierto del fallo adverso impugnado por  el defensor del procesado.   

Tiene razón, entonces, los integrantes de la  Sala  Dual  que  inadmitieron la excusa para quienes la ausencia de identidad de  objeto  materia de intervención surge de considerar que en la acción de tutela  “se   perfiló   la   protección  de  un  derecho  fundamental”  en  tanto  que  ahora  se  trata  de  resolver  “cuestiones de  responsabilidad penal”.   

Así,  como  en este caso no se configura la  causal   aducida   por   el   Magistrado,   la  Corte  declarará  infundada  su  manifestación.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R  E  S  U  E  L  V  E  :   

  DECLARAR  infundado  el  impedimento  manifestado  por  el doctor FERNANDO ARRIETA CHARRY, Magistrado del  Tribunal Superior de Santa Marta.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO   

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL              JORGE   E.  CORDOBA POVEDA   

CARLOS         A.        GALVEZ  ARGOTE                 JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

MARIO            MANTILLA  NOUGUES                  CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO        ORLANDO       PEREZ  PINZON      NILSON PINILLA PINILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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