16905(23-07-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 16905  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.  FERNANDO  E.  ARBOLEDA RIPOLL   

Aprobado acta No. 103  

Bogotá, D. C., veintitrés de julio del año  dos mil uno.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  la  procesada  BERTINA        DIAZ        GONZALEZ.   

Antecedentes.-   

Los  hechos fueron declarados en la sentencia  de segunda instancia, de la manera siguiente:   

“El día 23 de diciembre de 1994, el doctor  Juan  Nicolás Castro Rodríguez, encargado de la Jefatura del Servicio de Salud  de  Arauca,  en  reemplazo  del  Doctor  José  Uriel Ospina Morales, suscribió  varios  contratos de suministros de elementos médicos, los 103 -104 con la Casa  Comercial   ‘Suministros  Brisby’  representada  por  su  propietario  Dimas  Díaz  Guependo  por  valores  de  $23.853.000,00 y  $11.995.000,00,    mientras    con    ‘Librería          y          Papelería         Austral’,   representada  por  su  propietaria  Bertina    Díaz   González,   contrató   la   adquisición   de   implementos  médico-hospitalarios por valor de $ 23.999.800,00.   

“En  febrero 14 de 1995, la Junta Directiva  de   la   Asociación  Nacional  de  Trabajadores  y  Empleados  de  Hospitales,  Clínicas,  Consultorios  y  Entidades  dedicadas  a  procurar  la  salud  en la  comunidad                ‘ANTHOC’,  en  escrito  dirigido  a  la  Fiscalía  de  Arauca,  puso  en  su  conocimiento  la  existencia  de irregularidades en el sector Salud en la vigencia presupuestal de  1994”.   

La  fase  de instrucción fue iniciada por la  Fiscalía  Veintiséis  Especializada  de  Arauca  (fls. 256) vinculándose  mediante  indagatoria  a  CARLOS  ALBERTO  MORA DIAZ (fl. 295), GLADYS MARGARITA  NEIRA  GARNICA  (fl. 299), BERTINA DIAZ GONZALEZ (fl. (320), DIMAS DIAZ GUEPENDO  (fl.  326),  JUAN  NICOLAS  CASTRO  RODRIGUEZ  (fls. 332) y JORGE ENRIQUE TORRES  ROJAS  (fls.  337),  siendo  resuelta  su  situación  jurídica  con  medida de  aseguramiento   de  detención  preventiva  que  se  sustituyó  por  detención  domiciliaria  respecto  de JUAN NICOLAS CASTRO RODRIGUEZ, BERTINA DIAZ GONZALEZ,  DIMAS  DIAZ GUEPENDO y JORGE ENRIQUE TORRES ROJAS, en tanto que a CARLOS ALBERTO  MORA  DIAZ  y  GLADYS MARGARITA NEIRA GARNICA el organismo instructor se abstuvo  de imponerles medida alguna (fls. 376 y ss.).   

Posteriormente,  previa  clausura  del  ciclo  instructivo  (fl.  451),  el  veinticinco  de marzo de mil novecientos noventa y  ocho   se  calificó  el  mérito  probatorio  del  sumario con resolución  acusatoria  en  contra  de  BERTINA  DIAZ  GONZALEZ   y JUAN NICOLAS CASTRO  RODRIGUEZ,  por  el delito de peculado por apropiación, al tiempo que precluyó  la  instrucción  respecto  de  CARLOS ALBERTO MORA DIAZ, GLADYS MARGARITA NEIRA  GARNICA,  JORGE  ENRIQUE  TORRES  ROJAS y DIMAS DIAZ GUEPENDO (fl. 521) mediante  determinación  que  fue mantenida el siguiente catorce de abril, al resolver el  recurso  de reposición interpuesto por el defensor de la procesada BERTINA DIAZ  GONZALEZ (fls. 570).   

El  conocimiento  del  juicio  lo  asumió el  Juzgado  Segundo  Promiscuo  del Circuito (fl. 583), autoridad que llevó a cabo  la  vista  pública  (fl. 642 y ss.) y puso fin a la instancia absolviendo a los  enjuiciados  de  los  cargos  imputados en la resolución acusatoria (fls. 735 y  ss.),  mediante  sentencia  que  el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de  Cúcuta  revocó  íntegramente,  para,  en  su  lugar,  condenarlos a las penas  principales  de  cuatro  (4)  años  y  seis  (6)  meses  de prisión y multa en  cuantía  de  trescientos mil pesos, a cada uno, y la accesoria de interdicción  de  derechos  y  funciones públicas por tiempo igual al de la pena privativa de  la  libertad,  al  declararlos penalmente responsables del delito imputado en el  pliego  enjuiciatorio, entre otras determinaciones (fl. 6 y ss. cno. del Trib.),  al  conocer  en  segunda  instancia por vía de la apelación interpuesta por el  Fiscal  Tercero  Delegado. Esta determinación posteriormente fue adicionada por  el  ad  quem, en decisión mayoritaria, en el sentido de condenar a JUAN NICOLAS  CASTRO  RODRIGUEZ  y  BERTINA  DIAZ GONZALEZ al pago solidario de los perjuicios  causados  con  el  delito,  en  cuantía de quince millones doscientos ochenta y  cuatro   mil  trescientos  noventa  y  un  pesos  (fls.  42  y  ss.  Ib.).    

Contra  el fallo de segundo grado el defensor  de  BERTINA  DIAZ  GONZALEZ  oportunamente  interpuso  recurso extraordinario de  casación  (fls.  113),  el  cual  fue  concedido por el ad quem (fls. 137 Ib.),  presentándose  el  respectivo  escrito  con  el  que  se  persigue sustentar la  impugnación,  y  sobre  cuya  admisibilidad  se  pronuncia la Corte (fls. 234 y  ss.).   

La  demanda.-   

Con   apoyo   en   la   causal  primera  de  casación,   el  actor  denuncia la violación directa de la ley sustancial  por  aplicación  indebida  del artículo 133 del Código Penal  y falta de  aplicación del artículo 146 ejusdem.   

Considera  al  efecto  que  el  Tribunal  se  equivocó  en  el  proceso  de  adecuación  típica de la conducta, por estimar  erradamente   que   el  comportamiento  de  la  señora  BERTINA  DIAZ  GONZALEZ  corresponde  a  la definición delictiva de peculado por apropiación, “cuando  lo  ocurrido  de  conformidad con las consideraciones de la sentencia de segunda  instancia   determina   una  celebración  indebida  de  contratos  –contrato sin cumplimiento de requisitos  legales-”.   

Luego  de hacer algunas consideraciones sobre  el  alcance  de  las  descripciones  comportamentales  contenidas  en  los tipos  penales  que  alude infringidos,  y reproducir algunos apartes del fallo de  segunda  instancia,  sostiene  que  el  Tribunal  incurrió  en desacierto “al  señalar  como delito de peculado por apropiación la conducta desplegada por mi  mandante,   la  señora   BERTINA  DIAZ  GONZALEZ,  en  la  celebración  y  ejecución  del  contrato  No. 105 de 1994 suscrito con el Servicio Seccional de  Salud  de  Arauca,  pues,  de  las  consideraciones transcritas se denota que no  está  dado  ningún  elemento  que  indique  una apropiación de los bienes del  Estado,  y  por  el contrario, establecen afirmaciones que permiten establecer o  presumir  una  indebida celebración de contratos sin el lleno de los requisitos  legales   al  hacer  un  fraccionamiento  de  los  contratos  evitando  así  la  licitación   pública,  que  según  el  propio  dicho  del  Tribunal,  era  lo  procedente en este caso”.   

Bajo  el acápite que titula “Alcance de la  impugnación”,  manifiesta  que con la causal primera que invoca, pretende que  la  Corte  “invalide totalmente la sentencia impugnada y en su lugar reconozca  que  la  conducta  de  Bertina Díaz González no constituye el delito contra la  administración  pública  endilgado,  debiéndose en consecuencia absolverla de  la comisión del delito de peculado por apropiación”.   

SE CONSIDERA:  

Por   incumplir   los   presupuestos   de  admisibilidad  establecidos  por  el  artículo 225 del Código de Procedimiento  Penal,  la demanda de casación presentada a nombre de la procesada BERTINA DIAZ  GONZALEZ,  habrá  de ser inadmitida por la Corte, debiéndose, en consecuencia,  declarar desierto el recurso interpuesto.   

Persistentemente  se  ha  sostenido  por  la  doctrina   de  la  Corte  que  en  tratándose  la  casación  de  un  medio  de  impugnación  rogado,  cuya  finalidad  es  la  realización  de  un  juicio  de  conformidad  con  el  derecho  vigente  en  contra  de  la  sentencia en aras de  demostrar  su  ilegalidad,  el  deber  principal  del  actor  será  seleccionar  correctamente  la  causal  que  aduzca,  desarrollar y demostrar cada uno de los  cargos  que  a  su amparo proponga, y concluir la censura demandando de la Corte  una  solución  acorde  con  la  causal  que  le sirve de fundamento, puesto que  ellas,   en  los  términos  previstos  por  la  ley,  son  autónomas  y  traen  consecuencias de distinta índole para el proceso.   

No  obstante  que  el  casacionista trata de  acomodarse  a  los  criterios de alegación para la violación directa de la ley  sustancial  por  aplicación indebida de una disposición y la consecuente falta  de  aplicación de otra que, en su opinión, es la llamada a regir el asunto, en  cuanto   realiza   un   raciocinio  en  el  plano  estrictamente  jurídico  sin  incursionar  en el ámbito probatorio, deja de tomar en cuenta, sin embargo, que  al  orientar  su  pretensión a que la calificación jurídica de la conducta se  realice  por  un  delito  ubicado  por  fuera  del capítulo correspondiente del  Código  Penal  que recoge aquél por el que se formuló pliego de cargos, asume  postura  que  trae  consecuencias para el proceso bien distintas de la solución  que  de  la Corte demanda, rompiendo la consecuencia lógica que debe existir en  la   causal   y   concreción   del  error  comprendido  en  ella,  como  ya  se  apuntó.   

En  efecto,  cuando  el  censor  denuncia la  violación  directa  de la ley sustancial por aplicación indebida del artículo  133  del  Código  Penal y falta de aplicación del artículo 146 ejusdem, omite  considerar  que  por la naturaleza de la infracción y los alcances que tendría  la  decisión  de  la  Corte  en  el  evento  de  prosperar  su denuncia, lo que  procedería  no  sería  dictar  fallo  de  reemplazo sino reponer la actuación  hasta  una  nueva calificación del sumario acorde con la correcta calificación  de  la  conducta, pues ésta, a criterio del actor, se enmarcaría en un punible  distinto  y ubicado en el Código Penal por fuera del capítulo de aquél por el  que se profirió el fallo atacado.   

Se tiene entonces que el demandante equivocó  la  vía  de ataque, pues el cargo que propone no podía ser postulado al amparo  de  la causal primera de casación, sino de la tercera, y al no proceder de esta  manera,  incurre en desacierto de imposible solución dado que este motivo niega  lo  que  el  primera  afirma:  la  validez  del  juicio,  sin que resulte viable  pretender  que  la  Corte profiera fallo de reemplazo como se demanda, porque de  hacerlo  no  subsanaría  el  vicio  que se denuncia sino que daría lugar a uno  nuevo  demandable  a su vez en casación, por el motivo segundo; tampoco el Juez  de  Casación  se  halla facultado para optar por una causal no propuesta por el  actor,  por  prohibirlo  el  principio  de  limitación  que rige el instrumento  extraordinario a que se acude.   

Finalmente, el libelista deja de precisar si  la  absolución  que  demanda se funda en haberse acreditado que la procesada no  cometió  el hecho, o que su conducta es atípica, o por estar demostrada alguna  causal  de  justificación  o de inculpabilidad, o porque existe duda probatoria  que  amerita  ser  resuelta  en  su  favor,  hipótesis distintas, alguna de las  cuales  debió  concretar  de cara a la ley sustancial que invocó violada, y no  limitarse  a solicitar la exclusión de responsabilidad penal sólo porque no se  comparte   la   calificación   jurídica   de  la  conducta  realizada  por  el  sentenciador.       

Esta  forma  de  argumentar  contradice  los  postulados  lógicos  del  recurso extraordinario, y desconoce los principios de  claridad  y  concreción  que deben presidir su fundamentación (artículo 225.3  Código  de  Procedimiento  Penal),  impidiendo que la Corte pueda determinar el  alcance  de  la  impugnación.  Por  tanto,  como ha sido advertido ab initio de  estas  consideraciones,  se  inadmitirá  el libelo, y se declarará desierto el  recurso,   tal   como   lo  dispone  el  artículo  226  del  estatuto  procesal  penal.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno,  según  lo  previsto  en el artículo 197 ejusdem. Por consiguiente, se  ordenará   la   devolución   del   proceso   al  Tribunal  de  origen,  previa  comunicación a los sujetos procesales.     

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda  de   casación   presentada   por  el  defensor  de  la  procesada  BERTINA  DIAZ  GONZALEZ,  por lo anotado en  la  motivación  de  este proveído. En consecuencia SE  DECLARA DESIERTO el recurso.   

Comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

CARLOS   E.   MEJIA  ESCOBAR   

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE    E.    CORDOBA  POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS             CARLOS                                 A.                                 GALVEZ  ARGOTE                

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                     EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                 

ALVARO         O.        PEREZ  PINZON                              NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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