17271(13-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17271  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado  acta  N°  054   

Bogotá,  D.  C.,  mayo trece (13) de dos mil  tres (2003).   

V    I    S   T   O  S:   

Se  ocupa  la  Corte  en  emitir  el Concepto  respectivo  en  este trámite de extradición iniciado por solicitud elevada por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  en  contra  del  ciudadano  colombiano    CÉSAR    LORENZO   STEFANO   DOGLIONI  VALLEJO.   

I.    DE   LA  SOLICITUD:   

1. A través de Nota  verbal  No.  368  del  28 de abril de 2000, la Embajada de los Estados Unidos de  América  formalizó  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano colombiano  CÉSAR  LORENZO  STEFANO DOGLIONI VALLEJO por ser el sujeto de la resolución de  acusación  sustitutiva No. 99-583 CR-SEITZ [s] [s] [s] , dictada el 11 de enero  del  2000,  en  la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Sur de  Florida, mediante la cual se le acusa de:   

“-  –  Cargo Dos.              Concierto  para  lavar  dinero,  en  violación del Título 18, Sección 1956 (a) (1) (b) (i) y Sección  1956 (h) del Código de los Estados Unidos”.   

2.    DE LOS  HECHOS:   

“(…)  indican  que  autoridades  de  las  fuerzas  del  orden  han  estado investigando a una organización de tráfico de  narcóticos   y   lavado   de   dinero   dirigida   por   Augusto   ‘Willy’   Falcon   y   Salvador  ‘Sal’   Magluta   desde   1987.   Esta  organización  ha  sido  responsable  de  la importación a los Estados Unidos y  posterior  distribución  de  cientos  de  miles de kilogramos de cocaína y del  lavado  de  millones  de  dólares correspondientes a utilidades provenientes de  los narcóticos.   

“En  octubre  de  1996, autoridades de las  fuerzas  del orden detuvieron a un automóvil manejado por Marilyn Bonachea, una  asociada  de  mucho tiempo atrás de la organización Falcon/Magluta, por exceso  de   velocidad   y   posesión  de  marihuana.   Bonachea  fue  detenida  y  posteriormente  dejada  en  libertad  bajo  fianza.  Posteriormente  huyó  y se  escondió  de  los  agentes  federales  de las fuerzas del orden.  El 27 de  abril  de  1999,  Bonachea  fue  detenida  por  el FBI en Nueva York en donde se  había  estado  escondiendo.  Bonachea aceptó colaborar en la investigación de  la organización Falcon/Magluta.   

“Bonachea  indicó  que enero de 1998 ella  comenzó  a  preocuparse  porque  se  le  estaba  acabando  el dinero que le era  suministrado  por  la organización Falcon/Magluta y necesitaba más dinero para  continuar  en  su  condición  de  fugitiva.   Bonachea manifestó que ella  contactó  a  Miguel Vega, asociado de la organización Falcon/Magluta.  En  el  pasado,  Bonachea  había  recibido de Vega millones de dólares en pagos en  efectivo.   Bonachea  informó  que Vega era la persona a cuyo cargo estaba  el   dinero   de   Magluta   y  Falcon  mientras  ellos  se  encontraban  en  la  cárcel.   Bonachea  manifestó que Vega le dijo que le enviaría a alguien  de  la  organización  para  darle dinero y encargarse de cualquier problema que  estuviera  teniendo  por  razón  de  permanecer como fugitiva del FBI. Bonachea  indicó  que posteriormente se reunía con un individuo que Vega le enviaba cada  60  a  90  días  y  que  dicho individuo le proporcionaba aproximadamente entre  US$14.000  y  US$21.000  en  efectivo.  Bonachea dijo que este individuo le  suministró  un beeper y le dijo que lo podía contactar llamándolo a su beeper  o  a  su  teléfono celular. Bonachea manifestó que el individuo le dijo que lo  llamara  ‘Alfred’.   

“El  13  de  junio  de  1998,  durante una  reunión  que  de común acuerdo se monitoreó y fue fotografiada y vigilada por  el    FBI,    el    individuo    que   Bonachea   conocía   como   ‘Alfred’  le  entregó  a  ella US$24.000.oo en  efectivo   en   la   estación  de  tren  Amtrak  en  Albany,  Nueva  York.  Los  investigadores    del    FBI   posteriormente   identificaron   a   ‘Alfred’  como  CESAR LORENZO DOGLIONI portador  de     la    licencia    de    conducir    del    Estado    de    Florida    No.  D245-112-61-451-0.   

“El  29  de junio de 1998, Vega llamó por  teléfono  a  Bonachea  y le informó que una nueva persona le estaría haciendo  las  futuras  entregas  de  dinero.   El  30  de junio de 1998, durante una  reunión  que  de  común acuerdo se monitoreó, CÉSAR LORENZO STEFANO DOGLIONI  VALLEJO  le  presentó a Bonachea a un individuo de la organización de tráfico  de  narcóticos  Falcon/Magluta  quien  era la persona que lo reemplazaría para  hacer  las futuras entregas de dinero.  Este segundo correo para la entrega  de  dinero  le  entregó posteriormente a Bonachea US$21.000 en efectivo el 2 de  septiembre de 1998”.   

3. Por esos hechos  se  formuló,  respecto  de JOHN DOE # 1 Alias CÉSAR DOGLIONI, Alias Alfred, el  cargo  que se detalla así en la acusación cuya copia traducida se agregó a la  solicitud de extradición:   

Tercer     auto     de     Acusación  Sobreseída   

“El Gran Jurado acusa que:  

“CARGO 1  

“(…)  

CARGO 2  

(Conspiración    -18    U.S.C.§1956(h)  )   

“A   partir de o alrededor de 1979, y  continuando  en  adelante,  incluyendo  la  fecha de la emisión de este auto de  acusación  en, Miami, Condado de Dade, en el Distrito Sur de Florida y en otros  lugares, los acusados,   

“(…)  

JOHN DOE #1  

alias CÉSAR DOGLIONI  

Alias Alfred  

(…)  

“A  sabiendas  y  libremente  combinaron,  conspiraron,  confederaron,  acordaron  y  llegaron  a  un entendimiento tácito  entre  ellos,  y con personas conocidas y desconocidas por el jurado indagatorio  de  conducir  y  atentar  conducir,  y  causar  que sea conducidas transacciones  comerciales   que   involucraban   las   ganancias  de  una  actividad  ilícita  específica,  es  decir  de  recibir,  ocultar, vender, comprar y de otra manera  transar  en  una  sustancia  controlada,  acto sancionable bajo las leyes de los  Estados  Unidos sabiendo que las transacciones eran diseñadas en su totalidad y  en  parte, para ocultar y disimular la naturaleza, ubicación, fuente, propiedad  y  control  de los ingresos de dicha actividad ilícita específica, y que en el  transcurso  de  conducir y de atentar conducir dichas transacciones financieras,  sabían  que  la propiedad involucrada en las transacciones financiera, es decir  instrumentos  monetario, cheques, órdenes de pago, cheques de cajero y efectivo  representaban   las   ganancias  de  alguna  forma  de  actividad  ilícita,  en  violación  del Título 18, del Código de los Estados Unidos, Sección 1956 (a)  (1) (B) (i).   

“Todo  en  violación  del Título 18, del  Código de los Estados Unidos, Sección 1956 (h)”.   

II.-         DE LA ACTUACIÓN:   

1.  Con  la  Nota  Verbal   No.  129  del  16  de  febrero de 2000, la Embajada de los Estados  Unidos   de   América   solicitó   la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano colombiano CÉSAR LORENZO STEFANO DOGLIONI VALLEJO,  también   conocido   como   “Alfred”.   Él  es  el  “sujeto  de  la  resolución  de acusación sustitutiva No. 99-583 CR-SEITZ [s] [s] [s] , dictada  el  11  de  enero  del 2000, en la Corte Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito  Sur  de  Florida, mediante la cual se le acusa de concierto para lavar  dinero,  en  violación  del  Título  18,  Sección 1956 (h) del Código de los  Estados Unidos”.   

2. El 1 de marzo de  2000,  el  Fiscal  General  de  la Nación emitió orden de captura con fines de  extradición  en  contra de CÉSAR LORENZO STEFANO DOGLIONI VALLEJO, haciéndose  efectiva  por  unidades  del   DAS  adscritas  a  la  oficina de Interpol –  Colombia  ese  mismo  día en la ciudad de Cali (Valle) (folios 36 a 39, carpeta  anexa).   

3. El 28 de abril de  2000,  mediante  Nota  Verbal  No.  368,  la  Embajada  de los Estados Unidos de  América  formalizó  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano Colombiano  CÉSAR  LORENZO STEFANO DOGLIONI VALLEJO, por ser el “sujeto de la resolución  de  acusación  sustitutiva  No.  99-583 CR-SEITZ [s] [s] [s] , dictada el 11 de  enero  del  2000,  en  la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  Sur de Florida”.   

4. El mismo día la  oficina  jurídica  del Ministerio de Relaciones Exteriores, en cumplimiento del  artículo   514    (552  anterior)  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  conceptuó  “que por no existir Convenio aplicable al caso es procedente obrar  de  conformidad  con  las  normas pertinentes del Código de Procedimiento Penal  colombiano” (folio 203, carpeta anexa).   

5.  Remitida  la  actuación  por  el  Ministerio  de Justicia y del Derecho a la Corte Suprema de  Justicia  (folio  1,  cuaderno  de  la  Corte),  se adelantó el trámite de ley  dentro del cual se resolvieron las siguientes peticiones:   

5.1. De pruebas, por  parte de la Agente del Ministerio Público y del Defensor.   

5.2. De reposición  por  parte  del  Defensor  del  requerido  en  extradición, por cuanto la Corte  únicamente decretó una de las pruebas solicitadas por él. Y,   

5.3.   Del  Defensor  para  que  se  tradujera  la  prueba  remitida  a  través  de la vía  diplomática por el país requirente.   

III.      DEL     ALEGATO     DE  CONCLUSIÓN:   

El  Defensor  del  requerido en extradición  CÉSAR  LORENZO  STEFANO  DOGLIONI  VALLEJO,  solicita  que  se  emita  concepto  desfavorable por las siguientes razones:   

1. Incumplimiento de  los  requisitos  exigidos  por  el Código de Procedimiento Penal respecto de la  formalización de la petición de extradición.   

Advierte  que el requisito contemplado en el  artículo  513  del Código de Procedimiento Penal de anexar “copia auténtica  de  las  disposiciones  penales  aplicables  para el caso”, fue incumplido tal  como  quedó  demostrado con la solicitud que él hizo de esas como pruebas y el  decreto que la Corte hizo de ellas.   

De esa manera y tal como la propia Sala lo ha  reconocido   en   ocasiones   anteriores,   como   su   concepto  debe  fundarlo  exclusivamente  sobre el aspecto formal de la documentación, éste debe incluir  –dice  el  defensor–,  la  determinación  sobre  si  el  documento  se  presentó  o  no.  La  Corte tiene  igualmente  determinado que la solución que habría podido adoptarse dentro del  trámite  era  la  devolución  del expediente, que es necesariamente un aspecto  sustancial  así  su  examen sea meramente formal, pues lo contrario implicaría  aceptar   la   voluntad  o  el  parecer  de  los  funcionarios  por  encima  del  ordenamiento legal.   

2.  El  delito que  motiva  la extradición no está reprimido en Colombia con una pena cuyo mínimo  no sea inferior a cuatro (4) años:   

Parte  de reconocer que a su defendido se le  procesa  en los Estados Unidos de América por el delito de concierto para lavar  activos,  como  quiera  que la Corte Suprema de Justicia ha venido asimilando el  delito  de  conspiración  de  la  legislación estadounidense al concierto para  delinquir de la normatividad nacional.   

Así  las  cosas,  entiende  que  debe darse  aplicación  al artículo 340 del Código Penal adoptado por la Ley 599 de 2000,  que  anteriormente  preveía  el  artículo 186 del Código Penal derogado, cuyo  inciso  primero  establece  el  delito de concierto general para cometer delitos  sancionándolo  con  pena  de  prisión de tres (3) a seis (6) años. Estima que  “esta  sería  la  norma  equivalente  en  Colombia,  a  la imputada al señor  DOGLIONI VALLEJO  en los Estados Unidos”.   

De   todas   maneras  le  parece  que  hay  diferencias  sustanciales entre una y otra norma, concretamente en cuanto en los  Estados  Unidos  se  le  imputa  la  asociación para cometer un sólo delito de  lavado  de  activos, y no distintos delitos, aspecto que por sí sólo impide la  extradición  de  su  representado por no cumplirse con el principio de la doble  incriminación.   

Agrega  que  tampoco  se  cumple  con  el  requisito  de punibilidad porque la conducta de lavado de activos tiene una pena  mínima  de  tres (3) años de prisión, inferior a la que exige la normatividad  nacional  para  extraditar  que es de cuatro (4) años como mínimo, sin que sea  posible  incluir  la conducta en el inciso segundo del artículo 340 del Código  Penal  que  agrava  la  pena  cuando el concierto sea para cometer otra clase de  delitos, entre los que no se incluyó aquel.   

Alega que debe tenerse en cuenta que para el  28  de  abril  de 2000, fecha de formalización de la petición de extradición,  se  hallaba  vigente el artículo 186 del Código Penal modificado por el 4° de  la  Ley  589  de  2000,  que  definía  la  conducta de concierto para delinquir  estableciendo  una  pena  mínima de tres (3) años de prisión referida al tipo  básico.  Para las hipótesis de agravación la sanción mínima es de diez (10)  años,  pero  estas  últimas  no  pueden  aplicarse  por  no  deducirse  de  la  documentación  remitida por el país requirente y no haberse incluido el lavado  de  activos  como  uno  de  los  delitos  que  dan  lugar a la agravación de la  pena.   

Tan  evidente  fue  el olvido del legislador  –continúa      el  Defensor—que decidió en el  de  2002  incluir  en  la  Ley  733  de  ese año como causal de agravación del  concierto  para  delinquir  su  realización  para  cometer delitos de lavado de  activos,  fijándole  una  pena  mínima  de  6  años de prisión, sin embargo,  “esta  disposición  no  podrá  ser  aplicada  al  cargo  que  nos ocupa, con  fundamento  en  el  principio  básico  de  legalidad  ,  y el de favorabilidad,  previsto en el artículo 29 de la Constitución”.   

De     esa     manera     –concluye    el   Defensor—  queda demostrado que no se cumple uno  de  los  requisitos del artículo 511 del Código de Procedimiento y, por tanto,  debe emitirse concepto desfavorable.   

IV.-            DEL    CONCEPTO    DEL    MINISTERIO  PÚBLICO:   

El Procurador 4° Delegado para la Casación  Penal  es del criterio que están acreditados los requisitos legales para que la  Corte  emita  concepto  favorable  a  la  extradición  del ciudadano colombiano  CÉSAR LORENZO STEFANO DOGLIONI VALLEJO, así:   

1. Como tema previo  puntualiza  que  aunque  los  documentos  reportan  hechos ocurridos desde 1979,  allí  mismo  se  especifica  que  respecto  del requerido en extradición se le  reclama por actos ejecutados a partir de enero de 1998.   

Con  esa  aclaración,  dice  que  resulta  inobjetable  la  validez formal de la documentación porque está demostrada con  la  remisión  por  vía  diplomática  del  documento de acusación, las normas  aplicables    y    los    datos   necesarios   para   la   identificación   del  solicitado.   

2.   La   plena  identidad   del  requerido  en  extradición  la  encuentra  demostrada  con  la  descripción  física,  el  aporte  de  la  clase  y  número  del  documento de  identidad   nacional,   y   el   cotejo  dactiloscópico   de  sus  huellas  dactilares.   

3. Así mismo cree  su  deber  insistir  en  la  tesis de la Procuraduría en torno a que el momento  límite  para  efectos  de  la  determinación de la ley penal aplicable al caso  concreto   que   motiva  la  petición  de  extradición,  debe  ser  el  de  la  formalización  de  la  misma,  pues  sólo  en ese momento surge una condición  objetiva  para  dar lugar al trámite, a pesar de ser consciente que la Corte ha  mantenido  invariable  una postura diferente que refiere la aplicación de   las disposiciones penales al momento de la emisión del concepto.   

Cumplida esa precisión, transcribe el cargo  contra  CÉSAR  LORENZO  STEFANO  DOGLIONI  VALLEJO  para  contrastarlo  con  la  legislación  penal  colombiana, y encuentra adecuación en el artículo 247A en  concordancia  con el 247C del Código Penal de 1980, según adición legislativa  realizada  a  través  de  la  Ley  365  de  1997  con  denominación típica de  “lavado de activos”.   

Ese  comportamiento  está  sancionado  en  Colombia  con  pena  de  prisión cuya cuantía mínima es de 6 años, que puede  ser  agravada  en  una  tercera parte “cuando la conducta sea desarrollada por  persona   que   pertenezca   a  una  persona  jurídica,  una  sociedad,  o  una  organización  dedicada  al  lavado  de  activos  (…)”,  circunstancias  que  demuestran     la     acreditación     del     requisito     de     la    doble  incriminación.   

Esa misma conclusión se sostiene aún en el  evento  de  aplicarse  por  la  Sala  las  normas  actuales,  toda  vez  que los  artículos  323  y  324  del  Código  Penal vigente contemplan similar sanción  penal para esas conductas.   

4. La equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero con la resolución de acusación  nacional,  la  halla  acreditada  suficientemente  con  el  Indictment que en su  aspecto  formal  corresponde a un pliego concreto de cargos para que se defienda  de  ellos  en  el  juicio,  constitutivo  de  la  etapa  procesal  subsiguiente.  Y,   

5.  Culmina  su  trabajo   el  Delegado  con  la  solicitud  de  un  Concepto  favorable,  aunque  condicionado   a  que el requerido no sea juzgado por un hecho anterior del  que  motiva la extradición, ni sometido a desaparición forzada, a torturas, ni  a  tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes, ni a las penas de destierro,  prisión  perpetua  y  confiscación,  conforme a lo dispuesto en los artículos  11,  12  y  34  de  la  Constitución Política.              

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE:   

1.   Cuestiones Previas:   

El  Código  de  Procedimiento  Penal patrio  señala  en  su  artículo  520  que  la  Corte  fundamentará  el  concepto  de  extradición   en   la  validez  formal  de  la  documentación  presentada;  la  demostración  plena  de  la  identidad del solicitado;  el principio de la  doble  incriminación;   la  equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero  y,  cuando fuere el caso,  en el cumplimiento de lo previsto en  los Tratados Públicos.   

Y  acorde  con  el parecer del Ministerio de  Relaciones  Exteriores rendido a través del oficio O.J.E. 11273 del 28 de abril  de  2000  en  cumplimiento  del   artículo  514 (antes 552) del Código de  Procedimiento   Penal,   “por  no  existir  Convenio  aplicable  al  caso,  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  las  normas  pertinentes del Código de  Procedimiento Penal Colombiano”.   

2.   Validez formal de la documentación:   

2.1.           La solicitud  para  que  se  conceda  la  extradición  de  una  persona  a  la que se le haya  formulado  resolución  de  acusación  o  su  equivalente  o  condenado  en  el  exterior,  deberá  hacerse  – dice el Código de Procedimiento Penal (artículo  513)  –  por  la  vía  diplomática  y,  excepcionalmente, por la consular o de  gobierno a gobierno.   

Ese  requisito  formal está suficientemente  acreditado  dentro  del  trámite  proseguido  porque el gobierno de los Estados  Unidos  de  América  ha  solicitado  por  la vía diplomática, a través de su  Embajada  ante  el  gobierno  Colombiano  (carpeta  anexa)  y por intermedio del  Ministerio  de Relaciones Exteriores, la detención con fines de extradición de  CÉSAR  LORENZO  STEFANO  DOGLIONI  VALLEJO  (folios  1 a 9) y ha formalizado la  solicitud de extradición por la misma vía (folios 192 a 201).   

2.2.             Idéntica  preceptiva   del   Código  de  Procedimiento  Penal  señala  cuáles  son  los  documentos   mínimos  que  deben  anexarse  a  la  solicitud  de  extradición,  así:   

2.2.1  Copia  o  transcripción  auténtica de la sentencia, de la resolución de acusación o su  equivalente.   

El gobierno de los Estados Unidos de América  anexó   a   la   solicitud  de  extradición  copia  de  la  acusación  formal  (Indictment)  99-583  CR-SEITZ [s] [s] [s] , dictada el 11 de enero del 2000, en  la  Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida que en  idioma  original  aparece  suscrita  entre  otros,  por el Fiscal de los Estados  Unidos  Thomas  E.  Scott  (folios 113 a  172, carpeta anexa) y debidamente  trasladado  al  castellano  aparece  de  los folios 42 a 97 de la misma carpeta,  traduciéndose  las  antefirmas  de  los  suscriptores del documento como la del  “portavoz  del  jurado  indagatorio”, el “Fiscal de los Estados Unidos”,  “Fiscal  adjunto  de los Estados Unidos especialista en litigación” y   “Fiscal Adjunto de los Estados Unidos”.   

2.2.2            Indicación  exacta  de  los actos que  determinaron  la  solicitud  de  extradición  y del lugar y fecha en que fueron  ejecutados.   

Tal información aparece suministrada por el  Estado  requirente  en la Nota Verbal No. 168 del 28 de abril de 2000 con la que  se  formaliza  la petición de extradición, en la que en la página 4 se inicia  un  relato denominado “los hechos del caso (…)”; en apartes del Indictment  99-583  CR-SEITZ  [s]  [s] [s]; y en la declaración del agente Mario G. Tariche  de  la  Oficina  Federal  de  Investigaciones,  FBI  (por sus siglas en inglés)  (folios 98 a 102).   

Se determina en esos documentos y testimonio  la  existencia de una organización criminal dirigida por Salvador  Magluta  (a)  “Sal”  y  Augusto  Guillermo  Falcón (a) “Willy” que, entre otros,  tenía  como  “manera  y  medio  de  conspiración”  la  utilización de las  ganancias  de  la  venta  de  cocaína  para  pagar  los  gastos y costos en que  incurrieran  los  miembros  y  asociados  de  la  conspiración,  así  como  la  utilización   de   personas  que  usando  nombres  ficticios  y  documentos  de  identificación   falsificados   entregaban   esas  ganancias  a  los  abogados,  investigadores privados y testigos potenciales.   

En la señalada asociación, CÉSAR LORENZO  STEFANO  DOGLIONI  VALLEJO  era  el  encargado  de entregarle a Marilyn Bonachea  –miembro    de    la  organización  que  había  sido  capturada,  liberada  bajo fianza y se hallaba  huida— remesas periódicas  de    dinero    –desde  US$14.000—,  ante quien se  identificó  bajo  el  nombre  de   “Alfred”,  siendo grabado en vídeo  cuando  el  13  de  junio  de  1998  le  entregó a ella la suma de $US24.000 en  efectivo  en  la  estación  de  tren  Amtrak  en  Albany, Nueva York, tarea que  posteriormente   asumió  otro  individuo  que  le  fue  presentado  a  Bonachea  por   aquél  el 30 de junio de 1998 en reunión que fue monitoreada por el  FBI.   

2.2.3.  Todos  los  datos  que  se posean y que sirvan para establecer la plena identidad de la  persona reclamada.   

Tanto  con  la Nota Verbal que solicitó la  captura  con  fines  de extradición, como con la que formalizó la petición de  extradición,  se  suministraron  datos  suficientes  para  establecer  la plena  identidad  del  reclamado.   Allí  se  describió a CÉSAR LORENZO STEFANO  DOGLIONI  VALLEJO,  y  se  indicó  el  número  de  la  cédula  de ciudadanía  colombiana  expedida  a su nombre y el de la licencia de conducir emitida por el  estado de Florida (EE.UU.A) (folios 4-5; y, 197 carpeta anexa).   

2.2.4.  Copia  auténtica de las disposiciones penales aplicables para el caso.   

En la declaración jurada que en apoyo de la  solicitud  de  extradición  se anexó a ésta, el Fiscal Adjunto de los Estados  Unidos  en  el  Distrito  Sur  de la Florida Michael P. Sullivan, uno de los que  suscribe  el Indictment, se transcriben “los Estatutos federales citados en el  auto  de acusación”, los literales (a) (1) (B) (i) y (h) del  §1956 del  Título  18  del  Código  de  los  Estados  Unidos  (folios  103 a 108, carpeta  anexa).   

          Esas  transcripciones  corresponden  exactamente  a  la  traducción  realizada  por  la  Cancillería  colombiana  de las fotocopias remitidas por la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  las  normas atrás señaladas que fueron  decretadas  por  la  Corte  como prueba (folios 119 a 127 cuaderno de la Corte).   

          Toda la documentación a que se ha hecho  mención,  aparece  producida  en el idioma inglés y traducida al castellano en  legal  forma,  con  las  debidas notas de autenticación ante el Consulado de la  República   de   Colombia   en  la  ciudad  de  Washington  D.C.  (EE.  UU.  A)  correspondientes  al  Oficial  de  autenticaciones del Departamento de Estado de  los Estados Unidos de América.    

A su vez,  aparecen cintas y sellos de  seguridad  del  Departamento  de  Justicia  y  de  la  Fiscal  General del país  requirente  que certifican las actuaciones del Director de la Oficina de Asuntos  Internacionales  de  la División Criminal del Departamento de Justicia, los que  también  fueron  colocados  en los documentos del Departamento de Estado en los  que  se  autentican  la  firma  y  actuaciones  del  asistente  del  oficial  de  autenticaciones  de  esa  oficina  estatal del gobierno requirente (folios 188 a  191,  carpeta  anexa),  todo lo cual demuestra la acreditación del requisito de  validez formal de la documentación.   

3.  Demostración Plena de la Identidad del Solicitado:   

Se  limita  la Sala a señalar que nadie ha  discutido  en  forma  alguna  que  el  vinculado  a  éste trámite sea la misma  persona  que  es  objeto del requerimiento del gobierno extranjero. Además, del  cotejo  dactiloscópico  entre las huellas dactilares de la tarjeta decadactilar  de   preparación   de   la  cédula  de  ciudadanía  colombiana  cuyo  número  suministró  el  país  requirente  (folio 30, carpeta anexa) con las tomadas al  capturado  que  se  identificó como CÉSAR LORENZO STEFANO DOGLIONI VALLEJO, se  concluyó  la  uniprocendencia,  es  decir, la plena identidad del solicitado en  extradición (folio 29).   

4.  Principio de la doble incriminación.   

Tratándose de una extradición que se rige  por  las  normas  del  Código  de Procedimiento Penal, el principio de la doble  incriminación  se  define  conforme  al  llamado  sistema  de eliminación cuya  característica  principal  es  la  conexión  de  los  hechos  a unas sanciones  punitivas  mínimas.  Tal  como  lo  señala  el Código, es necesario “que el  hecho  que la motiva también esté previsto como delito en Colombia y reprimido  con  una  sanción  privativa  de  la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a 4  años” (artículo 511-1).   

4.1.  Los  hechos  citados  en  la  Nota  Verbal  mediante  la  que  se  formaliza  la petición de  extradición  y  en  los  documentos anexos, hacen referencia a la existencia de  una  organización  criminal dirigida por Salvador  Magluta (a) “Sal” y  Augusto  Guillermo  Falcón  (a)  “Willy”  que,  entre  otros,  tenía  como  “manera  y  medio  de  conspiración” la utilización de las ganancias de la  venta  de  cocaína  para  pagar  los  gastos  y  costos  en que incurrieran los  miembros  y asociados de la conspiración, así como la utilización de personas  que  usando  nombres  ficticios  y  documentos  de  identificación falsificados  entregaban  esas  ganancias  a  los abogados, investigadores privados y testigos  potenciales.   

En  esa asociación, CÉSAR LORENZO STEFANO  DOGLIONI  VALLEJO era el encargado de entregarle a Marilyn Bonachea –miembro  de la organización que había  sido   capturada,   liberada   bajo   fianza   y  se  hallaba  huida—   remesas   periódicas   de   dinero  –desde  US$14.000—,  ante quien se  identificó  bajo  el  nombre  de   “Alfred”,  siendo grabado en vídeo  cuando  el  13  de  junio  de  1998  le  entregó a ella la suma de $US24.000 en  efectivo  en  la estación de tren Amtrak en Albany, Nueva York.  Esa tarea  posteriormente  la  asumió  otro  que  le  fue  presentado a Bonachea por   aquél  el  30  de  junio  de  1998  en  reunión  que  fue  monitoreada  por el  FBI.   

4.2   Esos  hechos  en  Colombia  son  delictivos  y  están  considerados como “lavado de  activos”  que  sanciona  con  pena  privativa  de  la  libertad mínima de 6 y  máxima  de  15  años  de  prisión  a  quien,  entre otras conductas, “(…)  transporte,   invierta,  oculte,  encubra  su  movimiento,  o  realice  cualquier  acto  para  ocultar  o  encubrir”  el  origen ilícito de bienes provenientes, entre otros delitos, de  tráfico  de  estupefacientes.  Esa pena puede ser aumentada de una tercera  parte  a la mitad (con lo que se deja un límite mínimo de 8 años y un máximo  de  22  años  y  6 meses de prisión)  cuando la conducta sea desarrollada  por  una  organización  dedicada al lavado de activos (artículos 323 y 324 del  Código Penal).    

Con  fundamento en esos acontecimientos, al  requerido  en  extradición  le  formularon en los Estados Unidos de América un  único  cargo   contenido  dentro  de  la  acusación  formal (cargo 2) No.  99-0583  CR-SEITZ  [s]  [s]  [s]  definido  como  de conspiración, para el cual  existe  en el país requirente un encarcelamiento no mayor de 20 años en cuanto  los    actos    conspirativos    fueron   para   el   lavado   de   instrumentos  monetarios.   

Se  acredita  el  principio  de  la  doble  incriminación.   

5.   Equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero:   

          Tal  como  invariablemente  lo ha sostenido la Corte, el Indictment  equivale  a  la  resolución de acusación nacional en cuanto, como ésta,   tiene  la  fuerza  jurídica  de  impulsar la apertura de la fase de juzgamiento  dentro del juicio oral que finaliza con el respectivo fallo.   

          Adicionalmente,  desde el punto de vista formal contiene el lugar y  la  fecha  o  época  en  que  los  hechos  tuvieron  lugar,  los nombres de los  partícipes  y  la calificación jurídica de la conducta, con lo cual satisface  los  aspectos  fácticos  y jurídicos de la imputación. Así, entonces, no hay  duda que en este caso se satisface también esa exigencia.   

         6.        Respuestas al alegato del defensor.   

6.1.    Al   incumplimiento   de   los  requisitos formales:   

El representante judicial de CÉSAR LORENZO  STEFANO  DOGLIONI  VALLEJO  sostiene  que el país requirente no anexó la copia  auténtica  de las disposiciones penales aplicables para el caso y que por tanto  uno  de los requisitos exigidos en el artículo 513 del Código de Procedimiento  Penal   fue   incumplido,   razón   suficiente   para  que  se  emita  concepto  desfavorable.   

La  premisa  desde la que parte el defensor  del   requerido   en  extradición  es  equivocada,  en  cuanto  supone  que  la  ordenación  como prueba de incorporar las disposiciones aplicables al caso, que  se  dispuso  a  solicitud  suya,  obedeció  a la constatación implícita de la  falta  de  ellas  en la actuación, pues tal percepción no es cierta, y, aun de  serlo, no afecta el trámite.   

Las  “disposiciones aplicables al caso”  sí   fueron   aportadas   por   el   gobierno  del  país  requirente  mediante  transcripción  que  aparece de los folios 103 a 108 de la carpeta anexa, dentro  de  la  declaración jurada (affidavit) en apoyo a una solicitud de extradición  que  hiciera  el  Fiscal  Adjunto de los Estados Unidos en el Distrito Sur de la  Florida Michael P. Sullivan.   

El  auto por medio del cual la Sala ordenó  esa  prueba  (folio  50,  cuaderno  de  la  Corte)  no contiene ninguna alusión  expresa  a  la  falta  absoluta de esa documentación y la única argumentación  implícita  que puede deducirse debe incluir el memorial de solicitud, que parte  de  la  existencia  de  las  transcripciones,  pero alega que la afirmación del  transcriptor    en    torno    a    que    “están    vigentes   con   algunas  modificaciones”      generaba     duda     que     era    necesaria    de  esclarecer.   

Precisamente  esas  dubitaciones  resultan  superadas  con  la  remisión  que  la Embajada del país requirente hizo de una  reproducción  mecánica  (fotocopia)  de  las  normas, que fueron obtenidas del  “Federal   Criminal   Code   and   Rules”,   con   nota   de  autenticación  (certification   of   a   true  copy),  mismas  que  fueron  traducidas  por  la  Cancillería  colombiana  (folios  119 a 127, cuaderno de la Corte) y cuyo texto  coincide    plenamente   con   el   de   la   transcripción   que   atrás   se  refiere.   

Así  mismo,  tampoco  tiene  asidero  el  planteamiento  del  defensor  en  cuanto   parece sustentar su oposición a  tener   como   satisfecho  el  requisito  de  la  anexión  a  la  solicitud  de  extradición  de la “copia auténtica de las disposiciones penales (…)” en  que   se   agregó  una  transcripción  de  las  mismas,  pues  el  Código  de  Procedimiento  Civil (artículo 253) al regular expresamente el tema señala que  la         copia        “podrá        consistir        en        transcripción  o reproducción mecánica  del  documento”,  de  donde surge claro que la primera opción, que fue por la  que  se  decantó  el  gobierno del país requirente, es perfectamente aceptable  dentro del trámite.   

6.2.            Sobre    el   principio   de   doble  incriminación,   por   falta   de   cumplimiento   del  requisito  de  la  pena  mínima:   

En   torno   al  requisito  de  la  doble  incriminación,    el   defensor   no   discute   el  hecho     sino     el  cargo.     Así,  afirma  que  el cargo de conspiración para lavado de activos que se le imputa a  DOGLIONI  VALLEJO  en  los  Estados Unidos de América, se corresponde con el de  concierto  para  delinquir  de la legislación nacional y que éste en Colombia,  en  la  modalidad  imputada,  no  tenía  en  el  año 2000 una pena mínima que  superara los 4 años de prisión.   

De esa manera pasa por alto que la ley manda  que  ese  principio se resuelva determinando que “el  hecho”   que  motiva  la  petición  de  extradición,  esté  considerado  como delito en Colombia y que,  siéndolo,  tenga  en  territorio  nacional la pena de la clase y en la cantidad  referida.   Sobre   el   particular   en   este   mismo   caso   (folio  50)  se  afirmó:   

“  (…)  en asuntos de extradición se  impuso,  en  contraposición al sistema cerrado o de lista,  la creación y  desarrollo  del  llamado  sistema de eliminación cuya característica principal  es  la  conexión de los hechos a unas sanciones punitivas mínimas. Basta, como  lo   señala   el   Código   de  Procedimiento  Penal  colombiano  ‘que  el  hecho  que la motiva, también  esté  previsto  como  delito en Colombia y reprimido con una sanción privativa  de   la   libertad   cuyo   mínimo   no  sea  inferior  a  4  años’   (artículo   549-1)   (actualmente  511-1).   

“Aunque  ese  sistema  también se conoce  como  de identidad normativa o doble incriminación, el concepto de identidad no  ha  sido  entendido  nunca  por  la  doctrina  internacional  como  sinónimo de  igualdad,  sino  que debe atenderse a la acción criminal misma (hechos) y no al  nombre  del  delito  en  cada  caso,  así como a su pena conforme a la sanción  mínima  que  cada  Estado  considere  suficiente  y necesaria para extraditar o  solicitar extradiciones.   

“El problema de la doble incriminación en  la  ley  se  resuelve  de  manera simple. De una parte se toma el acontecimiento  fáctico  y  respecto de él se establece si en Colombia es una conducta punible  y  si  tiene  una  sanción  punitiva  mínima  de  4  años de privación de la  libertad.   Así,  pierde  importancia  la  nominación  típica  que tales  hechos  tengan  en  el exterior o que su denominación no coincida con la que se  ha adoptado dentro del territorio nacional.”   

          En  conclusión,  el  Defensor,  en  lugar de tomar “los hechos”  para  realizar  el proceso de tipificación que el precepto citado exige, lo que  hizo  fue  buscar  cuál  era  la norma que en Colombia equivale a la que en los  Estados  Unidos  de  América  consagra  la conducta punible que allá se nomina  como  conspiración,  proceso  que  le  entregó como resultado equivocado la no  acreditación  del  requisito  en mención, contrario a la realidad que la Corte  ha demostrado.   

7.     Respuesta   al   Procurador  Delegado:   

En  torno  a  la afirmación del Agente del  Ministerio  Público  acerca del momento de fijación de la vigencia de la norma  que  haya  de  utilizarse  como  fuente  formal  para  resolver  el  problema de  subsunción  que  el  hecho  motivante  de  la solicitud de extradición genera,  también ha sido doctrina reiterada de la Corte que:   

“La  verificación  de  que  ‘el hecho que la motiva [la petición de  extradición]  también  esté  previsto como delito en Colombia y reprimido con  una  sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años’  se hace al momento  de  la  emisión del concepto, que es cuando en lo que hace al trámite judicial  de  la  extradición  se  define  si  es  posible o no atender a la solicitud de  cooperación que ha invocado un Estado extranjero.   

“Esa es la razón por la que en este caso  concreto  se  ha verificado el requisito de la doble incriminación con vista en  el   Código   Penal   actualmente  vigente  (Ley  599  de  2000)”1.   

En  todo  caso, en este evento concreto esa  discusión  resulta irrelevante por cuanto sea que se aplique la normatividad de  1997  (como  anotó el Delegado) o la del Código Penal vigente, como lo hace la  Corte,   el  resultado  es  exactamente  el  mismo,  habida  cuenta  que  ni  la  punibilidad  del tipo básico ni la de las causales específicas de agravación,  ha variado entre uno y otro precepto.   

8.  Conforme  ha  determinado   la   Corte   y   tal   como   se   advierte  de  la  sentencia  de  constitucionalidad   1106/2000   del   24   de   agosto  de  2000  de  la  Corte  Constitucional  que  decidió  la  exequibilidad,  entre  otras  normas,  de los  artículos  550 y 565 del Código de Procedimiento Penal, al referirse al inciso  2°  del  artículo  550 (512 actual) la  condicionó al “(…) entendido  de  que  la  entrega de una persona en extradición al Estado requirente, cuando  en  este  exista  la  pena de muerte para el delito que la motiva, solo se hará  bajo  la  condición  de  la  conmutación  de la pena, como allí se dispone, e  igualmente,  también  a  condición  de  que  al  extraditado no se le someta a  desaparición  forzada,  a  torturas  ni  a  tratos o penas crueles, inhumanos o  degradantes,    ni   a   las   penas   de  destierro,  prisión perpetua  y confiscación, conforme a lo dispuesto por los artículos 11, 12  y  34 de la Constitución Política” (resaltado ajeno al texto). Por lo tanto,  el  Gobierno  Nacional  está  en  la  obligación de supeditar la entrega a los  términos aludidos  en caso de conceder la extradición.   

          A  mérito  de  lo  anterior, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a    la   Extradición   del   ciudadano   colombiano   CÉSAR     LORENZO    STEFANO    DOGLIONI    VALLEJO    en   las condiciones atrás referidas.   Comuníquese  al  requerido,  a  su defensor, al Ministerio Público y al Fiscal General de la  Nación.  Devuélvase  al  Ministerio  de  Justicia  y del Derecho para lo de su  competencia y del Gobierno Nacional.   

CUMPLASE  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                 HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS                          

CARLOS   A.   GÁLVEZ   ARGOTE                                                            JORGE                                  A.                                 GÓMEZ  GALLEGO                                  

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                             ÁLVARO      O.     PÉREZ     PINZÓN                                    

Comisión de servicio  

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                               JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1.  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA. Ext. 11 de noviembre de 2001. M.P., CARLOS EDUARDO  MEJÍA ESCOBAR     

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