17584(03-05-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 17584  

           CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                Magistrado Ponente   

                                DR. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

                                Aprobado Acta No.61 (25-04-01).   

Bogotá,  D.C.,  tres (3) de mayo de dos mil  uno (2.001).   

          VISTOS:   

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el apoderado de la parte civil,  contra  la  sentencia  proferida  por  el Tribunal Superior de Sincelejo el 3 de  diciembre  de  1.999,  que  confirmó  la  impartida en primera instancia por el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito de la misma ciudad el 30 de agosto de ese  año,  mediante  la  cual  absolvió  a  los  procesados  Iván Enrique y César  Eugenio  Montes  Torres por los delitos de falsedad en documento privado, fraude  procesal y estafa en grado de tentativa.   

          HECHOS:   

Denunció  penalmente  el  ciudadano  ALVARO  MONTES  RUIZ  a sus medio hermanos Iván Enrique y César Eugenio Montes Torres,  de  haberse  apoderado  de  algunos  cheques  de su propiedad, pertenecientes al  Banco  Ganadero  sucursales  de  Bogotá y Sincelejo, con los cuales después de  llenarlos  falsamente  iniciaron  sendos  procesos ejecutivos en su contra, ante  los  Juzgados Civil del Circuito de Sahagún y Promiscuo del Circuito de Chinú,  dentro  de  los cuales resultaron embargados y secuestrados algunos bienes de su  propiedad.   

          DEMANDA:   

Un sólo cargo postula el representante de la  parte  civil  contra el fallo impugnado, con sustento en el cuerpo segundo de la  primera  causal  de  casación  prevista  en  el  artículo  220  del Código de  Procedimiento    Penal,    acusando    errores   de   apreciación   probatoria,  específicamente  referido  a  “la  escritura  pública de venta de los derechos  herenciales,  lo  mismo  que los títulos valores (cheques), la certificación o  constancia  del  señor  Inspector  de  Policía…lo mismo que el resultado del  análisis  de  tintas  sobre  los cheques motivo de la investigación”, toda vez  que  de las pruebas relacionadas se arriba a la certeza de la responsabilidad de  los   procesados   y   en   ningún   momento   a  concluir  en  la  duda  sobre  ella.   

Sobre  este  marco,  asegura que el Tribunal  habría   dejado   de   aplicar  el  artículo  247  ibídem,  al  errar  en  la  consideración  según  la  cual  la  escritura pública no es prueba suficiente  para  demostrar  que el quejoso pagó el total de sus derechos herenciales, como  también  en  el  “valor” que se le dió a diversos testigos con el análisis de  tinta  en  los  cheques,  o el “valor” conferido a la constancia expedida por el  Inspector   de  Policía,  pues  con  base  en  estas  pruebas,  asegura,  logra  establecerse  que  las  fechas de los cheques son muy distantes y si se hubiesen  entregado  como  medios  de pago no podrían existir “diferencias tan grandes en  cuanto  a  fechas”.  La  prueba  no habría sido analizada debidamente ni por el  fallador de primera ni por el de segunda instancia”.   

Para  el  censor,  el  sentenciador  habría  tergiversado  y  distorsionado  el  sentido del contrato de compraventa  de  los  derechos herenciales sobre la finca “Santa Rita”, pues allí se dice que se  pagó  la  totalidad  de  la misma, de donde no habría motivo alguno para girar  los  cheques.  De  la  misma  manera  habría  procedido  en  relación  con  el  certificado  expedido  por el Inspector de Policía, pues allí se afirma que se  canceló   a   César   Eugenio   Montes  los  valores  correspondientes  a  sus  prestaciones  y  por  tanto  tampoco había lugar a que se girara el otro de los  títulos valores.   

Solicita, así, se revoque el fallo impugnado  y  se  proceda  a  condenar  a  los  procesados  por  los  punibles  que  se les  acusó.   

         CONSIDERACIONES:   

1. Con amparo en la  primera  causal de casación, cuerpo segundo, ataca el representante de la parte  civil   el   fallo  absolutorio  impugnado.  Este  supuesto,  que  teóricamente  corresponde  a  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, como es bien  sabido,  se  manifiesta  a  través  de  los  errores de hecho y de derecho, que  también  pueden  tener origen en falsos juicios de existencia e identidad, o de  legalidad y convicción, respectivamente.   

2.   Desde  un  principio,  el demandante omite señalar en concreto la clase de yerro acusado y  tampoco  indica  el  falso  juicio  que  le  da  origen.  Simplemente  de manera  genérica,  engloba el contenido y alcance de la impugnación en el entendido de  que  es  la  prueba  su  objeto,  con  afirmar  la  concurrencia  de “errores de  apreciación  probatoria”,  dedicándose  a  espacio  a  manifestar  su evidente  desaprobación  con  el  análisis  y  valoración  que  de los medios allegados  hicieran  los  sentenciadores  y que los llevaran a concluir en la duda sobre la  responsabilidad    de    los    procesados   en   los   delitos   que   se   les  atribuyeran.   

3. Acusa con alguna  reiteración,  que  los  anotados  errores de apreciación están referidos a la  escritura  pública  de  venta de los derechos herenciales, los títulos valores  (cheques),  la  certificación  o  constancia  del  Inspector  de  Policía y el  resultado   del   análisis   de   tintas   sobre   los  cheques  motivo  de  la  investigación,  pero  sin  concretar  en  qué  consisten  específicamente los  yerros,  creyendo que esta falencia se completa afirmando que con dichas pruebas  se  tiene  certidumbre sobre la responsabilidad de los procesados en los delitos  investigados.   

4.  Enseguida,  esboza  su  criterio  en  relación  con  el  “valor”  que debió dársele a las  pruebas  citadas,  que necesariamente opone al estimativo que los falladores les  dieran,  al  igual  que  a  los diversos testigos e insiste en que estas pruebas  permiten     concluir     la     concreción     de    los    hechos    punibles  denunciados.   

5.  Solamente  al  final  del  libelo  y  con  el propósito de orientar el sentido de los aducidos  errores  probatorios,  alude el actor a que el sentenciador habría tergiversado  y  distorsionado  el  sentido  del  contrato  de  compraventa  de  los  derechos  herenciales  sobre  la  finca  “Santa  Rita”, en tanto se afirma que se pagó la  totalidad  de  la  misma y el certificado expedido por el Inspector de Policía,  pues  allí  se  afirma  que  se  canceló  a  César Eugenio Montes los valores  correspondientes  a  sus prestaciones, pero no señala con claridad y precisión  que  aspectos  de  la  objetiva realidad de dichas pruebas, fueron falseados por  los  juzgadores.  Se  limita  a  reafirmar  el  contenido de la prueba, pero sin  particularizar  qué aspectos de ella fueron modificados en su expresión por el  Tribunal,  dejando  la censura como en un principio dentro de los linderos de la  valoración   que   a   la  misma  le  habría  dado,  es  decir,  sencillamente  oponiéndose  al  análisis y criterios de apreciación que de la misma hiciera,  cuando   este   es   un   aspecto   sobre   el  cual  la  casación  no  resulta  viable.   

Quizás  por el mismo motivo, tampoco indica  cuál  es  la  trascendencia  del  supuesto  vicio  probatorio acusado, esto es,  porqué  de  no  haberse  presentado  el fallo se habría definido en un sentido  distinto que el finalmente adoptado.   

En  estas condiciones y dado que la falta de  claridad  y precisión en los fundamentos de la causal enunciada, son evidentes,  la   demanda   presentada   por   el   apoderado   de   la   parte  civil  será  inadmitida.   

En razón y mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

         RESUELVE:   

Inadmitir   la  demanda presentada por el apoderado de ALVARO MONTES RUIZ.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de orígen.   

         CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE  ENRIQUE CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS       AUGUSTO       GÁLVEZ  ARGOTE           JORGE   ANíBAL  GÓMEZ  GALLEGO   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO               ALVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN    

NILSON  PINILLA  PINILLA                   MAURO  SOLARTE PORTILLA   

        Teresa Ruiz Núñez   

        Secretaria     

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