16731ago

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16731  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA    DE   CASACION   PENAL   

Magistrado Ponente  

Carlos E. Mejía Escobar  

Aprobado        Acta        No.  135                                                                                                         

Santa  Fe  de Bogotá D.C.,  ocho (8) de  agosto de dos mil (2000).   

V   I   S   T   O   S   

Vencido  el  traslado para solicitar pruebas,  decide  la  Sala  lo  que  en  derecho  corresponda  respecto de la solicitud de  devolución  del  expediente al Ministerio de Relaciones Exteriores por conducto  del  Ministerio de Justicia y del Derecho, que hace el defensor del requerido en  extradición HERMIS DE JESUS BETANCUR RIOS.   

L  A     P  E  T  I  C  I  O N   

Devolución  de las diligencias al Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  previa  remisión  de  las  mismas  al Ministerio de  Justicia  y  del  Derecho,  para  que  perfeccione  el expediente completando la  documentación  presentada  por  el  Estado requirente en cabal cumplimiento del  artículo 551 del Código de Procedimiento Penal.   

Estima el defensor que aunque de la revisión  desprevenida  de la documentación acreditada por el gobierno requirente podría  concluirse  que  se  ha dado cumplimiento a la norma citada, ello no pasa de ser  una mera apariencia, lo que pretende demostrar así:   

1.-             Incumplimiento  del  numeral  1°  del  artículo 551 del Código de Procedimiento Penal.   

Concreta  la  presunta  infracción  de  ese  precepto  en  un detallado análisis comparativo de la resolución de acusación  colombiana  frente al “indictment” estadounidense, a partir del cual llega a  la  conclusión de que éste no es ni puede ser considerado “equivalente” de  aquella.   Aunque  reconoce  que  la  Corte  Suprema  de Justicia ha venido  aceptando  de  tiempo atrás que el indictment sí equivale a una resolución de  acusación,  estima  que tal situación solo se explica en “razones inherentes  a  la  concepción  del asunto con anterioridad a la Constitución de 1991, a la  construcción   que  sobre  el  debido  proceso  ha  venido  gestando  la  Corte  Constitucional  y,   probablemente,   por  que  no  decirlo,  por  presiones  de  orden  político”,   por  lo que invita  a   la   Corte   a que haga un verdadero estudio de fondo – dice – como el  que  él plantea en su escrito y que “respetuosamente les invito a compartir y  polemizar”.   

2.-             Incumplimiento  del  numeral  2°  del  artículo 551 del Código de Procedimiento Penal.   

Considera  que  la  documentación remitida a  través  de  la  Cancillería  carece del requisito señalado en ese ordinal, el  que  considera  de vital importancia para establecer la competencia para conocer  de  los hechos que son materia de investigación  y para determinar asuntos  como  el de la prescripción de la acción.  Todo ello bajo el entendido de  que    la    extradición   solo   procede   por   delitos   cometidos   en   el  extranjero.   

En  ese orden de ideas la documentación debe  señalar  exactamente  el  lugar  en territorio estadounidense y la fecha en que  fueron  ejecutados  los  actos que determinaron el pedido de extradición.   Advierte  que tal circunstancia no está demostrada en la documentación anexada  pues  se habla de un lapso comprendido entre el 17 de diciembre de 1997, o fecha  próxima  –  hasta  el  30  de  septiembre  de  1999  – o fecha próxima, en los  condados  de  Broward  y Dade en el Distrito Sur de la Florida, en la República  de  Colombia,  las  Bahamas,  la República de México y en otros lugares.    

Adicionalmente  a  ello,  indica  que la nota  verbal  en  la  que  se fundó la solicitud de captura con fines de extradición  hace  referencia  a  presuntas  actividades  de  narcotráfico  que tenían como  destino  final  México,  situación que estima debe dilucidarse por cuanto – en  su  sentir  –  la  extradición  solo  puede concederse por delitos cometidos en  territorio  de  los  Estados Unidos de América.  Para probar ello llama la  atención  sobre  un  libro  de reciente edición en el que un General (r) de la  Policía   Nacional   afirma   que  las  personas  involucradas  en  la  llamada  “operación  milenio”  se  dedicaban  a  vender  la  droga  exclusivamente a  México,  para  que de allí fuera reexportada – por cuenta de los mexicanos – a  Estados Unidos.   

Concluye  que  la documentación no satisface  los  requisitos  del  ordinal 2° del artículo 551 del Código de Procedimiento  Penal  e impide que se realice un verdadero juicio de valor sobre la procedencia  o no de entregar eventualmente en extradición a BETANCUR RIOS   

3.-             Incumplimiento  del  numeral  3°  del  artículo 551 del Código de Procedimiento Penal.   

Concreta  este cargo a que no puede aceptarse  la  mera  identificación  nominal, que es la compuesta por nombres y apellidos,  fecha  de  nacimiento,   nombres  de  los  padres  y todo lo incluido en la  tarjeta  decadactilar,   sino  todas las pruebas que demuestren que a quien  se   requiere   en   extradición  es  el  que  participó  en  las  actividades  delictivas.   Entonces  debieron  agregarse  las grabaciones, filmaciones y  fotografías  que  conduzcan a establecer que HERMIS DE JESUS BETANCOURT RIOS es  a  quien  se  solicita  en  extradición y no a un homónimo suyo o de similares  características  físicas.   Advierte  que  es  más  grave la deficiencia  cuando  se  observa  que  el  indictment  habla de Hermis de Jesús Jaramillo  Betancourt  (destacado  en  el  memorial),  lo  que  nominalmente lleva a la conclusión de que se trata de otra  persona.   

4.-            Incumplimiento  del  artículo  552  del  Código de Procedimiento Penal.   

Lo  concreta a que en su sentir el Ministerio  de   Relaciones   Exteriores  no  emitió  el  concepto  que  en  esa  norma  se  reclama.    Partiendo   de   la   definición   gramatical  de  la  palabra  “concepto”,  llega a la conclusión que el emitido por la Cancillería sobre  aplicación  de  las normas del Código de Procedimiento Penal en el trámite de  la  extradición  de BETANCUR RIOS no es tal, por no expresar las razones en las  que  se  funda  su  afirmación.   Además  lo considera equivocado porque,  según   él,    sí   existen   Tratados   entre  los  Estados  Unidos  de  Norteamérica y Colombia que son aplicables al caso.   

Finalmente  y  como  petición  estrictamente  subsidiaria,  solicita  que  se oficie al Ministerio de Relaciones Exteriores en  solicitud  de  “un verdadero concepto que comporte la juridicidad debida, y en  donde   se  realice  un  estudio  profundo  y  detallado  de  la  existencia  de  instrumentos  internacionales  suscritos por los Estados Unidos de América y la  República  de Colombia, indicando, de persistir dicho Ministerio en la tesis de  no  existir  Tratado entre las dos naciones vigente, en materia de extradición,  los  fundamentos  de  orden  fáctico y jurídico que le llevan a desconocer los  pronunciamientos  de  la  Corte  Constitucional  y  de  un  amplio  sector de la  doctrina  que  reafirma la existencia y vigencia a nivel internacional de varios  tratados que regulan tal materia”.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

1.-            El defensor del requerido en extradición  BETANCUR  RIOS  solicita  la  devolución  de  las  diligencias al Ministerio de  Relaciones  Exteriores  a  través  del Ministerio de Justicia y del Derecho con  fundamento  en  la  supuesta  insuficiencia  de  la documentación agregada a la  actuación.   Utilizando  otros  términos,  la  petición se contrae a los  mismo  extremos  de  otras ya decididas por la Corte, en las que se reclamaba la  devolución de la documentación para efectos de que se completara.   

2.-            La insuficiencia que plantea el defensor,  la  refiere a la materialidad de la documentación.  Aunque reconoce que se  agregó  la totalidad de aquella de que  trata el artículo 551 del Código  de  Procedimiento  Penal,  estima  que el contenido de los documentos no es apto  para  la  demostración  de  cada  uno  de  los  elementos a los que ellos deben  referirse.   

Así,   discute   que   el  indictment  sea  equivalente  a  la  resolución  de  acusación;   que  los  hechos  estén  precisados  en cuanto a su ubicación geográfica; que el país requirente tenga  jurisdicción  para  reclamar  por  hechos punibles que aparentemente ocurrieron  por  fuera  de  su comprensión territorial; y, estima que deben agregarse otras  pruebas para probar la identidad del reclamado en extradición.   

3.-            La simple relación de la petición y del  contenido  de  la  misma,  pone  de  presente su improcedencia.  Todos esos  temas  y la forma como el abogado defensor plantea su discusión deben definirse  dentro  del  trámite  de  la  extradición  y  serán  materia del concepto que  deberá  rendir  la  Corte  en  cuanto  se ubiquen dentro de los fundamentos del  mismo (artículo 558 del Código de Procedimiento Penal).   

Para eso precisamente es que la ley prevé el  traslado  al  defensor  o  a su requerido, para que se soliciten las pruebas que  consideren  necesarias  para  infirmar uno cualquiera de los aspectos en los que  la  Corte  debe  fundar  el  concepto de extradición que ha de rendir.  No  puede  entonces  la  Corte  ordenar  la  devolución  de  las  diligencias  para  anticipar  en  un  estadio  en  el que no corresponde, una discusión que la ley  ubica exclusivamente en esta Corporación.   

4.-            Tampoco  tiene cabida la devolución del  expediente  a  la  Cancillería,  para  discutir  allí cuáles son los Tratados  internacionales  que deben aplicarse.  Esa misma petición – palabras más,  palabras  menos  -,  ha  sido formulada en otras peticiones de extradición y la  respuesta constante de la Corte ha sido la siguiente.   

“Sostuvo  la  Corte  en  el  auto objeto de  reposición  y  lo  reitera  ahora, que la ley es la que señala que el concepto  emitido  por la Cancillería, en principio, debe ser respetado, sin perjuicio de  los  análisis que sobre su vigencia interna ha hecho la Corporación al momento  de emitir el respectivo concepto de extradición.    

“Esos  juicios se han hecho a propósito de  decisiones  sobre  la  inconstitucionalidad  de  algunas  leyes  aprobatorias de  Tratados,  declaradas  por  el Juez de constitucionalidad o sobre variaciones de  la  ley  procesal que internamente rige la institución. Y es por ello que se ha  afirmado  y  ahora  se  reitera que se trata de cuestiones de puro derecho y por  tanto no susceptibles de prueba.   

“En  ese orden de ideas, debe mantenerse la  decisión  recurrida  en  cuanto  negó  la  práctica  de pruebas encaminadas a  demostrar  la aplicabilidad de Tratados Internacionales multilaterales, pues tal  tema  no  es objeto de prueba.  Los Tratados Internacionales requieren para  su  validez de la aprobación del Congreso de la República (artículo 224 de la  Constitución  Política),  propósito que no puede alcanzarse sino por medio de  la  expedición de una Ley (artículo 150  numeral 16 ib.), que actualmente  conforme  a las reglas establecidas por la Constitución Política rige solo una  vez  que  ha  sido  revisada  por  la Corte Constitucional, por lo que se estima  purgada  de vicios en tanto hayan superado tal control (artículo 241-10).   Siendo  necesaria  una ley para predicar la validez de un Tratado Internacional,  aquella  por  ser  de alcance nacional no es objeto de prueba (artículo 188 del  Código  de  Procedimiento  Civil) y el escenario para debatir su ejecutabilidad  es  otro,   por  lo  que  se  mantendrá  la  decisión contra la que se ha  interpuesto     recurso     de    reposición.”1    

5.-            Tampoco  se  oficiará  al Ministerio de  Relaciones  Exteriores  reclamando  un concepto en los términos que lo exige el  defensor  del requerido en extradición.   La ley bajo la cual se rige  este  trámite  de  extradición  no  señala  el requisito de sustentación del  concepto   que  el  defensor  exige.   El  artículo  552  del  Código  de  Procedimiento  Penal  únicamente  exige  que  el  concepto  de  la Cancillería  exprese                si  es  del  caso  proceder  con  sujeción  a convenciones o usos  internacionales o si se debe obrar con las normas del Código.   

Eso  precisamente  es  lo  que  ha  hecho  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores.  Ha  expresado  su concepto manifestando  cuál  es a juicio del gobierno requerido, la fuente formal bajo la cual se rige  este  trámite de extradición.   El requisito de la sustentación del  concepto  no  está  contenido en la norma que lo define y por tanto la Corte no  puede  hacer  exigencia de él.  La función pública como función reglada  que  es no puede hacerse sino dentro del marco de la Constitución y la Ley, sin  omitirla  y  sin  excederla.   En  este  caso  la  ley  señala  una  forma  específica  de  cumplimiento  de  un requisito y a ella se limita la Corte, sin  que    pueda    adicionar    el    texto    legal    con    el    pretexto    de  interpretarlo.   

Suficientes razones las expuestas para que, La  Sala de Casación Penal de la Corte   

Suprema de Justicia,  

R   E   S   U   E   L  V  A   

Negar   la  solicitud  de  devolución  del  expediente  a  través  del  Ministerio  de  Justicia  y  del   Derecho  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  que  hizo  el defensor del requerido en  extradición HERMIS DE JESUS BETANCUR.   

NOTIFIQUESE    Y    CUMPLASE           

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL                          JORGE                                 E.                                 CORDOBA  POVEDA                      

CARLOS         A.        GALVEZ  ARGOTE                             JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

                         

MARIO            MANTILLA  NOUGUES                              CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                                NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1.-  Auto del 2 de agosto de 2000. Extradición, radicación No. 15.862     

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