17234oct

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 17234  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 183 (26-10-2000)  

          Bogotá, D. C., veintisiete de octubre de dos mil.   

VISTOS  

          En  relación  con  la  sentencia  de segundo grado fechada el 27 de  enero  del  año en curso, producida por el Juzgado Octavo Penal del Circuito de  Bogotá,     se     ha     interpuesto     casación  discrecional por el defensor del procesado DANIEL VEGA  HERNÁNDEZ,  y  directamente  por  el  coprocesado LUIS ORLANDO VEGA HERNÁNDEZ,  dada  su  condición de abogado, pues ambos fueron condenados como coautores del  delito de abuso de confianza.   

          De  acuerdo  con  el  inciso  3°  del  artículo 218 del Código de  Procedimiento Penal, la Corte proveerá sobre su admisibilidad.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Con  el  fin  de  instaurar  demanda  ejecutiva para el cobro de una  letra  de  cambio,  por valor nominal de diez millones de pesos 

($  10.000.000.oo),  el  señor GUSTAVO HERNÁNDEZ VEGA inicialmente  dio  poder  al  abogado DANIEL VEGA HERNÁNDEZ y después suscribió un contrato  de  asesorías  profesionales  con  la  firma “VEGA Y ASOCIADOS LTDA.”, cuyo  gerente  era  el  doctor  LUIS  ORLANDO  VEGA  HERNÁNDEZ,  hermano  del  primer  profesional,  compañía  para  la  cual  también  trabajaba éste.  En el  curso  del  proceso  adelantado  en el Juzgado Veintisiete Civil del Circuito de  Bogotá,   el  apoderado  reclamó  tres  (3)  títulos  de  depósito  judicial  consignados  por  el  demandado,  por  valor  de  

$  18.400.000.oo,  $2.055.894.oo  y  $26.666.66,  respectivamente, dinero que fue a  parar  a las arcas de la mencionada sociedad, pues apenas en el mes de diciembre  de  1994,  el  demandante supo en el juzgado que en los meses de junio y octubre  del   mismo   año   le   habían   entregado   los   valores   indicados  a  su  abogado.   

          Ante  el  obvio  reclamo,  el  20 de diciembre de 1994, los hermanos  VEGA  HERNÁNDEZ  le  entregaron  al  demandante  un  cheque  por  la  suma de $  9.324.000.oo,  y  a  la  vez se comprometieron a restituirle el resto del dinero  durante  los meses de enero y febrero de 1995, mas, en vista de que aquéllos no  cumplieron, por ello se produjo la denuncia penal.   

          Adelantada  la  investigación,  la Fiscal Décima Delegada ante los  Jueces  Penales  Municipales  de Bogotá, por medio de resolución fechada el 14  de  enero de 1998, acusó a los procesados DANIEL y LUIS ORLANDO VEGA HERNÁNDEZ  por  el  delito  de  abuso  de  confianza  (art.  358  C. P.), decisión que fue  confirmada  por la Unidad de Fiscalía ante los Tribunales, según proveído del  31 de agosto del mismo año.   

          El  Juzgado  51  Penal Municipal dictó sentencia de primer grado el  24  de  septiembre  de  1999, por medio de la cual condenó a los dos procesados  conforme  con  la  acusación, e impuso a cada uno de ellos la pena principal de  veinte  (20)  meses  de  prisión y multa de diez mil pesos ($ 10.000.oo).   Este  fallo  fue confirmado integralmente por el que profirió el Juzgado Octavo  Penal del Circuito, cuya reseña se hizo en la introducción.   

CONTENIDO DE LAS DEMANDAS  

          A      FAVOR     DE     DANIEL     VEGA  HERNÁNDEZ   

          En  un  capítulo  separado,  el  demandante enuncia que pretende el  amparo    del    derecho    fundamental   al   debido  proceso,  como  el  motivo  que  lo induce a presentar  solicitud   de  casación  discrecional,  derecho  que  estima  violado  en  sus  manifestaciones  de  “legalidad  y valoración probatoria”, conforme con las  causales de casación que más adelante expone.   

          Con  el fin de vincular los errores cometidos en la sentencia con la  violación  del  derecho  fundamental  cuya garantía pretende, el actor propone  dos cargos:   

          1.   El primero, amparado en la causal de violación directa de  la  ley  sustancial,  se  revela como la falta de aplicación del artículo 2190  del  Código  Civil,  según  el  cual  “La revocación del mandante puede ser  expresa  o  tácita.  La tácita es el encargo del mismo negocio a distinta  persona”.   

          En   la   argumentación  de  la  censura,  el  demandante  pretende  demostrar  que  el  ofendido,  el  día  19 de febrero de 1991, otorgó poder al  doctor  DANIEL  VEGA  HERNÁNDEZ  para presentar demanda ejecutiva basada en una  letra  de  cambio  por  valor de diez millones de pesos ($ 10.000.000.oo),   adeudada  por HÉCTOR ENRIQUE QUIROGA CUBILLOS; pero, apenas transcurrido un mes  del  primer  encargo,  el  21 de marzo del mismo año, el interesado constituyó  mandato  a  la  firma  “VEGA  Y  ASOCIADOS”, representada por el doctor LUIS  ORLANDO  VEGA  HERNÁNDEZ,  y  con  la  misma finalidad.  De esta manera el  demandante  revocaba  el  primer  poder,  y,  como quiera el abogado DANIEL VEGA  HERNÁNDEZ  continuaba  en  la  gestión  del  asunto,  ya  en  su condición de  empleado  de  la  sociedad,  era  obvio  que  el apoderado entregara los dineros  recibidos  del  juzgado a la firma para la cual trabajaba, razón por la cual no  podía imputársele su apropiación.   

          Así  entonces, concluye el censor, como el juzgado dejó de aplicar  el  artículo  2190  del Código Civil, se ha violado el principio de legalidad,  como parte integrante del debido proceso.   

          2.   La segunda censura se propone como violación indirecta de  la  ley sustancial, debido a un falso juicio de identidad cometido al momento de  apreciar  las  pruebas,  pues no fueron ponderadas conforme con las reglas de la  lógica  y  la  persuasión  racional  las  explicaciones  de  LUIS ORLANDO VEGA  HERNÁNDEZ,   ANAYIBE   MUÑOZ  HERNÁNDEZ,  FERMÍN  ARMANDO  SAAVEDRA,  CARLOS  GIOVANNY AGUILAR CLAVIJO y aún del mismo DANIEL VEGA HERNÁNDEZ.   

          Si  la  sentencia  no  se  funda  en  ”un  completo  y  exhaustivo  análisis  de  las  pruebas”  o  se  dicta  “sin  la  debida valoración del  material  probatorio allegado al proceso”, o el mismo se ignora completamente,  tales   son   formas,   quizás   las  más  graves,  de  desconocer  el  debido  proceso.   

          DEMANDA    DE    LUIS    ORLANDO    VEGA  HERNÁNDEZ   

          En  un  capítulo destinado a la fundamentación de los motivos para  acudir  en  casación  discrecional,  el  demandante  expone  que  la  sentencia  “…   viola  tajantemente  las  garantías  a  los  derechos  fundamentales  y  constitucionales  del  debido  proceso, considera el  censor  que  efectivamente  la actitud de desatención y apatía por el respecto  (sic)  a  las  normas  y  elementos  fundamentales  del  debido  proceso  fueron  relegadas  y  necesariamente  deben  ser  jurídicamente  protegidas”.   

          Ya  en  la  formulación de las causales de casación, el demandante  propone  un  solo cargo por la vía primera, cuerpo segundo (art. 220 C. P. P.),  al  señalar  que  el  juzgador  cometió  un  error  de  hecho  “por  desconocimiento  de  las  reglas  de  la  sana  crítica  en la  apreciación  del  testimonio”.  Se refiere a la  declaración  de la secretaria ANAYIBE MUÑOZ HERNÁNDEZ, de acuerdo con la cual  el  dinero de los depósitos sí lo llevó el doctor DANIEL VEGA HERNÁNDEZ a la  firma  “VEGA  Y ASOCIADOS”, pero que su dueño GUSTAVO HERNÁNDEZ VEGA se lo  dejó  en  mutuo  o préstamo a LUIS ORLANDO VEGA HERNÁNDEZ, razón por la cual  periódicamente   acudía   a   la   oficina  para  reclamar  el  valor  de  sus  intereses.   

          En  relación  con  el mencionado testimonio, aduce el actor, no fue  apreciado  de conformidad con las reglas de la sana crítica, máxime que estaba  apoyado  por  las  declaraciones  de  FERMÍN ARMANDO SAAVEDRA y CARLOS GIOVANNY  AGUILAR  CLAVIJO,  razón  por  la  cual  el  juzgado  supuestamente  violó  el  principio   de   proscripción  de  responsabilidad  objetiva,  previsto  en  el  artículo  5° del Código Penal, pues dio por demostrada la responsabilidad sin  estarlo.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          En  razón  de  que el objeto de la impugnación es una sentencia de  segundo  grado dictada por un Juzgado de Circuito, y además la sanción máxima  prevista  para el delito de abuso de confianza (5 años) no satisface el límite  señalado  en  el  artículo  218 del Código de procedimiento Penal, procede el  examen  de  procedencia  de  la  solicitud  a  la  luz  de  los requisitos de la  modalidad discrecional de la casación.  Se verá:   

          1.   Pues  bien,  ambas demandas tienen en común el propósito  de  vincular  supuestos  errores  en  la  apreciación  de  las  pruebas  con la  violación  al  derecho  fundamental del debido proceso, como lo hace la primera  en  el  segundo  cargo  y  lo  ensaya la segunda en su censura única.  Sin  embargo,  todo lo que exteriorizan los impugnantes es su desacuerdo con el valor  otorgado  por  el  juzgador  a  los  medios  probatorios,  y en manera alguna la  ausencia  de  una  mínima actividad probatoria de cargo o de descargo producida  con  las  garantías procesales, o la falta de motivación en cuanto al valor de  las   pruebas,   dos   de  las  alternativas  previsibles  de  un  reproche  por  vulneración  del  debido proceso por tales vías, pues cosa distinta es que las  partes no compartan las justificaciones de la decisión.   

          La  obligación  de motivar las decisiones judiciales se constituye,  en  la  mayoría  de  los  ordenamientos  jurídicos  modernos,  en  un elemento  definitorio  de  la función judicial, pues sería la única manera de propiciar  el   control  racional  interno  y  externo  de  las  mismas,  como  ingrediente  fundamental  del  Estado  de  Derecho.   Con  todo,  no  han  expresado los  demandantes  que  no  existe  justificación  racional  o  que la motivación es  contradictoria,  sino  que  se  apartan  del  valor razonablemente negado por la  judicatura  a  ciertos  testimonios  que  ellos  estiman  de interés para sacar  avante su hipótesis explicativa de los hechos.   

          La  impertinencia  de  esta  forma  de  sustentar  el interés de la  casación  discrecional,  ya  ha  sido  puesto  de  presente  por  la  Corte  en  decisiones  tales como la del 25 de septiembre de 1997, adoptada con ponencia de  quien ahora cumple igual función, y que en lo necesario señala:   

“Otros   reparos  relacionados  con  la  apreciación  de  la  prueba testimonial de cargo, o con la regularidad del rito  de  un  dictamen  pericial,  por  cuanto no significan una afrenta directa a los  derechos  fundamentales  del  debido  proceso  y  de defensa, pues el agravio se  mediatiza  por  el establecimiento de los errores de juicio en la estimación de  las  pruebas,  no  pueden  tenerse  como  sustentación  válida  del recurso de  casación  discrecional.   Este medio de impugnación excepcional, sólo se  justifica  por  la  urgencia de proteger los derechos fundamentales conculcados,  si  el  daño  se  pone  en  evidencia  con  la sola indicación descriptiva del  escrito   de   sustentación.    Los   giros   de  fundamentación  por  la  apreciación  de  la  prueba,  dada la indeterminación de los resultados por la  posibilidad   de  meras  discrepancias  valorativas,  no  pueden  ser  argumento  suficiente    para    reclamar   una   casación   sujeta   a   tan   singulares  necesidades”.   

          2.   Queda  sólo  pendiente  lo  relacionado  con  la supuesta  vulneración  del  principio  de  legalidad,  expuesto  en el primer cargo de la  primera  demanda,  derecho  fundamental  que teóricamente hace parte del debido  proceso.   El  impugnante  arguye que se dejó de aplicar el artículo 2190  del  Código  Civil,  según el cual, si el mandante concede posteriormente otro  poder  a  persona  distinta  para  el  mismo  asunto, se produce una revocatoria  tácita del primer mandato.   

          El  principio de legalidad, previa y estricta, como parte del debido  proceso,  se  refiere a la predeterminación normativa de las conductas externas  calificadas  como delito.  No ha dicho el censor que en este caso la ley de  punición  escogida  sea  posterior  a  la  ocurrencia de la conducta denunciada  (art.  358  C. P.), a pesar de ser más drástica, o que se han sancionado meros  pensamientos  o  modos  de  ser  del  procesado.  Simplemente estima que la  presunta  revocatoria  tácita  del mandato inicial hace atípica la conducta de  entrega  de los dineros a la firma “VEGA Y ASOCIADOS”, previa su valoración  personal  de  que, en relación con el ofendido, hubo dos poderes sucesivos para  el  mismo  asunto,  y  no  un  mandato  inicial intuitu  personae para demandar ejecutivamente y un contrato de  asesorías  profesionales  con  una  sociedad,  de  espectro  más  amplio, cuya  eventual  repercusión en el proceso civil ejecutivo no se ha explicado, como lo  entendió el juzgador por cita que se hace en la misma demanda.   

          Las  discusiones  sobre  la  tipicidad  o atipicidad de la conducta,  cuando  no  tienen  una  relación  inmediata  con  el  quiebre  de la legalidad  predeterminada  de  los  hechos,  sino  que el juicio depende de la valoración,  caracterización  o  influencia  de  elementos como la prueba documental en este  caso  (poder o contrato), no pueden ser un sustento pertinente de la excepcional  figura  de  la  casación  estimulada  por  la  vulneración abierta de derechos  fundamentales.   De  otra  manera,  no  se  justificaría la clasificación  legal  de  la  casación  a través de causales, formas de violación (directa o  indirecta),    errores    in    iudicando    o    in  procedendo    y    errores    de    hecho    o    de  derecho.   

          En   últimas,   cualquier   decisión  judicial  afecta  directa  o  indirectamente   a   las   personas   involucradas   en   el  proceso,  quienes,  insatisfechas  con  la  solución,  pueden  creer  que  se  han violado derechos  fundamentales  radicados  a su favor; pero, mientras no se evidencie una afrenta  directa  a  los  mismos,  no  sería  procedente la modalidad discrecional de la  casación  dispuesta  excepcionalmente  sólo para remover ilegalidades en casos  menos graves de aquellos para los que ordinariamente se prevé.   

          Como  no  se  ha  hecho  una  exposición  sumaria de una violación  directa  al  derecho  fundamental invocado, el debido proceso, la Corte no puede  admitir las peticiones de casación discrecional examinadas.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          No  admitir  la  casación discrecional propuesta por los procesados  DANIEL  y LUIS ORLANDO VEGA HERNÁNDEZ, el primero por medio de su defensor y el  segundo directamente.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA           

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                              CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN              NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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