16708ago

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16708  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 138  

          Santafé   de   Bogotá,   D.   C.,   quince   de   agosto   de  dos  mil.   

VISTOS  

          Para  hacer  uso  de  la  oportunidad  de  probar, de acuerdo con el  artículo  556  del  Código  de  Procedimiento Penal, el defensor del ciudadano  colombiano  JAIRO  DE  JESÚS  MESA  SANÍN,  requerido  en  extradición por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América,  ha solicitado la práctica de  algunas  pruebas  y,  a  la  vez,  que se tengan como tales otros documentos que  adjunta a la respectiva petición.   

          Conviene  recordar  que  el  Gobierno  solicitante,  a través de su  embajada   en   Colombia,   inicialmente  requirió  la  captura  con  fines  de  extradición  (Nota  Verbal N° 1032 del 7 de octubre de 1999), petición que se  cumplió  el  13  de octubre siguiente; pero, el 26 de noviembre del mismo año,  se formalizó la solicitud de extradición (Nota Verbal N° 1186).   

PRUEBAS  SOLICITADAS  Y  RESPUESTA   

          Se  tendrán  en  cuenta  dos  premisas  para  resolver la solicitud  planteada:   primero,  que  el  estudio  se  hará  a  partir  de  la misma  denominación  y  distribución  de  inquietudes  que  hace  el  solicitante;  y  segundo,  que  algunas  de  las  pretensiones  son  idénticas o similares a las  introducidas  dentro  del  trámite  de  extradición  radicado 

N°  16.515,  adelantado  en relación con el ciudadano Alberto  Orlandez  Gamboa,  razón  por la  cual  la  Sala  reiterará en lo posible las soluciones ofrecidas en el auto del  11  de  abril del año en curso, entre otros, adoptado como fruto de la ponencia  del  magistrado  Fernando  Arboleda Ripoll,  sin  perjuicio  obviamente  de  las aclaraciones que demanden los  matices de la solicitud.  Así:   

          1.   Pruebas  referentes a la validez  formal de la documentación presentada.   

          1.1   Solicitar  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores que  certifique  la  existencia  o  inexistencia de un tratado público vigente entre  Colombia  y  los  Estados  Unidos  de  América,  de tal modo que el mismo pueda  excusar  la aplicación del artículo 4° de la Resolución número 2201 de 1997  (julio  22),  según  el  cual todo documento público otorgado en el exterior y  que  vaya  a  surtir efectos en Colombia, deberá ser autenticado por el Cónsul  de  nuestra  nación  en  el  país  de origen y legalizado por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  “salvo  lo  que  al  respecto  dispongan los tratados  públicos”.   

          Como  el  peticionario  echa de menos la legalización por parte del  Ministerio  de Relaciones Exteriores, pretende por este medio demostrar la falta  de  validez  formal de la documentación aportada para sustentar la solicitud de  extradición,   conforme   con   los   artículos  259  y  260  del  Código  de  Procedimiento Civil, invocados en la mencionada resolución.   

          R/.  En  materia  de  extradición,  para  todos  los  efectos, el artículo 552 del Código de Procedimiento Penal dispone  que  el  Ministerio de Relaciones Exteriores, una vez recibida la documentación  del  país  requirente,  ordenará  el  traslado al Ministerio de Justicia y del  Derecho,  y  adjuntará  un  concepto  en  el  que exprese si en el caso deberá  procederse  conforme  con  las  convenciones o usos internacionales o de acuerdo  con las normas del mencionado código.   

          Pues  bien,  en  uso  de  tal  facultad, el Ministerio de Relaciones  Exteriores  ha  certificado  “…  que por no existir  Convenio  aplicable  al  caso  es procedente obrar de conformidad con las normas  pertinentes  del  Código  de  Procedimiento  Penal”  (Carpeta 2, fs. 41).   

          De  modo que la anhelada certificación ya obra en el expediente, en  el  sentido  de  que no existe tratado aplicable al caso, razón por la cual las  consecuencias  de  invalidez  formal  de  la documentación que de ello pretenda  derivar  el  solicitante o el cumplimiento o incumplimiento de lo previsto en la  Resolución  2201  de  1997,  corresponde  a  una  alegación  de  parte y a una  definición judicial que por ahora no puede anticiparse.   

          Por  otra  parte, no sobra advertir que al reverso del folio 1 de la  carpeta  N°  1  de documentos enviados por la Embajada de los Estados Unidos de  América,  aparece  la  constancia  de  legalización  o  abono  puesta  por  el  Ministerio de Relaciones Exteriores.   

          1.2   Pretende  que  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  certifique  si las señoras SANDRA R. ACOSTA y MERY BEATRIZ ARDILA POVEDA están  vinculadas  oficialmente  al  área de traducciones de dicha entidad, la segunda  en  calidad  de  coordinara,  con  el  fin  de  establecer  la  fidelidad de los  documentos traducidos por ellas.   

          Explica  que,  de  acuerdo  con  el  artículo  551  del  Código de  Procedimiento  Penal,  los  documentos “deberán ser traducidos al castellano,  si  fuere  el  caso”;  y  que,  conforme con los artículos 260 del Código de  Procedimiento  Civil  y  8°  de  la  resolución  2201  de 1997, la traducción  corresponde  a  un experto e intérprete oficial reconocido por el Ministerio de  Relaciones Exteriores.   

         R/.  Ocurre que en la carpeta N° 2,  a  folio  39, obra una certificación expedida en papel competente y firmada por  la  señora  MERY  BEATRIZ  ARDILA  POVEDA, en su condición de Coordinadora del  Área  de  Traducciones  del Ministerio de Relaciones Exteriores, según la cual  en  dicha  sección  fue  confrontado  y revisado el texto de la Nota Verbal N°  1186,  entre otras, en relación con la traducciones informales aportadas por la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América,  y  “se  encontró que estas  últimas son traducciones fieles y completas en todas sus partes”.   

          Se  trata  de un documento público cuya autenticidad se presume, en  cuanto  a la certeza sobre el servidor oficial que lo ha elaborado, manuscrito o  firmado,  y  como tal no ha sido tachado de falso (C. P. C., arts. 251, 252, 262  y 289).   

          Así  entonces,  es  superflua  la  certificación solicitada por el  defensor.   

          Ahora  bien,  como  es  cierto  que  el  certificado de folios 39 no  expresa  claramente  si  la confrontación también se hizo en relación con los  documentos  anexos,  pues  apenas  menciona  escuetamente  la  Nota Verbal 1186,  significa  que  éstos  aparecerían  traducidos  sólo por la señora SANDRA R.  ACOSTA,  empleada competente al servicio de la Embajada de los Estados Unidos de  América.   Así  entonces, con el fin de abundar en formalidades, la Corte  de   oficio  solicitará  a  la  Coordinadora  del  Área  de  Traducciones  del  Ministerio   de   Relaciones  Exteriores  que  en  tal  sentido  complemente  lo  certificado (carpeta 1, fs. 136).   

          De  igual  manera,  no  puede  olvidarse  que  todos  los documentos  públicos  que  apoyan el pedido de extradición y su respectiva traducción, se  hallan   autenticados  por  el  agente  consular  colombiano  en  la  ciudad  de  Washington,  razón  por  la  cual  podían  ser  presentados  directamente a la  oficina  de legalizaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores, conforme con  el  artículo 10 de la resolución número 2201 de julio 22 1997 (Carpeta 1, fs.  1vto.).   

          1.3   Que  se admita como prueba la certificación expedida por  la  oficina  jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores, fechada el 18 de  junio  de  1999,  cuya  copia  adjunta,  conforme  con  la cual está vigente en  Colombia  la  Convención  de  las Naciones Unidas sobre el Tráfico Ilícito de  Estupefacientes  y  Sustancias Sicotrópicas de 1988.  Como el señor, PAUL  K.  CRAINE,  agente  de  la  DEA,  invocó  en  su  testimonio  una solicitud de  “asistencia  judicial”  hecha conforme con la mencionada convención, estima  el  defensor  que  debe  quedar  claro  el  vigor  y  la  aplicación  de  dicho  instrumento  en  las  relaciones bilaterales entre Colombia y los Estados Unidos  de América.   

          R/.  La extradición y la asistencia  judicial   recíproca   son   dos  instituciones  que  han  merecido  referencia  diferenciada  en la Convención de Viena de 1988, aprobada en Colombia por medio  de  la  ley  67 de 1993, hasta el punto que, en relación con las condiciones de  la  primera  institución,  el  convenio  remite  a  la  legislación  del país  requerido  o  a  lo previsto en los tratados bilaterales, si existen (arts. 6°,  num.  5° y 7° ).  Así pues, aunque la Convención multilateral rige para  efectos  de  la  asistencia  judicial  recíproca, instituto que comprende temas  como  los  de la recepción de pruebas y la práctica de diligencias para nutrir  los  procesos  que soberanamente se adelantan en cada uno de los países partes,  el  papel de la misma es apenas referencial y escaso para los fines del trámite  de  extradición,  motivo por el cual resulta inútil su acreditación para este  específico asunto.   

          1.4    Pide   el  defensor  que  se  tengan  como  pruebas  las  comunicaciones  N° 255 y 262 de 1999, remitidas por él a la Oficina de Asuntos  Internacionales  de  la  Fiscalía General de la Nación y al Jefe de la Oficina  Jurídica  del  Ministerio  de Relaciones Exteriores, respectivamente, por medio  de  las  cuales  pretendía  obtener  una  copia  autenticada de la solicitud de  asistencia  judicial recíproca presentada por las autoridades estadounidenses a  la  Fiscalía  de  Colombia, conforme con la Convención de Viena de 1988.   De  igual manera, ruega la consideración probatoria de la resolución del 17 de  diciembre  de  1999,  por cuyo medio la Fiscalía General de la Nación negó la  expedición  de  la  copia  solicitada; del oficio O.J.E. N° 37155, de la misma  fecha,  en  virtud  del  cual  el  Gobierno  de  Colombia,  representado  por el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  notifica  al  Secretario General de las  Naciones  Unidas  que  ha sido encargada la Fiscalía General de la Nación como  autoridad  competente  para  dar  cumplimiento  a  las solicitudes de asistencia  judicial  recíproca  formuladas  por las autoridades designadas por los Estados  Partes  en  la  Convención; y del oficio N° 000105 de enero 18 de 2000, según  el  cual  el Ministerio de Justicia y del Derecho responde que ha sido facultada  la  Fiscalía  General  de la Nación para atender las solicitudes de asistencia  judicial  recíproca  presentadas por las autoridades designadas por los Estados  Partes, conforme con la Convención de Viena de 1988.   

          Expone  el  abogado  que en varias oportunidades se dirigió tanto a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  como  a  los  Ministerios de Relaciones  Exteriores  y  de  Justicia y del Derecho, con el fin de que le entregaran copia  de   la   solicitud   de  asistencia  judicial  recíproca  presentada  por  las  autoridades  estadounidenses,  de  acuerdo  con la Convención de Viena de 1988;  pero,  como  la  primera  autoridad  le  contestó que dicho documento gozaba de  reserva,  tal  expresión  supone la existencia del mismo y con su reticencia se  afecta  no  sólo  el  derecho de defensa del requerido sino también la validez  formal de la documentación presentada.   

          De  igual  manera,  el peticionario propone a la Corte que reclame a  la  Fiscalía  General  de  la Nación todas las constancias sobre la asistencia  judicial   recíproca   relacionada  con  su  defendido,  pues,  tratándose  de  interceptación  de  comunicaciones,  como  en  este  caso, sería indispensable  verificar  la  legalidad  de  las  supuestas pruebas recaudadas, conforme con el  artículo  351  del Código de Procedimiento Penal.  Mientras no se conozca  la  información  sobre  la asistencia judicial solicitada, así como el sentido  de  las  órdenes  impartidas por la Fiscalía para cumplirla, la documentación  atinente  a la extradición carece de sustento legal en Colombia, y bien podría  pensarse  que  tal  solicitud  bien  no  existe  ora  fue adjuntada después del  recaudo de las pruebas.   

          R/.   En  realidad,  el  solicitante  trata  de  explorar  sobre los métodos y pruebas recaudadas por las autoridades  de  los  Estados  Unidos de América, seguro dentro de un programa de asistencia  judicial  recíproca  con  la  Fiscalía  General  de  la Nación, con el fin de  vincular  al  requerido  JAIRO  DE  JESÚS MESA SANÍN a un proceso penal en esa  jurisdicción  extranjera.   Pues  bien,  la petición resulta notoriamente  improcedente  porque  el  artículo  558  del  C. de P. P. sólo se refiere a la  validez     formal     de     la     documentación  presentada,  no  a  la legalidad o al contenido de los  actos  de investigación o medios de prueba que la sustentan, temas de exclusiva  controversia   dentro   del  proceso  penal  adelantado  soberanamente  por  las  autoridades extranjeras.   

          La  validez  formal  de  la documentación  presentada,  en  el  caso de la extradición, atañe a  los  procedimientos de autenticación por el cónsul o agente diplomático de la  República  o,  en su defecto, por el de una nación amiga; el abono de la firma  del   funcionario   que   certifica  por  parte  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores;  y  la  correspondiente traducción fiel de todos los documentos (C.  P. C., arts. 259 y 260).   

          2.    Pruebas  relacionadas  con  el  cumplimiento de lo previsto en los tratados internacionales.   

          En  el  anexo E de la documentación aportada por los Estados Unidos  de  América,  aparece la declaración del señor PAUL K. CRAINE, según el cual  la  Fiscalía  General  de la Nación de Colombia ordenó múltiples vigilancias  electrónicas,  sujetas  a la ley colombiana, y como respuesta a la solicitud de  asistencia  judicial  hecha  por  el  primer país, basados en la Convención de  Viena  de  1988.   Así  entonces,  dado  que  la  vigencia de tal convenio  multilateral  queda expresamente establecida en la misma documentación aportada  por  los  Estados  Unidos  de  América,  el  defensor  solicita  las siguientes  pruebas:   

          2.1   Que por los medios diplomáticos indicados, el Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  obtenga  de  la  Secretaría General de las Naciones  Unidas  la  expedición  de  una  lista  actualizada de los Estados Partes de la  Convención  de  Viena  de  1988;  así  como  de  las fechas de ratificación o  adhesión;  presentación  de  reservas o declaraciones; eventuales objeciones a  las  reservas y declaraciones de la Convención sobre el Derecho de los Tratados  de  1969, en vista de que la edición del Ministerio es de fecha diciembre 31 de  1997.   

          2.2    Pide   que   el   Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  certifique  sobre  la  vigencia  y  aplicabilidad  de los artículos 6 y 7 de la  Convención  de  Viena de 1988, en cuanto a las relaciones entre las Repúblicas  de Colombia y los Estados Unidos de América.   

          2.3   Al  momento  de  ratificar  la  Convención,  los Estados  Unidos  de  América  consideraron  que dicho instrumento multilateral no era la  base  legal para la extradición de sus ciudadanos a cualquier país con el cual  ellos  no tuvieran tratado bilateral de extradición vigente.  En razón de  dicha  reserva,  no  objetada  por  Colombia dentro del plazo legal, el defensor  solicita   que   el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  certifique  si  tal  “entendimiento”   permite   a  Colombia  solicitar  la  extradición  de  un  ciudadano  estadounidense,  conforme  con  el  artículo  6 de la Convención de  Viena,  pues  si  ello  no  fuera  posible, tampoco Colombia podría conceder la  extradición  de  nacionales  por  nacimiento,  de  acuerdo  con el principio  de  reciprocidad previsto en los  artículo 9 y 226 de la Constitución Política.   

          2.4   De igual manera, que el mismo Ministerio certifique si de  acuerdo  con el mencionado “entendimiento” del artículo 6 de la Convención  de  Viena,  hecho  por  los  Estados  Unidos  de  América,  este  país podría  solicitar     la     extradición     de    un    ciudadano    colombiano    por  nacimiento.   

          R/.   La Convención de Viena contra  el  Tráfico  Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, se reitera  ahora,   hace  la  clara  distinción  entre  las  figuras  de  la  extradición   y   la   asistencia  judicial  recíproca,  y  ella  sólo  tiene  cumplida  vigencia,  por el detalle de sus  textos,  en  cuanto  a la segunda institución, ordenada a surtir de pruebas los  procesos  penales  que  se adelantan soberanamente en los países comprometidos,  pues  para  el  trámite  de la primera institución se remite a la legislación  interna  del  país  requerido.   Así pues, como todo lo solicitado en los  acápites  anteriores  se  refiere  a la asistencia judicial recíproca, y no al  trámite de extradición, las pruebas son inconducentes.   

          2.5   En  el mismo acápite, el defensor solicita que se oficie  al  señor Presidente el Congreso de la República para que emita certificación  jurada  sobre  la  vigencia de la ley 67 de 1993 (agosto 23), “por medio de la  cual  se  aprueba  la  Convención  de  las  Naciones  Unidas contra el Tráfico  Ilícito  de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, suscrita en Viena el 20  de  diciembre  de 1988”, junto con tres (3) reservas y nueve (9) declaraciones  hechas  a  la  misma.   El  mismo funcionario declarará, según lo pide la  defensa,  si  dicha ley ha sido reformada en el Congreso, acorde con la facultad  prevista  en  el artículo 150, numeral 1° de la Constitución Política, en el  sentido   de  levantar  la  primera  reserva  atinente  a  los  artículos  3°,  parágrafos   6  y  9,  y  6°,  por  ser  contrarios  al  artículo  35  de  la  Constitución  Política,  en cuanto a la prohibición de extraditar colombianos  por nacimiento.   

          De  modo  que  si  la ley 67 de 1993 está vigente con la mencionada  reserva,  es  evidente  que  resulta  aplicable  al caso de JAIRO DE JESÚS MESA  SANÍN,  como  lo  ordena  el  artículo  35  de  la Constitución Política, en  armonía con el artículo 17 del Código Penal.   

          R/.   En  un  Estado de Derecho suele  estar  dividido el trabajo entre la producción y la aplicación del derecho, el  primero   de   los   cuales  corresponde  al  legislador  y  el  segundo  a  los  jueces.   La  tarea  del  juez  consiste  en  resolver  los casos que se le  presenten,     de    acuerdo    con    el    derecho  vigente,  tal  como  lo  prevé el artículo 230 de la  Constitución   Política,   aunque   con   el   auxilio   de   la  equidad,  la  jurisprudencia, los principios generales del derecho y la doctrina.   

          De  esta  manera,  como operación previa y lógica a la aplicación  del  derecho,  el  juez  debe  establecer su vigencia e  interpretación,  tarea  en  la  cual  no  puede  ser  sustituido  por el legislador, dado que la ley, una vez cumplido el iter   legislativo,   se   separa  de  su  productor  y  sólo  se  atiene  a  la  vigencia  de  unos mandatos imperativos,  generales  y  abstractos,  de  cuya vida da cuenta la aplicación concreta hecha  por el juez.   

          Serían   notoriamente   improcedentes,   por  cuanto  comportan  un  desplazamiento  de  la  función  del  juez,  los  pretendidos requerimientos al  Presidente del Congreso.   

          No  sobra  advertir  que  el  peticionario  se  refiere al texto del  artículo   35   de  la  Constitución  Política,  antes  de  la  modificación  introducida  por  el Acto Legislativo N° 1 de 1997 (diciembre 17), que como tal  tuvo  incidencia  reformadora  también el artículo 17 del Código Penal, norma  ésta  que,  en  su  inciso  2°, recientemente fue declarada inexequible por la  Corte Constitucional (sentencia C-740 de 2000).   

          3.    Pruebas  relacionadas  con  la  demostración de la plena identidad del solicitado.   

          En  vista  de  que  la  declaración  del  agente  PAUL K. CRAINE se  refiere  al solicitado como “SANÍN” y no por su primer apellido “MESA”,  el  defensor  solicita  como pruebas para proveer a la identificación plena del  requerido:   

          3.1   Que la Policía Nacional de Colombia certifique sobre los  procedimientos  de  inteligencia  aplicables  al  monitoreo  e  intervención de  comunicaciones,  con  el  fin de determinar si existe un contacto visual con los  intervinientes  en  las  reuniones y comunicaciones interceptadas, de tal manera  que  se  haya  permitido  la identificación entre ellos de JAIRO DE JESÚS MESA  SANÍN.   

          3.2   Solicitar a la Fiscalía que envíe copias auténticas de  los  resultados de las interceptaciones electrónicas realizadas a las reuniones  y  comunicaciones  en  las  que  supuestamente  intervino  el acusado, así como  también   debe  suministrar  los  criterios  criminalísticos  utilizados  para  identificar  al señor MESA SANÍN como uno de los partícipes.  En caso de  que  dicho  material hubiese sido remitido al Estado requirente, en cumplimiento  de  la  solicitud de asistencia judicial recíproca, por las vías diplomáticas  se  instará  al  Departamento de Justicia de los Estados Unidos para que provea  la respectiva copia.   

          R/.   Pues  bien, dentro del trámite  de  extradición  pasiva,  como forma de cooperación internacional para que las  decisiones  de  los  jueces  extranjeros  puedan  cumplirse  y  evitar  así  la  impunidad,   el   artículo   558  del  Código  de  Procedimiento  Penal  exige  “la   demostración   plena  de  la  identidad  del  solicitado”,   mas   no  la  determinación  de  la  responsabilidad  penal  de  la  persona  investigada,  acusada o condenada en un  proceso  penal  que  se  adelanta con autonomía por las autoridades competentes  del país requirente.   

         Las  últimas  manifestaciones precedentes de la defensa, en torno a  la  supuesta  identidad  plena  del solicitado, apuntan a poner en entredicho la  participación  de  su  prohijado en los hechos investigados, cuestión que debe  debatirse  dentro  del  proceso  penal  respectivo,  no  en  el desarrollo de un  trámite  de  extradición  con  fines de ejecución de la eventual  o real  pena,  pues  éste,  en  razón  del  principio  de  confianza recíproca en las  decisiones   consolidadas   de  las  autoridades  competentes  de  cada  nación  comprometida,  acepta  como  presupuesto  la  prueba  del  hecho  punible  y  la  responsabilidad del acusado.   

         A  los  fines  de extradición, basta establecer que el requerido no  ha  repudiado como ajenos los números de cédula de ciudadanía y pasaporte que  se  le  adjudican en la solicitud, motivo por el cual son extrañas y superfluas  las pruebas solicitadas.   

         4.   Pruebas relativas al principio de  la doble incriminación.   

         4.1    Estima  el  peticionario  que  debe  solicitarse  a  las  autoridades  competentes  de  los  Estados  Unidos  de  América,  por medio del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  una  copia  debidamente  autenticada  y  traducida  del  Manual  “E.  DEVITT  C.  BLACKMAR,  FEDERAL  JURY PRACTICE AND  INSTRUCTIONS”,  que  contiene  las  práctica  e  instrucciones de los Jurados  Federales,  según el cual el delito denominado “conspiracy”, por el cual se  acusa  en  ese país al requerido en extradición, posee características que no  lo  hacen  asimilable  al delito de “concierto para delinquir” que contempla  la legislación penal colombiana.   

         4.2   Por  los medios idóneos, el defensor pide que se acuda a  la  Corte  Suprema  de Justicia de los Estados Unidos de América, con el fin de  que  suministre copia de las principales sentencias y conceptos relacionados con  el  delito  de  “conspiracy”,  decisiones  en  las  cuales se establezca las  características  y  alcances  de  ese  hecho  punible  en la práctica de dicho  país.   

         R/.   Como  ya  se  ha determinado en  pronunciamientos  anteriores,  la  Corte  no  puede,  so pretexto de una prueba,  delegar  su  función  jurisdiccional en otros organismos, con más veras si son  extranjeros,  pues,  como lo prevén los artículos 549-1 y 558 del C. de P. P.,  a  ella incumbe privativamente hacer el juicio de comparación, en el momento de  emitir  el concepto, para efectos de establecer el cumplimiento del principio de  la  doble  incriminación,  tarea  en la cual partirá de los respectivos textos  legales  y  avanzará en los métodos de interpretación, la jurisprudencia y la  doctrina que estime pertinente al caso.   

         4.3   Pretende el defensor que, mediante certificación jurada,  el  Presidente  del Congreso declare si los artículos 25, 26, 27 y 28 de la ley  491  de  1999  (enero  13)  derogaron los artículos 247A, 247B, 247C y 247D del  Código  Penal,  normas  éstas  que habían sido incorporadas al estatuto penal  por  el  artículo 9° de la ley 365 de 1997.  En caso de haberse producido  la   derogatoria,   el  mismo  funcionario  certificará  si  las  disposiciones  excluidas    han    sido   restablecidas   en   su   vigencia   por   otra   ley  posterior.   

         R/.   Como se trata de una pretensión  de  desplazamiento de una función de aplicación del derecho que exclusivamente  corresponde  al  juez,  similar  a la señalada en el apartado 2.5, la respuesta  será del mismo tenor y a ella se remite la Sala.   

         4.4   Solicita oficiar a la Oficina  de  Asuntos  Internacionales  de  la  Fiscalía  General  de la Nación para que  envíe  copia  de  todos  los  documentos  de  soporte,  dictámenes periciales,  testimonios  técnicos  y  “AFFIDAVITS”  que fueron allegados al proceso N°  6362,  por  cuyo  medio  se  hizo  imputación al ciudadano JAIRO CORREA ALZATE,  actuación  en  la  cual  se  admitió  por  la  Fiscalía  que  no era lo mismo  “conspiracy”  que  “concierto  para  delinquir”;  así  como tampoco era  igual  el  “INDICMENT”  de la legislación procesal penal estadounidense que  la    “RESOLUCIÓN    DE    ACUSACIÓN”    de    la   ley   procesal   penal  colombiana.   

         4.5   La  Secretaría  Común  o  la oficina de custodia de los  archivos  de  los  desaparecidos juzgados regionales expedirán copia auténtica  de  la  declaración  rendida  por  el  señor  JOEL  N.  ROSENTHAL,  dentro del  mencionado  proceso  6362,  conforme con la cual no hay coincidencia estructural  entre  los hechos punibles de “conspiracy” y “concierto para delinquir”,  tal  como  fue  admitido por las distintas instancias surtidas en dicho juicio e  inclusive  por  la  Corte  Suprema de Justicia.  De igual manera, la mismas  constancias  servirán  para  acreditar  que  dichas  autoridades admitieron que  tampoco   era  igual  el  “INDICMENT”  de  la  legislación  procesal  penal  estadounidense  que  la “RESOLUCIÓN DE ACUSACIÓN” de la ley procesal penal  colombiana.   

         4.6   Que  la  Academia  Colombiana  de Jurisprudencia emita un  concepto  sobre  la  equivalencia o discordancia  existente entre el delito  de  “conspiracy”,  tipificado en la legislación penal de los Estados Unidos  de  América,  y  el de “concierto para delinquir”, previsto en la ley penal  colombiana.    La  misma  entidad  se  pronunciará  sobre  la  afinidad  o  desavenencia  de  los  institutos  del  “INDICMENT”  y  la “RESOLUCIÓN DE  ACUSACIÓN”,  pues,  según lo considera el peticionario, la primera figura se  aproxima  más  a  la  resolución  que  define  la  situación jurídica de una  persona imputada en el proceso penal colombiano.   

         R/.   Dado  que  se  trata  de  otro  intento  de  que la Corte delegue la jurisdicción en organismos que ni siquiera  pueden  cumplir  una tarea auxiliar, pues el cometido sería el de establecer un  asunto  de puro derecho, ha menester remitir a la respuesta negativa ofrecida en  los puntos 4.1 y 4.2.   

         5.    Pruebas  relacionadas  con  la  equivalencia de la providencia emitida en el extranjero.   

         5.1   En  este  apartado, el solicitante había involucrado los  requerimientos  a  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales de la Fiscalía, la  Secretaría  de  los  desaparecidos Juzgados Regionales y la Academia Colombiana  de  Jurisprudencia,  en  relación  con  la  proximidad  o  diferencia  entre el  “INDICMENT”  y  la  “RESOLUCIÓN DE ACUSACIÓN”; mas, como se trataba de  una  pretensión  de igual naturaleza a la dispuesta en los párrafos 4.4, 4.5 y  4.5,    se   reunieron   en   su   lugar   para   dispensarles   una   respuesta  común.   

         5.2   De  modo que en este acápite sólo quedó la pretensión  de  que  se solicite a la Corte Distrital de los Estados Unidos de América para  el  Distrito  Sur  de  la  Florida, División Fort Lauderdale, con el fin de que  ella  precise los hechos que se imputan al ciudadano JAIRO DE JESÚS MESA SANÍN  en  el  “INDICMENT N° 99-6153 CR-RYSKAMP (s) (s) (s) (s)”, en el sentido de  saber  cuáles  de  ellos  ocurrieron  en  el territorio colombiano y cuáles se  produjeron en el de los Estados Unidos de América.   

         R/.   Es  necesario  recalcar  que el  trámite  de  extradición no puede convertirse en una instancia de revisión de  las   decisiones   adoptadas   soberanamente   por  las  autoridades  judiciales  extranjeras  y, en este caso, del mencionado “INDICMENT N° 99-6153”, aunque  en  su  momento  la  Corte  ha  de  pronunciarse  sobre  lo  que la legislación  colombiana  exige  como  “equivalencia” y no “identidad” de providencias  (C. P. P., arts. 549-2 y 558).   

         6.     Situación   jurídica   del  requerido JAIRO DE JESÚS MESA SANÍN en Colombia.   

         En este último apartado, el defensor pretende:   

         6.1   Que  la  Fiscalía  ante  los  Jueces  Especializados  de  Medellín  remita  copia íntegra y auténtica de la actuación radicada bajo el  número  21.794,  proceso  en  la  cual  sin  duda se requiere a MESA SANÍN por  supuestos  delitos  previstos  en  la ley 30 de 1986 y los artículos 247A-D del  Código penal.   

         6.2   Que  se admita como prueba la solicitud presentada por el  requerido  MESA  SANÍN,  ante  el  Jefe  de  la  Unidad  de Narcotráfico de la  Fiscalía  Delegada  ante  los  Jueces Especializados de la ciudad de Medellín,  con  el  fin  de  que  se  le  recibiera indagatoria dentro de la investigación  radicada con el número 21.784.   

         Pretende  el  solicitante  demostrar  que los hechos debatidos en la  mencionada  investigación,  son los mismos por los cuales se requiere al señor  MESA  SANÍN  en  los  Estados  Unidos de América, razón por la cual no sería  procedente   la   extradición  al  tenor  del  artículo  565  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

         R/.  Pues bien, la identidad fáctica  pregonada  es  un  asunto  de  contradicción objetiva o puramente jurídica, no  contemplado  dentro  del  objeto  del  concepto  deferido  a la Corte, pero cuyo  apercibimiento  puede dirigirse al Gobierno, antes de que éste adopte cualquier  decisión en este trámite.   

         Así  pues,  bien  por impertinencia ora por notoria improcedencia o  superfluidad,    no    ha    lugar   a   decretar   ninguna   de   las   pruebas  solicitadas.   

         Sin  embargo,  se  proveerá  de  oficio a requerir al Ministerio de  Relaciones  Exteriores una copia auténtica y legible de todos los caracteres de  la  Nota  Verbal  N°  1318  y de su respectiva traducción (Cuaderno Corte, fs.  11).   También  se  requerirá a la Coordinadora del Área de Traducciones  del  Ministerio  de Relaciones Exteriores, con el fin de que certifique sobre la  confrontación  y  fidelidad  de  los  documentos  anexos  a  la Nota Verbal N°  1186.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  LA CORTE SUPREMA DE JUTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

         1.   Por  ser  improcedentes, negar las pruebas solicitadas por  el defensor del requerido JAIRO DE JESÚS MESA SANÍN.   

         2.   De  oficio, se decretan las pruebas señaladas en la parte  final  de  la  motivación,  efecto  para  el  cual  la  Secretaría  hará  los  requerimientos del caso.   

         Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA           

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                              CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN              NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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