17195jun

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 17195  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 104  

          Santafé   de   Bogotá,   D.   C.,   diecinueve  de  junio  de  dos  mil.   

VISTOS  

          Por  medio  de  la  sentencia fechada el 25 de noviembre de 1999, el  Tribunal  Superior de Barranquilla confirmó el fallo condenatorio proferido por  el  Juzgado  Octavo  Penal del Circuito de la misma ciudad, de fecha 4 de agosto  de  la  anualidad  citada, en virtud del cual se condenó a los acusados RODOLFO  LUIS  SÁNCHEZ  PÉREZ  y FERNANDO TERCERO DE CASTILLA POLO DONADO, como autores  de  un  delito consistente en violar el artículo 33, inciso 2° de la ley 30 de  1986,  para  imponerles la pena principal de doce (12) meses de prisión y multa  por  valor  de  dos  (2) salarios mínimos legales mensuales (cuaderno Tribunal,  fs. 5).   

          Notificado  de la decisión de segunda instancia, el defensor de los  procesados  interpuso  la  casación  (idem, fs. 13).   

         

ANTECEDENTES  

          Después  de  la investigación realizada, el Fiscal Noveno Delegado  ante  los  Jueces Penales del Circuito de Barranquilla, por medio de providencia  fechada  al 25 de septiembre de 1995, dictó resolución acusatoria en contra de  los  procesados  Fernando  Tercero  De  Castilla  Polo  Donado  y  Rodolfo  Luis  Sánchez Pérez, como autores  del  hecho  punible  que  consistió en violar el artículo 33, inciso 2° de la  ley  30  de  1986,  según  hechos  ocurridos  el  12  de  marzo del mismo año,  aproximadamente  a  las  5  de  la  tarde,  fecha  y hora en la que ambos fueron  sorprendidos  por  la  policía cuando portaban sendas cajetillas que contenían  cigarrillos  de  marihuana,  el  primero  en  cantidad  neta de 30.5 gramos y el  segundo de 18 gramos (cuaderno original, fs. 87).   

          Como  ya  se  dijo,  el  día  1° de diciembre de 1999, el defensor  interpuso  el  recurso  de  casación en contra de la sentencia de segundo grado  (cuaderno  Tribunal,  fs.  13).   El  edicto,  que corresponde a la última  notificación  del fallo, se desfijó el día 6 de diciembre del mismo año (fs.  16).   

          En  el  auto  fechado  el  24 de enero de 2000, el Tribunal Superior  declaró  que  era  procedente  el  “recurso  extraordinario de casación” y  además  se  había  interpuesto  en  su  oportunidad,  razón  por  la  cual lo  concedió  y  ordenó  los  respectivos  traslados  (idem,  fs. 20).   

          La  secretaría de la Sala Penal del Tribunal deja constancia de que  el  término  de treinta (30) días a disposición del recurrente, se inició el  3  de  febrero  y  concluyó  el  15  de  marzo de dos mil, siendo presentada la  demanda  el  día  14  de  marzo  (fs.  24  y  25).   A  continuación,  la  secretaría  hace  constar  el traslado de 15 días para los no recurrentes, que  venció el 6 de abril (fs. 29).   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Antes  de  hacer  cualquier observación sobre los aspectos formales  de  la  demanda instaurada, la Sala definirá cuál es la legislación aplicable  al  caso,  en  razón  de que el 15 de enero del año en curso entró a regir la  ley  553,  por  medio de la cual se reforma el capítulo VIII del título IV del  libro primero del Código de Procedimiento Penal.   

          Pues  bien,  de  acuerdo  con el artículo 21 de la ley 553 de 2000,  ésta  empezaba a regir desde la fecha de su promulgación, hecho que se produjo  por   su  inserción  en  el  Diario  Oficial  N°  43.855  del  sábado  15  de  enero.   

          De     igual     manera,     el     artículo     18    transitorio   de   la   ley  reformatoria  dispone:   

“Esta ley sólo  se  aplicará  a  los  procesos en que se interponga la casación a partir de su  vigencia,  salvo lo relativo a la respuesta inmediata  y   al   desistimiento,  que  se  aplicarán  también  para  los  procesos  que  actualmente  se  encuentran  en  curso en la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia” (se ha destacado).   

          Es   necesario   advertir   que   la   nueva   ley  sólo  habla  de  “demanda  de casación”,  acorde   con  la  idea  fundamental  de  que  si  la  casación  procede  contra  sentencias   ejecutoriadas  de  segunda  instancia, ya no  es  posible  identificarla  como  “recurso extraordinario” (arts. 1°, 5° y  ss.,  que  modificaron  los  artículos  218  y ss. del C. P. P.).  En este  caso,  el  impugnante  interpuso  el  “recurso  extraordinario”  el  1°  de  diciembre  de  1999,  antes  de  la  reforma,  y  la correspondiente demanda fue  presentada  el  14  de  marzo  de 2000, ya en vigencia de la nueva ley.  En  razón  de  los  distintos  actos  y  tiempos,  surge  entonces la duda sobre la  legislación aplicable.   

          Con todo, el artículo 40 de la ley 153 de 1887 prevé:   

“Las   leyes   concernientes   a   la  sustanciación  y  ritualidad  de  los  juicios  prevalecen sobre las anteriores  desde   el   momento   en   que   deban   empezar  a  regir.   Pero   los   términos  que  hubieren  empezado  a  correr,  y  las  actuaciones  y  diligencias  que ya estuvieren iniciadas, se regirán por la ley  vigente  al  tiempo  de  su iniciación” (Se ha subrayado).   

          Similar  previsión,  aunque  con algunas precisiones, se hace en el  artículo  699  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  aplicable  por  vía de  integración (C. P. P., art. 21), en los siguientes términos:   

“Vigencia.    El  presente  Código  entrará  en  vigencia  el 1° de julio de 1971.  En los procesos iniciados  antes,  los términos que hubieren comenzado a correr, los incidentes en curso y  las   notificaciones  que  se  estén  surtiendo,  se  regirán  por  las  leyes  vigentes,  cuando se interpuso el recurso,  se  decretaron  las  pruebas,  empezó  a correr el término, se  promovió  el  incidente o principió a surtirse la notificación” (el énfasis es agregado).   

          Con  la expedición de la sentencia de segundo grado por el Tribunal  Superior,  en  vigencia  de  las normas anteriores a la reforma, se iniciaba una  actuación  procesal  que  debía  continuar con su notificación; el transcurso  del  término  de quince (15) días para interponer el recurso extraordinario de  casación  (si  procedía),  contados  a  partir de la última notificación; la  concesión  del recurso; el traslado a los sujetos procesales y la decisión (C.  P. P., arts. 187, 188, 223, 224 y 229).   

          Así  entonces,  bien  porque se entiende que una actuación se haya  iniciado  con  el  fallo  de  segunda  instancia,  en  vigencia  de  las  normas  anteriores  (como  lo  dice  la  ley 153 de 1887), ora porque el recurso se haya  interpuesto  también en vigor de los mismos preceptos precedentes (como lo dice  el  art.  699  C.  P. C.), serán tales disposiciones derogadas las que rijan el  caso.   

          En  tal  orden  de  ideas,  le correspondía al Tribunal Superior de  Barranquilla  examinar  la  procedencia  o  improcedencia  del otrora denominado  “recurso  extraordinario  de casación”, con el fin de concederlo o negarlo,  conforme  con  el texto de los artículos 218 y 224 del Código de Procedimiento  Penal, antes de la reforma.   

          Sin  embargo,  curiosamente  el Tribunal no advirtió que el proceso  se  adelantaba por un delito de manipulación de estupefacientes, previsto en el  inciso  2°  del  artículo  33  de  la  ley  30  de  1986 (antes de los cambios  introducidos  por  la  ley  365  de  1997),  cuya  máxima  pena privativa de la  libertad  es  de  tres (3) años de prisión.  Esto indica que no procedía  el  “recurso  extraordinario  de  casación”,  porque,  según lo dispone el  artículo  218 no modificado del Código de Procedimiento Penal, la impugnación  se  prevé  para delitos cuya sanción máxima sea o exceda de seis (6) años de  prisión.   

          Conceder  y  sustanciar  un recurso legalmente improcedente, como se  hizo  en el caso, constituye una infracción patética al debido proceso, razón  por  la  cual se anulará la actuación desde el auto de 24 de abril de 2000, se  inadmitirá  la  casación  propuesta  y  se declarará que el fallo cuestionado  queda ejecutoriado.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          1.   Decretar la nulidad de lo actuado a partir del auto del 24  de  enero  de  2000,  obra  del Tribunal Superior de Barranquilla, por medio del  cual    se    concedió    ilegalmente    el    “recurso   extraordinario   de  casación”.   

          2.   En  consecuencia,  se  inadmite  el recurso propuesto y se  declara ejecutoriada la sentencia atacada.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA           

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                              CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN              NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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