21727(01-12-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  21727   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 109.  

Bogotá D.C., diciembre primero (1º) de dos  mil cuatro (2004).   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de   la   demanda  de  casación  presentada  por  la  defensora  del  procesado  HUMBERO    ALIRIO   CANCHALA   VILLAREAL,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga el 25 de julio de 2003, mediante la cual fue  condenado  a  siete (7) años y seis (6) meses de prisión como autor penalmente  responsable   del   delito   de   homicidio  preterintencional  en  Stella  Hernández Argüello, decisión que  modificó  el  fallo dictado el 18 de febrero de 2000 por el Juzgado Sexto Penal  del  Circuito  de  la  misma ciudad, que lo había condenado a tres (3) años de  prisión   como  responsable  en  calidad  de  autor  del  delito  de  homicidio  culposo.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Aproximadamente  a  las  2:30  de  la mañana del 26 de diciembre de  1998,  cuando  la indigente Stella Hernández Argüello  dormía  en el interior de una casa abandonada ubicada  en  la  calle 30 No. 17 – 53  de  Bucaramanga,  a  la  cual ingresó por un orificio de cuarenta por cincuenta  centímetros,  apareció  una  patrulla  motorizada  compuesta  por  los Agentes  HUMBERTO   ALIRIO   CANCHALA   VILLAREAL      y     Edwin     Alberto     Ariza  Granados,  procediendo  el  primero  a  solicitarle  a  aquella  que  abandonara  el  lugar,  pero  como no accedió, encendió un trapo  empapado  con  gasolina de su motocicleta y lo arrojó al interior del inmueble.  La   referida   ciudadana  lo  devolvió  a  la  calle,  y  entonces  el  Agente  CANCHALA   VILLAREAL   lo  introdujo  nuevamente  a  la  casa  y  con una tabla tapo el orificio por el que  subrepticiamente había ingresado la indigente.   

Muy pronto el fuego se propagó y dio lugar a  un  voraz  incendio  del  cual salió la mujer envuelta en llamas; el mencionado  Agente  consiguió  que  un  taxista la llevara a un centro asistencial, pero la  víctima  falleció  ocho  (8)  días  después a causa de las quemaduras que la  afectaron.   

La Fiscalía Seccional de Bucaramanga dispuso  la  correspondiente  investigación  previa,  y posteriormente, el 6 de enero de  1999   declaró  abierta  la  instrucción,  en  cuyo  marco  vinculó  mediante  indagatoria  a  HUMBERTO CANCHALA VILLAREAL,   y   le   resolvió   su   situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva sin derecho a libertad provisional como  posible autor del delito de homicidio agravado.   

Cerrada  la  instrucción,  el  sumario  fue  calificado  con  resolución de acusación en contra del procesado como presunto  autor  del  ilícito  de  homicidio  el  23  de  abril  de  1999. Impugnada esta  providencia  por  la defensa, la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de  Bucaramanga la confirmó el 1º de junio del mismo año.   

          La  fase del juicio correspondió adelantarla al Juzgado Sexto Penal  del  Circuito  de  Bucaramanga,  despacho que una vez surtido el rito pertinente  profirió  fallo el 18 de febrero de 2000, por cuyo medio condenó a  HUMBERTO  ALIRIO CANCHALA VILLAREAL, a la  pena  principal  de dos (2) años de prisión, multa de diez mil pesos ($10.000)  y  suspensión  del cargo de Agente de la Policía Nacional por dos (2) años, a  la  accesoria  de  interdicción  de derechos y funciones públicas por el mismo  lapso  de  la  sanción  privativa  de  libertad y al pago de la correspondiente  indemnización,  como  autor  penalmente  responsable  del  delito  de homicidio  culposo  en  Stella  Hernández  Argüello.   

La  decisión  anterior fue impugnada por la  Fiscalía  y  la  defensora del procesado, y el Tribunal Superior de Bucaramanga  la  modificó  en  el  sentido  de  condenar a HUMBERTO  ALIRIO  CANCHALA VILLAREAL a la pena principal de siete  (7)  años  y  seis  (6) meses de prisión como autor penalmente responsable del  delito  de  homicidio preterintencional, a la vez que revocó las penas de multa  y  suspensión  en el cargo, mediante sentencia del 25 de julio de 2003, la cual  es ahora objeto de impugnación extraordinaria.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal primera de casación,  cuerpo  primero,  la  casacionista  formula  un  solo  cargo contra el fallo por  violación   directa   de   la   ley   sustancial   que   postula  y  desarrolla  así:   

          Luego  de  transcribir extensos apartes de las sentencias de primera  y  segunda  instancia, la censora expone que se violaron los artículos 24 y 105  del    estatuto    penal,    pues   de   las   declaraciones   de   Fabián  Alzate  Ramírez, compañero de la  víctima,    y    Yenerly    Elizabeth    Hernández  Hernández,  hija  de  la  misma,  se  concluye que su  asistido  no  tuvo  el  propósito de cometer un delito determinado, esto es, su  conducta   inicial  no  fue  dolosa  ni  orientada  a  lesionar  a  Stella   Hernández,   pues  así  se  lo  comentó al compañero de esta.   

Precisa  que  el  sindicado  no  imaginó el  resultado  que finalmente se produjo, como erróneamente fue asumido en el fallo  atacado  y  que  que con los hechos demostrados no se acredita la intención del  procesado  en  causar  daño  en  la  salud  a  la víctima como fue dicho en la  sentencia  objeto de reproche, pues si la víctima estuvo en condición de tomar  el  trapo  encendido  y  devolverlo  a  la  calle, y el procesado lo retornó al  inmueble  y  tapó  el  hueco de entrada con una tabla, no podría ser objeto de  constatación    judicial    que    éste    aceptara    el    resultado    como  posible.   

De lo expuesto concluye que el Tribunal erró  al  condenar  a  su  representado  por el delito de homicidio preterintencional,  cuando  debió  proceder  a  confirmar el fallo de primer grado por el delito de  homicidio   culposo,   dado   que   ALIRIO   CANCHALA  no   se   representó   la   muerte  de  Stella  Hernández,  pues  de lo contrario  “tendría  que  delinearse  un  CANCHALA  VILLAREAL,  monstruo   criminal   o   criminal   brutalmente   perverso.   Delincuente  nato  lombrosiano,  que  se  yo,  un juicio así no podría hacerse en un proceso como  este”.   

          Luego  de transcribir fragmentos doctrinales acerca de la noción de  culpa,  afirma  que  la  situación  sería  diversa  si  su  procurado  hubiera  impregnado  con  gasolina  la  ropa  de la víctima y desde muy cerca la hubiera  amenazado con un fósforo encendido.   

          Como  normas  violadas  directamente señala los artículos 24 y 105  del   Código  Penal  por  aplicación  indebida,  y  el  23  y  109  del  mismo  ordenamiento por falta de aplicación.   

Con  fundamento en lo anotado, la impugnante  solicita  a  la  Sala casar el fallo atacado y en su lugar condenar al procesado  como autor penalmente responsable del delito de homicidio culposo.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Tiene  dicho  la Sala que la violación directa de la ley sustancial  se  refiere  exclusivamente  al  yerro  en  el que incurre el juez al aplicar la  normatividad  llamada  a  regular  un  caso  concreto, delimitado por los hechos  materia  de  juzgamiento  y  se  manifiesta  a  través  de tres modalidades. La  primera  se  configura  cuando  no  se aplica la norma que corresponde porque el  juez  yerra  acerca  de  su  existencia, es la denominada falta de aplicación o  exclusión   evidente.  En  la  segunda,  el  sentenciador  efectúa  una  falsa  adecuación   de   los   hechos  probados  a  los  supuestos  que  contempla  la  disposición  y  por  ello  incurre  en aplicación indebida. En la última, los  procesos  de selección y adecuación al caso en cuestión son correctos pero al  interpretar  el precepto el juez le atribuye un sentido que no tiene o le asigna  efectos  distintos  o contrarios a su contenido que es la violación consistente  en interpretar erróneamente la ley sustancial.   

Así,  cualquiera  que  sea  la modalidad de  violación   directa   de   la   ley,   el   yerro   de   los  juzgadores  recae  indefectiblemente  en  forma  inmediata  sobre  la  normatividad,  todo  lo cual  implica  un  cuestionamiento  en un punto de derecho, sea porque se deja de lado  el  precepto  regulador de la situación concreta demostrada, porque el hecho se  adecua  a un precepto estructurado con supuestos distintos a los establecidos, o  porque  se  desborda la intelección propia de la disposición aplicable al caso  concreto;  aspecto que exige como punto de partida, la aceptación incondicional  de  una realidad fáctica ya definida e inmodificable dentro del proceso, lo que  impone  la  sujeción  del  demandante a la realidad probatoria declarada en las  instancias.   

Si  lo  que  no  se  comparte  es el resulto  fáctico  logrado por los jueces, tales desavenencias recaen sobre las pruebas y  el  ataque  deja  de  ser  directo  para  convertirse  en indirecto, dado que la  infracción  a la ley sustancial se lleva a cabo de manera mediata, a través de  la  apreciación probatoria, según la índole de los errores que en esa materia  pueden llegar a incurrir los sentenciadores.   

En  el caso objeto de estudio se observa que  si  bien  la  defensora  plantea  la violación directa de la ley sustancial por  aplicación  indebida  de los artículos 24 y 105 del estatuto penal y por falta  de  aplicación  de los artículos 23 y 109 del mismo ordenamiento, lo cierto es  que  en  el  desarrollo de su censura termina reprochando la apreciación que de  los  medios  probatorios realizó el Tribunal al reconocer que el comportamiento  del  procesado  fue  preterintencional  y  no  culposo, como se evidencia en los  siguientes apartes del libelo.   

          Dice  la  casacionista  que  con  las  declaraciones de Fabián  Alzate  Ramírez, compañero de la  víctima,    y    Yenerly    Elizabeth    Hernández  Hernández,  hija  de  la  misma,  se  acredita que su  asistido  “no tuvo el propósito de cometer un delito  determinado.  Su inicial conducta no fue dolosa (propósito de lesionar a STELLA  HERNANDEZ  ARGÜELLO)”, pues le dijo al compañero de  esta  que no creyó que las cosas fueran a pasar a mayores y que había prendido  los trapos por jugar.   

También   asevera   que   el   sindicado  “jugó  con  candela,  jugó con humo y no se quemó  él,  ni se ahumó, en esta equivocada acción, si ocurrió una desgracia que ni  siquiera    imaginó,    que    jamás   podría   tenerse   como   ‘castigo’,    como    erróneamente   lo   ha  diagnosticado      la     Sentencia     de     Segunda     Instancia”.   

          En   sentido  similar  agrega  que  “esa  evidente  intención  positiva  de causar daño en la salud del sujeto pasivo de  la  infracción,  o sea la intención de lesionar a STELLA HERNÁNDEZ ARGÜELLO,  como  lo  dice  la  Sentencia  Censurada,  no  surge  de  los  hechos probados y  aceptados  en esta demanda”, pues si la víctima pudo  tomar  el  trapo encendido y arrojarlo a la calle y el acusado lo devolvió a la  casa  abandona  donde permanecía aquella y tapó el orificio de entrada con una  tabla,   no   se   encuentra   acreditado   que   aceptó   el   resultado  como  posible.   

          No  obstante, otra muy distinta fue la valoración que de los medios  de    prueba    realizó   el   ad   quem,   pues   fue   enfático  en  señalar  que  el  procesado  tenía  “la  intención positiva de causar daño en la salud  del  sujeto  pasivo  de  la  infracción,  pero en ese instante, se presentó el  fuego  generalizado,  sufriendo  la  ofendida gravísimas heridas, las cuales le  ocasionaron  la  muerte,  teniendo  siempre  la  posibilidad de representarse el  nefasto  resultado que se podría presentar y no obstante no lo hizo…”.   

          Y  más  adelante expresa el Tribunal que el acusado “al  obrar con la intención inicial de causar el daño en la salud a  la  ofendida, estaba en capacidad de prever que dadas las especiales condiciones  del  local  donde  se  encontraba  la  infeliz  mujer,  podía  generalizarse un  incendio,  como  en  efecto  ocurrió, pudiendo igualmente presentarse su muerte  por la gravedad de las quemaduras…”.   

          Por  tanto,  si  lo  que  la  defensora plantea en su demanda es una  valoración  de  los  sucesos  en  los  que se produjo la muerte de Stella       Hernández      Argüello  sustancialmente  diversa  de la realizada por el Tribunal en la sentencia objeto  de  reproche,  es  evidente que abandona el discurso del cargo que anuncia, esto  es,  por violación directa de la ley sustancial, para ingresar en la crítica a  la  valoración  judicial  de  los  medios  de  prueba,  que  corresponde  a  la  argumentación   propia  de  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  confusión  que  imposibilita  a  la  Sala  declarar  ajustada  la  demanda para  franquear   el   trámite  subsiguiente,  por  virtud  del  cual  interviene  el  Ministerio  Público  a  través  de  concepto  obligatorio  previo  al fallo de  fondo.   

Ahora,  si el vicio denunciado se fundaba en  la  violación  indirecta  de la ley sustancial, debía señalar si se trató de  un  error  de  hecho por falso juicio de existencia, falso juicio de identidad o  falso  raciocinio,  o  de  un error de derecho por falso juicio de convicción o  falso   juicio   de   legalidad,   acreditar  su  trascendencia  y  señalar  su  corrección, técnica que no utilizó.   

En  consecuencia, no hay duda que el disenso  de  la  actora  se  circunscribe a la ponderación de las pruebas, circunstancia  que  no  corresponde ventilar en la técnica de esta impugnación extraordinaria  al  amparo  de la violación directa de la ley sustancial, lo cual denota que el  libelo  acusa  una  grave falencia que no puede en modo alguno ser subsanada por  la  Corte,  pues ello lo impide el principio de limitación que rige el trámite  casacional  y,  per se, atrae  para  sí  la  consecuencia  prevista  por  el  artículo  213  del  Código  de  Procedimiento   Penal,   esto   es,   la   declaratoria  de  inadmisión  de  la  demanda.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  la defensora del procesado HUMBERTO  ALIRIO  CANCHALA  VILLAREAL, por  las razones expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    este    proveído    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

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