16936jul

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16936  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                Dr.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nro. 117   

          Santafé de Bogotá D.C., once de julio de dos mil.   

VISTOS  

          Se  ocupa  la  Corte  de  decidir  lo  concerniente  a  la casación  discrecional    invocada    por   el   defensor   del   procesado   LUCAS  A.  ALZATE  ISAZA, para impugnar la  sentencia  de  segundo  grado  proferida por el Juzgado 20 Penal del Circuito de  Medellín,  por  cuyo  medio confirmó la condena que en proceso contravencional  le impusiera el Juzgado 27 Penal Municipal de la misma ciudad.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          El  19  de  octubre  de  1999,  el  Juzgado  27  Penal  Municipal de  Medellín,  según  el  procedimiento establecido en la ley 228 de 1995 para las  contravenciones  especiales  definidas  y  sancionadas  en la ley 23 de 1991, le  formuló  el  cargo  de  estafa  a  LUCAS ALZATE ISAZA  en  calidad  de  persona ausente, porque fingiendo ser  abogado   logró   inducir   y   mantener   en  error  a  Leonel  Moreno  Pineda  prometiéndole  hacerse  cargo  del  asunto  penal   por  el  cual éste se  encontraba preso, y así poder obtener su pronta liberación.   

          Fue  así  como  se  puso  en  contacto  con la familia del cautivo,  consiguiendo  que  la esposa de éste le entregara como anticipo al falso togado  parte  del  precio  acordado  por  “honorarios”, y entre finales del año de  1997  y  principios  de  1998 ALZATE ISAZA recibió  en  la  ciudad  de Medellín y en diferentes contados, una  suma    que    en    total   ascendió   a   la   cifra   de   $   1’450.000.oo,  bajo  la  promesa  de que  tres  meses  después  de  la  última  cuota  el  encarcelado  recuperaría  su  libertad.   

          Vencido  el plazo y como quiera que el supuesto letrado no aparecía  por  parte  alguna ni había realizado la gestión acordada y el reo permanecía  bajo encierro, el hecho se puso en conocimiento de las autoridades.   

          En   audiencia  de  juzgamiento  celebrada  en  el  citado  despacho  judicial  el  2  de  diciembre  de 1999, el encartado fue sancionado con pena de  arresto  de  8  meses como responsable de la conducta contravencional de estafa,  conforme  con  lo  normado en el Art. 1º-14 de la ley 23 de 1991, y se le negó  el subrogado de la condena de ejecución condicional.    

          Apelado  el  fallo, el Juzgado 20 Penal del Circuito de Medellín lo  confirmó  por  el  suyo del 15 de diciembre siguiente, decisión esta contra la  cual   el   defensor  del  procesado  pretende  acudir  en  casación  aduciendo  violación  a  las  garantías  fundamentales,  siendo esa la razón para que la  Sala se ocupe del asunto.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         La  reciente  ley  que  reformó  la  casación  preceptúa  en  su  primer  artículo que ésta procede  contra  las  sentencias  ejecutoriadas  proferidas  en segunda instancia por los  Tribunales  Superiores  de Distrito Judicial y el Tribunal Penal Militar, en los  procesos    que    se    hubieren   adelantado   por   los   delitos  que  tengan  señalada  pena privativa de la libertad cuyo máximo  exceda  de  8  años,  aun  cuando  la sanción impuesta haya sido una medida de  seguridad.   

          También  establece el  referido  canon en su inciso 3º que, de manera excepcional, la Sala Penal de la  Corte  Suprema de Justicia puede discrecionalmente admitir demandas de casación  contra  sentencias  de  segunda  instancia distintas a las arriba mencionadas, a  solicitud   de  cualquiera  de  los  sujetos  procesales,  cuando  lo  considere  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía de los  derechos  fundamentales,  siempre  que reúna los demás requisitos exigidos por  la ley.   

          Sea lo primero advertir  que  por no haberse producido variaciones sobre el punto con la reforma, la Sala  reitera  el criterio expuesto repetidamente en vigencia del modificado artículo  218  del  C. de P. Penal (13 y 22 de octubre de 1996, 21 de enero y 7 de octubre  de   1997   y   16   de  diciembre  de  1999),  según  el  cual  la  expresión  “sentencias distintas a las  arriba  mencionadas”  debe  entenderse  referida a delitos y no a contravenciones; lo que en otros términos  significa  que  frente a la ley 553 de 2000, la casación excepcional procede, a  solicitud  de  cualquiera de los sujetos procesales y a discreción de la Corte,  contra  sentencias  por  delitos,  proferidas  en segunda instancia tanto por un  tribunal   cuando  la  sanción  prevista  en  la  respectiva  disposición  sea  diferente  a  la  privación  de  la  libertad  o  siendo  de esta naturaleza su  duración  es  de  8  años  o  inferior  a dicho término, como por un juez del  circuito,  en  este  último supuesto con independencia de la penalidad adscrita  al  tipo  delictivo  que  da  lugar al fallo cuya impugnación extraordinaria se  pretende;  en  todos los casos, siempre que la intervención de la Corte se haga  necesaria  para  el desarrollo de la jurisprudencia sobre el punto atacado en la  demanda     o     para     garantizar    la    vigencia    de    los    derechos  fundamentales.   

          Siendo así las cosas,  resulta  evidente  que  la  Sala  en  el  presente evento no podría ocuparse de  ninguna   demanda   contra   la   sentencia   impugnada,  habida  cuenta  de  la  improcedencia  de  la  casación  excepcional  contra fallos dictados en materia  penal exclusivamente por asunto contravencional.   

          De  otro lado, no debe  perderse  de  vista  que  en  virtud de la reforma introducida por la ley 553 al  trámite  de  la  casación,  tanto  su  interposición  como  la  sustentación  quedaron  concentrados  en un solo acto que se formaliza con la presentación de  la  demanda  en los términos del  artículo 6º del nuevo estatuto, lo que  en  punto  al  trámite de la casación discrecional impone un cambio sustancial  toda  vez  que  a  diferencia  de  lo que ocurría con la normatividad derogada,  donde  el  acceso a la impugnación extraordinaria se buscaba en la Corte dentro  de  los 15 días siguientes a la última notificación de la sentencia y una vez  obtenido  éste  el  recurrente  disponía  de  30 días para sustentarlo con el  respectivo  libelo,  ahora,  por  fuerza  de  que  la  casación  se interpone y  sustenta  con  la  demanda,  no  hay  posibilidad de un rito previo para excitar  positivamente  la  discrecionalidad  de la Corte con un escrito diferente porque  ésta  ya  no  obra  con  libertad para “aceptar     un     recurso”  como antaño,  sino   para  “admitir  la  demanda” (Ley 553 art. 1°  inciso  3°) que se supone tiene a la vista, todo lo cual impone la necesidad de  que  el  libelo  de  casación  excepcional  tenga  un  capítulo  preliminar, o  introito,  donde  el  opugnador  consigne  los motivos suficientes (necesidad de  desarrollo  jurisprudencial  o  de  garantía  a los derechos fundamentales) que  lleven  a  la  Corte  a franquear el acceso a la impugnación extraordinaria que  por modo general le niega la ley.   

          De  ser  satisfactorio  este  último  condicionamiento,  así  se reconocerá en la calificación de la  demanda  que  será  ajustada  si cumple los demás requerimientos del artículo  9°  ibídem (226 C.P.P.); pero si no  se anticipan los motivos para que la  Corte  excepcionalmente  se  ocupe de la demanda o éstos son insuficientes para  convencerla  de  la  procedencia de la casación, el libelo será inadmitido con  arreglo a la misma norma.   

         

          En  el  caso que ahora ocupa la atención de la Sala, la voluntad de  acudir  a  la  casación  por  la  vía  excepcional  tampoco  se  sujetó a las  regulaciones  de la nueva ley, en la medida en que quien pretende acceder a esta  extraordinaria  forma  de  impugnación  lo  hizo por el procedimiento derogado,  siendo  evidente  que  con arreglo al artículo 18 transitorio de la ley 553, su  preceptiva  resulta  aplicable “a los procesos en que  se interponga la casación a  partir  de su vigencia” (se  ha  resaltado), habiendo ocurrido lo primero el 18 de enero de 2000 y lo segundo  a  partir  de  la promulgación de la norma (art. 20 ibídem) que se cumplió el  15  de  enero  del  mismo  año  con  su  inserción  en  el  Diario Oficial N°  43.855.   

          De  lo  anterior  se colige que en este caso ni siquiera hay demanda  susceptible  de ser inadmitida, como lo tiene previsto la reforma, motivo por el  cual  la  decisión  a  tomar no puede ser otra que rechazar el informal escrito  mediante  el  cual  se  solicita  “el  recurso  de  casación  excepcional”,  declarando    la    improcedencia    de    esta    extraordinaria    forma    de  impugnación.   

          En  mérito a lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

         Rechazar  el  escrito  con el cual el defensor de LUCAS ALZATE ISAZA  pretende  impugnar  por  vía  excepcional  la  sentencia  de  segunda instancia  proferida  en  su  contra  por  el Juzgado 20 Penal del Circuito de Medellín en  asunto  contravencional,  y  declarar  improcedente la casación en este asunto.   

Cópiese,   comuníquese   y devuélvase   

CÚMPLASE  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                              CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN                 NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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