17797(03-09-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17797  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. JORGE E. CÓRDOBA  POVEDA   

Aprobado acta N° 101  

Bogotá, D. C., tres (3) de septiembre de dos  mil dos (2002).   

V I S T O S  

Resuelve  la Corte la admisibilidad formal de  la    demanda    de    casación    presentada    a   nombre   de   GIOVANNY RAMIRO CRUZ ROJAS.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Los  hechos  fueron  sintetizados  por el  juzgador de primera instancia, así:   

“Cuenta   la  denunciante  AURA  CECILIA  TOVAR  BENAVIDES,  quien es la ofendida, que en hora  cercana  a  las  siete  de  la noche del 26 de julio de 1999, el señor GIOVANNY  RAMIRO  CRUZ  ROJAS,  al encontrarla en la calle por el sector Las Lunas de esta  ciudad  (Pasto),  cuando  iba  camino  al  lugar  de  trabajo de una hermana, la  invitó  a  subir  al taxi que manejaba y, so pretexto de llevarla a su destino,  enrumbó  el  vehículo  por  otras  rutas hasta llevarla al sector ‘Las          Malvas’, en el corregimiento de Obonuco, donde  con   el   empleo  de  la  fuerza  la  accedió  carnalmente  en  contra  de  su  voluntad”.   

2.  El  Juzgado Segundo Penal del Circuito de  Pasto,  mediante  sentencia  del  24  de  abril  de  2000,  absolvió  al citado  procesado  por  el  delito de acceso carnal violento que le fuera imputado en la  resolución de acusación.   

3.  Inconforme  con la anterior decisión, el  Fiscal  Primero Seccional de dicha ciudad interpuso el recurso de apelación, el  cual  al ser desatado por el Tribunal Superior de Pasto, el 23 de junio de 2000,  la  revocó  y,  en  su  lugar,  condenó a Giovanny Ramiro Cruz Rojas a la pena  principal  de  8  años  y  3  meses de prisión y a la accesoria de rigor, como  autor del delito de acceso carnal violento.   

4. Ejecutoriada la sentencia, el defensor del  acusado  presentó,  dentro  del  término legal, demanda de casación contra la  sentencia de segunda instancia.   

LA   DEMANDA   DE  CASACIÓN   

Con fundamento en la causal primera, acusa al  Tribunal   de   haber   transgredido   el   artículo  247  del  C.  de  P.  P.,  “norma  de  derecho sustancial que resulta del error  en  la  apreciación  del  testimonio  de la denunciante y del reconocimiento de  excesivo  valor  probatorio de los no presenciales Fabio Recalde y Giomar Erazo,  y  desprecio  subjetivo por las pruebas testimoniales que favorecen al procesado  como  son  las  de  MARÍA CECILIA MIRAMAG AYALA, AURA  NELLY  RAMÍREZ  INAGÁN,  GILDARDO  ANÍBAL  CRUZ  ROJAS,  JOSÉ  CARLOS LÓPEZ  e   injurada  de  GIOVANNY  RAMIRO  CRUZ  ROJAS. Puesto que, campeando la duda, no  se  debió  condenar  por  no  existir  ‘Certeza   del   hecho   punible   y   de   la   responsabilidad  del  sindicado’”.   

Después  de  copiar  un  fragmento  de  una  resolución  dictada  por  la  Fiscalía, asegura que en la relación sexual que  tuvieron  el  procesado  y  la  víctima  no  hubo  violencia, máxime cuando su  procurado  no es persona corpulenta que le permitiera dominarla y de esa manera,  accederla,  ya  que,  a  su  juicio,  la  experiencia  enseña  que  una persona  “de  relativa igualdad de fuerzas no puede desvestir  a  otra  que se oponga a ello, si se lo propone, dejará huellas del forcejeo en  su  cuerpo  y,  ruptura  de  prendas  de  vestir  de  quien se resiste, y por la  inhibición  que  produce  la lucha, es fisiológicamente imposible mantener una  erección    suficiente    para    penetrar    a    una   primípara…”.   

Sostiene  que  los  hechos  narrados  por  la  víctima  no  resultan  creíbles,  dada  la  manera  como  los  relató, lo que  respalda con copia de fragmentos jurídicos de dos doctrinantes.   

Después  de  informar  que  la  víctima  se  presentó  a su oficina para desistir de la denuncia, insiste en que el Tribunal  no valoró la prueba conforme a las reglas de la sana crítica.   

En  consecuencia, solicita a la Sala casar la  sentencia impugnada.    

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE   

La  demanda  de  casación  que  a nombre del  procesado  presentó  su defensor, no reúne los requisitos formales que para su  admisión  estatuía  el numeral 3° del artículo 225 del Decreto 2700 de 1991,  subrogado  por  el  artículo  8°  de  la  Ley  553  de  2000,  vigente para la  época.   

Ante  todo debe reiterarse que aquélla no es  un  escrito de libre formulación, en el que de manera libre se pueda hacer toda  clase  de cuestionamientos a una sentencia que llega a esta sede amparada por la  doble  presunción  de  acierto y legalidad, sino que debe ser un escrito claro,  lógico  y  sistemático  en  el  que  se  denuncian  los errores de juicio y de  procedimiento  cometidos  en  el  fallo,  al  tenor  de  las  causales expresa y  taxativamente   señaladas   en   la  ley,  se  demuestran  y  se  evidencia  su  trascendencia.   

Estas  exigencias  no fueron cumplidas por el  casacionista, destacándose entre sus desatinos los siguientes:   

1.    No  identificó  a  los  sujetos  procesales y la sentencia impugnada.   

2.  Si bien funda el reparo en la causal  primera,  no  dice  si  opta  por la vía directa o por la indirecta, aunque del  desarrollo  de  la  censura se infiere que se decidió por la segunda, al atacar  la prueba.   

3.   No  indica  cuál  fue  la  norma  sustancial  infringida  ni  su  sentido,  esto  es,  si  lo  fue  por  falta  de  aplicación o por aplicación indebida.   

4.    No   distingue   entre   normas  sustanciales  y procesales, pues le da la naturaleza de sustancial a un precepto  procesal, como lo es el artículo 247 del Decreto 2700 de 1991.   

5.   No  señala  la modalidad del yerro  cometido  por  el  Tribunal, si de hecho o de derecho, ni el falso juicio que lo  determinó,  si  de  existencia,  identidad,  legalidad  o  convicción, o si se  debió  a  un falso raciocinio, al haberse desconocido los postulados de la sana  crítica.   

6.   Toda  la  disertación  la reduce a  atacar  la  credibilidad otorgada por el Tribunal al testimonio de la víctima y  a  los  de  Fabio  Ricalde  y  Guiomar  Erazo  y negada a quienes favorecían al  procesado,  sin percatarse que esa discrepancia no configura error demandable en  casación,  pues  el fallador tiene libertad para apreciar la prueba, dentro del  método  de  la  persuasión  racional  que  nos  rige,  solo  limitada  por los  postulados de la sana crítica.   

Ahora bien, si lo pretendido era denunciar que  al  valorar  los  elementos  de convicción se conculcaron ostensiblemente tales  principios  ha  debido  orientar  el reproche por la vía del error de hecho por  falso  raciocinio  e  indicar  cuáles  fueron  las  reglas  de  la ciencia, los  principios  de  la  lógica o las reglas de la experiencia común vulnerados, de  qué  manera  lo  fueron  y  cómo  ese  desatino  llevó  a declarar una verdad  distinta de la que revela el proceso.   

Aunque  en  la última parte del discurso, el  libelista  manifiesta  que  se  infringieron  tales  postulados,  se queda en el  enunciado.   

Frente a los anotados desatinos de la demanda  y  dado  que  la  Corte,  en  virtud  del  principio  de  limitación,  no puede  subsanarlos, se impone su inadmisión.   

Por    lo   expuesto,   la   CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  a  nombre de GIOVANNY RAMIRO  CRUZ ROJAS.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso,  conforme  a lo que disponían los artículos 226, subrogado por el 9°  de  la Ley 553 de 2000, y 197 del C. de P. P. (Decreto 2700 de 1991, aplicable a  este caso).   

Comuníquese y cúmplase.  

ALVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                            JORGE   E.  CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN   GALAN   CASTELLANOS                        CARLOS  AUGUSTO  GÁLVEZ ARGOTE                                

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                 EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO                                     

CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                                          NILSON E. PINILLA PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

                       Secretaria     

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