17310nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 17310  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 197  

          Bogotá,  D.  C.  veintidós  (22)  de  noviembre  del año dos mil  (2.000)   

VISTOS  

          Decide  la Sala el recurso de apelación interpuesto por la doctora  ADIELA GÁLVEZ SERNA contra  la  sentencia  dictada por el Tribunal Superior de Cali el 13 de abril del 2000,  mediante  la  cual  la  condenó  a  38  meses  de  prisión, multa por el valor  equivalente  a  53  salarios  mínimos  legales  mensuales  y a interdicción de  derechos  y  funciones públicas por el mismo lapso de la primera y pérdida del  empleo,  como  autora  del  delito  de  prevaricato por acción en que incurrió  cuando   se   desempeñaba   como   Juez   24   Penal   Municipal  de  la  misma  ciudad.   

ANTECEDENTES  

          1.   El   1º   de  noviembre  de  1996,  la  doctora  ADIELA  GÁLVEZ  SERNA, en su calidad de  Juez  24  Penal  Municipal  de  Cali,  reconoció el hábeas corpus y ordenó la  libertad  inmediata de Héctor Fabio Herrera, William Galvis, Leonardo Libreros,  Amed  Fabián  Ruiz, Mario Restrepo, Henry González, Luz Nancy Ortiz y Oliverio  Reyes,  quienes  se  encontraban  en  detención  preventiva  a  órdenes  de la  Fiscalía    Regional    de   esa   ciudad,   por   el   delito   de   secuestro  extorsivo.   

          2.  El  Fiscal  Delegado  ante el Tribunal Nacional, al revisar por  apelación  y  consulta  la  resolución  calificatoria  expedida  por el Fiscal  Regional  que  adelantaba  el  proceso contra aquellos, ordenó compulsar copias  con  destino  a  la  Unidad  de  Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de  Cali,  para  que  se investigara la conducta asumida por la doctora GÁLVEZ.   

          3.  Un  fiscal  de  la citada unidad dispuso el 24 de septiembre de  1999  la  apertura  de  instrucción  y  escuchó  en  indagatoria  a la doctora  GÁLVEZ  SERNA  el  13  de  octubre  del  mismo  año.  Al  día  siguiente,  dictó  en su contra medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  la  que  sustituyó  por  detención  domiciliaria.   

          4.  La  decisión anterior, apelada por el defensor, fue confirmada  el 2 de diciembre de 1999 por una fiscal delegada ante la Corte.   

          5.  La  doctora GÁLVEZ SERNA  solicitó  se  iniciara  el  trámite de sentencia anticipada. Al  efecto,  el  24  de enero del 2000 se celebró la audiencia para formulación de  cargos,  los  que  se  concretaron  en la autoría del delito de prevaricato por  acción,  con  las  circunstancias  punitivas  de  agravación  previstas en los  numerales  11  y 12 del artículo 66 del Código Penal, sin que concurriera a su  favor  causal  alguna  de  atenuación.  Interrogada  sobre  la admisión de los  cargos,  manifestó  la  doctora  GÁLVEZ:  “Acepto  el delito de prevaricato por acción que se me imputa  en esta investigación”.   

6.  La  Sala  Penal del Tribunal Superior de  Cali  dictó  sentencia el 13 de abril del 2000, adoptando las decisiones que se  indicaron al inicio de esta providencia.   

LA  IMPUGNACIÓN   

          En   síntesis,   los  motivos  de  inconformidad  que  expresa  la  recurrente hacen relación a cuatro cuestiones específicas:   

          1.  No existe ninguna prueba que permita deducírsele, como se hizo  sin  fundamento  alguno,  la circunstancia de agravación prevista en el numeral  12  del  artículo  66  del  Código  Penal.  Si actuó de buena fe al tomar una  decisión  producto  de  una  interpretación  libre y democrática, aunque haya  terminado  aceptando  la  responsabilidad  para  no  enfrentarse  a  un  proceso  desprovisto  de  garantías  y  de credibilidad, no se explica cómo pueda ahora  atribuírsele  la  comisión  del  hecho  para  ejecutar  u ocultar otro, o para  obtener  o  asegurar  para  sí  o  para un tercero el producto, el provecho, el  precio o la impunidad de otro hecho punible.   

          En  consecuencia,  desechada  esa  circunstancia de agravación, la  nueva  pena  que  habría de fijarse no superaría el límite que como requisito  objetivo  exige  el  artículo  68  del  Código Penal para que se le otorgue la  condena  de  ejecución  condicional,  cuya  aplicación  solicita en tanto cree  cumplir  también  con  el  requisito subjetivo. Sobre este último punto, anota  que   la   interpretación   extensiva   del  artículo  417-2  del  Código  de  Procedimiento  Penal  permite  concluir  que  carece  de  antecedentes  pues  no  registra  con  anterioridad  más  de  una  condena,  y  que  demostró hallarse  arrepentida y por eso se sometió a la sentencia anticipada.   

          2.  No sólo es excesivo el aumento punitivo de 4 meses que se hace  por  cada  causal,  que  rebasa  inclusive el que en su condena anterior tuvo en  cuenta  la Corte respecto del numeral 11 del citado artículo 66 -2 meses-, sino  que     esos     incrementos     erróneamente     se    sumaron    de    manera  aritmética.   

          Si   en   cambio   de  la  tasación  hecha  por  el  A-quo  se  le  incrementaran  6  meses por las dos causales y otros 6 por la condena anterior y  se  partiera  no  de  los 48 meses como lo hizo éste sino de 42, el total de 54  meses  que  así  resultaría  se  reduciría  a  36  meses  por  efecto  de  la  aplicación  del  artículo  37  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  lo que  igualmente  le  permitiría  quedar  comprendida  dentro  de las previsiones del  artículo  68  del  Código  Penal,  de las que ahora la separan apenas 2 meses,  pues fue condenada a 38.   

          3.  No  se expuso en la sentencia apelada ninguna razón seria para  fijar   el  monto  de  la  pena  pecuniaria  en  53  salarios  mínimos  legales  mensuales.   

          4.  El  A-quo  no  definió la situación legal del vehículo de su  propiedad  sobre  el que pesa medida cautelar. Solicita se ordene la devolución  porque  no  fue  condenada  al  pago  de  perjuicios,  de  manera  que no existe  fundamento alguno para que la medida se mantenga.   

CONSIDERACIONES  

          La   Sala,   ceñida   a  los  temas  objeto  de  la  impugnación,  confirmará  la  sentencia emanada por el Tribunal Superior de Cali. Las razones  son las siguientes:   

    

1. La imputación.     

El numeral 4 del artículo 12 de la Ley 365  de  1997,  que  modificó  el artículo 37 B del Código de Procedimiento Penal,  dispone  que  el  procesado  y  su  defensor  sólo  pueden  apelar la sentencia  anticipada  respecto  de la dosificación de la pena, el subrogado de la condena  de ejecución condicional y la extinción del dominio sobre bienes.   

          En  consecuencia,  la  aceptación  consciente  y voluntaria de los  cargos  que  hace  el  procesado  en  la  audiencia  que para su formulación se  celebra,  no  es susceptible de retractación ni de cuestionamiento posterior en  la segunda instancia.   

          Después  de adecuar típicamente la conducta y sustentar expresa y  nítidamente  la concurrencia de causales de agravación, el fiscal interrogó a  la procesada en esa audiencia   

“…si acepta o no el cargo por el delito  de  prevaricato  por  acción,  descrito  y  sancionado  en el artículo 149 del  Código  Penal,  modificado  por  el  artículo  28 de la Ley 190 de 1995, y que  tiene    previstas   las   penas   señaladas   en   precedencia,   con  las  circunstancias  de agravación indicadas en los numerales  11  y  12  del  artículo  66  del  Código  Penal”  (destaca la Sala).   

A  ello  contestó  la doctora GÁLVEZ SERNA:   

“Acepto  el  delito  de  prevaricato  por  acción que se me imputa en esta investigación”. (Fl. 237).   

          Es  apenas  obvio  que  si  el  delito que se le imputaba era el de  prevaricato  por  acción,  agravado por las circunstancias genéricas anotadas,  la  aceptación  pura  y  simple  del hecho implicaba necesariamente la de tales  circunstancias.  En  consecuencia,  resulta inaceptable que se pretenda discutir  en  esta  sede  si  alguna  de las causales expresadas se configuraba o no, pues  ello  significaría prohijar una desleal conducta que desmembraría por completo  la institución analizada.   

          Con  sustento  en  lo anotado, la Sala sólo abordará el examen de  la   dosificación   de   la   pena   –tanto  privativa  de  libertad como pecuniaria- y complementará el  fallo  de  instancia  para disponer lo pertinente respecto de la medida cautelar  que  aún  pesa  sobre  el  vehículo  de  propiedad  de la doctora GÁLVEZ.   

          2.  La  tasación de la pena.   

          En  verdad que si con ocasión de la condena anterior a que se hizo  acreedora  la procesada por ilícito similar la Sala destacó su “…rebeldía  consciente  e  injustificada  para  acatar  la  ley”  (Fl.  83,  A.2), en esta  oportunidad  lo  que  se  aprecia es una mucho mas reprochable actitud de quien,  con  una  experiencia  laboral en el Poder Judicial de más de 20 años, algunos  de  ellos  cumplidos  como  secretaria de la Sala Penal del Tribunal Superior de  Cali  y  otros  más  como  juez  penal  municipal,  despreció  con  desdén la  advertencia  que  sobre  su  actuar  típico  y  antijurídico  le  hicieron  la  fiscalía  delegada  que la acusó y el tribunal que la absolvió, y con el más  absoluto  desparpajo  vuelve  a realizar la conducta que le mereciera permanecer  sub  judice  por  espacio  de  varios  años,  sometida  ahí  sí  –como para efectos distintos lo afirma  la  procesada-  a  “…la  angustia  permanente  de hallarse a la espera de un  resultado”.   

          Sin  que  sea  posible  afirmar,  desde  luego,  que se trate de un  antecedente,  no  puede  perderse  de  vista  el  significado  que tiene para la  determinación  del  grado  de culpabilidad como uno de los criterios para fijar  la  pena,  a  voces  del artículo 61 del Código Penal, el hecho de que casi un  año    después    de    haber    sido   acusada,   la   doctora   GÁLVEZ  SERNA  vuelva  a  realizar  una  conducta de cuya ilegalidad estaba plenamente advertida.   

          En  efecto:  por haber concedido el hábeas corpus el 25 de octubre  de  1994  a varios ciudadanos que se encontraban sufriendo detención preventiva  por  cuenta  de  la  Fiscalía  Regional  de Cali, la Fiscalía Delegada ante el  Tribunal  Superior  de  la  misma  ciudad  profirió en su contra resolución de  acusación  por  el delito de prevaricato por acción, providencia de octubre 17  de  1995  en la que, entre varias claridades que se hacen, se reproducen apartes  de  la  sentencia C-301 de 1993 en la cual la Corte Constitucional cuestiona que  “la  opción  de  mantener dos vías paralelas para  controvertir  las  privaciones  judiciales  de  la  libertad  – hábeas corpus y  recursos  dentro  del  proceso  –  desquicia inútilmente la función judicial y  entraña  un  doble  ejercicio del aparato judicial, desconociendo la existencia  de  recursos  cuya  utilización resulta más racional, inclusive desde el punto  de   vista   de   la  capacidad  de  acierto  habida  consideración  del  mayor  conocimiento  que  los  jueces  competentes  pueden  tener  del proceso y de las  circunstancias que lo rodean.” (Fls. 2 y ss, A. 2).   

          Paradójicamente,  con base en la misma sentencia C-301 de 1993, la  procesada  reivindica  la  vía  alterna  para conceder el amparo que le valiera  este  nuevo  proceso y profiere la decisión del 1º. de noviembre de 1996 (Fls.  72  y  ss,  A.  1),  no obstante que el Tribunal Superior, en sentencia del 6 de  mayo  de  1996  (Fls.  26  y  ss.  ibídem)  que  luego  fuera revocada por esta  Corporación  (Fls.  60  y  ss.  ib.),  la  absuelve  por  ausencia de dolo pero  insistiendo en la tipicidad y antijuridicidad de la conducta.   

          Todas  estas  circunstancias  permiten  apreciar sin duda una mayor  intensidad  en  la culpabilidad dolosa de la procesada, que necesariamente ha de  reflejarse  en  la  cantidad de pena que se le imponga. Y explica también, para  aludir   al   otro   cuestionamiento  que  hace  la  recurrente,  por  qué  las  circunstancias  de  agravación  reportan ahora un incremento superior al que en  pretérita ocasión tuvo en cuenta la Sala.   

          En  este  orden  de  ideas,  no  se  advierte  arbitrariedad  en la  tasación  realizada  por  el  a  quo,  pues  partir  de  una pena de 48 meses y  aumentarla  en  8  más  por  reunirse  las circunstancias de agravación de los  numerales  11  y  12  del  artículo 66 del Código Penal, para reducir luego la  tercera  parte  autorizada  por  el  artículo  37  del estatuto procesal penal,  consulta   ciertamente   la  realidad  procesal  y  los  criterios  penológicos  señalados por el artículo 61 de aquella obra.   

No  obstante lo anterior, ha de corregir la  Sala  el  error  aritmético en que incurre el Tribunal al efectuar el descuento  de  18  meses  y 20 días que correctamente determina, pues restada tal cifra de  los  56  iniciales, el resultado totaliza 37 meses y 10 días en lugar de los 38  señalados  en  el  fallo de instancia, que en este sentido será modificado. El  cambio  cobija igualmente la pena de interdicción, que se reduce al lapso nuevo  que se impone como medida privativa de la libertad.   

          Con  relación  a  la pena pecuniaria, en tanto comporta idénticos  factores  de  graduación,  para  establecer  su  monto se deben tener en cuenta  proporcionalmente   los  mismos  incrementos  y  reducciones  que  se  adoptaron  respecto  de  la  privativa  de  libertad, esto es, sobre la base inicial de una  tercera  parte  más  del  mínimo  -66  meses-  se  aumentará  una sexta parte  atendiendo  a  las  circunstancias  de  agravación  y  el  total,  77 meses, se  disminuirá  en  una  tercera  parte  –25  meses  y  20  días-  en  razón  del  beneficio  por sentencia  anticipada,  lo  cual  arroja un total de 51 meses y 10 días que será el valor  que  en  salarios  mínimos  legales  mensuales,  a título de multa, pagará la  procesada. También en este sentido será modificada la sentencia.   

          3.    La    condena    de   ejecución  condicional.   

En  torno  al subrogado pedido, basta decir  que  por el factor objetivo no es viable, frente a la pena privativa de libertad  que  se  acaba  de  deducir. Esta sola circunstancia impide a la Corte entrar al  análisis del aspecto subjetivo.   

         4.  La medida  cautelar.   

          La  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Cali, al  resolver    la    situación    jurídica    de    la    doctora    GÁLVEZ  SERNA,  decretó  el  embargo y  secuestro  del vehículo de su propiedad, marca Renault 19, de placas CEF-161 de  Cali  “para  dar  cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 37 de la Ley 190  de  1995”  (Fl.  102),  el cual establece que el embargo y secuestro de bienes  previsto  en  el  artículo  52 del estatuto procesal para garantizar el pago de  los  perjuicios “se aplicará igualmente para garantizar el pago de las multas  en los casos en que esta pena se encuentre prevista”.   

          Lo  dicho  es  suficiente  para  concluir que la medida cautelar no  será levantada.   

          En  mérito  de lo expuesto, la Sala de Decisión Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia,  administrando  justicia en nombre de la República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE   

1º.   CONFIRMAR  el  fallo  recurrido,  con la modificación  de  que la pena principal  impuesta  a la doctora ADIELA GALVEZ SERNA  es  de treinta y siete (37) meses y diez (10) días de prisión y  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  y  multa  por el valor  equivalente  a  cincuenta y un (51) meses y diez (10) días en salarios mínimos  legales mensuales.   

2º.   Para  efectos  de  garantizar  el  pago  de  la multa  impuesta,  se  mantiene vigente la medida cautelar a que se ha hecho mención en  la parte motiva de esta providencia.   

3º.   Devolver el proceso al Tribunal  de origen, una vez en firme esta determinación.   

Notifíquese y cúmplase.  

                        EDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA     POVEDA                              

CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                                          JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                                          CARLOS    E.    MEJÍA    ESCOBAR                         

ÁLVARO   O.  PÉREZ  PINZÓN                                          NILSON      PINILLA     PINILLA                                                     

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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