17498ago

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 17498  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE:  

Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

APROBADO ACTA No.139  

          Santa  Fe  de  Bogotá  D.C.,  diecisiete (17) de agosto del dos mil  (2000).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  revisión  presentada por el apoderado especial del  señor  ALVARO  TORRES  ARANGO,  quien  fue  condenado por el Juzgado Dieciséis  Penal  del  Circuito  de  Santiago  de  Cali a la pena principal de setenta (70)  meses  de  prisión  como  autor  del  concurso  material de los delitos de acto  sexual  violento,  agravados  por  recaer  sobre  persona  menor  de  10  años;  decisión confirmada por el Tribunal del mismo Distrito Judicial.   

HECHOS  

Entre los meses de abril y julio de 1997, la  señora  MONICA HENAO PIMENTEL, madre de la niña YURI KARIME, arrendó a ALVARO  TORRES   ARANGO   una  habitación  de  su  residencia,  circunstancia  que  fue  aprovechada  por  éste para practicar actos sexuales diversos del acceso carnal  con la menor, cuando esta se encontraba sola.   

ACTUACION PROCESAL  

El  señor  TORRES  ARANGO  fue vinculado al  proceso  mediante  indagatoria;  la  fiscalía resolvió su situación jurídica  con  medida  de aseguramiento consistente en detención preventiva como presunto  autor  del  delito  de  actos  sexuales  con  menor  de  14  años.  Cerrada  la  investigación  se   profirió  en su contra resolución de acusación el 6  de  agosto  de  1998  como autor del delito de acto sexual violento agravado por  recaer  sobre  menor  de  10  años;  el  Juzgado  Dieciséis Penal del Circuito  adelantó  la  audiencia  pública y dictó sentencia el 12 de marzo de 1999, en  la  cual  lo condenó a la pena principal de setenta (70) meses de prisión como  autor de los delitos por los que se le acusó.   

La  sentencia  de  primera  instancia  fue  impugnada  por  el  defensor,  pero  el Tribunal Superior de Santiago de Cali la  confirmó el 9 de junio de 1999.   

LA SENTENCIA  

La  acción se dirige contra la sentencia de  segunda  instancia  que  confirmó la decisión del Juzgado Dieciséis Penal del  Circuito de Santiago de Cali.   

LA DEMANDA  

El  apoderado  solicitó  la revisión de la  sentencia  con  base  en  los  numerales  3°,  5º  y 6º del artículo 232 del  Código  de  Procedimiento  Penal;  no indicó los fundamentos de hecho, y sobre  los  de derecho relacionó los artículos 232 a 245 del Código de Procedimiento  Civil,     sin    ninguna    consideración    adicional    para    apoyar    su  solicitud.   

Aportó   el  poder  específico  para  el  ejercicio  de  la  acción  de  revisión,  copia de las sentencias de primera y  segunda  instancia, y copia del dictamen médico realizado por medicina legal en  el proceso a la menor.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  demanda  debe  ser  inadmitida  por  no  satisfacer  los  requerimientos  establecidos en el artículo 234 del Código de  Procedimiento Penal, como a continuación se evalúa:   

          1.        Con   relación  a  los  anexos  obligatorios  debe  indicarse,  que  es   requisito   de  procedencia  de  la  acción  de  revisión,  según  lo establece inciso primero del artículo 232 del Código de  Procedimiento  Penal,   que  la  sentencia demandada se halle ejecutoriada,  luego  es  necesario allegar -según lo ordena el inciso final del artículo 234  del  mismo  ordenamiento-  constancia  de  la  ejecutoria  de  la sentencia cuya  revisión  se  solicita, anexo que fue omitido por el defensor, lo cual impone a  la  Sala  la obligación de inadmitir la demanda, de acuerdo con lo dispuesto en  el  artículo 235 del Código de Procedimiento Penal1.   

2.          Respecto de la prueba que se desea hacer  valer,  es  necesario  precisar que el defensor allegó  copia  del  dictamen  S-98-493  de  25  de  noviembre de 1998, practicado por el  Instituto  de Medicina Legal (Regional Sur de Cali), Sección de Psiquiatría, a  la  menor  YURY  KARIME  GOMEZ  HENAO, el cual obró en el proceso penal seguido  contra  el  señor  TORRES  ARANGO,  y  al  que  se  hizo referencia tanto en la  sentencia  de  primera  (fols.  17,  23  y  24)  como de segunda instancia (fol.  49).   

Por   consiguiente,  si  la  revisión  no  constituye  una  instancia  más,  en  la  cual tenga el actor la oportunidad de  censurar  nuevamente  la  valoración  dada  por  los falladores a los elementos  probatorios  obrantes  en  el  proceso,  habida  cuenta  que su propósito está  dirigido  a corregir la injusticia material en la cual hayan podido incurrir los  juizgadores2,  no resulta viable que se intente utilizar este procedimiento para  obtener  una  nueva  evaluación  de  la  prueba,  más  aún, si no se planteó  argumento  o  explicación  alguna  con  relación  al  dictamen  aportado  como  elemento probatorio para fundamentar la revisión solicitada.   

En  efecto,  si bien el apoderado allegó el  dictamen  mencionado,  debe expresarse que tal prueba obró y fue valorada en el  proceso,  luego  no  constituye  hecho  nuevo posterior a la sentencia, ni se ha  demostrado  con  sentencia  en firme que es prueba falsa, ni se ha señalado con  respecto  a  qué  tema  de interés al proceso la Corte ha cambiado su criterio  jurídico,  según  los numerales 3º, 5º y 6º del artículo 232 invocados por  el  actor.  Por  lo  tanto,  el  silencio  del  solicitante  impide  a  la Corte  establecer  el  punto  objeto  de  debate,  esto  es,  la  falta reprochada a la  sentencia  con relación a la verdad histórica de los hechos, cuya revisión se  solicita, motivo adicional para inadmitir la demanda.   

3.            Además  de lo anterior debe señalarse,  que  no  resulta  suficiente  aportar  pruebas  presunta o realmente nuevas para  obtener  la  remoción  de la cosa juzgada, sino que es necesario que los nuevos  elementos  de  juicio  tengan suficiente capacidad persuasiva para concluir, que  de  haber  sido  conocidos  por  el  sentenciador,  habrían  tenido  aptitud  e  injerencia  en  el fallo, capaces de conseguir que este fuera absolutorio. Luego  si  unido  a  que  la  prueba  aportada  no  es nueva, esta fue valorada por los  falladores  de  ambas  instancias,  resulta  obvio  que carezca por sí misma de  aptitud  para  desvirtuar  el  carácter  condenatorio del fallo, lo que una vez  más impone la inadmisión de la demanda.    

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

          1.                      Reconocer  personería  al  doctor OSCAR MUÑOZ  SANCHEZ,  como  apoderado  del  señor  ALVARO TORRES ARANGO, en los términos y  para los efectos que indica el poder que le fue conferido.   

          2.                      Inadmitir  la  demanda  de revisión presentada  por el apoderado del señor ALVARO TORRES ARANGO.   

Cópiese, notifíquese y  cúmplase   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE  ENRIQUE   CORDOBA   POVEDA                  

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE         JORGE ANIBAL  GOMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON              NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  En  sentido  similar, providencia de diciembre 10 de 1997.  Magistrado ponente doctor Dídimo Páez Velandia.   

2 Por  ejemplo  en providencia de febrero 3 de 1998. Magistrado ponente doctor Jorge E.  Córdoba Poveda.     

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