16997oct

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16997  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 181  

          Bogotá, D. C., veintitrés de octubre de dos mil.   

VISTOS  

          Por  medio  de  auto  interlocutorio  fechado  el 15 de diciembre de  1999,    el    Tribunal    Superior    de   Cali   concedió   la   detención  domiciliaria al exfiscal LEONEL  GERARDO   PINILLA  PATIÑO,  acusado  de  un  concurso  de  hechos  punibles  de  CONCUSIÓN, COHECHO y PREVARICATO.   

          Inconforme  con  la decisión, el fiscal delegado ante la mencionada  corporación  interpuso  la  apelación,  recurso  del  cual  se  ocupa ahora la  Corte.   

ANTECEDENTES  

          1.   La  Unidad  de Fiscalía ante el Tribunal Superior de Cali  inició  investigación  penal  y vinculó legalmente al imputado LEONEL GERARDO  PINILLA  PATIÑO,  quien posteriormente fue afectado con medida de aseguramiento  de     detención     preventiva     –sin  excarcelación-,  como  presunto  autor  de los hechos punibles  antes  indicados,  según  resolución  datada  el  14  de  mayo  de  1999  (fs.  199).   

          2.   El  2  de  septiembre del mismo año, el fiscal instructor  calificó  el  mérito  del  sumario,  providencia por medio de la cual acusa al  exfuncionario   como   autor   de  los  delitos  de  prevaricato  por  omisión,  prevaricato  por  acción,  concusión  y dos (2) cohechos propios, conforme con  los  artículos  150,  149,  140  y  141 del Código Penal, respectivamente (fs.  438).    

          Se  explica  en  la  resolución  acusatoria  que,  con  ocasión de  diferentes  actuaciones  penales  en  las  que  el doctor LEONEL GERARDO PINILLA  PATIÑO  fungía  como  Fiscal 157 Seccional de Yumbo (Valle del Cauca), primero  dictó  una  medida  de  aseguramiento de detención en contra de los sindicados  DARWIN  OSPINA  HERNÁNDEZ  y  DIEGO GARCÍA VARÓN (10 de agosto de 1998), pero  omitió  en  dicho  proveído  de situación jurídica la imputación manifiesta  por  el  delito de hurto para liberar arbitrariamente a los procesados, conducta  por   la   cual  infiere  la  Fiscalía  que  el  funcionario  recibió  dinero;  posteriormente,  el  3  de  septiembre  del  mismo año, el fiscal recuperó una  mercancía  hurtada  y  pocas  horas  después,  sin  una  mínima acreditación  sumaria,  se  la entregó a la señora JOSEFINA GÓMEZ DE VERGARA; se determinó  que  en  conocimiento de la investigación por el delito de homicidio, entre los  meses  de  mayo  y  junio  de 1998, adelantada en relación con JESÚS BELISARIO  ESPINOSA  LÓPEZ y cuya víctima fue el señor LUIS ALFONSO LATORRE VALENCIA, el  funcionario  constriñó  a  la  señora CLAUDIA LUCÍA VALENCIA VÁSQUEZ, madre  del  occiso,  para  que  le  entregara  la  suma  de  tres  millones de pesos ($  3.000.000.oo),  bajo la amenaza de darle libertad al sindicado; y el 5 de agosto  de  la  misma  anualidad,  el  fiscal practicó una diligencia de allanamiento y  registro  en  el  inmueble  situado  en  la  calle 15 N° 15-04 del municipio de  Yumbo,  lugar  en  el  cual  incautó 147 papeletas de bazuca y retuvo a SANDARA  PATRICIA  RAMÍREZ  URREGO  y  WILLIAM  SAÚL  YAMA  SÁNCHEZ, a quienes liberó  inmediatamente   después   de   la   indagatoria,  pero  con  posterioridad  se  estableció  que  el  señor  SEGUNDO  YAMA  CUASPA,  dueño del establecimiento  ubicado  en  la dirección indicada, había entregado la suma de $ 470.000.oo al  funcionario.   

          3.   Llegado  el  proceso  al  Tribunal  Superior  de  Cali, el  procesado  solicitó  la  sustitución  de  la  medida  cautelar  de  detención  preventiva  por detención domiciliaria, con fundamento en que tiene una familia  conformada  por  su  esposa  y  un  pequeño  hijo, aún íntegra a pesar de las  adversidades  de su privación de la libertad, y además siempre estuvo presto a  comparecer  al proceso, prueba de lo cual son los datos precisos que suministró  en   la   diligencia  de  indagatoria  y  merced  a  los  cuales  fue  capturado  posteriormente (fs. 530).   

          4.   El  Tribunal  accedió  a  la sustitución por medio de la  providencia  ahora  impugnada  en  apelación, decisión en la cual advierte que  ninguno  de  los  delitos atribuidos al procesado prevé pena mínima superior a  cinco  (5)  años  de  prisión;  que el peticionario tiene un ambiente familiar  favorable;  y,  en cuanto al eventual peligro a la comunidad, se resalta que los  hechos  punibles  deducidos  afectan directamente la administración de justicia  y,  como  quiera  que  el  acusado  se halla suspendido en el cargo, no tendría  oportunidad  de  cometer  otros  actos  que  afecten la sociedad, máxime que la  detención domiciliaria también comporta restricciones.   

          Después  de  traer a colación algunos apartes de la resolución en  la   cual  el  fiscal  instructor  había  negado  anteriormente  la  detención  domiciliaria,  el  Tribunal  expone  que dicho funcionario hace juicios de valor  sobre  la  personalidad  del  acusado,  respetables si se tratara de resolver en  relación  con  la  libertad  provisional  o  condicional,  mas no para hacer la  mutación de la detención preventiva por la domiciliaria.   

          5.   El  fiscal delegado ante el Tribunal, convertido en sujeto  procesal,  impugna  el  proveído,  solicita  su  revocatoria  y exterioriza los  siguientes argumentos de apoyo:   

          5.1   La  providencia objeto de ataque no alude en su análisis  a  la  gravedad  de  los hechos y la personalidad del sujeto activo, componentes  que  no  podían  soslayarse  porque  sólo  a  partir  de  ellos sería posible  determinar  si el procesado pone en peligro la comunidad o no lo hace, y además  prever si comparecerá al proceso.   

          5.2   Los reprochables y graves comportamientos desplegados por  un  servidor  público,  involucrado en la delicada y noble tarea de administrar  justicia,  no  sólo  afectaron la administración pública y la administración  de  justicia,  sino  que pusieron en evidencia de que es “una persona capaz de  cualquier  cosa”  y,  por ende, pondría en peligro la comunidad y no tendría  escrúpulo  para  eludir la justicia que él mismo mancilló.  Es obvio que  una  persona  que  comete  delitos  como los atribuidos al doctor LEONEL GERARDO  PINILLA PATIÑO, no merece ninguna confianza.   

          5.3   Ahora  bien,  no  se trata de solamente de ceñirse a los  exegéticos  parámetros  de  la  ley,  sino  de  interpretar la disposición en  concordancia  con  el  contexto  social,  sin  dejar de lado la personalidad del  sindicado,  la  naturaleza  y  modalidades  de  los  hechos  punibles  que se le  atribuyen.   En  efecto,  la  referencia  a  las circunstancias personales,  familiares  y  comunitarias no excluye el examen del entorno fáctico en el cual  se  cometieron los delitos y el contenido de lesividad de los mismos, pues sólo  a  partir  de  ellos  puede  inferirse  la  comparecencia  del procesado y la no  generación de peligro para la comunidad.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          1.    De   acuerdo   con   el  artículo  396  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  modificado  por  el  artículo  53  de la ley 81 de 1993,  habrá  lugar  a  la  sustitución  de  la  detención preventiva por detención  domiciliaria,  una  vez  determinado  que el delito por el que se procede prevé  una  pena  cuyo mínimo no excede de cinco (5) años de prisión, cuando además  se  establece que el sindicado por sus características  familiares,  laborales y vínculos con la sociedad, comparecerá al proceso y no  coloca en peligro a la comunidad.   

          2.   Es necesario aclarar que el examen de las características  familiares,  laborales  y  los  vínculos  comunitarios  del  acusado  no  es un  procedimiento    ciego,   sino   que   tiende   a   una   finalidad   legalmente  identificada:     optar    entre    la    detención    preventiva   y   la  domiciliaria.   Por  ello,  el  mencionado análisis no puede desconocer la  naturaleza del fin propuesto.   

          3.   Por  otra parte, la detención, preventiva o domiciliaria,  tiene  como  fines  marcados el aseguramiento de la comparecencia del acusado al  proceso  y,  eventualmente,  la  ejecución  del  fallo,  según  lo disponen el  artículo  9.3  de  la  Ley  74  de 1968, aprobatoria del Pacto Internacional de  derechos  civiles  y  políticos, y el artículo 7.5 de la Convención Americana  de  Derechos  Humanos, aprobada por la Ley 16 de 1972, cuyo rango constitucional  resulta    indiscutible    a   la   luz   del   artículo   93   de   la   Carta  Política.   

          De  modo  que  las  condiciones objetivas y subjetivas exigidas para  conceder  la  detención  domiciliaria  deben  relacionarse  con los fines de la  eventual  ejecución  de  la pena, entre otras cosas porque se trata de hacer un  pronóstico  razonable  (no  de condenar anticipadamente) y cualquier concesión  graciosa  o ligera podría frustrar el cumplimiento de la sentencia (C. P., art.  12).   Es  en  razón  de tal teleología que el precepto del artículo 396  exige  el examen de las “características familiares,  laborales  y  vínculos  con  la  comunidad”, con el  ánimo  de establecer si ellas constituyen un ambiente propicio o favorable para  la  resocialización o mejora  del  procesado  y  como  tal  también  garantiza  la  comparecencia de éste al  proceso;  pero  igualmente  alude  la  norma  a  que,  por  la vía de esa misma  previsión   racional,   sea   posible  concluir  que  el  acusado  “no  coloca en peligro a la comunidad”,  lo  cual  significa  tener  como  norte  la prevención  general como mecanismo de protección a la sociedad de  la comisión de nuevos delitos.   

          4.   A  partir  de  los  cargos  que  se  han consolidado en la  resolución  acusatoria,  cuyo  mérito  o  demérito  probatorio y jurídico no  podrá anticiparse ahora, la Corte advierte el siguiente cuadro:   

          4.1   La  sucesión  de  cinco  (5)  comportamientos delictivos  graves,  descubiertos  en el lapso de pocos meses del año de 1998, en cabeza de  un   administrador   de   justicia,  cuya  dinámica  no  sólo  afectó  bienes  institucionales  sino  que  involucró  la  corrupción  del funcionario y la de  algunos  asociados  y  también  se  proyectó  en el sojuzgamiento y la lesión  patrimonial  a otra persona que fue su víctima, denota una proclividad cierta y  hasta  ahora  demostrada  hacia  el  delito,  de  tal  manera  que  no existe la  tranquilidad  suficiente  para  predecir  que  el  procesado no cometerá nuevos  hechos   punibles  al  regresar  al  seno  comunitario  (aunque  en  el  ámbito  situacional   restringido  del  domicilio  familiar),  así  no  puedan  ser  ya  funcionales,  pues  sólo  desasosiego genera su marcada audacia e incontinencia  para  feriar  la dignidad del cargo y la seguridad individual y colectiva que se  le  había  confiado a través de tan importante investidura en un Estado Social  y Democrático de Derecho.   

         

          4.2   El  mérito  de  la  prevención  general,  al  lado  de  los  demás  fines de la pena,  radica  en  su  vocación  por  la paz jurídica de la comunidad, cuya garantía  incumbe  fundamentalmente  al  Derecho  penal, la cual puede verse quebrantada o  seriamente  afectada  cuando  los  asociados  ven regresar inopinadamente a casa  (así  sea  en  detención  domiciliaria) a quien, inicialmente visto y aceptado  por  ellos  como  guardián  de la legalidad, después la ha vulnerado abierta y  persistentemente,  sin  escrúpulos  para  acrecentar  significativamente  en la  sociedad  los  males  que  él tenía como misión atacar.  En realidad, se  deja   en  la  comunidad  afectada  un  sabor  amargo  de  desequilibrio  en  la  aplicación  del  Derecho,  una  sensación  de  apertura a la impunidad, que de  pronto  estimularía  a  otros,  en  medio  del  desconcierto,  a  seguir el mal  ejemplo.   

          4.3    Es   verdad  que  la  familia  del  acusado  está  bien  conformada,  una  esposa  profesional  que  oficia de juez de la república y un  pequeño  hijo  que  reclama  asistencia,  pero,  acorde  con la acusación cuyo  mérito  no se cuestiona ahora, ni la sacralidad de su función ni la compañía  de  dos  seres  con  dotes  tan  especiales (prudencia, rectitud y autenticidad)  sirvieron  en  su  momento  para  contener  su ambición trasunta en una cascada  delicuencial   realizada  por  quien,  paradójicamente,  puso  a  funcionar  el  Derecho,  no  como un sistema de seguridad, como debe ser, sino como un perverso  instrumento de intranquilidad comunitaria.   

          Bastan  estas  consideraciones  para  conceder  la  razón al fiscal  apelante  y,  en consecuencia, se revocará la providencia examinada.  Como  consecuencia,  el procesado será trasladado de su residencia en el municipio de  “La Montañita”, Meta, a un centro de reclusión no ordinario.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          Revocar  el  auto  por  medio  del cual el Tribunal Superior de Cali  concedió  la  detención  domiciliaria  al  procesado  LEONEL  GERARDO  PINILLA  PATIÑO.    En   consecuencia,   el  acusado  regresará  a  la  detención  preventiva,  efecto  para el cual se oficiará al Director del INPEC, con el fin  de  que  le  asigne  un  establecimiento  especial  distinto  a  los  centros de  reclusión  ordinarios.   Se  entenderá  cancelado el compromiso adquirido  por el procesado mediante caución juratoria.   

          Cópiese, comuníquese y devuélvase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA           

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                              CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR   

Aclaración de voto  

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN              NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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