17524(11-02-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso  No 17524  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Aprobado acta No.10   

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA   

Bogotá,  D.  C.,  once de febrero de dos mil  cuatro.   

Resuelve la Corte el recurso extraordinario de  casación  interpuesto  contra  la  sentencia de 8 de marzo de 2000, mediante la  cual  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Pereira condenó a los  procesados   HUGO  CARDONA,  JUAN CARLOS VALLEJO HERNANDEZ (a. Juancho) y JOHN JAIR  CARMONA   TAPASCO  (a.  Cone),  a  la  pena  principal  privativa  de  la  libertad  de  25  años y 8 meses de prisión, como coautores  responsables  de  los  delitos  de homicidio y porte ilegal de armas de fuego de  defensa personal.   

Hechos  y  actuación  procesal.   

El  domingo  13  de diciembre de 1998, en las  horas  de la noche (7:30 aproximadamente), encontrándose Jorge Eliécer Galeano  Zapata  dialogando  con  su  ex  novia  Diana  Lorena  Henao  Orozco frente a la  residencia  de  esta  última, ubicada en el barrio Las Margaritas, sector Villa  Santana  de  la ciudad de Pereira, fue sorpresivamente atacado con arma de fuego  por  tres  sujetos,  que  le  causaron  una  herida en la región costal lateral  izquierda.  La  víctima fue auxiliada por Albeiro Gutiérrez Salazar y Neban de  Jesús  Cataño  Guerrero,  y  trasladada  a un centro médico, donde llegó sin  vida (fls.2-3, 38-39, 40-42, 132/1).   

Las  indagaciones  preliminares  señalaron a  Juan  Carlos  Vallejo  Hernández  (a.  Juancho), Hugo  Cardona  y  John Jair Carmona  Tapasco  (a.  Cone),  miembros  de  la pandilla “Los  Rambos”,  como  los  autores  del hecho. Los dos primeros fueron vinculados al  proceso  a  través  de  indagatoria. Ambos se declararon inocentes y dijeron no  conocerse.      Juan      Carlos      explicó  que  a  la  hora del crimen se encontraba en la casa de su  suegra,  y  Hugo,  que había  permanecido  en  su  residencia  en  compañía de sus familiares, arreglando la  calle   para   recibir   la    navidad   (fls.71   y  175/1).  John  Jair  Carmona  Tapasco fue vinculado  mediante declaración de persona ausente (fls.108, 110 y 127/1).   

Entre  las  múltiples  pruebas  que  fueron  practicadas  en  el  curso del proceso resulta importante destacar, para efectos  del  recurso  de  casación,  los testimonios de Carlos  Alberto  Galeano  Zapata,  hermano  del  occiso, quien  aseguró  haber presenciado parte de los sucesos, y haber tenido que huir porque  uno  de  los  agresores  lo  vio  y  lo persiguió (fls.10, 50-50 vuelto, 53/1);  Albeiro     Gutiérrez     Salazar,    quien    auxilió    a    la   víctima   (fls.23/1);   Diana  Lorena  Henao  Orozco,  persona con  quien  la  víctima  dialogaba  (fls.20, 97/1); Claudia  Jimena  Rincón  Castaño,  compañera marital (fls.14,  114/1);  y  Juan  Carlos  Torres Aguirre, quien  dijo  haber  visto  cuando  los  agresores  se  retiraban del  escenario           del           crimen          (fls.197/1).               

De   igual  manera,  las  declaraciones  de  Carlos  Alberto Torres, María Dolores Palacio Bedoya,  María  Eugenia Cardona, José de Jesús Flórez Alzate, Adiela Cardona Torres y  Helmer  García  Ramírez,  familiares  y  vecinos del  procesado  Hugo Cardona, cuya  práctica  fue   solicitada por la defensa con el fin de probar la coartada  presentada  por  el procesado en indagatoria, consistente en que la noche de los  hechos  se encontraba en su residencia, en compañía de su familia, colaborando  en  el  arreglo  de  las  calles del sector donde vivía para recibir la navidad  (fls.357-378 del cuaderno No.1).   

El 12 de mayo de 1999, la Fiscalía calificó  el  mérito  probatorio  del  sumario  con  resolución de acusación contra los  implicados,  por  los  delitos  de homicidio y porte ilegal de armas de fuego de  defensa  personal  (fls.258-277/1).  Apelado  este pronunciamiento, la Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  de  Pereira,  en decisión de 2 de julio del mismo  año,  lo  confirmó  en todas sus partes (fls.302-326/1). Rituado el juicio, el  Juzgado  de  conocimiento,  en sentencia de 6 de diciembre siguiente, condenó a  los  procesados  a  la  pena  principal privativa de la libertad de 25 años y 8  meses  de  prisión,  al  hallarlos  responsables de los delitos imputados en la  resolución de acusación (fls.396-416/1).     

Apelado  este  fallo  por  los  defensores de  Juan   Carlos  Vallejo  Hernández  y  Hugo  Cardona,  el  Tribunal  Superior, mediante el suyo de 8 de marzo  de  2000,  que  ahora  el  defensor  del  último  de  los  nombrados recurre en  casación,  lo  confirmó  en  los  aspectos  objeto  del recurso (fls.38-68 del  cuaderno del Tribunal).   

La         demanda.   

Con  fundamento  en  la  causal  primera  de  casación,  cuerpo segundo, el demandante acusa la sentencia impugnada de violar  de  manera  indirecta  la  ley  sustancial, debido a errores de hecho por falsos  juicios  de  identidad,  y  falsos  juicios  de  existencia  por omisión, en la  apreciación  de las pruebas. Como normas violadas relaciona los artículos 2º,  3º,  5º,  21  y  323  del  Código  Penal  de  1980,  y 247, 254, 300 y 445 de  procedimiento de 1991.   

    

1. Errores de identidad.     

Asegura  que  los juzgadores, amparados en el  criterio  de  la  libre  apreciación  de  las  pruebas,  le  otorgaron absoluta  credibilidad  a  los  testimonios  de  Claudia  Jimena  Rincón,  Carlos  Alberto  Galeano,  Albeiro  Gutiérrez  y  Juan Carlos Torres,  y  con  apoyo  en  ellos,  infirieron la existencia de  plurales   indicios,   no   obstante   adolecer   de  contradicciones  y  graves  inconsistencias,  y  de  haberse  demostrado de manera fehaciente que algunos de  estos  testigos  no  estuvieron  en la escena del crimen, y por tanto, que no se  hallaban en capacidad de percibir lo declarado.   

Argumenta  que  la  sentencia  distorsiona de  manera  ostensible el sustrato probatorio allegado al proceso, porque en la fase  del  juzgamiento  se  aportaron elementos de juicio que de manera veraz, clara y  coherente  informan  que  el  implicado  Hugo  Cardona  se  encontraba  en  un  sitio  distinto al momento del  crimen,  y  por  tanto,  que  no  estaba  en  condiciones  de disparar las balas  asesinas.  La  sentencia  desconoce  el  contenido  material  de  la  prueba  de  descargos,  de  donde  surgen  dos  verdades  irrefutables: (1) que Hugo  Cardona  no  estuvo  presente  en el  escenario  de  los  hechos, y (2) que en el peor de los casos “solo la duda ha  hecho  su  imperio  y  se  ha enseñoreado en este proceso”, la cual ha debido  operar en favor del implicado.   

    

1. Errores de existencia.     

Sostiene  que los fallos de primera y segunda  instancia  incurrieron en grave omisión al dejar de apreciar los testimonios de  Alberto Torres, María Dolores Palacios Bedoya, María  Eugenia  Cardona,  José  Jesús  Flórez,  Adiela Cardona Torres  y Helmer  García,   todos  ellos  vecinos  y/o  familiares  del  procesado,  “quienes  al  unísono,  sin  ningún  asomo de mentira, de manera  coherente  y  responsiva  en  la vista pública, bajo la gravedad del juramento,  desvirtuaron  de  manera  contundente y segura, la frágil estructura probatoria  que   se   ha   puesto   a   gravitar   en   contra   de   los   intereses   del  procesado”.     

Este error, sumado a los anteriores, condujo a  la  violación  de  las normas adjetivas y sustanciales relacionadas, y por esta  vía,  a  la  ilegalidad  de  la  sentencia,  puesto  que  de no haber existido,  “habrían  permitido  sin  lugar a equívocos que el juicio de responsabilidad  fuese  absolutorio”.  Por  tanto,  solicita  a  la Corte casar parcialmente el  fallo  impugnado,  y en su lugar, proferir uno de carácter absolutorio en favor  de Hugo Cardona.   

Concepto  del Ministerio Público.   

La  Procuradora  Primera  Delegada  para  la  Casación  Penal  afirma  que  el  cargo  propuesto  carece  de virtualidad para  remover  los fundamentos probatorios de la decisión impugnada. En relación con  el  primer  reproche  (errores de identidad), sostiene que los argumentos que le  sirven  de sustrato escapan a los lineamientos del error invocado, puesto que lo  cuestionado  realmente  por el casacionista es la valoración que los juzgadores  hicieron  del mérito persuasivo de las pruebas, ataque que ha debido plantearse  dentro del ámbito de error de hecho por falso raciocinio.   

En relación con el segundo reparo (errores de  existencia  por omisión), argumenta que aunque el fallo de segunda instancia no  se  ocupa  de  manera  directa  de  los  testimonios  a los cuales se refiere el  casacionista,  la  verdad  es que contiene una respuesta directa a las críticas  que  en  el  mismo  sentido formuló la defensa al fallo de primer grado, cuando  sostiene,  en  alusión  a  ellas,   que el juez de  primera instancia  valoró  correctamente  la  prueba  de cargo, y que la decisión de desechar los  testimonios   de   las   personas   que   pretendían   ubicar   a  Hugo  Cardona en un lugar distinto de donde  ocurrió el crimen, también se advertía correcta.   

La  postura del Tribunal, antes de revelar un  error  de  existencia por omisión, permite auscultar su criterio en torno “al  desvalor”  que las pruebas en conjunto le merecieron en la demostración de la  realidad  fáctica, apreciación que el censor no desvirtúa, pues no ensaya una  crítica  adecuada  en  tal sentido, sino que se limita a atacar dicha decisión  por  considerar  que  los  testimonios que reafirman la versión del acusado son  veraces.  Su  inconformidad  lo que revela es una divergencia de criterios sobre  el  poder  suasorio  de  estos  medios,  controversia  que  de  tiempo atrás la  jurisprudencia ha resuelto en favor del criterio judicial.   

Sustentada en estas argumentaciones, solicita  a   la   Corte   no   casar   la   sentencia  impugnada.       

SE        CONSIDERA:   

    

1. Errores de identidad.     

Los  argumentos  en los cuales se sustenta el  ataque  no corresponden al error que el casacionista denuncia. La jurisprudencia  de  la  Corte  ha  sido  insistente  en sostener que el error de hecho por falso  juicio  de identidad se presenta cuando el juzgador, al apreciar una determinada  prueba,  transmuta,  cercena o adiciona su contenido fáctico, haciéndole decir  lo  que  objetivamente  no  expresa.  También  ha dicho que su demostración se  cumple  confrontando el contenido de la prueba con la lectura que los juzgadores  de  instancia  hicieron  de su texto, con el fin de mostrar que entre uno y otro  no existe coincidencia.   

Esta  labor  demostrativa no fue desarrollada  por  el  actor. En manera alguna, plantea tergiversación del contenido material  de  las  pruebas  que  cita,  ni  acredita  la  existencia  de  un error de esta  naturaleza  en su apreciación. Sus argumentaciones se apoyan en consideraciones  distintas,  que  escapan  al  ámbito  del  error  inicialmente planteado,   pues   sostiene  que  los  testimonios  de Claudia  Jimena  Rincón,  Carlos  Alberto  Galeano,  Albeiro  Gutiérrez  y  Juan Carlos  Torres,  no  merecen  credibilidad, porque adolecen de  contradicciones  e  inconsistencias,  y  porque  la investigación demostró que  algunos de ellos no estuvieron en la escena del crimen.   

Esta alegación, ninguna relación guarda con  el  anunciado  error de hecho por falso juicio de identidad. Aquí la censura se  sustenta   en   la   credibilidad   de  los  testimonios,  y  por  ende,  en  el  desconocimiento  de  las  reglas  de  la sana crítica en la valoración que los  juzgadores  hicieron  de  su  mérito  (que  no  de  distorsión de su contenido  fáctico).  Si  ello es así, el casacionista debió proponer el reproche dentro  del  marco  conceptual  del  error  de  hecho  por  falso raciocinio, y precisar  cuáles  principios  de  la  lógica,  cuáles  reglas de experiencia, o cuáles  postulados  de  la  ciencia fueron desconocidos por los juzgadores en el proceso  de evaluación de su fuerza persuasiva.   

Estas  exigencias  tampoco son atendidas  por   el   actor.    Aunque   asegura   que   los  testigos  de  cargo  son  contradictorios,  y  que la prueba incorporada al proceso muestra que algunos de  ellos  no  estuvieron  en  le escena del crimen, no precisa en qué consistieron  las  contradicciones  que  denuncia,  ni  relaciona las pruebas que informan que  varios  de  ellos no fueron testigos presenciales de los hechos, ni confronta el  análisis  realizado  por  los  fallos  de  instancia  en  torno al punto, ni se  detiene  a  analizar  las implicaciones probatorias que el error denunciado tuvo  en las conclusiones del fallo.   

Lo visto permite concluir que el cargo adolece  de  ausencia  total de contenido,  y que la Corte carece de objeto sobre el  cual       pronunciarse.       Por      tanto,      se      desestimará      la  censura.          

      

1. Errores de existencia.     

Este desacierto no se configuró. Del estudio  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  se  establece  que las pruebas que el  demandante  afirma  ignoradas  (testimonios  de Alberto  Torres,  María  Dolores  Palacios  Bedoya, María Eugenia Cardona, José Jesús  Flórez,    Adiela    Cardona    Torres    y   Helmer   García),   fueron  apreciadas  por  el  Tribunal. Es lo que surge del siguiente  aparte  del  fallo,  donde  después de analizar el conjunto probatorio frente a  los   cuestionamientos   presentados   por  los  apelantes,  hizo  la  siguiente  precisión.   

“No  es  una  errónea  apreciación  de la  prueba  testimonial,  del  señor  Juez,  como  lo predica la defensa, la que lo  lleva  a la conclusión de la responsabilidad penal. Como se vio, es fruto de la  decantación  de los elementos de juicios adosados al proceso; por el contrario,  aparece  infundada  la  objeción  que  le  hace  la parte recurrente, de que no  apreció  los  testimonios  que  favorecen a los implicados. Estudiada de manera  imparcial  la  motivación del fallo, advierte, encuentra la Sala, que el a quo,  como  colofón  de  su  discurrir,  frente  a  los  testimonios  tachados por la  defensa,  desechó  la  pretendida  probanza,  con las  declaraciones  de habitantes de la vereda Canceles, de que HUGO CARMONA (sic) se  hallaba  allí,  para  la  fecha y momentos del crimen, apreciación que, con la  señora  Procuradora, comparte la Sala”. (Negrillas y subrayas fuera de texto).   

Como puede advertirse, el Tribunal, aunque no  cita  los  testigos  por  sus nombres, se refiere de manera expresa al hecho que  pretendió  probarse  con  la  aducción de las referidas pruebas (presencia del  procesado  Hugo Cardona en un  lugar  distinto  al  momento  del  crimen), situación que permite concluir, sin  esfuerzo,  no  solo  que  estudió  su  contenido, sino que lo confrontó con el  resto  de  los  medios allegados al proceso, y por tanto, que no incurrió en el  error denunciado.     

Se desestima la censura.  

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL, oído el concepto de la Procuradora Primera  Delegada,  administrando  justicia en nombre de la república y por autoridad de  la ley,   

R   E   S   U   E   L   V   E:   

NO CASAR la sentencia  impugnada.   

Contra  esa  decisión  no proceden recursos.  Notifíquese y devuélvase al Tribunal de origen. CUMPLASE.   

HERMAN GALAN CASTELLANOS  

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                      ALFREDO GOMEZ QUINTERO   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                     ALVARO                                O.                              PEREZ  PINZON                      

MARINA         PULIDO        DE  BARON                     JORGE L. QUINTERO MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                        MAURO SOLARTE PORTILLA   

                                                                               Teresa Ruiz  Núñez   

                                         SECRETARIA   

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *