16923nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16923  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. JORGE E. CÓRDOBA  POVEDA   

Aprobado acta N° 201  

Bogotá,  D.C., veintinueve (29) de noviembre  de dos mil (2000).   

V I S T O S  

Se pronuncia la Corte sobre la concesión del  recurso  de  casación  discrecional  que  solicita  el  defensor  del procesado  FRANCISCO    ELÍAS    LÓPEZ    VANEGAS,  en  contra  de la sentencia proferida por el Tribunal Superior de  Pereira,   mediante   la   cual   lo   condenó   por  el  delito  de  violencia  intrafamiliar.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Los  hechos  los  sintetizó  el  juez de  segundo grado así:   

“La   noticia  criminis  en  este  evento,  proviene  de la jefe del hogar quien se acerca a la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Juzgado  respectivo  y pone en conocimiento de su  titular,  la  serie  de  actos  y  comportamientos  de uno de sus hijos, con los  cuales  ha  erosionado  la unidad y tranquilidad familiar, llevando a cabo actos  que  son significativos de violencia física y moral, traducidos en escándalos,  maltratos  de  palabra  y obra en las humanidades de la madre y de los hermanos,  además  del  consumo  de  droga. Esto que expresó EDILMA VANEGAS de LÓPEZ, el  primero  de  julio  de  1998, era lo que venía ocurriendo en la casa ubicada en  Dosquebradas,  carrera  19 N° 46.34 del barrio San Fernando y conjuntamente con  otras  versiones  y  documentos  relativos  a  quejas  similares, constituyó el  material  tenido  en  cuenta  para  fundamentar la resolución que ordenó abrir  investigación”.   

2.   El   Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Dosquebradas  (Risaralda),  mediante  sentencia  proferida  el  25 de octubre de  1999,    condenó    a    Francisco   Elías   López  Vanegas a la pena principal de 18 meses de prisión, a  las  accesorias  de  rigor  y  al  pago  de  los perjuicios morales, al hallarlo  responsable  del  delito de violencia intrafamiliar de que trata el artículo 22  de  la  ley  294  de 1996.  Igualmente le negó la concesión del subrogado  penal de la condena de ejecución condicional.   

3.  Apelada  la  anterior  decisión  por  el  defensor,  el  Tribunal Superior de Pereira, al desatar el recurso, la confirmó  integralmente, mediante sentencia del 6 de diciembre de 1999.   

4. Dentro del término legal, el defensor del  procesado  interpuso  recurso  extraordinario  de casación discrecional, razón  por   la   cual   el   Tribunal   ordenó   remitir  el  diligenciamiento  a  la  Corte.   

LA SUSTENTACIÓN DEL RECURSO  

Luego  de hacer una mención sobre los hechos  juzgados,  resalta  cómo  la  Fiscalía,  al  momento de resolver la situación  jurídica   del   sindicado,   “reconoció   su   derecho   a   permanecer  en  libertad”.   Sin  embargo,  considera  que  condenar a López Vanegas sin  otorgársele  el  “beneficio  de  excarcelación,  so  pretexto  que su actuar  tenía  connotaciones  que se dimensionaban más allá de una simple infracción  a   la   ley   penal,   denotándose   que  el  procesado  requiere  tratamiento  penitenciario,  es  afectar  seria  y  gravemente  su  derecho  fundamental a la  libertad personal”.   

Agrega  que  sin  sujeción  a los principios  democráticos  que  incumben  al  Estado  Social  de  Derecho,  en  este caso se  cambiaron  las  reglas  de  juego, “tratándose de una actuación judicial sin  trasparencia  que  atenta  contra  el derecho a la libertad de la persona en una  sociedad  donde  el poder actúa sin límites y donde la libertad es la libertad  del   poder   de   conculcar   la   libertad   de   los   ciudadanos  de  manera  arbitraria”.   

Asevera  que el delito objeto de la sentencia  impugnada   “no   implica   necesariamente   la   pérdida   de  la  libertad,  manteniéndose  ésta  a  lo  largo  del proceso”, ya que a su procurado se le  dijo   que   podía   permanecer   libre,   pero   finalmente  se  resolvió  lo  contrario.   

A continuación centra sus argumentaciones en  explicar  cómo  la  tendencia actual del derecho moderno es la de limitar, cada  vez  más,  las  facultades  discrecionales  del  juez,  “sometiéndolo  a los  imperativos  legales  y  despojándolo de las valoraciones subjetivas”, lo que  conlleva  a  una  justicia  más  democrática, transparente y confiable para el  ciudadano  y  evitando decisiones caprichosas, según las cuales “hoy le dicen  ‘usted  tiene  el  sagrado  derecho  a  la  libertad’ y  mañana  resulta  que ‘no es  así’,  que  se trataba de  una   lamentable   equivocación,   que   usted   tiene   que   irse   para   la  cárcel”.   

Asevera   que   “tamaña   violación  de  garantías  fundamentales  va  en contravía del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos, instrumento jurídico despreciado por los partidarios de  la  tradición  nacional.  La  tradición  es  la  de  permitir  al juez valorar  subjetivamente  con  fundamento  en facultades discrecionales que abren camino a  las  ideas  peligrosas  desterradas  del  ámbito  penal por la Constitución de  1991”.   

Dice  que  cuando  una  persona  es puesta en  libertad  porque  tiene  derecho  a ella, debe continuar gozando de ese derecho,  siempre  y  cuando la pena impuesta no supere los 36 meses de prisión. “De no  hacerlo  así,  como  en  el  presente  caso,  se  estarían violando garantías  fundamentales  que  obran  en  favor  del  procesado”,  es  decir,  si  la ley  internacional  concibe  la  libertad  como regla general, “éste criterio debe  permanecer  hasta  el  final  en  el  caso  que la persona reúna los requisitos  objetivos”.   

Considera  que  es una buena oportunidad para  que  la  Corte  proceda  a  “proteger  la  libertad  personal que como derecho  fundamental   a   garantizar  ha  sido  violado  por  la  sentencia  de  segunda  instancia”,  procediendo también a establecer una “drástica restricción a  las  facultades discrecionales del juzgador”, en especial en aquellos casos en  que durante el curso de la actuación se ha concedido.   

En  consecuencia,  solicita  se  conceda  el  recurso    de    casación   excepcional   interpuesto   contra   la   sentencia  impugnada.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE   

    

1. Acotación   previa,  Si bien el instituto de la casación fue reformado por la ley 553  del  13  de  enero de 2000, sin embargo el trámite a seguir dentro del presente  asunto  debe  sujetarse  a  lo  previsto  en los artículos 218 y siguientes del  decreto  2700  de  1991,  reformado  por  la  ley  81  de  1993, toda vez que se  interpuso durante su vigencia.     

Por  lo  tanto,  le  corresponde  a  la  Sala  pronunciarse  sobre  la  concesión  o  no del recurso de casación que por vía  excepcional  interpusiera  el  defensor  del  procesado  Francisco Elías López  Vanegas.   

    

1. Sin mayor esfuerzo se advierte que el  recurrente  no sustentó en debida forma la impugnación, ya que no señaló, de  manera  clara y precisa, los motivos por los cuales se debe aceptar, tal como lo  ha exigido la ley y la jurisprudencia.     

En  efecto,  la Sala de Casación Penal de la  Corte  Suprema  de  Justicia,  mediante múltiples pronunciamientos ha reiterado  los  requisitos  formales que debe cumplir el escrito con el cual se pretenda la  concesión  de  la  casación  excepcional,  encontrándose, entre ellos, el que  sustente  en  debida  forma, esto es, que se precisen los motivos, que no pueden  ser  otros que el desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de los derechos  fundamentales.   

En cuanto al desarrollo de la jurisprudencia,  se  ha  dicho  que  es deber del impugnante indicar si lo pretendido es fijar el  alcance  interpretativo  de alguna disposición, o la unificación de posiciones  disímiles  de  la  Corte,  o  el  pronunciamiento  sobre  un punto concreto que  jurisprudencialmente   no   ha   sido   suficientemente   desarrollado,   o   la  actualización  de  la  doctrina,  al tenor de las nuevas realidades fácticas y  jurídicas;  y,  además,  la incidencia favorable de la pretensión doctrinaria  frente  al  caso  y  la ayuda que prestaría a la actividad judicial, por trazar  derroteros de interpretación con criterio de autoridad.   

En  el  caso  concreto,  el  peticionario  no  precisa  el motivo por el cual se debe, excepcionalmente, conceder el recurso de  casación,  limitándose  a  afirmar  que a su defendido se le violó el derecho  fundamental  a  la  libertad  personal,  por  cuanto,  arbitrariamente, no se le  concedió  el  subrogado  penal  de la condena de ejecución condicional, pese a  que  en  el  curso  del proceso gozó de tal beneficio, afirmación que finaliza  sugiriéndole  a  la  Corte  que  aborde  el  estudio  del  tema  con  el fin de  “proteger”  dicha  garantía  y  al mismo tiempo establecer una “drástica  restricción a las facultades discrecionales del juzgador”.   

Como  se  observa,  no  dice por qué el juez  violó  la  garantía  a  la  libertad,  limitando  el  discurso a desconocer la  facultad  de que goza para conceder o no el subrogado, dentro de los parámetros  señalados por el artículo 68 del C. Penal.   

En   síntesis,   al  no  estar  cabalmente  sustentada    la    impugnación,    la    Sala    no   aceptará   el   recurso  solicitado.   

En  mérito  a  lo  expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

NO   CONCEDER  el  recurso  extraordinario  de  casación  invocado  por  vía  discrecional por el  defensor   del   procesado   FRANCISCO  ELÍAS  LÓPEZ  VANEGAS.   

Notifíquese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                            JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GÁLVEZ ARGOTE                             JORGE    ANIBAL    GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUÉS                                          CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                              NILSON    E.    PINILLA  PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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