14306abr

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 14306  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Aprobado acta No. 51  

Magistrado Ponente:  

Dr.  FERNANDO  E.  ARBOLEDA RIPOLL   

Santa Fe de Bogotá, D. C., tres (3) de abril  del dos mil (2000).   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  ARNALDO PEREZ ROZO.   

          Antecedentes.-   

El  14  de  mayo de 1995, funcionarios de la  Lotería  de  Bogotá  practicaron  visita  de inspección al establecimiento de  comercio  denominado  “Conapi 2” ubicado en la calle 1ª F No. 5-07 – Barrio  Las  Cruces-  del  Distrito Capital, encontrando que allí se realizaba la venta  ilegal  del  “Juego  de  Chance” dado que las apuestas eran elaboradas sobre  talonarios  no  autorizados. Esto fue puesto en conocimiento de la jurisdicción  por  la  entidad  afectada,  “a  fin  de  que se investigue y se establezca la  responsabilidad   penal  por  la  comisión  de  tales  hechos,  los  cuales  se  configuran  como  punibles  según  lo  establecido  en  la  Ley 57 de 1993, que  adicionó el Código Penal Colombiano (Art. 241 A)”.   

Abierta  la  investigación por la Fiscalía  Setenta  y  Dos  Seccional  Delegada  de  la  Unidad  Especializada  de  Delitos  Financieros  (fls.  13),  vinculó  mediante  indagatoria a HECTOR ALBERTO VELEZ  ROZO  (fl.  72),  y  ARNALDO  PEREZ  ROZO(fls.  90 y ss.), a quienes definió su  situación  jurídica  con  medida  de aseguramiento de detención preventiva la  cual  sustituyó  por  detención  domiciliaria (fls. 99 y ss.). Posteriormente,  previa  clausura  del  ciclo  instructivo  (fl.  171),  el  trece de mayo de mil  novecientos  noventa  y  siete  calificó  el mérito probatorio del sumario con  resolución  acusatoria  en  contra  del  procesado  ARNALDO  PEREZ ROZO, por el  delito   de   ejercicio   ilícito   de  actividad  monopolística  de  arbitrio  rentístico,  al  tiempo  que  precluyó  la  investigación  respecto de HECTOR  ALBERTO  VELEZ ROZO (fls. 200 y ss.), mediante providencia que cobró ejecutoria  en esa instancia por no haber sido objeto de impugnación.   

El  juicio correspondió  tramitarlo al  Juzgado  Trece  Penal  del  Circuito,  en  donde  el  procesado  y  su  defensor  solicitaron   el   proferimiento   de   sentencia   anticipada  conforme  a  los  lineamientos  establecidos  por  el  artículo  37  del Código de Procedimiento  Penal,  modificado  por  el  artículo  11  de  la  Ley  365  de 1997 (fl. 227),  petición  que  fue  atendida  favorablemente  llevándose  a cabo la diligencia  prevista  por  la  citada  disposición,  en  la  cual  el  procesado aceptó su  responsabilidad  penal respecto de todos los cargos contenidos en la resolución  acusatoria (fl. 233).   

La   instancia   culminó   prematuramente  condenando  al  procesado ARNOLDO PEREZ ROZO a las penas principales de cuarenta  y  dos (42) meses de prisión y multa en cuantía de diez (10) salarios mínimos  legales  mensuales,  y  la  accesoria  de  interdicción de derechos y funciones  públicas  por término igual al de la privación de la libertad, al encontrarlo  penalmente  responsable del delito imputado en el pliego enjuiciatorio y el acta  de  formulación  de  cargos   (fls.  235  y ss.) mediante sentencia que el  Tribunal  Superior modificó en lo relativo a la pena de carácter pecuniario la  cual  redujo  a  8,75  salarios  mínimos  legales mensuales, y confirmó en sus  restantes  partes,  al  conocer  en  segunda  instancia  por  vía de apelación  interpuesta por el defensor (fls. 4  ss. cno. Tribunal) .   

Contra  el  fallo  de  segunda instancia, el  mismo  sujeto  procesal  interpuso  el recurso extraordinario de casación (fls.  18),  el  cual  fue  concedido  por  el  ad quem (fl. 22), presentándose, en el  término  legal,  el  respectivo  escrito  con  el  que se persigue sustentar la  impugnación,  y  sobre  cuya admisibilidad se pronuncia la Corte (fls. 27 y ss.  cno. Tribunal).   

    

             La demanda.-   

Con apoyo en la causal tercera de casación,  el  actor  denuncia  que  el fallo fue proferido en un juicio viciado de nulidad  por  haber  sido  violado  el  derecho  de  defensa  del procesado ARNALDO PEREZ  ROZO.   

En  apoyo  de su pretensión sostiene que la  aludida  transgresión  se  materializa  por  habérsele  condenado  tomando  en  consideración  la  circunstancia  de  agravación prevista en el inciso segundo  del  artículo  241  A del Código Penal,  cuando la misma no fue objeto de  imputación  en  la  resolución  acusatoria,  ni  en  el acta de formulación y  aceptación de cargos para sentencia anticipada.   

Esta sorpresiva agravación de la situación  del  procesado,  prosigue,  incidió en la parte resolutiva del fallo pues en la  individualización   judicial   de   la  pena  determinó  que  la  misma  fuera  incrementada  en  doce  meses, para concluir en 48 meses de prisión    la  sanción  correspondiente a la conducta, los cuales fueron reducidos a 42 en  cumplimiento  de  lo  dispuesto por el inciso final del artículo 37 del Código  de  Procedimiento  Penal,  impidiéndose  de  esta  manera el reconocimiento del  subrogado de la condena de ejecución condicional.   

Con  fundamento en lo expuesto solicita a la  Corte  casar  la  sentencia  impugnada “eliminando los doce meses sumados a la  pena  principal  como  consecuencia  de  la  agravación  impuesta,  y  se dicte  sentencia  condenando  al  procesado a la pena principal  de 31 ½ meses de  prisión,   y  reconociéndole  el  subrogado  de  la  sentencia  de  ejecución  condicional” (fls. 27 y ss. cno. Tribunal).   

         SE CONSIDERA:   

El  escrito  que  a  manera  de  demanda  de  casación  presenta  el  defensor  del  procesado  ARNALDO PEREZ ROZO, evidencia  ausencia  de  interés  para  interponer el recurso, lo que le impide a la Corte  decretar su admisibilidad.   

La jurisprudencia de esta Sala tiene sentado  que   el   procedimiento  abreviado  establecido  bajo  la  forma  de  sentencia  anticipada,  supone,  disposición  del  reo  de  parte  del  rito ordinario con  posterioridad  a  la  ejecutoria  de  la resolución que le define la situación  jurídica,  quien  a  propósito  de  una  significativa  disminución  punitiva  renuncia  a  la  controversia  fáctica  y jurídica propia del juicio ordinario  para  allanarse expresa, voluntaria y libremente, a los cargos que le formule la  fiscalía,   aceptando   de   esta   manera  su  responsabilidad  por  el  hecho  imputado.   

Precisamente   por   caracterizarse   este  procedimiento   de   una   actuación   compleja  en  la  que  se  involucra  la  exteriorización  de  la  voluntad del procesado en admitir sin condicionamiento  alguno  la  imputación delictiva así como su responsabilidad, el legislador no  estableció  un posterior período probatorio tendiente a confirmar o desvirtuar  los  soportes de la acusación o sus términos y señaló solamente que luego de  cumplida  la  formal  aceptación  de  los  cargos, el paso siguiente en el rito  legal  no  fuera  otro  distinto  al  proferimiento  de la sentencia de mérito,  impugnable  por  el  defensor o el procesado en cuanto tenga que ver únicamente  con  temas  relacionados  con  la  dosificación  de  la pena, la obligación de  indemnizar  el  daño  ocasionado  y  la extinción de dominio sobre bienes, sin  perjuicio,  obviamente  de la facultad de denunciar transgresiones de garantías  constitucionales fundamentales.   

Esta limitante para controvertir el fallo por  asuntos  distintos  a  los relacionados, funda su razón de ser en la naturaleza  misma  del  proceso  legal,  que  impone la prohibición de retractarse luego de  cumplido  su  trámite,  en  obedecimiento  al  principio  de preclusión de las  actuaciones  judiciales,  parejo  al  de  oportunidad  para  el ejercicio de los  derechos,  los  cuales redundan en el mantenimiento de la seguridad jurídica de  las                     decisiones                     de                     la  jurisdicción.                    

Por ello, en sede de casación tampoco es de  recibo  la  posibilidad  de  controvertir el fallo en puntos sobre los cuales la  apelación  no  resulta  procedente, pues conllevaría al desconocimiento de las  finalidades  del proceso especial -fundadas en razones de una política criminal  enderezada   a   brindar   el   doble  beneficio  de  disminuir  costos  con  la  administración  de  una  justicia  pronta  y  eficaz, que comporte al tiempo un  resultado  punitivo  menos gravoso para el procesado-, mediante la introducción  a   destiempo  de  la  posibilidad  de  arrepentirse  de  la  manifestación  de  conformidad  con  los  cargos  y  la prueba de ellos, expresada en la diligencia  previa  a  la  sentencia  (Cfr.  Auto  Casación,  Julio 3/97. M.P. Dr. ARBOLEDA  RIPOLL).    

Si  bien  en el presente caso formalmente el  censor  parte  de  denunciar haberse proferido la sentencia en un juicio viciado  de  nulidad  por  violación de la garantía fundamental del derecho de defensa,  lo  que  en  principio  le  otorgaría  legitimidad  para  interponer el recurso  extraordinario  cuya  admisión  define  ahora  la  Sala,  en  realidad  intenta  introducir   la   retractación   de  la  aceptación  de  los  cargos  libre  y  voluntariamente  admitidos  en  la  diligencia en la que le fueron formulados al  procesado.   

No  de  otra  manera  puede  entenderse  la  pretensión  de  reabrir  el  debate en torno a la aplicabilidad en este caso de  las  circunstancias  previstas  por  el  inciso  segundo del artículo 241 A del  Código  Penal,  cuando  lo  cierto  es  que  la  resolución acusatoria de modo  expreso  se refirió a la realización de dicha disposición por el procesado, y  la  misma  pieza  procesal  le  fue  leída  en la diligencia de formulación de  cargos  para sentencia anticipada, en la cual libre y voluntariamente aceptó su  responsabilidad penal en los hechos materia de juzgamiento.   

En  respaldo  de  lo dicho basta con traer a  colación  que  en  la  resolución  enjuiciatoria el ente acusador expresamente  consignó lo siguiente:   

“En  este  orden  de ideas, consultando la  realidad  procesal y desde el punto de vista objetivo, el acontecer delictivo se  enmarca  en  el Código Penal, Libro Segundo -de los delitos-, Título Séptimo,  delitos  contra  el orden económico social, Capítulo Primero, Artículo 241ª,  adicionado  por  la Ley 57/93, Artículo 1°, bajo la denominación de Ejercicio  Ilícito  de  Actividad  Monopolística  de  Arbitrio  Rentístico, disposición  legal  que señala una pena privativa de la libertad que oscila entre tres (3) y  cinco(5)  años  de  prisión  y  multa  de  10 a 100 salarios mínimos legales,  sin  desconocer  obviamente el incremento punitivo en  el   inciso   segundo,  dada  la  circunstancia  allí  señalada” (fl. 204) (se destaca).   

También,  que  en  el acta de la diligencia  llevada   a  cabo  con  miras  a  la  terminación  prematura  del  proceso,  se  consignó:   

“Acto  seguido  el  Despacho  procede  a  explicar  al  procesado  la naturaleza y el alcance de la norma invocada, con el  fin   de  que  se  encuentre  debidamente  ilustrado,  antes  de  manifestar  su  aceptación  de  la responsabilidad penal de todos los cargos que aparecen o que  reposan  en  la  RESOLUCION  DE  ACUSACION.  Acto  seguido  y  una  vez hecha la  respectiva  ilustración  al  procesado,  el  Juzgado le da lectura al pliego de  cargos  que  reposan en el presente diligenciamiento en contra del procesado, la  cual  obra  a  folios 200 a 207 del cuaderno principal. PREGUNTADO AL PROCESADO.  Sírvase  decirle  al Despacho si es su voluntad aceptar o no la responsabilidad  penal  por  todos  los  cargos  que  reposan  en  su  contra en la RESOLUCION DE  ACUSACION  que  acaba  de  darse  lectura.  CONTESTO.  Sí  acepto” (fl. 233).   

     

Es  cierto,  como ha sido establecido por la  Corte,  que  esta  clase  de  procedimiento  que  culmina  con  el proferimiento  prematuro   de  la  sentencia,  no  debe  convertirse  en  simple  mecanismo  de  imposición  punitiva  independiente  de la realidad que el proceso revele, pues  precisamente   con   el   fin  de  prevenir  la  violación  de  las  garantías  fundamentales  en  su  trámite  fueron  establecidos  en  cabeza  del  juez los  controles  que  a  esos  propósitos  prevé el artículo 37 del C. de P. P.; no  obstante,  el interés para recurrir en casación por ese motivo tampoco aparece  registrado,  por  cuanto el actor omite demostrar en los términos de claridad y  precisión  exigidos  por el artículo 225-3 del Código de Procedimiento Penal,  que  la  aceptación  de todos los cargos haya tenido fundamento en el error, la  fuerza  o el dolo, como entidades capaces de viciar su consentimiento, como para  que    el    cargo   por   nulidad   pudiera   tener   alguna   posibilidad   de  acreditación.   

Recuérdese  que  en  dicha  diligencia hizo  presencia  el  defensor,  quien no dejó ninguna constancia sobre que el acto de  aceptación  de  cargos  no  hubiese sido libre y voluntario por el procesado y,  por  el  contrario,  en  muestra  de conformidad con su contenido, suscribió el  acta  levantada  con  ocasión de la diligencia,  aspectos sobre los cuales  deliberadamente  se  guarda  silencio  en  el  libelo  con  el  que  se pretende  sustentar el recurso.   

Entonces  como el recurrente no demuestra el  interés  que  le  asiste  para  recurrir  en  esta  sede, en cumplimiento de lo  dispuesto  por  el  artículo  226  ejusdem,  se  impone  su  rechazo y declarar  desierto el recurso de casación interpuesto.   

Puesto  que  esta decisión causa ejecutoria  material  con  la  firma  del  órgano  que  la  produce, según lo disponen los  artículos  197  y  226  del  estatuto  procesal,  se  ordenará  la devolución  inmediata  del  expediente  el  Tribunal  de  origen, previa comunicación a los  sujetos procesales.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E:   

RECHAZAR    IN    LIMINE    la  demanda  de casación presentada a nombre del procesado ARNALDO  PEREZ  ROZO  por lo anotado en la motivación de este proveído. En consecuencia  SE DECLARA DESIERTO el recurso.   

   

Comuníquese  y  devuélvase  al Tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL    JORGE E. CORDOBA POVEDA   

CARLOS        A.        GALVEZ  ARGOTE            JORGE   A.  GOMEZ  GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES           CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON               NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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