17424nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 17424  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No.  190  

Bogotá D. C., ocho (08) de noviembre de dos  mil (2000).   

VISTOS  

Decide la Sala lo que en derecho corresponda  respecto  del  recurso  de  hecho interpuesto por la defensora del señor CAMILO  TORRES SÁNCHEZ, condenado por el delito de homicidio agravado.   

ANTECEDENTES  

1-.  Mediante  sentencia  proferida el 3 de  agosto  de  1999,  el  Tribunal  Superior de Bogotá confirmó la dictada por el  Juzgado  38  Penal  del  Circuito  de esta misma ciudad, para condenar al señor  CAMILO  TORRES  SANCHEZ  a las penas principales de seis (06) meses de arresto y  multa  de dos mil pesos, ($2.000), y a la accesoria de interdicción de derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de  la  sanción privativa de la  libertad,  más  el  pago de los perjuicios ocasionados como autor del delito de  fraude  a  resolución  judicial,  al  tiempo  que  le  negó el subrogado de la  condena de ejecución condicional.   

2-.  La defensora  del  señor  TORRES  SÁNCHEZ  interpuso  el  recurso de casación discrecional,  amparada  en  la  causal  primera del artículo 220 del Código de Procedimiento  Penal,  con  el  propósito de que se unifique la jurisprudencia y se garanticen  derechos  fundamentales,  “por  ser  la  sentencia  violatoria de una norma de  derecho  sustancial,  por  error  en la apreciación del Proceso Laboral que dio  origen   o   que   sirvió  de  etiología  al  presente  estudio  del  caso”.   

3-. En auto del cinco (05) de abril del año  en  curso,  con ponencia del honorable magistrado CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE,  la  Sala  de  Casación  Penal  resolvió inadmitir el  recurso  de casación discrecional interpuesto por la defensora de CAMILO TORRES  SANCHEZ,  y  ordenó  la  devolución  de las diligencias al Tribunal de origen,  tras  demostrar  que  la  demanda  no  se  ajustaba a los parámetros legalmente  exigidos,  en  tanto se sustrajo al deber de explicar las razones por las cuales  se  vulneraban  derechos fundamentales, el sentido y la necesidad de unificar la  jurisprudencia,  y  también  porque  adolecía  de  fallas  estructurales en la  confección de los pretendidos cargos.   

4-. Inconforme con al decisión de la Sala,  la  defensora  del  señor  TORRES SANCHEZ interpuso el recurso de hecho, tema a  decidir en esta providencia.   

DEL   RECURSO   DE  HECHO   

La  apoderada  del  señor  CAMILO  TORRES  SANCHEZ,  en  memorial  del  que  hizo  presentación  personal  en Secretaría,  solicita  “la  procedencia del recurso de hecho, al tenor de lo establecido en  el artículo 207 del C.P.P.”.   

A   continuación  expone  una  serie  de  argumentos  tendientes  a explicar la demanda de casación discrecional, como si  tratase  de  corregirla  o enmendarla, y guarda silencio absoluto en cuanto a la  sustentación del recurso de hecho.   

No  obstante,  concluye  solicitando  “la  concesión del derecho de defensa y del recurso de hecho.”   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1-. El recurso de hecho es una institución  que  se  enmarca  dentro  del  conjunto  de garantías que el principio de doble  instancia    consagra   en   pro   de   los   derechos   de   contradicción   y  defensa.   

Si  ello es así, es decir si el recurso de  hecho  implica  de  suyo  que  el  superior  jerárquico,  de  quien expidió la  providencia  cuya  revisión se pretende, intervenga funcionalmente para dirimir  la  controversia,  tal intervención debe estar prevista expresamente por la ley  en     tanto    implica    un    ejercicio    normal    de    jurisdicción    y  competencia.   

Si bien, el principio de doble instancia es  pilar  fundamental  en  el proceso penal contemporáneo, la propia Constitución  Política  admite  racionales  excepciones,  en  tanto  es  necesario que alguna  autoridad  de  máxima  jerarquía  ponga  fin  a  las  discrepancias jurídicas  ventiladas ya en instancias diferentes.   

La  Sala  de  Casación Penal, como máximo  tribunal  de  la  jurisdicción  ordinaria en asuntos penales, en atención a la  naturaleza  de  su  especialidad,  no  tiene superior jerárquico y por ende sus  decisiones  no  pueden  cuestionarse  a  través  de  los medios de impugnación  comunes inherentes al principio de la doble instancia.   

No  es  atinado,  entonces,  interponer  el  recurso  de  hecho  contra  un  auto  de  la Sala de Casación Penal, porque sus  decisiones  no pueden someterse al conocimiento de una corporación u órgano de  mayor jerarquía inexistente.   

2-.  La  Corte Constitucional, en sentencia  C-037  de  1996,  declaró inexequible en numeral 6° del artículo 17 de la Ley  270  de  1996,  Estatutaria  de la Administración de Justicia, que erigía a la  Sala  Plena  de  la Corte Suprema de Justicia en superior jerárquico de la Sala  de Casación Penal, al atribuirle las siguientes funciones:   

“6-.  Resolver  las  impugnaciones  y los  recursos  de  apelación contra las sentencias, medidas cautelares, providencias  y  autos interlocutorios que profiera la Sala de Casación Penal en los procesos  que   trámite   contra  los  funcionarios  y  servidores  públicos  con  fuero  constitucional   de   juzgamiento   por   los   hechos   punibles   que  se  les  imputen.”   

La  Corte  Constitucional  expuso  de  la  siguiente  manera  las  razones  por  las  cuales devino contraria a la Carta la  norma  que  colocaba  a  la  Sala  Plena,  para  algunos  efectos,  en  plano de  superioridad    jerárquica    con    relación   a   la   Sala   de   Casación  Penal:   

“Por  otra  parte,  el  numeral  6°  del  artículo   le   asigna   a  la  Sala  Plena  la  posibilidad  de  resolver  las  impugnaciones  y  los  recursos  de apelación contra las diferentes actuaciones  procesales  que  realice la Sala de Casación Penal, en los casos de juzgamiento  a  funcionarios  y  servidores  públicos  con  fuero constitucional. Para poder  comprender   los   alcances   constitucionales  de  esta  disposición,  resulta  indispensable  remitirse,  en  primer  término,  al  artículo 234 superior que  prevé:   

ARTICULO  234. La Corte Suprema de Justicia  es  el  máximo  tribunal  de  la  jurisdicción  ordinaria  y se compondrá del  número  impar  de  magistrados que determine la ley. Esta dividirá la Corte en  salas,   señalará   a   cada  una  de  ellas  los  asuntos  que  deba  conocer  separadamente  y  determinará  aquellos  en  que  deba  intervenir  la Corte en  pleno.   

Esta  norma  señala  que  la Corte Suprema  será  dividida  por  la  ley  en salas, las cuales conocerán de sus asuntos en  forma  “separada”,  salvo  que  se determine que en algunas oportunidades se  estudiarán  materias  por  la Corporación en pleno. En ese orden de ideas, las  atribuciones  que  el  artículo  235  de  la  Carta  le atribuye a la Corte, en  particular  la  de  actuar  como  tribunal  de  casación  y  la de juzgar a los  funcionarios  con fuero constitucional, deben entenderse que serán ejercidas en  forma  independiente  por  cada  una  de sus salas, en este caso, por la Sala de  Casación  Penal.  De  lo  anterior  se  infieren, pues, varias conclusiones: en  primer  lugar,  que  cada  sala  de  casación  -penal, civil o laboral- actúa,  dentro  del ámbito de su competencia, como máximo tribunal de la jurisdicción  ordinaria;  en segundo lugar, que cada una de ellas es autónoma para la toma de  las  decisiones  y,  por  lo  mismo, no puede inferirse en momento alguno que la  Constitución  definió  una  jerarquización  entre las salas; en tercer lugar,  que  el  hecho  de  que  la Carta Política hubiese facultado al legislador para  señalar  los  asuntos  que deba conocer la Corte en pleno, no significa que las  salas  de  casación  pierdan  su  competencia  o que la Sala Plena sea superior  jerárquico  de  alguna de ellas. En otras palabras, la redacción del artículo  234  constitucional  lleva a la conclusión evidente de que bajo ningún aspecto  puede  señalarse  que exista una jerarquía superior, ni dentro ni fuera, de lo  que  la  misma  Carta ha calificado como “máximo tribunal de la jurisdicción  ordinaria”.   

3-.  Es  notorio  que la defensa del señor  CAMILO  TORRES  SÁNCHEZ,  valiéndose  de  tan  particular  recurso  de  hecho,  pretende  un espacio jurídico adicional, que la ley no contempla, para enmendar  las  falencias  de  fondo  y  técnicas  que  fueron advertidas en su demanda de  casación discrecional.   

Frente a tal modo de actuar la corporación  no  puede  más  que abstenerse de conocer de fondo el asunto, pues, se insiste,  la  competencia  funcional  emana exclusivamente de la Constitución Política y  de  las  leyes que la desarrollan, más nunca, como parece haberse entendido, de  las expectativas o conveniencias individuales.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

                                     ABSTENERSE   de  desatar  el  recurso  de hecho interpuesto por la defensora del  procesado  CAMILO  TORRES  SANCHEZ,  de  conformidad con la parte motiva de esta  providencia.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                              JORGE     A.    GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                             CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR   

ALVARO   O.  PÉREZ  PINZÓN                                        NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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