17015(18-09-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 17015  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA  DE  CASACIÓN PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr.  JORGE  E. CÓRDOBA  POVEDA   

Aprobado acta N° 143  

Bogotá. D. C., dieciocho (18) de septiembre  de dos mil uno (2001).   

         V I S T O S   

Resuelve la Sala la petición de “prisión  domiciliaria”  que  formula  el  defensor  de  JAIME  HERNANDO   MARTÍNEZ   GARCÍA,  quien  se  encuentra  recluido en la Penitenciaría Central de Colombia “La Picota”.   

ANTECEDENTES   

1.-   Contra   el   doctor   JAIME  HERNANDO  MARTÍNEZ GARCÍA, en su  condición  de ex Fiscal 4° Local del Municipio de Chigorodó (Ant.), se dictó  sentencia  condenatoria  por  el  Tribunal Superior de Antioquia, el  19 de  enero  de 2000, en la que lo condenó a la pena de 4 años de prisión, luego de  haberlo    hallado    responsable    de    la    comisión    del    delito   de  concusión.   

Tal   proceso   se  encuentra  ante  esta  Colegiatura  para  resolver  el  recurso  de  apelación que se interpuso contra  dicho fallo.   

2.-  Su defensor solicita se le conceda  la  “prisión  domiciliaria”, como pena sustitutiva de la prisión, al tenor  de  lo señalado en el parágrafo del artículo 357 del Código de Procedimiento  Penal que remite al artículo 38 del Código Penal.   

Argumenta  el  libelista que se cumplen los  requisitos   señalados  en  la  disposición,  como  que  “seria,  fundada  y  motivadamente”  se puede colegir que el procesado no colocará en peligro a la  comunidad y mucho menos que evadirá el cumplimiento de la pena.   

Con relación al factor objetivo dice que no  hay  reparo  alguno,  en  tanto  la  pena  mínima contemplada para el delito de  concusión  en  el  anterior  Código Penal es inferior a 5 años, motivo por el  cual es viable su estudio.   

Señala  que  el procesado posee su núcleo  familiar  en  la ciudad de Bogotá, mostrando una conducta ejemplar en el centro  de  reclusión  en  el  que  en  la  actualidad  se encuentra. Que desde hace un  “buen  tiempo”  goza  de “libertad extramural”, pero lo más importante,  agrega,  es  que  al  no  ser en la actualidad un servidor público, no tiene la  “potencialidad”  de  colocar  a  la  comunidad  en peligro, y mucho menos de  cometer un delito “análogo o similar” del que se procesa.   

Considera que el reproche que merezca por la  sindicación  de  ser  autor  del  delito  de  concusión,  en  la hipótesis de  condena,  sólo  podría  hacerse  en  la sentencia, pues con la expedición del  nuevo  Código  Penal  desapareció  el peligrosismo ceñido al derecho penal de  autor.   

Por  último,  después  de  señalar  que  con    la   concesión  de  la  prisión  domiciliaria  se  cumple  con  la  rehabilitación  consagrada  en  el  artículo 4° del Código Penal, demanda la  imposición  de  una  caución  mínima,  como  quiera  que  el  procesado lleva  bastante    tiempo    privado    de   su   libertad   y   carece   de   entradas  económicas.   

LA     CORTE  CONSIDERA   

Vista   la  petición  formulada  por  el  libelista, deben hacerse las siguientes precisiones:   

1.-  Como quiera que estando pendiente  la  decisión  de  segunda instancia de esta colegiatura y ante la existencia de  una  sentencia no ejecutoriada, no es exacto hablar de la concesión de prisión  domiciliaria,  sino  de la detención domiciliaria como medida sustitutiva de la  detención preventiva.   

De otra parte, debe advertirse que, como lo  señala  el  libelista,  con  la  expedición  de  la Ley 599/2000, el delito de  concusión  pasó  a  tener  una  pena  mínima  de  6 años de prisión, lo que  llevaría  a  pensar que la figura de la detención domiciliaria de que trata el  parágrafo  del  artículo  357  del C. de P. P., que remite al artículo 38 del  C.P.,  no sería procedente en este caso, al reclamar en su aspecto objetivo una  pena  mínima  de  5  años  de  prisión  o  menos. Sin embargo, por virtud del  principio  de  favorabilidad, no habría reparo alguno frente a este presupuesto  objetivo,  por  cuanto  la  pena  que se tendrá en cuenta es la señalada en el  artículo  140 del Decreto 100/80, con un mínimo de 4 años, norma vigente para  la época de los sucesos.   

2.-   Al tenor de lo preceptuado en el  ordinal  segundo  del  artículo  38  del  C.  P.,  por  remisión  expresa  del  parágrafo  del  artículo  357 del C. de P. P. se impone la necesidad de que el  juez  estudie el “desempeño personal, laboral, familiar o social” que lleve  a  la  conclusión  “seria,  fundada  y  motivada”  de  que  el procesado no  colocará  en  peligro a la comunidad y de que no evadirá el cumplimiento de la  pena,  es  decir,  una  valoración de sus condiciones subjetivas, razón por la  cual,  se analizará si se llena este requisito, aclarando, previamente, como lo  ha  dicho  la  Sala,  que  las  condiciones objetivas y subjetivas exigidas para  conceder  la  detención  domiciliaria,  deben  relacionarse con los fines de la  eventual  ejecución  de  la  pena,  porque  se  trata  de  hacer un pronóstico  razonable  (no  de  condenar  anticipadamente)  y cualquier concesión gravosa o  ligera podría frustrar el cumplimiento de la sentencia.   

Desde ya se debe manifestar que el requisito  subjetivo   no   se   cumple,   para   acceder   a  la  detención  domiciliaria  solicitada.   

En  efecto,  ésta  fue instituida para los  punibles  menos  graves,  que  merecen  un  menor  reproche,  pues  lo contrario  sería   premiar  a quien con su comportamiento ha causado gran perjuicio a  la comunidad.   

Si  tenemos  en  cuenta  la  naturaleza del  delito  que  se  le  imputa,  consistente  en  ponerle  precio  a la función de  administrar  justicia,  en  feriar la dignidad del cargo,  nos percataremos  que  se  trata  de una persona audaz y codiciosa, máxime si se considera que no  es  la  primera  vez  que  comparece  a los estrados judiciales, sino que ya fue  condenado  por el Tribunal Superior de Antioquia, por los delitos de concusión,  falsedad    ideológica    en    documento    privado    y    prevaricato    por  omisión.   

Esa  personalidad  proclive  al delito, que  puso  el  afán de lucro por encima de la altísima  misión de administrar  justicia  y  a  quien no le importó afectar la credibilidad de los asociados en  la  administración  pública  y  en  las  instituciones  y  que las personas se  sientan  desamparadas  y  víctimas  de la impunidad, lleva a la Sala a concluir  que  la  prevención  especial  y la reinserción social, solo se hacen posibles  mediante la detención intramural.   

No  le  asiste la razón al defensor cuando  sostiene  que  al  no ser el procesado en la actualidad un servidor público, no  tiene  la  potencialidad de poner en peligro a la comunidad, cuando precisamente  la  gravedad,  naturaleza  y  modalidades  de  los  reatos  imputados  llevan  a  pronosticar  que  si  pasó  por  encima de la ley penal, cuando tenía el deber  especial  de  acatarla  y  de  dar  ejemplo  a los demás, no la respetará como  simple  particular  y  que,  por  ende, pondrá en peligro a la comunidad, al no  estar en detención preventiva.   

Desde  el  punto de vista de la prevención  general,  la  sociedad  debe  quedar  notificada  que  la  comisión  de ciertos  comportamientos,  dada  su  particular  gravedad,  merecen  ser tratados de  manera  drástica,  no  sólo para fortalecer su confianza en la prevalencia del  derecho,   desarrollar  su  actitud  de  respeto  al  ordenamiento  jurídico  y  satisfacer  su  conciencia  jurídica,  sino  porque  un  tratamiento benigno le  llevaría  el  mensaje  de que no hay proporcionalidad entre la lesión del bien  jurídico  y  sus  consecuencias  penales, esto es, que no hay justicia, con una  sensación  de  apertura a la impunidad, lo que estimularía a otros a seguir el  mal  ejemplo,  pues  tendrían la expectativa de que de ser descubiertos serían  tratados en forma benévola y con preferencia.   

Otorgarle la detención domiciliaria a quien  traicionó  la  misión  que  se le encomendó de administrar justicia, es darle  carta  blanca a quienes con su comportamiento están contribuyendo a corromper y  deslegitimar las instituciones.   

En  estas  condiciones,  al no cumplirse la  totalidad  de  los  factores  que  el  legislador  contempló  para acceder a la  sustitución  de  la  detención  preventiva  por  la domiciliaria, la solicitud  elevada  por  el  defensor de Jaime Hernando Martínez  García será negada.   

En  razón  y  mérito  de lo anteriormente  expuesto,    la   Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,   

RESUELVE   

Negar la solicitud  de  sustitución de la detención preventiva por la domiciliaria, elevada por el  defensor     de     JAIME    HERNANDO    MARTÍNEZ  GARCÍA, en los términos señalados.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO   ARBOLEDA  RIPOLL                  JORGE  E.  CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                            CARLOS   AUGUSTO   GALVEZ  ARGOTE   

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR  LOMBANA     TRUJILLO                     

ALVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN              NILSON  PINILLA     PINILLA                              

No hay firma  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria     

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