16708nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16708  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 200  

          Bogotá, D. C., veintiocho de noviembre de dos mil.   

VISTOS  

          La  Corte proveerá sobre el recurso de reposición propuesto por el  defensor,  en  relación con el auto por medio del cual se negó la práctica de  algunas  pruebas dentro del trámite de extradición adelantado en relación con  el ciudadano colombiano JAIRO DE JESÚS MESA SANÍN.   

          Se  recuerda  que la Embajada de los Estados Unidos de América, por  medio  de  Nota  Verbal  N°  1186,  formalizó  el pedido de extradición de la  persona antes indicada.   

CONSIDERACIONES  

          Parte  el  recurrente de un marco general de la impugnación, según  el  cual  los  principios  y  garantías  que  tutela la Constitución Política  prevalecen  sobre cualquier interpretación legal de los códigos, motivo por el  cual  señala  que  incumbe  a  la  Sala  Penal  la protección de la soberanía  nacional  por  encima  de  la  de  otro Estado, pues sólo así se cumple con el  cometido   de  los  derechos  fundamentales  previstos  en  la  Carta  para  los  residentes  en  Colombia.   Agrega  que  la  Corte  en  sus  intervenciones  relacionadas  con  la  extradición  no  puede  escamotear asuntos sustanciales,  verbigracia  los  relacionados  con  la violación de derechos fundamentales, so  pretexto de que su participación es meramente formal.   

          Por  otra parte, como la Constitución establece el estricto respeto  a  los  principios  generales del derecho internacional, entre los que cuenta el  de  la reciprocidad, el Estado Colombiano también debe ocuparse de asuntos como  el  derecho  de  defensa  y la validez de las pruebas aportadas para solicitar y  sustentar  el  pedido  de  extradición, tal como lo hizo el Gobierno de Estados  Unidos  en el caso del ciudadano VICTOR MANUEL TAFUR, solicitado en extradición  por las autoridades patrias.   

          En  relación  con  las  pruebas  negadas,  el impugnante objeta los  fundamentos de la Corte en el siguiente orden:   

          1.   Pruebas  referentes a la validez  formal de la documentación aportada   

          1.1   La solicitud al Ministerio de Relaciones Exteriores sobre  la  certificación  de  existencia  de algún tratado o de tratados vigentes con  los  Estados  Unidos  de  América, según lo entiende el recurrente, fue negada  con  el  argumento  de  que  en  la documentación presentada por la Embajada se  hallaba  la  constancia  de  legalización  o  abono  puesta  por  el mencionado  Ministerio.   

          Estima   que  la  Sala  Penal  debería  analizar  integralmente  el  contenido  del  artículo  4° de la resolución número 2201 de 1997, por medio  de  la  cual  se  reglamenta la forma o el debido proceso que debe dispensarse a  los  documentos  otorgados  en  el  exterior,  porque la mera certificación del  Ministerio no cumple los requisitos exigidos en dicha norma.   

          Pues  bien, aunque el recurrente no expone las razones por la cuales  se  ha  incumplido  lo previsto en el artículo 4° de la citada resolución, el  precepto dice lo siguiente:   

“Todo  documento  público  otorgado en el  exterior  y  que  vaya a surtir efecto en Colombia deberá ser legalizado por el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, en cumplimiento de lo establecido en los  artículos  259  y  260  del  Código  de  Procedimiento  Civil, y 480 del nuevo  Código   de   Comercio,  salvo  lo  que  al  respecto  dispongan  los  tratados  públicos”.   

          Precisamente,  en  cumplimiento  de lo establecido en los artículos  259  y 260 del Código de Procedimiento Civil, la documentación fue debidamente  autenticada  por el Consulado de Colombia en Washington y también traducida con  el  aval  de expertos del Ministerio de Relaciones Exteriores.  Ahora bien,  como  lo  indica  la  mencionada  resolución, los documentos fueron legalizados  mediante  la  imposición  de  sellos  y  firmas  responsables  de la Oficina de  Legalizaciones  del  mencionado  Ministerio, el 29 de noviembre de 1999 (Carpeta  1, fs. 1fte. y vto.).   

          1.2   Al  defensor se le antoja que la traducción debe hacerla  directamente  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  pero  en este caso la  experta  MERY  BEATRIZ ARDILA POVEDA, en su condición de Coordinadora del Área  de  Traducciones  del  Ministerio,  certificó  que  había confrontado el texto  original  en  idioma  inglés y las traducciones informales al castellano hechas  por  la Embajada, para hallar que éstas eran “fieles y completas en todas sus  partes” (Carpeta N° 2, fs. 39).   

          El  capricho o la forma por la forma no pueden ser métodos válidos  de  impugnación,  máxime  que  la  certificación  aludida simplemente abunda,  porque  el  artículo 10 de la resolución 2201, en desarrollo de la parte final  del artículo 260 del Código de Procedimiento Civil, dispone:   

“Cuando   el  documento  público  y  su  respectiva  traducción  sean  autenticados  por el agente consular, podrán ser  presentados  directamente  a  la  oficina  encargada de las legalizaciones en el  Ministerio de Relaciones Exteriores”.   

          1.3   Se  han  negado igualmente las solicitudes a la Fiscalía  General  de la Nación y el Ministerio de Relaciones Exteriores para que remitan  la   prueba   del  pedido  de  asistencia  judicial  recíproca.   Dice  el  impugnante  que  la Corte ha considerado notoriamente improcedente la petición,  debido  a  que no tenían relación con la validez formal de la documentación y  también interfería la soberanía del Estado requirente.   

          Advierte  el  peticionario  que si la prueba que obra en el trámite  de  extradición,  al  igual  que  la que sirve de fundamento al “indictment”  o al proceso adelantado en  Estados   Unidos,  fue  percibida  en  Colombia,  por  simple  lógica  son  las  autoridades  de  este  país  las  que  por  antonomasia  están facultadas para  resolver  sobre  el  cumplimiento  de  los  requisitos  legales en su práctica,  decisión  que para nada lesiona la soberanía del Estado solicitante, porque en  el  sistema  legislativo de éste tampoco se considera ofensivo de la soberanía  colombiana  la  calificación  de  las  pruebas  aportadas  como  sustento de un  pedimento  de  extradición  (caso  Tafur,  por ejemplo).  Como el defensor  está  seguro  de  que  en  ese  intercambio  judicial se ha violado “en forma  flagrante  y grosera” el debido proceso, para él sería procedente la alegada  solicitud   para   que   la   Corte   controle   el   respeto  de  los  derechos  fundamentales.   

          Pues  bien,  respecto  de la documentación aportada por el Gobierno  requirente,  el  artículo  558  del Código de Procedimiento Penal sensatamente  sólo  exige  la  constatación  de  la  validez  formal, porque los fundamentos  probatorios  de  las  decisiones  que  justifican el pedido de extradición y la  validez  de las pruebas, son controles que deben ejercerse dentro del respectivo  proceso  adelantado en el exterior, no en un trámite incidental de extradición  orientado  a  asegurar  los  fines  del  proceso  o la ejecución de la eventual  sentencia,  máxime  que  en  estos  casos  el  Gobierno de Estados Unidos está  controlado  internamente  por  el  poder  judicial  del  mismo  país,  pues los  “affidavits”  (declaraciones)  de  apoyo  son  juramentados  y  firmados  ante  un  juez, y el  “indictment” lo formula  el  gran  jurado  o  cámara  acusatoria,  órgano  judicial  independiente  del  Ejecutivo.   

          2.    Pruebas  relacionadas  con  el  cumplimiento de lo previsto en los tratados internacionales   

          Se  había  solicitado  un requerimiento a la Secretaría General de  las  Naciones  Unidas,  a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, sobre  la  vigencia,  reservas  y  declaraciones  de  la Convención de Viena contra el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes  y  Sustancias  Sicotrópicas;  al mismo  Ministerio  que  certificara  en  relación  con el vigor y aplicabilidad de los  artículos  6 y 7 del mencionado instrumento directamente con los Estados Unidos  de  América;  igualmente sobre la posibilidad de que, conforme con el artículo  6  del  Convenio,  se  pudiera  pedir  en  extradición  a  los  Estados  Unidos  nacionales  de dicho país; y así mismo si la interpretación de dicho precepto  permite solicitar la extradición de colombianos por nacimiento.   

          Expone  el defensor que tales pruebas fueron negadas con base en que  la  Convención de Viena distingue entre extradición y asistencia recíproca y,  como  quiera que los medios de convicción pretendidos tenían relación directa  con   la   segunda   y   no   con   el  fundamento  de  la  primera,  resultaban  inconducentes.   

          Sin  embargo,  observa el impugnante, ocurre que tanto Colombia como  Estados  Unidos  aprobaron  la Convención de Viena con reservas y aclaraciones,  entre  las  que  se  incluye  la  no  extradición  de  sus  nacionales  por  su  nacimiento.   Entonces, si el Estado Colombiano no ha hecho uso del derecho  a  denunciar la reserva, sencillamente estaría vigente la prohibición y sería  aplicable     el     principio     “pacta    sunt  servanda”,   según   el   cual  los  pactos  deben  cumplirse.   

          Como  las  pruebas  que  apoyan  la petición de extradición fueron  obtenidas  en  territorio  colombiano,  y  curiosamente  las autoridades de este  país  las  enviaron  a las extranjeras para que investigaran delitos al parecer  perpetrados  íntegramente  en la jurisdicción nuestra, la Constitución obliga  a  que  exista  la  posibilidad de demostrar la ilegalidad o ilegitimidad de las  mismas,  conforme  con  el  ordenamiento  jurídico  patrio, pues de otra manera  sería  ineficaz la protección del derecho fundamental de la defensa, “puesto  que  no se cumplieron los tratados en forma adecuada al momento de la obtención  de  la  prueba, como pretende la defensa demostrar con las pruebas solicitadas y  negadas”.   

          Tal  parece  que el recurrente se ocupa más de un alegato que de la  oportunidad  de  solicitar  pruebas,  porque  la  vigencia  o aplicación de los  tratados  multilaterales  es  algo  que concierne al momento de tomar decisiones  por  el  órgano  competente, sin necesidad de acudir a una dinámica probatoria  sino  de  que  el  funcionario  responsable  se  provea  de  conocimientos, pues  entretanto  la  Corte  parte de la premisa sentada en el concepto del Ministerio  de   Relaciones   Exteriores,   al  tenor  del  artículo  552  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  según  el cual en materia de extradición no hay tratado  bilateral  vigente  con  los  Estados  Unidos  de  América  y que entonces debe  procederse por las normas del estatuto indicado.   

          Aunque  el  peticionario  insiste  en  la  ilegalidad de las pruebas  practicadas  por  la  vía  de  la asistencia judicial recíproca, invalidez que  pretende  demostrar  dentro  del  trámite  de extradición, nuevamente la Corte  señala  que tales reclamos y controles pueden ejercerse al interior del proceso  adelantado  en  el  exterior,  donde  previsiblemente debe actuar un defensor si  eventualmente  se  produce  un  juicio  público  ante  autoridades  judiciales,  máxime  que  por  el  principio  de confianza recíproca no es posible poner en  duda  el  sustrato  legal  y  probatorio  que se conformó con intervención del  poder judicial de la nación requirente.   

          De  igual  manera, si las pruebas se refieren a hechos completamente  realizados  en  Colombia y no en el exterior, como lo insinúa el recurrente, ya  tendrá  la  oportunidad  de  alegarlo  de esa manera y esperar una decisión al  proveer  sobre  la  naturaleza  y  características  del  delito  o  los delitos  imputados por la autoridad judicial extranjera.   

          3.    Pruebas  relacionadas  con  la  demostración de la plena identidad del solicitado   

          En  su  oportunidad  el  defensor  pidió  que,  por solicitud de la  Corte,  la  Policía  Nacional  certificara  sobre  los  métodos de monitoreo e  intervención  de  comunicaciones  para identificar al requerido JAIRO DE JESÚS  MESA  SANÍN;  así como que la Fiscalía General de la Nación entregara copias  auténticas  de las interceptaciones electrónicas de reuniones y comunicaciones  en las que supuestamente participó la misma persona.   

          No  está  de  acuerdo  el solicitante en que la Sala haya negado la  prueba  porque  la  ley  sólo  exige  la  plena identidad del requerido y no la  prueba  de  su responsabilidad.  Para ello remite básicamente a las mismas  reflexiones del acápite anterior.   

          Obviamente,   la   Corte  retoma  el  argumento  sustentador  de  la  imposibilidad  de  propiciar  un  incidente  de  objeción de pruebas dentro del  trámite de extradición.   

          Quiere     el     impugnante     capitalizar     el     lapsus  sufrido  por  el  agente  PAUL K.  CRAINE  al  referirse  al  inculpado  como  “SANÍN”,  en  lugar  de “MESA  SANÍN”,  pero,  si  se  cuenta  con  las  indicaciones  de un pasaporte y una  cédula  de  ciudadanía,  documentos  cuya  pertenencia  no niega el requerido,  sería  superfluo  buscar  otros  datos  de  individualización  de  la  persona  reclamada,  máxime  si  éstos  se procuran como pretexto para cuestionar en un  ámbito  extraño  la responsabilidad del acusado en el proceso que no se maneja  en esta instancia.   

          4.    Pruebas  relacionadas  con  el  principio de doble incriminación   

          Para   tratar   de   cuestionar   el  problema  de  la  reciprocidad  legislativa  entre  los  ordenamientos  jurídicos  de  los países involucrados  respecto  de los delitos imputados, la defensa propuso a la Corte que solicitara  a  los Estados Unidos una copia del manual de instrucciones al jurado, así como  de  las  sentencias  de  ese  país  que  se  refieren  al  denominado delito de  “conspiracy”;  también  que  la  oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía enviara copia de los  soportes,   dictámenes   periciales,   testimonios   técnicos  y  “affidavits”  allegados  al  proceso  adelantado  en  esa  institución  en  relación  con  el ciudadano JAIRO CORREA  ALZATE;   que  la  misma  Fiscalía  proporcionara copia de la declaración  rendida  por  el  abogado  americano  JOEL  N.  ROSENTHAL  dentro del mencionado  proceso  y  en  la  cual  explica  lo  esencial  del  delito  de “conspiracy”;   y  finalmente,  que  la  Academia   Colombiana   de   Jurisprudencia   emitiera   un  concepto  sobre  la  equivalencia    o    discordancia    entre    el   delito   de   “conspiracy”    de   la   legislación  estadounidense  y  el de concierto para delinquir en el ordenamiento colombiano,  así    como    del    “indictment” y la resolución acusatoria de ambas legislaciones.   

          El  recurrente  estima  improcedente la negación con el pretexto de  que  así  se  delegarían las funciones de la Corte, pues lo que se pretende es  dotarla  de  los  documentos  y  jurisprudencias  que  ilustren en forma clara y  precisa  su  concepción  jurídica, razón por la cual le parecería un absurdo  que  la  Sala  se  estuviese  negando  a  ilustrarse  sobre  temas que son de su  competencia.   

          Las  fuentes  del  quehacer judicial de los funcionarios colombianos  están  señaladas  en  el artículo 230 de la Constitución Política, precepto  que  destaca  el  sometimiento del juez al imperio de la ley (incluida la ley de  leyes  y  los  tratados  que  se  incorporan),  así  como la recurrencia a unos  “criterios   auxiliares”   señalados  por  la  equidad,  la  jurisprudencia  (nacional   e   internacional),  los  principios  generales  del  derecho  y  la  doctrina.    Estas  herramientas  conceptuales  y  prácticas  no  hay  que  probarlas,  por  cuanto  si  se  ajustan  al  caso  y  a  la realidad (según el  entendimiento  del juez) tendrían fuerza propia, razón por la cual simplemente  el   funcionario  las  busca  y  reflexivamente  las  usa  como  argumento  para  resolver.   

          5.    Pruebas  relacionadas  con  la  equivalencia de la resolución emitida en el extranjero   

          En  este  acápite  el  solicitante  volvió  sobre las copias de la  declaración  del  abogado  americano y el concepto de la Academia Colombiana de  Jurisprudencia,  pero  igualmente  pedía  que la Corte Distrital de los Estados  Unidos  de  América  para  el  Distrito  Sur  de  la  Florida,  División  Fort  Lauderdale,  a  instancias de la Sala, precisara los hechos y el lugar exacto de  su comisión.   

          Ahora  aduce  que  su  pretensión  no  tiene  nada  que  ver con la  revisión  de las decisiones judiciales extranjeras, sino que el numeral 2° del  artículo  551  del  Código  de  Procedimiento  Penal  exige una “indicación  exacta  de  los actos que determinaron la solicitud de extradición y el lugar y  la fecha en que fueron ejecutados”.   

          Pues  bien, ya se expuso en el apartado anterior sobre la conciencia  de  la  responsabilidad  del  juez  de informarse sensatamente para resolver los  conflictos,  sin que por ello tenga que someterse al capricho de las fuentes que  le   quiera   indicar   la   parte.   Por  otro  lado,  el  “indictment” y las pruebas que sirven de  soporte  son  hechos procesales cumplidos, de modo que sería absurdo devolver a  las  autoridades judiciales de los Estados Unidos algo que ellas no han estimado  procedente  modificar, porque lo que sigue es el juicio público ante el jurado,  a  menos  que  aparezcan  otros  cargos  o  imputados.   De  modo que si al  defensor  le  parece  que  existen  imprecisiones en la documentación aportada,  así podrá alegarlo en su oportunidad.   

          En  conclusión no proceden las modificaciones pretendidas a través  del recurso de reposición.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

         No  reponer  el  auto  el auto por medio del cual se negaron algunas  pruebas.   

         En  consecuencia,  por  secretaría córrase traslado del expediente  para alegar, por el término de cinco (5) días.   

         Cópiese, comuníquese y cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA           

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                              CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN              NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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