10450ago

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 10450  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.  JORGE CORDOBA  POVEDA   

Aprobado   acta  N°  146   

Bogotá, D.C., treinta y uno (31) de agosto  de dos mil (2000).   

         V I S T O S   

Resuelve  la  Corte el recurso de casación  interpuesto  contra  la  sentencia del Tribunal Superior de Santafé de Bogotá,  fechada  el  15  de  noviembre  de 1994, por la cual confirmó la del Juzgado 16  Penal  del  Circuito  de  la  misma ciudad, en la que se condenó a Blanca Nubia  Guarnizo  y a JOSE ARISTOBULO AVILA TORRES  a  la  pena  principal de 36 meses de prisión, “como coautores  del  delito de falsedad material de particular en documento público en concurso  homogéneo  con el punible de uso de documento público falso y heterogéneo con  el  de  estafa”  (sic). Así mismo, se les negó el subrogado de la condena de  ejecución condicional.   

          H E C H O S   

El  fallador  de  segunda  instancia  los  resumió así:   

         “Historia  el  proceso  que en el período comprendido entre Agosto  de  1991  y  febrero de 1993, por parte de las empresas INVERAVES LTDA y AVICOLA  LOS  ALPES  LTDA, representadas por don José Raúl López Caballero, se giraron  de  cuentas  del Banco de Colombia y en favor del mismo, veintisiete cheques por  un  valor  de  $98.809.410.oo,  destinados  al pago de  impuestos.  Empero,  tal  suma  nunca  llegó  a  la  Administración  de  Impuestos Nacionales, pues no obstante que algunos de estos  títulos  valores  contaban  con  endoso  restrictivo,  o con cruce sencillo, se  hicieron   efectivos,   mediante  consignación  en  las  sucursales  Kennedy  y  Occidente,  concretamente  en  las  cuentas  de  los  particulares  BLANCA  TRUJILLO GUARNIZO DE TAFUR y HECTOR ERNESTO SANDOVAL RAMOS,  desviándose  en  esta  forma  ilícita  el  dinero,  mientras  que  a  las  compañías  giradoras, su propio Contador – JOSE  ARISTOBULO  AVILA  TORRES  -,  les  presentaba recibos falsos para acreditar la presunta cancelación”.   

         ACTUACION PROCESAL   

Con  base  en  la  denuncia que formuló el  representante  legal  de las sociedades comerciales Avicola Los Alpes e Iveraves  Limitada,  la  Fiscalía  243  de  la  Unidad  Segunda de Previas y Permanentes,  mediante   resolución   del   10   de   marzo  de  1.993,  ordenó  diligencias  preliminares.   

La Fiscalía 329 de la Unidad Especializada  de   Delitos   contra   la   Administración   Pública,   a  la  que  pasó  el  diligenciamiento,  declaró  abierta  la  instrucción  con  proveído del 14 de  febrero de 1.994.   

Escuchados  en  diligencia  de  indagatoria  Jesús  Antonio  Montoya  Rojas,  Luis  Carlos  Tafur,  Héctor Ernesto Sandoval  Ramos,  Blanca  Nubia  Guarnizo  de  Tafur  y  Aristóbulo  Avila Torres, se les  resolvió  la  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención  preventiva,  por los delitos de hurto agravado y falsedad material de particular  en documento público.   

Posteriormente,  Blanca  Nubia  Guarnizo de  Tafur  y Aristóbulo Avila se acogieron a los institutos de sentencia anticipada  y  audiencia especial, respectivamente. Suscritas las correspondientes actas, el  Juzgado  16 Penal del Circuito de Santafé de Bogotá, mediante sentencia del 21  de  septiembre de 1.994, los condenó a la pena de 36 meses de prisión, “como  coautores  de  los  delitos  de  falsedad  material  de  particular en documento  público  en  concurso  homogéneo  con  el punible de uso de documento público  falso y heterogéneo con el de estafa”. (sic)   

Igualmente, los condenó al pago de cuarenta  millones  de  pesos  per  cápita,  como  “indemnización de daños y perjuicios  ocasionados  con  la  infracción”.  Así mismo, se les negó el subrogado de la  condena de ejecución condicional.   

Apelado  el  fallo por el defensor de José  Aristóbulo  Avila  Torres,  el  Tribunal  Superior  de  Santafé de Bogotá, al  desatar  el  recurso,  concluyó  con  su  confirmación,  el 15 de noviembre de  1.994.   

         LA DEMANDA DE CASACIÓN   

El defensor del procesado José Aristóbulo  Avila  Torres, formula un único cargo contra la sentencia de segunda instancia,  al  amparo  del  inciso  primero  de  la causal primera de casación, por cuanto  considera  que el fallador de segunda instancia violó directamente el artículo  68  del  Código  Penal, por interpretación errónea y por aplicación indebida  “con  violación  media del artículo 55 de la ley 81 de 1993, norma ésta que  modificara el artículo 415 del C. de P. Penal”.   

Sostiene que el Tribunal, no obstante que el  procesado  reunía  el  requisito  objetivo  del precitado precepto para hacerse  acreedor  al  subrogado penal de la condena de ejecución condicional, concluyó  “que  no  sucede igual con el presupuesto de orden subjetivo también demandado,  referido  a  la  personalidad,  naturaleza  y  modalidad del hecho, para lo cual  sienta   las   tesis   que   la   personalidad   del   justiciable   no  es  muy  recomendable”.   

Con apoyo en doctrinantes y en una decisión  de  esta  Corporación,  fechada  el  8  de  abril  de 1.992, en el acápite que  denominó  “Demostración  del  Cargo”, advierte que José Aristóbulo Avila  Torres no requiere de tratamiento penitenciario, concluyendo:   

         “En  este  orden  de  ideas no encontramos justificadas las razones  que  da  el  Tribunal  en  su Sala Penal como Juzgador de Segunda Instancia para  negar  la  condena  de  Ejecución Condicional a JOSE ARISTOBULO AVILA TORRES, y  específicamente  en  lo referente a la personalidad del mismo, ya que esto como  consta  dentro del plenario no se traduce en comportamientos o actos que de suyo  nos  digan que ese individuo engendra un peligro para la comunidad, menos cuando  no  hay elemento de juicio alguno que le permita al Juzgador inferir tendencia a  la violación de intereses jurídicamente protegidos.   

         “Ahora  bien,  fincar  su  negativa  sobre la base de que por ser  contador  se  aprovechó  de  la confianza depositada en él para desarrollar la  conducta  ilícita,  conclusión  que  no  está  acorde  con  la filosofía del  sustituto  que  se  alega  en  su  favor; pues sabido es, que la personalidad de  AVILA  TORRES  debe  relacionarse con su conducta individual, familiar y social,  la  que  según  los  autos  se  sabe  que es intachable, a más que no registra  antecedente  penal  alguno en su contra; lo que permite confiar en forma fundada  de   que   no   requiere   tratamiento   penitenciario  y  que  éste  no  puede  diagnosticarse  sobre  la  simple  base  de la profesión que ostenta, como así  equivocadamente lo concluyera el fallador de segundo grado.   

         “Por  todo  lo  anterior,  considera  la defensa que el condenado  señor  JOSË  ARISTOBULO  AVILA  TORRES  es  acreedor  a  que  se le otorgue el  Subrogado  Penal de la Condena de Ejecución Condicional, lo que así no hiciera  el  Tribunal  Superior  al darle una cobertura conceptual al requisito subjetivo  que demanda el art. 68 del C.P., muy diferente a la filosofía”.   

Por lo anteriormente expuesto, solicita a la  Corte  casar  la  sentencia “por haberse aplicado indebidamente lo consagrado en  el  art.  68  del  C.P,  y  55  de  la ley 81 que modificó el artículo 415 del  C.P.P.,     normas     éstas     violadas    directamente    por    falta    de  aplicación…”   

OPINION DEL PROCURADOR PRIMERO  

DELEGADO EN LO PENAL  

Considera  el  representante del Ministerio  Público  que  el  cargo  formulado  contra  la  sentencia  de segunda instancia  adolece   de   múltiples   yerros   técnicos   que   dan   al  traste  con  la  censura.   

En  primer  lugar,  dice,  mezcla  los tres  sentidos  de  la  violación  directa  incurriendo en manifiesta incongruencia y  contradicción.   

Así mismo, el censor confunde los términos  libertad   provisional   con   condena  de  ejecución  condicional,  institutos  procesales aplicables en distintos estadios del diligenciamiento.   

Conceptúa  que  si  bien es cierto la pena  impuesta  se  ajusta  a  las  previsiones del artículo 68 del Código Penal, el  Tribunal   “acertadamente   consideró  que  tales  factores  (personalidad  del  acusado,  la  naturaleza  y  modalidades del hecho) de que trata el art.68-2 del  Estatuto  Penal  analizados  en  conjunto  y  en  su  cabal  entendimiento hacia  presumir   que   Torres   Avila,   requería   de   tratamiento  penitenciario”.   

Agrega  que  la  ausencia  de  antecedentes  judiciales  y  policiales  no  es  suficiente  para  predicar la procedencia del  subrogado,  pues  hay  que confrontar otros aspectos relativos a la naturaleza y  modalidades del hecho.   

Por  lo  anterior,  solicita  a la Corte no  casar la sentencia recurrida.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Razón  le  asiste  al  Procurador  Primero  Delegado  en  lo  Penal,  cuando  advierte  que  el casacionista no respetó los  lineamientos   técnicos   decantados  por  la  jurisprudencia  respecto  de  la  violación directa de la ley sustancial.   

En  efecto,  es  evidente  que  el  censor  confunde  los  tres sentidos de la violación directa, pues sobre la misma norma  que  acusa  de  vulnerada,  predica  su  falta  de  aplicación,  su aplicación  indebida  y su interpretación errónea, desconociendo los parámetros que rigen  este medio extraordinario de impugnación.   

Reiterada ha sido la posición de la Corte  en  el  sentido  que no es posible predicar sobre una misma norma sustancial, su  falta  de  aplicación  y su aplicación indebida, ya que resulta contradictorio  afirmar  que  el  yerro  del  juzgador  consistió  en  que  dejó de aplicar el  precepto  sustancial,  y al mismo tiempo que si lo aplicó pero que se equivocó  porque no era el que lo gobernaba.   

También  desconoce  el  principio  de  no  contradicción   al   alegar   con   relación  a  la  misma  norma  de  derecho  sustancial   su falta de aplicación y su interpretación errónea, pues no  se  puede discutir el contenido de lo que no se tuvo en cuenta, o su aplicación  indebida  y  su interpretación errónea, pues mientras la primera presupone que  la  disposición seleccionada es extraña al caso, la otra admite que se aplicó  la  que  lo  regulaba, es decir, que se acertó en su selección, pero se le dio  un sentido que no tiene.   

Por otra parte, sea del caso reiterar, que  cuando  se  niega  el  subrogado  de  la  condena  condicional,  el  cargo  debe  postularse  por  falta  de  aplicación  del  artículo 68 del C. Penal y no por  interpretación errónea, ni por aplicación indebida.   

De todos modos, el demandante no demuestra  que  se incurrió en ningún desatino al haberse negado la condena condicional y  dedica  la disertación a oponerse al criterio del sentenciador, quien de manera  lógica  y  motivada  y  teniendo  en  cuenta la personalidad del procesado y la  naturaleza  y  modalidades  de los punibles imputados, concluyó en la necesidad  del tratamiento penitenciario.   

Estas consideraciones son suficientes para  concluir que el cargo no puede prosperar.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

        R E S U E L V E:   

No casar la sentencia impugnada.  

Cópiese  y  devuélvase  al  tribunal  de  origen. Cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  ARBOLEDA  RIPOLL                                          JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE                            JORGE    ANIBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                                                     CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN                                        NILSON E. PINILLA PINILLA   

TERESA RUÍZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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