16702 (20-03-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16702  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE  

Aprobado Acta No. 45  

Bogotá,  D.C.,  marzo veinte (20) de dos mil  uno (2001).   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la Corte sobre la petición de  suspensión  del  trámite  de esta actuación que eleva el ciudadano colombiano  RICARDO PASTOR OCHOA RUIZ.   

LA PETICION:  

Apoyándose en el contenido de la sentencia de  tutela  T1736/2.000  proferida  el  12  de  diciembre  de  2.000  por  la  Corte  Constitucional  solicita  el demandante se le de aplicación a los principios de  igualdad  y  debido  proceso  por  cuanto  él,  al igual que los accionantes en  aquella  oportunidad,  se  encuentra  en las mismas condiciones, es decir, está  vinculado  a la denominada “Operación Milenio”, fue capturado igual fecha y  es  solicitado  en  extradición  por los Estados Unidos para comparecer ante la  Corte  Distrital  del Distrito medio de la Florida en Fort Lauderdale por hechos  semejantes,    habiéndose    tramitado    dichas   peticiones   de   la   misma  manera.   

Además,  como  la Corte Constitucional en el  referido     fallo    determinó    que    en    esos    asuntos    –los  de  Vélez  Velásquez  y  Tascón  Aguirre  allí  accionantes-  se  había  vulnerado el derecho al debido proceso  “…ORDENO  QUE  LA  H.  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA NO  PUEDE  CONCEPTUAR  SIN QUE LA FISCALIA SE PRONUNCIE EN RELACION CON EL PRINCIPIO  DE  LA TERRITORIALIDAD, en acatamiento del artículo 35  de  la  Carta  que  pone  una  cortapisa  para la extradición de nacionales por  nacimiento”.   

En  conclusión,  para  el  petente,  en  la  mencionada  sentencia  de  tutela  la  Corte Constitucional estableció “…un  requisito  sin  qua non de procedibilidad para el concepto de extradición…”  en  los  eventos  en  que la persona requerida sea un colombiano por nacimiento,  por  manera  que  para darle aplicación a lo dispuesto en el artículo 35 de la  Cara  Política  para  hacer  prevalecer  la justicia nacional, la Corte Suprema  “…está  obligada”  a  esperar  que  la Fiscalía General de la Nación se  pronuncie  sobre  el  lugar  de  la  comisión  de los hechos en que se funda el  pedido de extradición.   

Finalmente,  agrega,  que  si  la  Fiscalía  establece  que  los  hechos  ocurrieron  en  territorio  nacional,  se impone un  concepto  negativo  y  no  procede  la  extradición,  evitándose  la  Corte un  desgaste  innecesario,  más  aún  cuando dicha hipótesis “es muy clara para  los  efectos  del trámite en cuestión, pues como obra en el proceso según las  pruebas  allegadas  por  los  Estados  Unidos  y  que  legalmente  obran  en  el  expediente,  como  es el affidavit de PAUL C. KRAINE, los hechos imputados TODOS  FUERON REALIZADOS DENTRO DEL TERRITORIO NACIONAL..”.   

Pide,  por tanto, que se suspenda el presente  trámite de extradición.   

                                           

CONSIDERACIONES:  

1. Partiendo del equívoco supuesto de que en  la  sentencia  de tutela T1736/2.000 la Corte Constitucional no solo estableció  un  requisito  de  procedibilidad  para  el trámite que en esta fase le compete  cumplir  a  la  Corte,  el  cual  culmina  con  la emisión de un concepto sobre  específicos  temas  que  están  señalados  en el artículo 558 del Código de  Procedimiento  Penal  y  que  además,  en el referido fallo se le impartió una  orden  que  debe  acatar,  la  Sala  estima  pertinente  reiterar su criterio ya  expuesto  por quien aquí cumple igual cometido frente una petición idéntica y  por  supuesto,  fundamentada  en con el mismo argumento que ahora aduce el aquí  solicitado:   

“…  2.  Lo  anterior,  no significa, como  parece  entenderlo  el  memorialista,  que  la  actuación  que  le  corresponde  adelantar  a  la  Corte  en  esta  clase  de  asuntos  quede  supeditada  a  que  previamente  se  determine  si  los  hechos  que  dan  origen  a la solicitud de  extradición  ocurrieron  o  no en territorio colombiano, pues, como se señaló  en  precedencia,  ese  no  es  tema del que le corresponda ocuparse a efectos de  emitir  el  concepto  que  según  el artículo 558 del Código de Procedimiento  Penal  se  exige de esta Corporación; más aún cuando la intervención de esta  Corte  no  es  de carácter judicial y mucho menos decisoria, toda vez que es el  Ejecutivo  el  que  definitivamente resuelve si accede o no al requerimiento del  país  extranjero  –en caso  de  que  el  concepto  sea favorable- y por ende, es allí donde adquieren plena  validez  e  injerencia los resultados y determinaciones que al respecto emita el  ente investigador.   

3. Efectivamente, considerando lo manifestado  por  la  Corte  Constitucional  en  la  mencionada  decisión de tutela, la Sala  sostuvo en reciente concepto de extradición que:   

‘…En respuesta  al  tema  de la territorialidad para el ejercicio de la jurisdicción penal, por  el  lugar  de  la  comisión  del hecho, han de recordarse las posiciones que al  respecto  la  Sala  hizo  en  providencia  del  12  de  septiembre de 2.000, con  ponencia    del    Magistrado   JORGE   ANIBAL   GOMEZ   GALLEGO:   ‘aparte  de que el lugar de la comisión  del  delito  y la competencia son elementos que tienen que ver con el objeto del  proceso  (cuya  definición  incumbe  a  la  autoridad  que  juzga)  y no con la  eficacia  de  los  fines del mismo (tema de la extradición), también olvida el  reclamante   toda  la  dinámica  que  comporta  una  conducta  de  ‘impotar’         o         ‘sacar     del     país’  un  producto  ilícito,  en la que se  fijan  destinos,  se  eligen  recorridos  y  se  prevé  concomitancias  como el  decomiso en lugares diferentes.   

La Sala ha señalado que la supuesta falta de  jurisdicción  del  país  requirente  para  juzgar al solicitado, trasciende la  tarea  que ha de cumplir la Corte en orden a lo previsto en el artículo 538 del  C.P.P.,  además  que  un  tal  proceder  desconocería la soberanía del Estado  reclamante y la competencia de las autoridades judiciales.   

La  Corte  Constitucional  sostuvo  en  la  sentencia  de tutela 1736/2.000 que el criterio expuesto en el párrafo anterior  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia encontraba  respaldo  en la jurisprudencia constitucional, invocando en esa oportunidad como  apoyo  de dicha conclusión, lo aseverado en la sentencia C-1106/2.000, en donde  expresó:   

‘De  conformidad  con  lo expuesto, y por su propio contenido, el acto mismo de la extradición no  decide,  ni  en  el  concepto  previo,  ni  en  su concesión posterior sobre la  existencia  del  delito,  ni  sobre  la autoría, ni sobre las circunstancias de  tiempo,  modo  y lugar en que se cometió el hecho, ni sobre la culpabilidad del  imputado,  ni  sobre  las  causales  de  agravación o diminuentes punitivas, ni  sobre  la  dosimetría  de  la  pena,  todo  lo  cual  indica que no se está en  presencia  de  un  acto  de  juzgamiento,  como quiera que no se ejerce función  juirisdicente.   

Entrar en una controversia de orden jurídico  como  si se tratara de un acto jurisdiccional, implicaría el desconocimiento de  la  soberanía del Estado requirente, como quiera que es en ese país y no en el  requerido  en  donde se deben debatir y controvertir las pruebas que obren en el  proceso  correspondiente,  de  conformidad  con  las disposiciones sobre Derecho  Internacional   Humanitario  y  con  las  normas  penales  internas  del  Estado  extranjero’. (Concepto del  24 de enero de 2.001, Rad. 16.176)”.   

2.  Además, es evidente, como se advierte en  el  precitado  fallo  de  tutela,  que  por  el contrario, entre las autoridades  demandadas  la  Corte  Constitucional  estimó  que  la  Corte Suprema no había  quebrantado  el  derecho  al  debido  proceso  por  no  averiguar  en qué lugar  ocurrieron  los hechos, no solo porque si eventualmente se trata de infracciones  cometidas  en  territorio colombiano, la entidad que constitucionalmente tiene a  su  cargo la tarea de investigar y acusar es la Fiscalía General de la Nación,  sino  que  como  en  estos  eventos  la  Sala  no  cumple  funciones  de juez de  conocimiento  no  puede  adelantar  esa  clase  de actuaciones y por ese motivo,  precisamente  no  se  impartió ninguna orden con carácter vinculante para esta  Corporación.   

De   ninguna   manera,   tampoco  la  Corte  Constitucional   afirmó   o   siquiera   mencionó   que  esta  Sala  estuviera  “obligada”  a esperar que la Fiscalía General de la Nación definiera cuál  habría  sido  el  territorio  en  que  se  cometieron  los  hechos motivo de la  solicitud  de  extradición,  ya  que  como  se  sabe,  y  así  se  lee  de  la  transcripción  que  hace  de  la  sentencia  C  1106/2.000,  en estos casos, se  insiste,  esta  Corte  no  actúa como juez de conocimiento y mucho menos decide  sobre  el  asunto,  esa se repite, es función exclusiva del Gobierno Nacional y  por  ende,  es,  no  solo  el  destinatario de los proveídos que en tal sentido  adopte  la Fiscalía, sino el llamado a determinar los efectos jurídicos de una  tal situación.   

Por  lo  anterior,  se  negará entonces esta  petición.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL ,   

RESUELVE:  

Negar la petición de suspensión del trámite  elevada  por  RICARDO  PASTOR  OCHOA  RUIZ,  ciudadano  colombiano  requerido en  extradición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase.  

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL                          JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA   

No  hay firma                                                                                       No  hay  firma   

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE                       JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                                 ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON   

NILSON            PINILLA  PINILLA                                              MAURO SOLARTE PORTILLA   

No hay firma  

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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