16740jul

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16740  

                                                            

                            CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

                                             SALA DE CASACION PENAL   

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                               Aprobado   Acta   No.   110   (junio  28/00)   

          Santa  Fe  de  Bogotá,  D.C.,  cuatro  (04)  de  julio  de  dos mil  (2000)   

          Mediante  el  presente  auto  la  Sala  inadmitirá  las demandas de  casación  presentadas  por  los defensores de ENRIQUE SEGURA, LEONIDAS CASTAÑO  CARDENAS,  JAIRO  LEON HERRAN, EUFRACIO VALLECILLA OROBIO y  EDGAR CASTAÑO  CARDENAS  contra  la  sentencia  de  noviembre  23  de 1998, mediante la cual el  entonces  Tribunal  Nacional  condenó  a  dichos procesados a ocho años y tres  meses   de  prisión  por infracción al artículo 33 de la ley 30 de 1986.   

          ANTECEDENTES   

          1.-   Los  hechos  germen  del  proceso los narra así el fallo  impugnado:   

                        “Los  acontecimientos  materia  de  este  proceso  tuvieron ocurrencia en la ciudad de  Buenaventura  para  las  primeras  horas de la madrugada del catorce de junio de  mil  novecientos  noventa  y  seis,  cuando  los agentes de la Policía Nacional  ROBERT  ROJAS y DARIO CAICEDO que ejecutaban labores de patrullaje rutinario por  el  sector  del  Barrio la Independencia advirtieron al interior del parqueadero  contiguo  a  la  estación  de  bomberos  de  la  mencionada  localidad  ciertos  movimientos  de cargue y descargue que les parecieron sospechosos, por lo que al  tiempo  que  solicitaban  radialmente refuerzos a la central, requirieron de los  moradores  autorización  para  su  ingreso  sin  obtener  respuesta positiva so  pretexto  del  extravío  de las llaves del portón principal, hasta que al cabo  de  un  rato  y cuando simultáneamente arribaba al lugar el Teniente Cortes con  otros  policiales  se  franqueó  la entrada y se procedió a registrar el lugar  encontrando  en  uno  de los extremos de la heredad, debajo de un vehículo, dos  bolsas  contentivas  de  cincuenta  paquetes  de  una sustancia que resultó ser  clorhidrato    de   cocaína   en   una   cantidad   aproximada   a   los   cien  kilogramos.   

         

          “Como  quiera  que  en  desarrollo  de tal registro igualmente se  encontraron  tres  vehículos  en  disposición  de  carga,  uno  de  los cuales  evidenciaba  un  espacio  entre varias cajas de madera al parecer destinado para  el  camuflaje  o  sobreprotección de algún objeto, ello precedido del referido  hallazgo   ilícito,   de   los  reportados  movimientos  extraños  dentro  del  parqueadero,  las condiciones de nocturnidad reinantes, la tardanza y reticencia  para  permitir  el  acceso  de  la fuerza pública, y la actitud asumida por las  personas  que  allí  se  encontraban, especialmente la propuesta pecuniaria por  CIEN  MILLONES  DE  PESOS  que  se  le efectuara al Teniente Cortés para que no  reportara   la  ilicitud  develada,  todas  estas  circunstancias  motivaron  la  conjunta  aprehensión  para  fines  pesquisitorios  de  quienes  resultaron ser  LEONIDAS   CASTAÑO  CARDENAS,  EDGAR  CASTAÑO  CARDENAS,  JAIRO  LEON  HERRAN,  EUFRACIO  VALLECILLA OROBIO, ENRIQUE SEGURA y HECTOR ANGULO TORRES, este último  celador  o  vigilante  del  parqueadero quien fue también sorprendido dentro de  uno   de  los  vehículos  simulando  dormitar  allí  y  desconocer  el desarrollo del operativo policial”  (fls. 6 y 7 cdno. Trib.).   

         

          2.-   La  Fiscalía Seccional 126 de  Buenaventura  abrió  investigación  y  procedió  a “legalizar el control de  legalidad”  (sic)  de  dichas  capturas  (fl.  21  cdno.  No.  1), escuchó en  indagatoria  a  los imputados (fls. 40 y ss.), decretó su detención preventiva  por  infracción  al  artículo  33  de  la  ley 30 de  1986  y  por  cohecho (art. 143 C.P.), practicó otras  pruebas,  cerró  la  investigación  la  Fiscalía  Regional de Cali y mediante  resolución  de  abril 28 de 1997 (fl. 51 cdno. No. 3), acusó a los mencionados  por  coautores en la conducta descrita en el referido artículo 33, acusando por  el delito de cohecho únicamente a ENRIQUE SEGURA y EDGAR CASTAÑO.   

         

          Apelado  el  proveído  calificatorio, la Fiscalía Delegada ante el  Tribunal  Nacional  la  confirmó  por medio de resolución de agosto 13 de 1997  (fl. 112).   

          3.-   Un  Juzgado  Regional  de  dicha  ciudad practicó varias  pruebas,  citó  para  sentencia y ésta se profirió el 26 de mayo de 1998 (fl.  143  cdno.  No.  4),  absolviendo a los acusados  con relación a todos los  cargos.   

          Apelaron  el  fallo  el  fiscal acusador y el Procurador 68 Judicial  Penal  II,  y  el  Tribunal,  mediante  el  suyo  que  ahora  es  objeto  de  la  impugnación  extraordinaria,  lo  revocó  y  condenó  a los procesados a ocho  años  y  tres  meses  de  prisión  por  infracción al artículo 33 materia de  acusación.   Con  respecto al delito de cohecho, decretó la nulidad de lo  actuado  a  partir  del  cierre  investigativo,  por considerar que el proveído  acusatorio,  no  obstante  haber decretado la detención preventiva de todos los  sindicados  por  infracción a la ley 30 de 1986 y por el delito de cohecho, con  respecto  a este último “evaluó el mérito sumarial con llamamiento a juicio  únicamente  respecto a dos de los sindicados” (fl. 18 cdno. Trib.), a más de  que  hubo  fallas  al  instruir tal imputación.            

                          LAS    DEMANDAS   

          Dentro  del  primer  traslado  que  se  corrió  para  presentar las  demandas  de casación (el del procesado Leonidas Castaño, fl. 49), hicieron lo  propio  el  defensor  de  ENRIQUE  SEGURA   y  el  defensor  de  los cuatro  restantes  acusados (fls. 59 a 68), observando esta Sala que dichas dos demandas  son  sustancialmente idénticas, a más de provenir de dos de los defensores que  asistieron  a  los  acusados  en el decurso procesal, lo que permite estudiar de  manera  conjunta,  si  cumplen  o  no  los  requisitos formales exigidos para el  trámite de la casación.   

          Bajo   el  Título  de  ”causal  primera:   la  sentencia  es  violatoria  de  una norma sustancial”, los casacionistas empiezan por citar el  artículo  220  del Código de Procedimiento Penal y estiman que del mismo “se  colige  con  meridiana  claridad  que  no  es  necesario alegar las causales que  regulan  la  casación,  solo  basta  con  señalar una de ellas, varias o todas  según  sea  el  caso;  en  el asunto que nos ocupa, me acojo íntegramente a lo  indicado   en   la   Causal   Primera   que  se  describe  en  la  citada  norma  procedimental” (fls. 54 y 63).   

          A  renglón  seguido  mencionan  los  artículos 28 y 29 de la Carta  Política  y  advierten  que “los efectivos de la Policía Nacional encargados  de  adelantar el operativo reportado ante las autoridades judiciales, en ningún  momento  acudieron  en  procura  de  obtener  la  orden de la autoridad judicial  competente  para  registrar  el  inmueble  donde  se operó el procedimiento que  posteriormente  avaló  la  Fiscalía,  dando  como  positivo  el  hallazgo  del  alcaloide  que  finalmente  sirvió de fuente representativa del ilícito que se  enjuició  y concluyó con el pronunciamiento de condena por parte de la segunda  instancia” (fls. 55 y 64), y concluyen:   

                     “Así las  cosas,  se  entiende que se ha violado el debido proceso en el manejo del asunto  demandado   en  sede  de  casación,  dejando  en  claro  que  la  sentencia  es  verticalmente violatoria de una norma sustancial”.   

          Agregan   que  también  es  violatorio  del  debido  proceso  “el  desvanecer  el  principio  de  la  presunción  de  inocencia”  descrito en el  artículo   445   del   Código  de  Procedimiento  Penal,  afirman  “la  duda  insalvable”,  sostienen  que  no se cumplió el artículo 333 de dicho Código  -sobre  la  investigación integral-, “donde se impone al servidor judicial la  obligación  de  investigar  tanto  lo  favorable  como  lo  desfavorable  a los  intereses  del  sindicado,  pero como se puede observar, no se adelantó ninguna  gestión  orientada  a  cumplir  con este mandato legal, solamente se limitó la  sentencia  condenatoria  producida  en  segunda instancia, a revaluar y producir  las  críticas  que  surgieron  del  fallo recurrido inicialmente en apelación,  cuando  resultaría elemental y salomónico intentar una sanción al proceso por  vía  de  nulidad, disponiendo que se precisara la investigación frente a estos  aspectos,  y  no  desvirtuar  en forma tan obtusa estas afirmaciones, dejándose  entonces una mayor opción defensiva” (fls. 56 y 65).   

          Arguyen  que  igualmente  se violó el debido proceso al decretar la  nulidad  con relación al delito de cohecho, controvirtiendo las consideraciones  que  al  respecto hizo el Tribunal Nacional, y opinan que como “no se reúne a  cabalidad   las  exigencias  del  artículo  247  de  nuestra  ley  instrumental  penal”,  la sentencia debe ser casada, y sin decir en qué sentido debe dictar  la Corte el correspondiente fallo, terminan así sus demandas:   

          “Resulta  de  suma  importancia  para la ciencia jurídica penal,  que  la Honorable Corte Suprema de Justicia en Sala de Casación Penal, se ocupe  de  este  asunto  y  dé  a  conocer  su  posición frente a la tesis de la duda  insalvable,  emitiendo  su  pronunciamiento,  dejando  establecidos y claros los  criterios  que  lleguen  a  resultar  un verdadero modelo de consulta, porque la  falta  de  unas  directrices que conlleven a la unificación de criterios, y que  emane  de  una  fuente jurídica superior, conlleva a que esa libertad decisoria  haga  que  se incurra en abusos o extralimitaciones en algunos casos, incluso en  forma  inconsciente,  porque  existe  esa  amplitud  en  cuanto al manejo de las  apreciaciones  que  adopte  el  funcionario  de  orden  personal,  profesional e  interpretativo” (fl. 57 y 67).   

         

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

          Las  demandas  de casación aquí presentadas serán inadmitidas, ya  que  no  cumplen  con  las  exigencias  que  para  su  elaboración  consagra el  artículo 225 del Código de Procedimiento Penal.  En efecto:   

          a.-   Contrario a lo que argumentan los demandantes al comenzar  el  cargo,  a  cada  uno  de  éstos  subyace  su propia fundamentación, siendo  necesario   entonces  apoyar  cada  ataque  casacional  en  un  motivo  preciso,  autónomo  e  independiente,  ya  que  son bien sabidas las notas de precisión,  claridad y armonía inherentes a dicha impugnación extraordinaria.   

          b.-   Consecuentes  con su inicial y referida errónea premisa,  los  censores se limitan a citar en primer término el artículo 220 del Código  de  Procedimiento  Penal  sin  expresar cuál de las causales de casación allí  contempladas  es  la  que han seleccionado para su ataque al fallo, prosiguiendo  luego  en su equivocación al afirmar en seguida la violación al debido proceso  (que  ameritaría  aducir la causal 3a.), no obstante que el enunciado del cargo  fue  la violación “a una norma sustancial”, la cual tampoco mencionan y que  aquí  sería  el  artículo 33 de la ley 30 de 1986, el cual tipifica el delito  por  el  que  se  produjo  la  sentencia.   Además,  es  evidente  que  la  violación  a  una  norma  sustancial  en  rigor  es  de  alegación  pertinente  únicamente en el ámbito de la causal primera de casación.   

          Y   prosiguen   los   actores   en   la   misma  y  errónea  línea  argumentativa,  pues  a  pesar  de  que  la  mitad de las demandas las dedican a  sostener  la  violación  al  debido  proceso  (art.  29 C.N.), sin solución de  continuidad,  aducen  la  presunción  de  inocencia  y  que  en  el proceso hay  “insalvable duda”, que por cierto no sustentan.   

          Caminan  por  la  misma  desviada  vía  al  apoyarse  luego  en  el  artículo  333  del  Código  de  Procedimiento Penal y -también sin sustentar-  sostener  que  no  se investigó lo que podía favorecer a los procesados, cargo  de  nulidad  éste  independiente  de la violación al debido proceso que por el  allanamiento  y  registro del inmueble en que fueron aprehendidos y se decomisó  la  cocaína, sin la debida orden judicial, adujeron los censores inicialmente y  que,  merecía,  por  tanto,  capítulo aparte, como lo exige el artículo 225-4  del Código de Procedimiento Penal.   

          Igual  réplica  merece  el último cargo que, también por atentado  al  debido  proceso,  hacen  los  actores  al  final  de  esa confusa mezcla que  caracteriza   a  sus  libelos,  referente  a  la  nulidad  y  a  la  consecuente  expedición  de  copias  que decidió el sentenciador con relación al delito de  cohecho.   

          Finalmente  la  casación  del  fallo que piden los casacionistas se  queda  incompleta,  pues  no  dicen  en  qué sentido procede ésta, si dictando  fallo  de  remplazo  o de nulidad de parte de la actuación procesal y qué debe  cobijar el mismo.   

          Todas  esas  falencias  tornan  evidente  la  inadmisibilidad de las  demandas  mediante  decisión  inimpugnable  y  la  deserción  de  los recursos  (C.P.P.   arts.  197  y  226).               

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

          RESUELVE   

          1.-        INADMITIR  las  demandas  de  casación  presentadas  por  los  defensores de  ENRIQUE   SEGURA,  LEONIDAS  CASTAÑO  CARDENAS,  JAIRO  LEON  HERRAN,  EUFRACIO  VALLECILLA  OROBIO  y   EDGAR  CASTAÑO  CARDENAS  contra  la  sentencia de  noviembre  23 de 1998, mediante la cual el entonces Tribunal Nacional condenó a  dichos  procesados  a  ocho años y tres meses  de prisión por infracción  al artículo 33 de la ley 30 de 1986.   

   

          2.-    En   consecuencia,  declárese  desierto  dicho  recurso  extraordinario.   

          3.-  Contra esta decisión no cabe recurso alguno.   

         

          Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase al tribunal de origen.   Cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                          JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                             JORGE    ANIBAL    GOMEZ  GALLEGO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUES                                             CARLOS E.  MEJÍA ESCOBAR   

No hay firma  

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON                                          NILSON E. PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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