17362jul

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 17362  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

          MAGISTRADO  PONENTE:   

Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE  

               Aprobado: Acta No. 127.   

Santafé de Bogotá, D.C., veintiséis (26) de  julio de dos mil (2.000).   

VISTOS:  

Dirime  la  Corte  la  colisión  negativa de  competencias  surgida  entre el Juzgado Penal del Circuito de La Plata (Huila) y  el despacho Penal del Circuito Especializado de Neiva.   

ANTECEDENTES:  

1. Como resultado de retén policial realizado  el  pasado  20  de  marzo,  en  la  vía que de la Plata conduce al Municipio de  Belalcázar,  fueron  retenidos  CARLOS  FERNANDO  POLANCO  RAYO y HECTOR WILMAR  LONDOÑO  MARTINEZ  al  detectarse  que  el  vehículo  en que se transportaban,  conducido  por  aquél,  presentaba de manera camuflada, un compartimento de dos  bandejas   con  capacidad  para  unos  48  kilos  que,  además,  expelía  olor  característico de base de coca.   

2. Abierta por la Fiscalía la correspondiente  investigación  y  practicada  dentro de ésta la respectiva prueba de campo, el  reactivo  químico  demostró,  en  algunas zonas de las bandejas precitadas, la  existencia  de  partículas  de  color azul celeste que, en concepto del miembro  del   Cuerpo   Técnico   de   Investigación   que   lo  aplicó,  “podría   indicar   la   presencia  de  residuos   derivados   de  la  cocaína”.   

3. Con fundamento en dichas actuaciones y tras  escuchar  en  indagatoria  a  los  retenidos,  el  ente  investigador,  mediante  proveído  de  marzo  27  de  la  anualidad  que  transcurre,  les  resolvió la  situación  jurídica dictando en su contra detención preventiva por el punible  previsto  en el inciso primero del artículo 34 de la Ley 30 de 1.986, según el  cual  incurre  en  prisión  de  4 a 12 años y multa de 1.000 a 50.000 salarios  mínimos       legales      mensuales      vigentes      quien      “destine  ilícitamente  bien  mueble  o  inmueble  para que en él se elabore, almacene o transporte, venda o use algunas  de    las    drogas    a    que   se   refiere   el   artículo   32”.   

4.  Ejecutoriada  la susodicha resolución el  defensor  de  los  sindicados  solicitó,  con  base  en  el artículo 414-A del  Código  de  Procedimiento  Penal,  se  controlara  la legalidad de la medida de  aseguramiento  ya mencionada, en virtud de lo cual las diligencias se remitieron  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  La  Plata,  quien, al entrar a decidir la  petición,  se  declaró,  con  apoyo en jurisprudencia de la Sala, incompetente  para  hacerlo  toda  vez  que,  no  siendo  el factor cantidad relevante para la  adecuación  típica  frente  al  quebranto  de  la  Ley 30 de 1.986, el juez de  conocimiento,  en caso de llegarse a la etapa de juzgamiento será, a la sazón,  y  por  así  disponerlo los numerales 9 y 10 del artículo 5º de la Ley 504 de  1.999,  el  Juzgado Penal del Circuito Especializado de Neiva, a donde envió la  actuación proponiéndole colisión negativa de competencias.   

5.  A  su  turno,  el  Juzgado  Especializado  rehusó  también el conocimiento del asunto por considerar, en resumen, que las  diligencias  solamente  han  establecido la existencia, en algunos puntos de las  bandejas  examinadas,  de  partículas compatibles con cocaína y sus derivados,  pero  no  que  la  cantidad  es  o excede el tope indicado en el numeral 9º del  artículo 5º de la Ley 504 de 1.999.   

CONSIDERACIONES:  

1.  Siendo  la  Sala,  de  conformidad con el  artículo  68,  numeral  5o, del Código de Procedimiento Penal, competente para  dirimir   la  colisión  planteada,  por  suscitarse  ésta  entre  “un juez Penal de Circuito Especializado  y  cualquier juez penal de la República”,  que  en este sumario intervienen por virtud del trámite previsto  en  el  artículo  414-A  ídem  y definido que el conflicto se plantea sobre la  base  del  factor objetivo, específicamente sobre la cantidad de estupefaciente  a  cuyo  transporte  se  destinaba  el  vehículo decomisado, resulta imperativo  recurrir  a la adecuación típica por la que ha procedido la Fiscalía a fin de  determinar  dicho  elemento  y  consecuentemente  definir  en  quién  recae  la  competencia,  toda  vez  que  ésta  corresponde  al  funcionario  Especializado  “cuando   la   droga   o  sustancia  exceda  de  mil  (1.000)  kilos  si se trata de marihuana, cien (100)  kilos  si se trata hachís, cinco (5) kilos si se trata de metacualona, cocaína  o  sustancias  base  de ella o cantidades equivalentes si se encontraren en otro  estado”(Art. 5º, num. 10,  Ley  504  de  1.999)  y  al  Juez  Penal del Circuito si, obviamente, la droga o  sustancia,  para  cuyo  transporte  se hubiere destinado el automotor, no excede  tales límites.   

2.  Si bien, frente a específicos hechos, la  no  incautación  de  droga  ilícita  carece  de efectos en la tipicidad de las  conductas  a  que  se refiere la Ley 30 de 1.986, es indudable que tal aserto no  puede  confundirse,  como  sí  parece  hacerlo  el  despacho  proponente  de la  colisión,  con  la  indeterminación  de la cantidad de estupefaciente, pues es  claro  que  ésta,  aunque  no  es  elemento  del delito mismo, sí tiene serias  consecuencias  en  punto  de  la  punibilidad  y  como  lo  precisa  el despacho  Especializado,  ellas  se  extienden  a  la  competencia,  pues,  según  ya  se  expresó,  de  la  fijación del factor cuantitativo de la sustancia depende que  el  asunto sea conocido por el funcionario Especializado o por el Juez Penal del  Circuito.   

3. Por consiguiente, a pesar de que el Juzgado  del  Circuito  de  La  Plata  no  ha  sido  lo  suficientemente explícito, pero  entendiendo  la  Sala  que  el conflicto lo plantea sobre la base de que ninguna  cantidad  de  droga  fue  incautada y que, por ende, se desconoce el peso que de  ella  se transportaba en el vehículo retenido en las diligencias examinadas, es  patente  que  tal  situación  no  apareja,  en  verdad,  ni la indeterminación  cuantitativa,  ni,  automáticamente, la competencia del Juez Penal del Circuito  Especializado.   

En  efecto,  lo  que  se  debe  deducir de la  reseña  jurisprudencial  hecha  por el funcionario proponente del conflicto, es  que  la incautación no es el único medio a través del cual puede determinarse  el  volumen  de  sustancia materia de la conducta punible, pues además de ella,  por  virtud  del  principio de libertad probatoria, tal factor puede lograrse en  concurrencia  de  otros  medios  de  convicción,  máxime en eventos como este,  donde  la  imputación se hace respecto del punible contenido en el artículo 34  de   la   Ley   30   de  1.986,  toda  vez  que  su  verbo  rector  “destinar” (mueble o inmueble) se acompaña de un  ingrediente   subjetivo  en  la  medida  que  tal  acción  se  ha  de  ejecutar  “para”  que en el bien se elabore, almacene o  transporte, venda o use alguna de las drogas referidas en la norma.   

4.  La  cuestión  que  debe  resolverse, por  tanto,  a  fin  de  dilucidar  el  conflicto, es si el vehículo retenido estaba  destinado  o  no  para transportar estupefacientes en cantidad que exceda de mil  (1.000)  kilos  si  se trata de marihuana, cien (100) kilos si se trata hachís,  cinco  (5)  kilos si se trata de metacualona, cocaína o sustancias base de ella  o  cantidades  equivalentes si se encontraren en otro estado y específicamente,  ante  la  existencia  de  una prueba técnica, cuya valoración, desde luego, no  corresponde  en  este  estadio  a  la  Corte,  de que se trataba de “derivados  de  la  cocaína”, si el propósito era transportar más  de cinco kilos de éstos.   

En  tales  circunstancias,  analizadas  las  condiciones  del  camuflado  compartimento en el automotor y la capacidad que en  relación  con  él,  atendidas  las  medidas  de las dos bandejas, da cuenta el  informe  del  operativo, esto es 48 kilos, deviene incuestionable que dicho bien  mueble,  así  en  él  no  se  hubiere incautado, ni hallado, sustancia en peso  superior  a  cinco  kilos,  sí  estaba  destinado al transporte de “derivados  de  la  cocaína”  en cantidad que excede a la indicada,  luego,  a  pesar  de  las  críticas que puedan hacerse a la interpretación del  despacho  de  La  Plata,  es  concluyente  que  la  competencia  corresponde  al  funcionario  Especializado  de Neiva, por así disponerlo la Ley 504 de 1.999 en  su  artículo  5º,  numeral  10º y a donde, por consiguiente, serán remitidas  las  diligencias,  enviando a su vez, copia de esta providencia al Juzgado Penal  del Circuito de La Plata, para su información.   

Por lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,  Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1º.  DECLARAR que el competente para conocer  de  este  proceso,  para efectos de decidir la petición de control de legalidad  de  la  medida de aseguramiento dentro de él formulada, es el Juzgado Penal del  Circuito    Especializado    de    Neiva,    a    donde    se    enviarán   las  diligencias.   

2º. Por Secretaría de la Sala remitir copia  de  este  proveído  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  La  Plata,  para  su  información.   

Cópiese y cúmplase,  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

No hay firma  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL          JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA   

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE     JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

MARIO            MANTILLA  NOUGUES           CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR                

ALVARO        ORLANDO       PEREZ  PINZON                     NILSON               PINILLA  PINILLA          

Teresa Ruiz Núñez  

secretaria    

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