16919(19-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    República    de  Colombia   

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso     No  16919   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 201  

Bogotá, D.C., diecinueve (19) de diciembre  de dos mil uno (2001).   

VISTOS  

         Se  pronuncia la Sala sobre la admisión de la demanda de casación  presentada  por  el  defensor  de MARÍA EDILMA TORRES  ZAPATA.   

HECHOS Y ACTUACIÓN  PROCESAL  

         El  10  de marzo de 1993 dos individuos se apropiaron violentamente  del  vehículo  que  conducía  CARLOS  ALBERTO  LONDOÑO FRANCO en la ciudad de  Cali.  La  tarea  de  búsqueda emprendida por éste le permitió hallarlo en un  taller  de  pintura  de propiedad de la señora MARÍA  EDILMA  TORRES  ZAPATA, quien fue privada de libertad  por agentes de la Policía Nacional.   

         Después  de  escuchar  en  indagatoria  a  la señora TORRES   ZAPATA,  el  Juzgado  35  Penal  Municipal   de   Cali   ordenó  su  detención  preventiva  por  el  delito  de  encubrimiento   por   receptación,  ilícito  por  el  que  posteriormente  fue  convocada  a  juicio.  Sin  embargo,  el  juez  penal del circuito que avocó su  conocimiento  declaró  la  nulidad  del proceso por estimar que fue indebida la  calificación  jurídica  dada  a los hechos. Confirmada esta providencia por el  Tribunal  Superior  de  Cali, el asunto retornó a la Fiscalía seccional que el  24  de  noviembre  de 1997 acusó a la procesada como coautora de los delitos de  hurto  calificado y agravado y falsedad en documento privado. El 2 de febrero de  1998  un  fiscal  delegado  ante  el Tribunal Superior confirmó esta decisión.  Mediante  sentencia  del  31  de  mayo  de  1999,  el  Juzgado Tercero Penal del  Circuito    condenó    por   esas   conductas   a   la   señora   TORRES  ZAPATA  a la pena de 39 meses de  prisión  y  a  la  interdicción de derechos y funciones públicas por el mismo  término,  providencia  que  fue  confirmada  en  su  integridad por el Tribunal  Superior de Cali el 21 de septiembre del mismo año.   

LA DEMANDA  

         Con  fundamento  en  la  causal  primera  de casación, el defensor  formula  dos  cargos  por  violación  directa  de  la  ley sustancial contra la  sentencia  de segunda instancia: 1) Que la A quo se hallaba impedida para juzgar  a  la  procesada  por  haber  sido  ella  misma la que decretó la nulidad de la  inicial    resolución    acusatoria,   pues   esa   decisión   constituye   un  prejuzgamiento,  lo  cual  genera una irregularidad que afecta el debido proceso  de  acuerdo  con  lo previsto por el numeral 2º. del artículo 304 del estatuto  procesal  para entonces vigente. 2) Que hubo interpretación errónea, porque el  artículo  250 de la Constitución Política le asigna a la Fiscalía General de  la  Nación  la  función  de calificar las investigaciones y el 228 dispone que  sus  decisiones  son independientes. Transcribe un aparte del salvamento de voto  emitido  por uno de los magistrados integrantes de la Sala que confirmó el auto  que  negaba  la  recusación,  para  concluir  que  se  incurrió  en  un  error  in  procedendo  porque  el  Ad   quem   aceptó   el  prejuzgamiento  de la A quo,  como  se  acredita  con  la  sola  lectura  del  auto  de la Corporación cuando  confirmó la nulidad de la providencia calificatoria.   

         El  demandante también acusa la sentencia por violación de la ley  sustancial  derivada  de  un  falso juicio de existencia porque no hay prueba de  que  el  documento  de compraventa se confeccionó con la finalidad de disfrutar  del  producto  del  ilícito  ni  tampoco de un supuesto acuerdo previo sobre el  papel  que  habría  de  cumplir  la procesada o de su calidad de determinadora,  pues  tanto  el  documento  de  compraventa como el hallazgo del vehículo en su  taller   no   permite   deducírsele   responsabilidad   porque   son   indicios  equívocos.   

         Finalmente,  solicita el libelista que se case el fallo recurrido y  en  su lugar se absuelva a la procesada o, en subsidio, se decrete la nulidad de  lo  actuado  a  partir  del  auto mediante el cual la juez de circuito avocó el  conocimiento del proceso por segunda vez.   

         CONSIDERACIONES   

         1.  De  acuerdo  con  lo previsto por el numeral 3º. del artículo  225  del  anterior  estatuto  procesal,  que corresponde a idéntico numeral del  artículo   212  del  actual,  la  demanda  de  casación  debe  contener  “la  enunciación  de  la causal y la formulación del cargo indicando en forma clara  y  precisa sus fundamentos y las normas que el demandante estime infringidas”.   

         Esta  exigencia  implica  para el demandante el deber de acertar en  la  selección  de  la causal a cuyo amparo ha de formular el reproche, teniendo  presente  que en un mismo cargo no puede entremezclar ataques correspondientes a  causales  diferentes  pues  cada  una tiene configuración y reglas técnicas de  demostración   distintas  y  también  consecuencias  jurídicas  de  diferente  índole.   

         2.   Si   la   censura  apunta  a  acreditar  errores  in  procedendo que afectan la validez de  la  actuación,  el  cargo debe presentarse con apoyo en la causal tercera, pues  su  prosperidad  conduciría  a  la  declaratoria de nulidad del proceso excepto  cuando  el  vicio  afecta exclusivamente la sentencia demandada, caso en el cual  la  Corte  deberá dictar fallo de reemplazo, como lo enseñaba el artículo 229  del  estatuto  procesal  de  1991, cuyo contenido reproduce el artículo 217 del  actual.   

         Pero  si  el  ataque pretende demostrar que el Tribunal cometió un  error  por  falta de aplicación de la ley sustancial o por aplicación indebida  o  por  interpretación  errónea, la causal que ha de gobernar el caso será la  contenida  en  el  cuerpo  1º.  del numeral 1º. del artículo 220 del anterior  Código  de  Procedimiento  Penal (207 del actual) y su aceptación por la Corte  dará  lugar  a  que  se  dicte una sentencia que sustituya a la que se deja sin  efecto.   

         3.  Con estas elementales precisiones, aparece evidente la falta de  técnica  que  denota  la  presentación  de  los  dos cargos que con base en la  causal  primera de casación formula el demandante, pues su fundamento radica en  la  existencia  de irregularidades que afectan el debido proceso. Esta mezcla de  causales  impide  su adecuado estudio por las razones que se acaban de exponer y  genera  una  confusión  que  no  se  logra aclarar siquiera con el examen de la  petición  concreta  que  se  hace  en  la demanda, pues sin precisar a cuál de  estas  censuras  se refiere o si se extiende también a la tercera, el libelista  propone  como  principal  la que conduce a la absolución de la procesada y como  subsidiaria la declaratoria de nulidad del proceso.   

         4.  Cuando  el demandante invoca en el tercer cargo un falso juicio  de  existencia,  afirma que el razonamiento lógico-indiciario que se hace en la  sentencia  corresponde  a  conjeturas  y  no  a  las reglas de la sana crítica,  incurriendo  en  nuevo  equívoco porque la errada valoración de los hechos por  la  inexacta  observación de los elementos de la lógica, de la ciencia o de la  experiencia  configura  un  error de raciocinio, diferente desde luego al que se  produce  cuando  el fallador desconoce o supone la existencia de una prueba, que  constituye el falso juicio de existencia.   

         Además,  resulta  contradictorio  que  se  alegue  falso juicio de  existencia  y  en  el  mismo cargo se reproche que los indicios valorados por el  Ad  quem sean “equívocos  y  no  unívocos”, pues si la prueba existe entonces no la supuso el fallador.  Y  si  no  ataca  la  prueba  de los hechos indicadores, cuya presencia entonces  admite,  sino que el reproche se dirige a la capacidad demostrativa del indicio,  el  único ataque posible debe hacerse por transgresión de los principios de la  sana  crítica, caso en el cual el casacionista debe señalar de manera concreta  cuáles  fueron  las  reglas  desatendidas por el Tribunal, deber que igualmente  incumplió el demandante.   

         5.  Tampoco señala, con certeza y exactitud, si la prosperidad del  cargo  conduciría  a la absolución de la procesada o a la nulidad del proceso,  aparte  de  que  si  se  desentrañaran   las  imputaciones  por  la Corte,  quedaría  nítido  el  desconocimiento  del  principio de prioridad pues que la  petición de nulidad no puede ser secundaria o accesoria.   

6.  Finalmente,  en  ninguna  de  las  tres  censuras  indica  las  normas  que  estima violadas, lo que le impide a la Corte  hacer  la  necesaria  confrontación  de  los  cargos  porque entonces sería su  actividad   y   no   la  del  demandante  la  que  permitiría  seleccionar  las  disposiciones   supuestamente  infringidas  por  el  fallador,  con  lo  que  se  desconocería  el principio de limitación que rige este recurso extraordinario.   

         

         Conclúyese  de  lo  dicho  que la demanda no cumple los requisitos  mínimos  exigidos  por  el  artículo  225  del  Código de Procedimiento Penal  vigente  para la fecha en que fue presentada, razón suficiente para que la Sala  disponga su inadmisión y declare desierto el recurso.   

         En  mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

         

RESUELVE  

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de MARÍA EDILMA  TORRES  ZAPATA.  En consecuencia, se declara desierto  el   recurso   y   se   ordena   devolver   el   expediente   al   Tribunal   de  origen.   

         Contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Cúmplase   

CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE                         

JORGE   A.   GÓMEZ   GALLEGO                                          ÉDGAR     LOMBANA     TRUJILLO                         

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              NILSON    E.    PINILLA  PINILLA                        

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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