16947jul

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16947  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

APROBADO ACTA No. 123  

          Santa  Fe  de  Bogotá,  D.C.,  diecinueve (19) de julio del dos mil  (2000).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la Sala sobre el impedimento declarado por la Sala de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali presidida  por  la  Magistrada  doctora MARIA DEL ROSARIO GONZALEZ DE LEMOS, el cual no fue  aceptado  por  la Sala que preside el Magistrado doctor ANTONIO MEDINA IZQUIERDO  del mismo Tribunal.   

ANTECEDENTES  

          1.        A  través  de  providencia del 29 de octubre de 1996, la magistrada  MARIA  DEL  ROSARIO  GONZALEZ  DE  LEMOS  se  declaró  impedida para conocer en  segunda  instancia  de la decisión por medio de la cual el Juzgado Octavo Penal  del  Circuito  negó  la  libertad  de  los  procesados,  por haber conocido con  anterioridad  de  las  acciones  de  tutela  y  habeas  corpus interpuestas por estos; en aquella oportunidad,  los   magistrados   que   integraban  la  Sala  de  decisión  no  aceptaron  el  impedimento,  por  lo  cual  el  trámite  fue remitido a esta Corporación, que  mediante decisión del 31 de enero de 1997, lo declaró infundado.   

         

2.             Al  ser  recibido  el  proceso  por  el  Tribunal,  la  Sala  presidida  por  la magistrada MARIA DEL ROSARIO GONZALEZ DE  LEMOS,  mediante  decisión  de  17  de febrero de 1997 se abstuvo de conocer en  segunda  instancia  de la apelación, por estimar que la competencia radicaba en  cabeza  de los Juzgados Regionales, a donde fueron remitidas las diligencias con  proposición de colisión de competencia negativa.   

3.             En  la  justicia  regional se asumió el  conocimiento  del  proceso,  hasta  que se profirió sentencia el 23 de marzo de  1998,  en  la  cual  condenó  al  señor  ARLEY  CASTRO NIEVES por el delito de  conservación de armas de uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas, y absolvió al mismo, junto con los demás  procesados,  señores JACOBO VALENCIA LANDAZURI, ENER FERNANDO LOPEZ DIAZ y ESAU  ZAPATA  MOSQUERA,  por  el  delito de porte    ilegal    de   armas   de   uso   privativo   de   las   fuerzas  armadas.   

          4.        El  proceso  fue  remitido  por  los  Juzgados Regionales de Cali al  Tribunal  Superior de Santa Fe de Bogotá -Sala Especial de Descongestión- para  que  se surtiera el grado jurisdiccional de consulta. Debe destacarse que aunque  reiteradamente  se  indica que el proceso se envió o fue recibido en virtud del  recurso  de  apelación,  lo  cierto  es  que  la sentencia no fue impugnada, en  cuanto no aparece escrito o manifestación que así lo acredite.   

          5.        En  atención  a que los hechos investigados ocurrieron en la ciudad  de  Cali,  el  magistrado  de  la  Sala  Especial de Descongestión del Tribunal  Superior  de  Santa  Fe  de  Bogotá  al que correspondió el conocimiento de la  consulta,  decidió el 2 de diciembre de 1999 remitir el proceso a la Sala Penal  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali.   

          6.        Allí,  el  conocimiento le correspondió a la Sala presidida por la  doctora  MARIA  DEL  ROSARIO  GONZALEZ DE LEMOS, la cual, de manera conjunta con  los  otros  dos  magistrados  que  componen la Sala, doctores ANNA HILDA GUDZIOL  VIDAL  y  HERNEY  HOYOS  GARCES  mediante decisión del 26 de enero del 2000, se  declararon  impedidos  con  fundamento  en  el numeral 4º del artículo 103 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  pues  consideraron que por haber conocido en  ocasión  anterior  del  proceso, tienen “un claro criterio desfavorable a los  procesados  que  podría  sin duda interferir en la decisión a tomar”, por lo  cual  enviaron  la  actuación  a  la  Sala  presidida por el Magistrado ANTONIO  MEDINA  IZQUIERDO,  según lo establecido en el artículo 106 del  estatuto  mencionado.   

          7.        La  Sala  presidida  por  el  Magistrado  ANTONIO  MEDINA  IZQUIERDO  decidió  en  providencia  del  pasado  4  de  febrero no aceptar el impedimento  declarado,  pues  consideró  que no se evidencia que se hayan emitido opiniones  que  comprometan  de  manera  profunda y verdadera un juicio justo y equitativo,  pues  no cualquier opinión es suficiente para declarar el impedimento, sino que  se  requiere  que ella sea trascendental; en consecuencia, remitió el proceso a  esta  Corporación,  de  acuerdo  con  lo  establecido  en  el artículo 106 del  Código de Procedimiento Penal.   

CONSIDERACIONES  

          Estima  la Sala, que el impedimento es infundado, de acuerdo con las  razones que a continuación se exponen:   

1.            El  impedimento  es  un instrumento para  conseguir   la   exclusión  del  funcionario  de  determinados  asuntos  a  él  asignados1,  por  la  concurrencia  de  ciertas  circunstancias  taxativamente  establecidas  en  la  ley,  que  tienen  aptitud  suficiente para influir en sus  decisiones,  con  el  objeto de conseguir una de las finalidades pretendidas por  el  trámite  procesal,  esto es, una decisión imparcial, ecuánime, objetiva y  recta,  a  partir de asegurar que los juzgadores únicamente están sujetos a la  Constitución y las leyes.   

2.            La declaración de impedimento por parte  del  funcionario judicial se caracteriza por ser un acto unilateral, voluntario,  oficioso  y  obligatorio  ante  la  presencia  de cualquiera de los supuestos de  exclusión,  que  se  encuentra  regida  por  la  taxatividad de las causales de  impedimento y por su debida fundamentación.   

Por  ser  taxativas,  las causales invocadas  deben  estar previstas en la ley expresamente, sin que haya lugar a analogías o  a  pretendidos  afanes  protectores  de  esquemas  por  encima de las garantías  esenciales     de     carácter    constitucional2;  en  consecuencia,  no  todo  escrúpulo,   incomodidad   o  inquietud  espiritual  del  juzgador  basta  para  separarlo  del conocimiento de un determinado asunto3.   

En virtud de la fundamentación, es menester  que  el funcionario, además de invocar la causal en la cual basa su separación  del  proceso, exprese con precisión las razones por las cuales considera que se  halla  en  el  supuesto  de  hecho de la causal, con indicación de su alcance y  contenido,  capaz  de  alterar  su  capacidad objetiva y subjetiva para decidir,  pues  por tratarse de un estado interno de ánimo que otro funcionario habrá de  valorar,  sólo  puede  ser conocido a través de lo expresado por el sujeto que  lo   vivencia4;  sin  esto,  o con un enunciado genérico o abstracto, se presenta  una  motivación insuficiente, que puede llevar al rechazo de la declaración de  impedimento5.   

3.          Además de lo anterior, es necesario que  la  causa  del  impedimento  sea real, es decir, que verdaderamente exista, pues  resulta  insuficiente  la  sola  afirmación  del  funcionario  que  se  declara  impedido,    para    apartarse    del    conocimiento   del   asunto6.   

          4.        Así  pues, en el asunto que nos ocupa, se evidencia que la Sala que  se  declaró impedida, aunque indicó que la causal invocada era la contenida en  el  numeral  4º del artículo 103 del Código de Procedimiento Penal, es decir,  “que  el  funcionario  judicial haya…manifestado su opinión sobre el asunto  materia  del  proceso”,  ella no fue fundamentada, pues no se indicó por qué  el  pronunciamiento  que  en  el  pasado  hicieron sobre su incompetencia por la  naturaleza  del  hecho,  tiene  ahora  la trascendencia suficiente para tener la  aptitud  de  alterar  su imparcialidad, ecuanimidad y ponderación, pues como ya  se  advirtió,  no es suficiente para plantear y aceptar un impedimento realizar  un  enunciado genérico como el que hicieron, el cual no ha brindado elemento de  juicio   alguno   para   que  el  funcionario  al  que  corresponde  valorar  la  manifestación voluntaria realizada, pueda decidir.   

          Por   esta   sola  circunstancia  formal  el  impedimento  debe  ser  rechazado,   como   quiera   que  presenta  una  motivación  insuficiente,  sin  precisión   de   su  alcance  y  contenido,  vale  decir,  la  declaratoria  de  impedimento   estudiada  carece  del  elemento  formal  de  la  fundamentación.   

5.            Además de lo anterior, con relación al  alcance  de la causal de impedimento contenida en el artículo 103-4 del Código  de   Procedimiento   Penal,   ha   sido   reiterada   la  jurisprudencia  de  la  Corte7  en  señalar  que  no  toda  opinión  sobre el objeto del proceso  conlleva  esa  solución,  sino sólo aquella que se produce extraprocesalmente;  entonces,  la  opinión  emitida  dentro  del  marco  propio  de  las  funciones  judiciales  -como  en  el  asunto estudiado- no puede tener tal virtud, toda vez  que  si  la  ley  ha  deferido  a un funcionario la facultad para conocer de los  asuntos  a  su  cargo  y  adopte  decisiones  en  las  que expone obviamente sus  conceptos  u  opiniones, mal podría operar ello a la vez como circunstancia que  le impidiera asumir su labor.   

          6.        También  debe  precisarse,  que  la opinión capaz de tener aptitud  para   soportar   la  declaratoria  de  impedimento,  debe  tener  entidad,  ser  sustancial,  vinculante,  de  fondo,  que  constituya  una  barrera que cerca el  juicio del juzgador y le impide actuar con libertad.   

          7.        En  consecuencia de lo expuesto, no encuentra la Corte la pretendida  relación  fundamental  entre  lo  expresado  en  la decisión en la que la Sala  presidida  por  la  doctora  MARIA  DEL  ROSARIO  GONZLEZ  DE  LEMOS  se declara  incompetente,  y  ésta,  en  la  que  se  ocupa de conocer de la consulta de la  sentencia  proferida  por  un  Juzgado  Regional; es evidente, que en la primera  decisión  no  se  efectuaron juicios de responsabilidad de los procesados, sino  que  se  tomaron  los  hechos para acreditar que la investigación por la que se  procedía  era  de  competencia  de  la  justicia regional y no de la ordinaria,  luego,  mal  puede  ahora  invocarse  que  por  haber tomado una decisión sobre  competencia,   se   haya   dado   la   opinión  trascendente  para  alterar  la  imparcialidad,  la rectitud y la ponderación, como presupuestos de la decisión  judicial.   

          En   mérito  de  lo  expuesto,    la   Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,               

                               

RESUELVE   

Declarar Infundado el impedimento manifestado  por  la  Sala  de Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Cali  presidida  por  la  Magistrada  MARIA  DEL  ROSARIO  GONZALEZ  DE LEMOS, e  integrada  por  los doctores ANNA HILDA GUDZIOL VIDAL y HERNEY HOYOS GARCES para  separarse del conocimiento de la consulta en este proceso.   

En  consecuencia,  regrese inmediatamente el  expediente   al   Tribunal   de  origen  para  que  dicha  Sala  conozca  de  la  consulta.   

Cópiese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

No hay firma  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE  ENRIQUE   CORDOBA   POVEDA                  

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE         JORGE ANIBAL  GOMEZ GALLEGO   

         No   hay   firma                                                                    No hay firma   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON              NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1 Auto  de   septiembre   1º   de   1994.  Magistrado  ponente,  doctor  Dídimo  Páez  Velandia.   

2 Auto  de   julio   6   de   1999.  Magistrado  ponente,  doctor  Jorge  Anibal  Gómez  Gallego.   

3 Auto  de  noviembre  11  de  1994.  Magistrado  ponente,  doctor  Juan  Manuel  Torres  Fresneda.   

4 Auto  de  mayo  17  de  1999.  Magistrado  ponente,  doctor Dídimo Páez Velandia; en  sentido  similar  auto  de  septiembre  1º  de 1994. Magistrado ponente, doctor  Dídimo Páez Velandia.   

5 Auto  de  mayo  20  de 1997. Magistrado ponente, doctor Carlos Augusto Gálvez Argote;  en  sentido  similar  auto  de  diciembre  2 de 1992. Magistrado ponente. Doctor  Gustavo  Gómez  Velásquez  y  auto  de febrero 22 de 1996. Magistrado ponente,  doctor Nilson Pinilla Pinilla.   

6 CORTE  CONSITUCIONAL.  Auto  022  de julio 22 de 1997. Magistrado ponente, doctor Jorge  Arango Mejía.   

7 Auto  de  marzo  17 de 1999. Magistrado ponente, doctor Carlos Augusto Gálvez Argote,  auto  de  noviembre  11  de  1994. Magistrado ponente, doctor Juan Manuel Torres  Fresneda,  auto  de  mayo  22 de 1995. Magistrado ponente, doctor Nilson Pinilla  Pinilla,  auto  de  febrero 19 de 1993. Magistrado ponente, doctor Dídimo Páez  Velandia  y auto de febrero 8 de 1993. Magistrado ponente, doctor Edgar Saavedra  Rojas, entre otros.     

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