15718nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15718  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 196  

          Bogotá, D. C., veintiuno de noviembre de dos mil.   

VISTOS  

          El  Tribunal  Superior  de  Bogotá dictó sentencia condenatoria de  segunda  instancia  en  contra  del  acusado NELSON DE JESÚS CLAVIJO CALDERÓN,  fechada  el  4 de septiembre de 1998, por cuyo medio le impuso la pena principal  de  doce  (12) años y diez (10) meses de prisión, como autor de un concurso de  hechos  punibles  de HOMICIDIO, en el grado de tentativa, y PORTE ILEGAL DE ARMA  DE FUEGO DE DEFENSA PERSONAL.   

          Como  el  defensor  ha  presentado  demanda  de  casación, la Corte  proveerá sobre su admisibilidad.   

HECHOS Y RELACIÓN PROCESAL  

          El  suceso  delictivo  se  presentó  aproximadamente  a las 9 de la  noche  del  4  de  septiembre  de  1995,  a  inmediaciones del Colegio “Ateneo  Comercial”,  situado en la calle 69A N° 17N-11 Sur, barrio “Lucero Medio”  de  esta  ciudad,  cuando  el  señor  ARISTIDES  GUERRERO NAVAS recibió por la  espalda  un  impacto de escopeta de perdigones, que le ocasionó varias heridas,  según  acción  que desde el mismo momento del hecho se le imputó al individuo  NELSON DE JESÚS CLAVIJO CALDERÓN.   

          Iniciada  la  investigación,  el  imputado  hubo de ser emplazado y  declarado  persona  ausente  el  16  de  julio  de  1996.  Acto seguido, la  instructora   resolvió   la   situación  jurídica  y  ordenó  su  detención  preventiva,   según   providencia   del  7  de  octubre  del  mismo  año  (fs.  49-53).   

          La  Fiscalía dictó resolución acusatoria en contra del vinculado,  fechada  el  18  de abril de 1997, como autor del concurso de hechos punibles de  homicidio  simple,  en el grado de tentativa, y porte ilegal de arma de fuego de  defensa  personal,  conforme con las previsiones de los artículos 22, 323 y 201  del Código Penal, respectivamente (fs. 83).   

          Correspondió  el  juicio  al  Juzgado Tercero Penal del Circuito de  Bogotá,  despacho  que  dictó sentencia condenatoria el 26 de febrero de 1998,  por  medio  de  la cual impuso al acusado la pena principal de doce (12) años y  diez  (10)  meses  de  prisión,  como  autor  de  los  delitos  cargados  en la  acusación.   Esta  decisión  fue  confirmada  en segunda instancia por el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  conforme  con el fallo cuya reseña se hizo al  comienzo de esta providencia.   

CONTENIDO DE LA DEMANDA  

          A  la  luz de la causal tercera de casación, el demandante presenta  tres (3) cargos en el siguiente orden:   

          En  el primero aduce violación del derecho de defensa, en razón de  que,  una vez declarado persona ausente el imputado, la Fiscalía le designó un  defensor  de  oficio  que  no  ejerció  ninguna  actividad  a  su  favor, pues,  verbigracia,  dejó  de  impugnar  la  providencia  de situación jurídica y la  resolución  acusatoria,  decisiones  en las cuales se atribuía al procesado el  delito  de homicidio, en el grado de tentativa, cuando bien pudo discutirse más  bien  la  configuración  de  un  hecho  punible  de  lesiones personales que se  avizoraba   por   lo  establecido  sumarialmente.   Tampoco  se  ocupó  el  profesional  de  procurar al proceso declaraciones imparciales, luego, gracias a  su  desidia,  se dejó de esclarecer y concretar que no fue CLAVIJO CALDERÓN la  persona que disparó contra GUERRERO NAVAS.   

          Atañe  el  segundo  cargo a un error en la calificación jurídica,  porque  según  lo  dijo el ofendido, en el lugar desde el cual le dispararon se  hallaba  el  sindicado y el individuo JHON CONCHA.  El impugnante aduce que  tal  versión  fue  confirmada  por  el  procesado,  quien  agrega  que  fue  su  acompañante  quien  disparó,  luego,  si  tal  fue  la  única  relación  del  procesado  con  los  hechos,  debió  imputársele el delito de encubrimiento en  lugar del homicidio tentado.   

          El  tercer  cargo  se  relaciona  con otro error en la calificación  jurídica,  debido  a  que  la acusación debió hacerse por el hecho punible de  lesiones  personales  y  no  por el de tentativa de homicidio, pues una escopeta  accionada  a  más  de  siete (7) metros de distancia, solamente tiene capacidad  para lesionar y no de matar.   

          En  razón  de las censuras descritas, el impugnante pide a la Corte  que   case   la   sentencia  y  declare  el  estado  en  el  cual  quedaría  el  proceso.   

          Seguidamente,  al  amparo de la causa primera de casación, el actor  ofrece dos censuras:   

          La  primera alude a un error de hecho por falso juicio de identidad,  por  cuanto  se  han  distorsionado  los  testimonios de GUSTAVO GUERRERO NAVAS,  MARÍA  ROSA  NAVAS  BARRERA,  YOLANDA  GUERRERO NAVAS y SANDRA MILENA CORREA, a  quienes  el  Tribunal  puso  a  decir  que  ellos  vieron al sindicado armado de  escopeta  e  igualmente  cuando  disparó  en  dirección  de  la víctima, pero  resulta  que  tales  testigos  simplemente  manifestaron  que  no habían estado  presentes  en el momento crucial del disparo y que tampoco lo presenció GUSTAVO  GUERRERO  NAVAS.   Además,  de  acuerdo con el relato de los hechos que el  ofendido  ARISTIDES  GUERRERO NAVIA le hizo a su esposa SANDRA MILENA CORREA, en  el  sentido  de  que le habían disparado por la espalda, es casi seguro que él  tampoco  vio  al  agresor, sino que infirió que había sido el procesado por el  altercado que habían tenido el día anterior.   

          Se  habla, en segundo lugar, de un falso juicio de existencia debido  a   que  el  Tribunal  desconoció  el  ecuménico  principio  del  in  dubio  pro reo, pues si los mencionados  testimonios  acusadores  no  lo  son,  y  el  procesado explica que el autor del  disparo  fue  su  ocasional  amigo  JHON  CONCHA,  a  quien él no determinó ni  instigó,  resultaba  innegable  la  duda  probatoria que, de conformidad con el  artículo  445 del Código de Procedimiento Penal, debió resolverse a favor del  acusado.   

          Por  razón  de  las últimas censuras, el actor solicita a la Corte  que    remita    el    proceso    a   los   Jueces   Penales   Municipales   por  competencia.   

EXAMEN FORMAL DE LA DEMANDA  

          1.  En lo relacionado con las nulidades:   

          1.1   Si  se  admite el reparo de que el defensor de oficio, en  el  curso  de  la  instrucción, no ejerció ninguna actividad defensiva a favor  del  sindicado,  tal  vez  impugnar las decisiones adversas o solicitar pruebas,  será  necesario  matizar  la  alegación  con el cuidado de que se trata de una  investigación  adelantada  en  relación con una persona que hubo de declararse  persona   ausente,   dado   que   voluntariamente   abandonó  el  lugar  de  su  residencia.    

          Es  que,  además  de  la  contemplación  de  una  inactividad  del  defensor,  impera  demostrar  que  la  Fiscalía  no  cumplió  con  el deber de  investigación  integral,  según  el cual al funcionario le incumbe no sólo la  prueba  de  cargo  sino  también  la  de descargo, pues, si ésta última se ha  concretado,  significa  que  la  omisión del abogado no podría entenderse como  descuido  notorio  sino  como  estrategia  defensiva,  pues  no valdría la pena  reiterar lo que oficiosamente ya fue arrimado por el fiscal.   

          De  modo  que  no  bastaba  la  mera  afirmación  del  censor,  era  necesario  que él demostrara cuál era la prueba que insinuaba la tipificación  de  un  delito  de  lesiones  personales, en lugar de la tentativa de homicidio,  como  veta  que  bien  pudo  explotar probatoriamente la defensa.  Por otra  parte,  el  demandante  asevera  que  desde  el comienzo de la investigación se  mencionaron  algunos  testigos  sin vínculos de sangre con el ofendido, lo cual  podría  garantizar  declaraciones  imparciales,  pero desafortunadamente no los  identifica.   Además,  como  su  queja  consiste  en  que  la  defensa  no  solicitó  la  versión  de tales testimoniantes, tampoco ha dicho si los mismos  fueron  recibidos  o  se  dejaron de recibir en el proceso, pues lo primero pudo  haber  ocurrido  en  cumplimiento  del  principio  de  investigación  integral,  máxime si ya estaban referidos en la actuación.   

          Faltan entonces razones suficientes en el cargo.   

          1.2   Respecto  de  los  dos  cargos restantes ensayados por la  vía  de  la  nulidad,  en  vista de una equivocada calificación sumarial, bien  porque  la  prueba  indicara  un delito de encubrimiento (cargo dos), ora porque  condujera  a  otro  de  lesiones  personales  (cargo  tres), lo cierto es que la  violación  del nomen iuris en  el  acto  de  valoración  de  la instrucción sí podría generar invalidez del  proceso;  pero,  de igual manera, la eficacia de tal reparo está condicionada a  que  el  actor  demuestre  los  errores  de  hecho  o de derecho cometidos en la  evaluación   de  las  pruebas,  demostración  que  se  echa  de  menos  en  la  demanda.   

          Pues  bien,  el  censor  se  contenta  con  señalar  que el acusado  declaró  que  otro  había sido el autor del disparo (JHON CONCHA), o que a una  distancia  superior a siete (7) metros una escopeta no tiene potencia letal sino  meramente  lesiva;  pero,  aparte de que no avala razonablemente la mayor bondad  de   dichas   conclusiones   (en  contravía  de  lo  determinado  en  el  fallo  cuestionado),   tampoco   demuestra   los  errores  in  iudicando cometidos por el fallador.   

          2.  En lo que atañe a la causal primera:   

          2.1   El  primer  cargo  se presenta como un error de hecho por  falso  juicio  de  identidad,  debido  a  la  supuesta  tergiversación  de  los  testimonios  de  GUSTAVO  GUERRERO  NAVAS,  MARÍA  ROSA  NAVAS BARRERA, YOLANDA  GUERRERO  NAVAS y SANDRA MILENA CORREA.  Sin embargo, la Sala echa en falta  las  evaluaciones  y  razonamientos  del juzgador en torno a estas pruebas, así  como  el  contenido  textual  y fidedigno de los mismos, pues sólo por tal vía  quedaría en evidencia la distorsión.   

          2.2   El  segundo cargo parte de una petición de principio, en  el  sentido de que da por demostrada la tergiversación de los testimonios antes  mencionados;  mas,  como  sobre  el  particular  nada  se  ha  probado  siquiera  sumariamente,  no  sería  posible  hablar de un error de hecho que condujera al  desconocimiento   del  in  dubio  pro  reo,   falencia   que  el  actor  impropiamente  denomina  falso juicio de existencia.   

          De  este  modo,  también  se  extraña  en  esta  segunda  parte la  demostración clara y precisa de las censuras.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          Por     falencias     de     forma,     inadmítese    la    demanda  examinada.   

          Cópiese, comuníquese y devuélvase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA           

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                  JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                  CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN         NILSON PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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