17140nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 17140  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                                                                                                                                   Magistrado Ponente   

Dr. Carlos E. Mejía Escobar  

Aprobado Acta No. 198   

Bogotá   D.C.,    veintitrés   (23)    de    noviembre   de   dos   mil   (2000).   

V   I   S   T   O   S    

Decide  la Sala lo que en derecho corresponda  respecto  de  los  requisitos formales de la demanda de casación presentada por  el  defensor  del procesado ENRIQUE MONTAÑA GUTIERREZ en contra de la sentencia  de  la  Sala  Penal del Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Ibagué  (Tolima)  del  28 de octubre de 1999 por medio de la cual revocó la del Juzgado  6º  Penal  del  Circuito  de  la  misma ciudad  que lo había absuelto del  delito de concusión.   

H   E   C   H   O   S   

Son objeto de la siguiente reseña en el fallo  del Tribunal:   

“Mediante  las copias compulsadas por el H.  Tribunal  Administrativo  del Tolima, se tuvo conocimiento que en el mes de mayo  de  1989,  cuando  el  acusado  ENRIQUE MONTAÑA GUTIERREZ, se desempeñaba como  Secretario  General  de  la  Caja  de  Previsión  Social  de este departamento,  solicitó  y  obtuvo  del  abogado Julio Cesar Guacanes Chaux, la suma de quince  mil  pesos  ($15.000)  moneda  corriente,  a  cambio  de  agilizar el trámite y  cancelación  de  las  cesantías  del  ex  empleado  de esa entidad señor Luis  Eduardo    Quintana    Otálora,    cliente    del    citado   profesional   del  derecho.”   

ACTUACION  PROCESAL   

1.-            Por  copias que librara la Jurisdicción  Contencioso  Administrativa,  dentro de la acción de nulidad y restablecimiento  del  derecho  que  inició  ENRIQUE  MONTAÑA  GUTIERREZ en contra de la Caja de  Previsión  Social del Tolima, la Fiscalía 23 de la Unidad 1ª de Patrimonio de  Ibagué  decretó  la  apertura  de  instrucción  y  ordenó la vinculación de  aquel.   

2.-            Adelantada  la  etapa  investigativa, se  clausuró  y  se  calificó  el  18  de  septiembre  de  1995 con resolución de  acusación  en  contra  de  ENRIQUE MONTAÑA GUTIERREZ como presunto responsable  del  delito  de concusión (folio 265, cuaderno original 1).  Recurrida esa  providencia  por  el  defensor del acusado, la Unidad de Fiscalía Delegada ante  el  Tribunal Superior de Ibagué la confirmó mediante la suya del 28 de febrero  de 1996 (folio 4, cuaderno No.2).   

3.-            Adelantado  el  trámite  del juicio, el  Juzgado  6º  Penal  del  Circuito  de  Ibagué  lo  finiquitó con la sentencia  absolutoria  que  emitió  el  19  de  mayo  de  1998.  (folio 168, cuaderno No.  2)   

4.-            El  Fiscal delegado interpuso apelación  en  contra del fallo de absolución,  que resolvió el Tribunal mediante su  fallo  del 28 de octubre de 1999 por medio del cual revocó el  impugnado y  en  su  lugar  condenó  a  ENRIQUE  MONTAÑA GUTIERREZ a la pena principal de 2  años  de  prisión  como  autor del delito de concusión (folio 5, cuaderno del  Tribunal),  contra el cual se propuso la casación (12 de noviembre de 1999) que  se sustentó con la demanda que aquí se califica.   

LA  DEMANDA   

Un  solo cargo al amparo de la causal primera  propone  el  demandante en casación. Considera que la sentencia del Tribunal es  “violatoria  de  la ley sustancial por error de derecho de manera indirecta en  razón  de  darle  a  la  prueba  un  valor diverso del que la ley le asigna”.   

Afirma que el único sustento de la sentencia  es  el  testimonio de Julio Cesar Guacanez Chaux y estima que no fue confrontado  por  el  Tribunal “con otro testimonio “ rendido por el mismo personaje ante  la  Fiscalía  50  de  la  Unidad de Delitos contra la Administración Pública,  pues  de  haberlo  hecho  habría  advertido  severas contradicciones entre esta  declaración  y  la  que rindió ante el Tribunal Contencioso Administrativo del  Tolima”.   Y,  continua  el  abogado  “es  precisamente  en la falta de  valoración  de esas abundantes contradicciones del abogado Julio Cesar Guacanez  Chaux  en  sus testimonios, conforme a la sana crítica, en que se fundamenta el  fallo  condenatorio  que  le  ha  proferido a mi defendido el Honorable Tribunal  Superior del Tolima”.   

Como consecuencia de ello, reclama violado el  artículo  294  del  Código  de  Procedimiento  Penal   al  darle un valor  probatorio  contrario  a  la  ley  procesal  penal y ello – dice el demandante –  conllevó  a  la transgresión del artículo 247 del mismo Código, pues no obra  en  el  proceso  prueba  que  conduzca  a  la  certeza del hecho punible y de la  responsabilidad  del  procesado.  Y,  finalmente,  reclama  violado  también el  artículo  140 del Código Penal ya no se tipificó la conducta allí descrita y  por  tanto  el  procesado  no vulneró esa norma.  En consecuencia solicita  que se case el fallo atacado.       

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.-            El  defensor  que  actúa  en  nombre  y  representación  del procesado ENRIQUE MONTAÑA GUTIERREZ presenta la demanda de  casación  atrás  reseñada,  dentro  de  la  que  limita el ataque a la causal  primera  cuerpo  segundo  del  artículo 220 del Código de Procedimiento Penal,  esto  es,  acusa  la  sentencia  de ser violatoria de la ley sustancial por vía  indirecta  y  concreta  la  forma  de la violación en lo que él mismo denomina  “error  de  derecho  de  manera  indirecta,  en razón de darle a la prueba un  valor diverso del que la ley le asigna”.   

2.-            El  punto  de  partida  que  el  abogado  señaló  a  su  demanda de casación lo conduce necesariamente a la inadmisión  de  la  misma,  por  cuanto resulta imposible demostrar la causal que eligió, a  partir del cargo que está formulando.   

No  hay  dentro  del  sistema  probatorio que  define  la  normatividad nacional un valor determinado por la ley (tarifa legal)  para  la  prueba  testimonial.   Esa  evidencia  hace  imposible  que pueda  demostrarse  que en este caso concreto el Tribunal le diera a la prueba un valor  diverso  del  que  la  ley le asigna, tal como le reprocha el defensor a través  del cargo único que formula.   

3.-            Ahora,  si  lo que el demandante quería  era  demostrar  que  el Tribunal incurrió en violación de los principios de la  sana  crítica  en  la apreciación del testimonio sobre el que dice se edificó  la  sentencia  condenatoria, ha debido señalarlo así claramente y demostrar en  forma clara y precisa los fundamentos de ese aserto.   

Nada  de  ello hace el defensor del procesado  MONTAÑA  GUTIERREZ,  se limita a señalar que “es precisamente en la falta de  valoración  de  las abundantes contradicciones del abogado Julio Cesar Guacanez  Chaux  en  sus testimonios, conforme a la sana crítica, en que se fundamenta el  fallo  condenatorio  que  le  ha  proferido a mi defendido el Honorable Tribunal  Superior del Tolima”.   

Esa afirmación no la desarrolla, sino que la  deja   en  la  mera  enunciación  del   error  que  el  demandante  estima  predicable  del  análisis  que hizo el Tribunal de la prueba testimonial.   La  sana  crítica como  criterio de apreciación del testimonio (artículo  294  del  Código  de  Procedimiento  Penal)  y  en general de todas las pruebas  (artículo  254  del  mismo  Código)  es un concepto de carácter fáctico cuya  infracción  constituye  un  tipo  de  error  de  hecho  que  discurre sobre las  supuestas  falencias  de  raciocinio  del  juzgador al concluir sobre el mérito  demostrativo  de  los  medios probatorios.  Si se hubiera elegido esa forma  de  censura, era imperativo que el demandante demostrara violación a las reglas  de  la sana crítica, para lo cual era menester acreditar que se violentaron los  principios   de   la   lógica,  las  leyes  de  la  ciencia  o  las  reglas  de  experiencia.   

Como   esos  principios  son  de  contenido  fáctico,  no  normativo,  el  error  no puede ser de derecho como lo nominó el  demandante  y  menos  aún  puede  intentar  demostrarse  ese  inexistente error  afirmando  que  se  vulneró el artículo 294 del Código de Procedimiento Penal  que  ni  es  una  regla  sustancial,  ni define cuál es el contenido de la sana  crítica.   

Suficientes las anteriores razones para que la  Sala  declare  que la demanda presentada a nombre del procesado ENRIQUE MONTAÑA  GUTIERREZ,  no  reúne  los requisitos formales del artículo 225 del Código de  Procedimiento  Penal  y  por  tanto  se  dispondrá  su  rechazo y se declarará  desierto el recurso.   

Por  las  anteriores  razones  que  La  Corte  Suprema  de  Justicia,   Sala de Casación Penal, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la Ley,   

R   E   S   U   E   L  V  E   

PRIMERO.-              RECHAZAR    In   límine   la   demanda  de  Casación  presentada  por el defensor del  procesado ENRIQUE MONTAÑA GUTIERREZ.   

SEGUNDO.-            Declarar  desierto el recurso de  Casación  concedido  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito  Judicial de Ibagué  al defensor del procesado.   

TERCERO.-   Contra la presente decisión  no   cabe   recurso   alguno   (artículo   197  del  Código  de  Procedimiento  Penal).    

CUARTO.-              Disponer  la  devolución  del  proceso al Tribunal de origen.   

CUMPLASE             

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL                         JORGE                                 E.                                 CORDOBA  POVEDA                      

CARLOS         A.        GALVEZ  ARGOTE                             JORGE                                  A.                                  GOMEZ  GALLEGO                         

MARIO            MANTILLA  NOUGUES                               CARLOS                                  E.                                 MEJIA  ESCOBAR                             

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                                   NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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