16948may

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 16948  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. Carlos E. Mejía Escobar  

Aprobado Acta No. 067  

Santa  Fe  de  Bogotá  D.C.,  dos   (2)  de  mayo de dos mil (2000)   

V   I   S   T   O   S   

Resuelve  la  Sala  lo  pertinente  sobre  la  solicitud  de  cambio  de radicación elevada por la apoderada de la parte civil  dentro  del  juicio que debe adelantarse en el Juzgado 1° Penal del Circuito de  Manizales  (Caldas)  a los procesados JORGE ALBERTO TAFFUR ACUÑA, JORGE ELIECER  SANTA  OSPINA,  JOSE  ALBERTO  CALDERON  RAMIREZ,  HENRY ALBERTO GUERRERO LUGO y  SEGUNDO  ENRIQUE  ARGÜELLO  por  los  delitos  de peculado por apropiación por  extensión,  falsedad en documento privado, violación a la libertad de trabajo,  falsedad en documento privado y favorecimiento.   

LA  SOLICITUD  

1.-            La  peticionaria  apoderada  de la parte  civil,  precisa  que  pretende  el  cambio  de  radicación para que sea en otro  distrito judicial donde se surta la etapa de juzgamiento.   

2.-            Señala que el proceso se adelanta contra  toda  la  directiva del sindicato de trabajadores del departamento de Caldas, un  ex  Gobernador  y  el Secretario de Hacienda del mismo lugar, por los delitos de  peculado,  falsedad en documentos públicos, violación a la libertad de trabajo  y asociación y encubrimiento.   

3.-            Advierte  que  la  etapa de instrucción  tuvo  muchos  percances  de  orden  público  como  consecuencia de las amenazas  contra  la  vida e integridad personal de los extrabajadores que denunciaron los  ilícitos,  al  punto  que  perdió  la  vida  el  trabajador  Albeiro  Tapasco,  homicidio del que afirma no hubo investigación.   

Tales  situaciones  violentas continúan y se  han  presentado  denuncias  por tentativas de homicidio y lesiones personales de  que  han  sido  víctimas  personas  reconocidas como parte civil, aparte de que  recibe  continuas amenazas telefónicas, hechos que estima provienen de personas  de  la  administración departamental o de los procesados que fueron compañeros  de labores de sus mandatarios.   

3.-            A  causa  de  la queja formulada ante el  Fiscal  General  de  la  Nación por la negligencia de los Fiscales Delegados de  Manizales,  tal  funcionario  designó  como Fiscal especial a un Delegado de la  Unidad  ante el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira (Risaralda) y  la  segunda  instancia  le  fue  reasignada  a  un Delegado de la Unidad ante el  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Armenia (Quindio).   

4.-            Agrega que el Fiscal de Pereira que hizo  la  calificación  del  mérito sumarial, indicó lo álgido de las decisiones y  él mismo fue víctima de llamadas y visitas de personas extrañas.   

5.-            Dice temer entonces que pueda haber falta  de  imparcialidad  por parte de la administración de justicia en Manizales, por  cuanto  están  en  juego  intereses  políticos  y económicos que pueden verse  afectados  con eventuales sentencias condenatorias, por involucrar a personas de  “afiliación  política  del  Dr.,  Omar  Yépes  Alzate”  y  a funcionarios  departamentales del mismo grupo político.   

También teme la generación de disturbios de  orden  público  entre  el sector sindical y la administración departamental de  Caldas,  porque  los  ex  trabajadores se constituyeron en asamblea permanente y  cuentan  con  el  apoyo  de todas las asociaciones sindicales, hecho que por sí  mismo  ejerce  presión  emocional contra el funcionario que tenga la dirección  del juzgamiento.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.-            La petición de la apoderada de la parte  civil,  señala  concretamente  el  propósito de que la actuación judicial sea  trasladada   a   un  distrito  judicial  diferente  del  de  Manizales,  al  que  territorialmente   corresponde  el  adelantamiento  del  juicio  que  está  por  iniciarse.   

2.-            El  Juez  1°  Penal del Circuito de esa  ciudad  que  recibió  la  petición  de  cambio de radicación, la trasladó al  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Manizales, Corporación de donde fue  remitida a esta Sala.   

3.-            La  naturaleza  de  la  petición  y los  fundamentos  en  los  que la apoderada de la parte civil la sostiene, indican la  necesidad  de que la Corte decida sobre el particular, conforme a la competencia  que  le  otorga  el  numeral  8°  del artículo 68 del Código de Procedimiento  Penal,  por  cuanto  las circunstancias alegadas por la peticionaria se predican  de la totalidad del distrito judicial de Manizales.   

4.-             El   artículo   83   del  Código  de  Procedimiento  Penal  indica  la procedencia del cambio de radicación cuando en  el  territorio  donde  se  esté  adelantando  la  actuación  procesal, existan  circunstancias  que  puedan  afectar  el  orden  público, la imparcialidad o la  independencia  de  la administración de justicia, las garantías procesales, la  publicidad  del  juzgamiento  y  la  seguridad  del  sindicado  o  su integridad  personal.   

5.-            Las  circunstancias  a que se refiere la  norma   en   forma   abstracta,   son   situaciones  objetivas,  perceptibles  y  demostrables  mediante  las  pruebas  que  ordena  el  artículo  85 anexar a la  solicitud.   

La  apoderada  de  la parte civil, plantea la  existencia  de  tres  consecuencias que deriva de las circunstancias propias del  proceso:  1.-  La  afectación  del  orden  público;  2.-  La  afectación a la  imparcialidad  de  los  administradores de justicia y, 3.-  La seguridad de  los representantes de la parte civil.   

6.-            Los supuestos problemas de orden público  los  funda  en  las  amenazas  contra  la  vida  e integridad personal de los ex  trabajadores  que  denunciaron  los ilícitos, en el homicidio de uno de ellos y  en  la decisión de tales ex trabajadores de constituirse en asamblea permanente  con el apoyo de todas las asociaciones sindicales.   

De  las pruebas que anexó a la solicitud, no  es  posible  deducir que pueda afectarse el orden público, si se tiene que este  supone  las  condiciones  mínimas  de seguridad y orden que deben existir en el  seno  de  la  comunidad  para  garantizar  el  normal  desarrollo  de la vida en  sociedad.   

No  está ligado con tal concepto entonces la  situación  que  pueda  derivarse  de  los  problemas  específicos de seguridad  personal  de las víctimas, testigos o intervinientes en el proceso, como quiera  que  el  concepto  de  afectación  del  orden  público  hace  referencia a una  situación  general,  no  particular.   Adicionalmente,   del material  probatorio   anexado  a  la  solicitud  no  se  aprecia  que  tales  situaciones  particulares  tengan  la  connotación  de  afectar la tranquilidad general o la  armonía,  al  punto de dificultar la vida en comunidad.   O, que haya  una  situación  general  de  inseguridad  generada por la actuación penal, que  ponga  en riesgo la vida, la integridad o los bienes de aquellos que intervienen  en ese proceso.   

Las  pruebas  en que se funda la petición no  conducen  tampoco  a  señalar que tales problemas de seguridad personal, estén  asociados  con  la  tramitación de este proceso.  Se anexó una constancia  de  la  Fiscalía  4ª  Delegada  ante  los  Juzgados  Penales  del  Circuito de  Manizales,  en  la  que  se  da  cuenta de la existencia en tal Fiscalía de una  investigación  previa  por el delito de amenazas personales contra Luis Eduardo  Arias Granados. (folio 15)   

Aunque al parecer esa persona es el mismo Luis  Eduardo  Arias  que  aparece  suscribiendo  el  documento mediante el cual se le  solicita  al  Fiscal General de la Nación la investigación de la Fiscalía 5ª  Delegada  de  Manizales por morosidad en la investigación de los hechos y la de  otros  funcionarios  públicos de esa misma ciudad por otros hechos, (folios 5 a  13),  esa  situación  no  conduce  a  concluir que las amenazas denunciadas por  Arias estén necesariamente ligadas a ésta actuación.   

Pero aún aceptando que las pruebas demuestren  tal  relación  de  causalidad,  de allí no puede concluirse una afectación al  orden  público  del territorio del distrito judicial de Manizales, al punto que  se imponga cambiar la radicación del proceso.   

Cosa similar ocurre respecto del homicidio de  Albeiro  Tapasco,  al  que hace referencia la peticionaria, a lo que se adiciona  que   no   hay   prueba  que  demuestre  que  tal  homicidio  ocurrió  y,  que,  además,  lo fue por causa de este proceso.   

En punto a la situación de orden público, no  entiende  la  Sala  cómo  puede afectarse el orden público de Manizales por la  sola  iniciación  del  juicio  en  tal lugar, o de qué manera puede afectar la  asamblea  permanente  de  los  trabajadores  el  desarrollo de un proceso que se  inició  como consecuencia de las denuncias periodísticas sobre la apropiación  de  dineros destinados a ellos y respecto de los cuales la actuación del Estado  está   dirigida   a   su  recuperación  y  a  la  sanción  de  los  presuntos  responsables.   

Tampoco  se deriva la supuesta afectación al  orden  público  o  a  la  seguridad  de los intervinientes en el proceso, de la  decisión  con  que  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  dispuso  variar la  asignación  de las diligencias investigativas que culminaron con la resolución  de  acusación.   Ni la petición de los señores Conrado de Jesús Garcés  Franco  y  Luis Eduardo Arias (folios 5 a 13), ni la resolución de la Fiscalía  hacen mención a tales circunstancias.   

Al respecto basta la simple lectura del 0ficio  6641  de  la  Dirección  Nacional  de  Fiscalías,  en  el  que aparece que tal  decisión  se  adoptó  para “agilizar las diligencias” (folio 16).  Ni  se  encuentra  mención  de  alteraciones  del  orden público, de amenazas o de  coacción   contra  alguno  de  los  sujetos  procesales,  en  el  texto  de  la  resolución  de  acusación (folios 29 a 93); allí únicamente se afirma que se  trata  de  un  proceso complicado, de trámite difícil y de enorme connotación  nacional,  que  aconsejan  el  desplazamiento  de  la  segunda instancia. (folio  93)   Afirmaciones  apenas  naturales  si  se  advierte  que se trata de un  asunto  que  involucra  un sindicato de mas de 400 trabajadores del departamento  de  Caldas,  cargos por la apropiación de una suma de dinero superior a los 300  millones  de  pesos por parte de miembros de la junta directiva de ese sindicato  y  la  “irregular  desvinculación”  de  esos  trabajadores  a  cambio de la  entrega   de   igual  suma  de  dinero  por  parte  de  la  administración  del  departamento.   

7.-            El  “temor a la falta de imparcialidad  de  la administración de justicia en Manizales”, tampoco es una circunstancia  que  amerite el cambio de radicación de este proceso.  El artículo 83 del  Código  de Procedimiento Penal no acepta como causal de variación del sitio de  radicación  de  un  proceso,  una  hipótesis  formulada por un sujeto procesal  sobre  lo  que  él  cree  que  va  a suceder con la tramitación del proceso en  determinado  lugar.   A  contrario,  exige   la  demostración  de  la  existencia  de  circunstancias objetivas, con las pruebas que deben acompañarse  a la solicitud.   

En  cuanto  a  la  afectación  al  juicio de  imparcialidad  de  los  Jueces  y  Magistrados  de  Manizales  por  la  aparente  vinculación  de  los  intereses  políticos  del  Senador de la República Omar  Yépes  Alzate en el caso de una sentencia condenatoria, es una deducción de la  parte  civil que carece de respaldo probatorio y que además supone a priori una  actuación  contraria  a  la ley de quienes administran justicia en esa sección  del país.   

     

8.-             Por   último,  la  afectación  a  la  seguridad  de  la  parte  civil  no  está  contemplada en sí misma como causal  específica  de  cambio  de  radicación.   En  cuanto  hace  a factores de  seguridad  o  de  integridad  personal, la norma únicamente se refiere a la del  sindicado  y  en  tanto  su repercusión concreta pudiere afectar las garantías  procesales  inherentes  a ese sujeto procesal, sería imprescindible presupuesto  de  prosperidad haber demostrado cómo se produce una afectación de esa clase y  cómo  no  sería  superable  sino  a  través  del cambio de radicación.   Frente  a ello no hay pruebas que demuestren que tal hecho haya ocurrido o esté  ocurriendo  actualmente,  o  que  de  alguna manera se le haya dificultado a tal  sujeto procesal su actuación.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R   E   S   U   E   L  V  E   

NO ACCEDER al cambio  de  radicación solicitado por la apoderada de la parte civil dentro del proceso  que  se adelanta a JORGE ALBERTO TAFFUR ACUÑA, JORGE ELIECER SANTA OSPINA, JOSE  ALBERTO  CALDERON  RAMIREZ,  HENRY  ALBERTO  GUERRERO  LUGO  y  SEGUNDO  ENRIQUE  ARGÜELLO.   

CUMPLASE  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL                         JORGE                                 E.                                 CORDOBA  POVEDA                      

CARLOS         A.        GALVEZ  ARGOTE                            JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

MARIO            MANTILLA  NOUGUES                              CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

                            

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                                 NILSON PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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