16610dic

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16610  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr.  FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

Aprobado acta No. 213  

Bogotá, D. C.,  diecinueve de diciembre  del año dos mil.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  LUIS FERNANDO ESPITIA CONTRERAS.   

          Antecedentes.-   

Aproximadamente  a  la  una  de la tarde del  siete  de septiembre de mil novecientos noventa y siete, miembros de la Policía  Nacional   aprehendieron   a  LUIS  FERNANDO  ESPITIA  CONTRERAS  en momentos en que del inmueble localizado  en  la calle 8 No. 11-55 de Bogotá, sacaba un bolsa plástica con 500 papeletas  de  una  sustancia  pulverulenta identificada como cocaína, con un peso neto de  145.5 gramos.   

Abierta  la  investigación por la Fiscalía  304  de  la  Unidad  de  Reacción  Inmediata  (fl.  4),   la  número  272  Seccional,  a  donde  fueron  reasignadas  las  diligencias,  vinculó  mediante  indagatoria   a   LUIS  FERNANDO  ESPITIA  CONTRERAS  (fl.  16),  a  quien definió su situación jurídica  imponiéndole  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  (fls. 21 y  ss.).   

Previa  clausura  del ciclo instructivo (fl.  35)  el  cuatro  de noviembre de mil novecientos noventa y siete se calificó el  mérito   probatorio  del  sumario  con  resolución  acusatoria  en  contra  de  LUIS   FERNANDO   ESPITIA   CONTRERAS   por  el delito de infracción al artículo 33 de la Ley 30 de 1986,  modificado  por  el  artículo  17  de  la  Ley  365 de 1997 (fls. 44), mediante  determinación  que el veintidós de diciembre siguiente, confirmó la Unidad de  Fiscalía  Delegada  ante  los Tribunales Superiores de los Distritos Judiciales  de  Bogotá  y  Cundinamarca,  al  conocer  de  la apelación interpuesta por el  procesado (fls. 5 y ss. cno. sda. Inst.).   

El  trámite  del  juicio fue asumido por el  Juzgado  Dieciocho Penal del Circuito (fl. 4), autoridad que con posterioridad a  llevar  a  cabo  la  diligencia  de audiencia pública  (fls. 62 y ss.-2 ),  culminó  la  instancia  condenando  al  enjuiciado  a  las penas principales de  sesenta  (60)  meses  de  prisión  y  multa  en cuantía del equivalente a doce  salarios  mínimos  legales  mensuales,  y  la  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y funciones públicas por término igual al de la pena privativa de la  libertad,  al encontrarlo penalmente responsable del  delito imputado en el  pliego  enjuiciatorio  (fls.  83  y  ss.-2),  mediante decisión que el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Bogotá confirmó íntegramente (fls. 14 y  ss.  cno.  Trib),  al  conocer  en  segunda  instancia por vía de la apelación  interpuesta por la defensa.   

Contra el fallo de segundo grado el procesado  y  su  defensora oportunamente interpusieron recurso extraordinario de casación  (fl.  23),  el  cual  fue  concedido  por el ad quem (fls. 26 cno. Trib.),   presentándose  en  el  término  legal,  el  respectivo  escrito con el cual se  persigue  sustentar  la impugnación (fls. 35 y ss.), y sobre cuya admisibilidad  se pronuncia la Corte.     

                         La  demanda.-   

Con  fundamento  en  la  causal  primera  de  casación,  cuerpo  segundo,  el  demandante acusa la sentencia impugnada de ser  violatoria  de  la ley sustancial debido a errores en la apreciación probatoria  originados  en  falsos  juicios  de  identidad y existencia, y en atentados a la  sana crítica.   

Sostiene  que  la  exposición  hecha por el  procesado   en   su   indagatoria,  no  es  susceptible  de  ser  calificada  de  inverosímil,  pues  la  experiencia  enseña  que  el  sector  donde aquél fue  aprehendido,  es  utilizado  por  personas  pertenecientes a las diversas clases  sociales  para  dedicarse  al consumo de sustancias estupefacientes, siendo este  el   caso   de   LUIS   FERNANDO  ESPITIA  CONTRERAS  quien   de   ser   cierto  que  es  distribuidor  de  alucinógenos,  habría  sido  detectado de tiempo atrás por las autoridades de  policía.   

         

Afirma  que  el  procesado  es  un  habitual  consumidor  de  sustancias estupefacientes, y que, como él mismo lo indica, fue  víctima  de  retaliación  por  parte  de los agentes del orden por no haberles  suministrado  el nombre del vendedor de las nueve papeletas que, según dice, le  fueron  incautadas,  y  quienes  en  pretéritas  oportunidades  lo han retenido  portando  su  respectiva dosis para uso personal, lo cual no ha sido desvirtuado  probatoriamente.   

Respecto  de  la  declaración  del  Agente  GUSTAVO  ALONSO  HERRERA  CORRALES, sostiene el impugnante que dicho policial no  fue  ajeno  al  operativo, pues no sólo menciona al jefe del procedimiento sino  los  nombres  de  los  participantes;   y,  agrega, el hecho de incurrir en  contradicciones  no  desvirtúa  su  presencia en el lugar, la cual se encuentra  acreditada.  Además,  considera  que  la  incriminación  que  dicho uniformado  formula  en  contra  del  procesado  es  “precoz,  ligera”,  y  “de dudosa  ponderación persuasiva”.   

Por ello, prosigue, considera que el Tribunal  incurrió  en  error de hecho por falso juicio de identidad, “quebrantante del  principio  motor  de  la  lógica,  que  mueve el andamiaje conceptual jurídico  probatorio  de  los  postulados que la ciencia del Derecho Penal bien ha llamado  en  denominar  ‘de la sana  crítica’”,   e  impide  concluir  que  el  procesado  sea autor de la conducta que se le imputa,  máxime   si   entre   el  testimonio  del  patrullero  HERRERA  CORRALES  y  la  declaración  del  uniformado  ANGARITA  CONTRERAS existen graves incongruencias  lógicas  relacionadas  con  la  presencia  de  aquél  en  el procedimiento, la  fisonomía   del   procesado   y   el   color   del  paquete  contentivo  de  la  droga.   

A juicio del actor, al no haberse desvirtuado  probatoriamente  la  presunción de inocencia que cobija al sindicado, se impone  quebrar  la  sentencia objeto de ataque y proferir una en sentido diametralmente  opuesto  en  aplicación  del  principio  in  dubio  pro  reo establecido por el  artículo  445  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  debido a la ausencia de  lógica  en  la estimación conjunta de los medios, pues, agrega,  también  en  el  fallo  se  incurrió en error de hecho por falso juicio de existencia en  relación con el examen científico practicado a su asistido.   

         SE CONSIDERA:   

Los  requisitos que ha de reunir una demanda  de  casación,  a fin de que pueda ser admitida a estudio de fondo por la Corte,  son  establecidos  por  el artículo 225 del Código de Procedimiento Penal, los  cuales  de  no  resultar  íntegramente  cumplidos  por  el actor, conducen a la  desestimación  del  libelo y a tener que declarar desierto el recurso. De ellos  se  destaca  la  obligación  de  indicar  clara  y precisamente los fundamentos  fácticos  y  jurídicos en que se apoya la causal que se aduce para prohijar la  infirmación del fallo.   

Esto  no  es  cumplido  por  el defensor del  procesado  LUIS FERNANDO ESPITIA CONTRERAS,  quien  en  lugar  de  demostrar la pregonada transgresión a las  reglas  de la sana crítica en la apreciación por el juzgador de la indagatoria  rendida  por  su  asistido, pretende atribuirle un particular mérito persuasivo  por  fuera  del  conferido  en  las instancias, para afirmar que su dicho merece  credibilidad  cuando  expone  haberle  sido  incautadas solo nueve papeletas con  sustancia  estupefaciente  y  no quinientas como se sostiene por los uniformados  que realizaron el procedimiento.   

Es  de  tal  entidad  la  precariedad  del  argumento,  que el actor ni siquiera ensaya cumplir con el deber de acreditar la  trascendencia  del  desacierto que pretende denunciar, en cuanto omite demostrar  sus  repercusiones  o efectos en la decisión impugnada, pues no indica cómo de  corregirse  el  error  probatorio que considera configurado en la indagatoria de  su  asistido,  la  ponderación  de este medio en la forma como lo propone, y en  conjunto   con  las  demás  pruebas  sobre  las  que  no  recae  yerro  alguno,  conducirían  a  adoptar  una  solución sustancialmente distinta y opuesta a la  contenida en la sentencia que combate.   

Tanto  es  esto, que el casacionista deja de  precisar  las  razones  por  las  cuales  habría  la  Corte  de  proceder  a la  absolución  de  su  asistido  no  obstante  sostener  que  éste  fue aprendido  llevando  consigo nueve papeletas del estupefaciente identificado como cocaína,  pues  en  el discurso no se desentraña el supuesto fáctico para la aplicación  del  principio   in  dubio  pro  reo,  ni  la razón por la cual la aludida  condición  de  consumidor  de sustancias psicotrópicas unida a una cantidad no  especificada  de  la  sustancia  que  dice  habérsele  incautado,  descartan la  configuración   delictiva  por  la  cual  ha  sido  convocado  a  responder  en  juicio.   

   

Sucede  además,  que  en el cuestionamiento  referido  al  testimonio  de  los  agentes de la policía GUSTAVO ALONSO HERRERA  CORRALES  y  DIOVANIS  ANGARITA CONTRERAS, no aparece claramente identificada la  naturaleza  del  yerro  denunciado, pues dentro del mismo contexto argumentativo  se  alude  a la distorsión de sus contenidos fácticos, y desconocimiento de su  mérito  probatorio,  sin  que  el  actor  se  esfuerce  en  hacer precisión al  respecto,  condiciones  en  las  cuales  tampoco  podía cumplir con la carga de  tener  que  demostrar  cómo  de  no  haberse  presentado  los  aludidos errores  probatorios,  la  decisión  impugnada  habría sido distinta en su sentido o en  sus consecuencias  jurídicas.   

Y cuando afirma que el juzgador incurrió en  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia  al  omitir el examen de la  experticia    practicada    por    el    forense    al    señor    ESPITIA  CONTRERAS, nada se informa sobre  qué  dice  dicho  medio,  qué  se  establece  de  él,  ni cómo de haber sido  ponderado  en  conjunto  con  los  demás  obrantes  en  la  actuación, habría  conducido   a   adoptar   una   decisión   sustancialmente   distinta   de   la  ameritada.    

      

Distante, entonces, de cumplir las exigencias  de  carácter técnico y de fondo requeridas para su admisibilidad, el libelo se  revela  como  una  alegación libre propia de las instancias, en cuanto el actor  se  limita  a  controvertir los razonamientos de los juzgadores, y no a invocar,  desarrollar   y   demostrar  objetivos  errores  de  hecho  en  la  apreciación  probatoria.   

Entonces  como  la demanda acusa insalvables  defectos  técnicos y de fundamentación, y dado que por virtud del principio de  limitación  que  gobierna  la  casación  la  Corte  no  puede  corregirla para  ajustarla  a  los presupuestos que la hagan admisible, acorde con lo establecido  por  el  artículo  226  del  Código  de  Procedimiento  Penal se dispondrá su  rechazo  y  se  declarará  desierto el recurso interpuesto. Como esta decisión  cobra  ejecutoria  con  su  suscripción  (art.  197  ejusdem),  se ordenará la  devolución   inmediata   del   expediente   al   Tribunal   de  origen,  previa  comunicación a los sujetos procesales.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         RESUELVE:   

RECHAZAR  la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre  del  procesado  LUIS  FERNANDO ESPITIA CONTRERAS por lo  anotado  en  la  motivación  de  este  proveído.  En consecuencia SE  DECLARA  DESIERTO el recurso.    

Comuníquese  y  devuélvase al Tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                 JORGE E.  CORDOBA POVEDA   

CARLOS        A.        GALVEZ  ARGOTE                                          JORGE A.  GOMEZ GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                                       CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON                                                                         NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria     

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