14367may

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 14367  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.  FERNANDO  E.  ARBOLEDA RIPOLL   

Aprobado Acta No. 67  

Santafé de Bogotá, D.C., dos (2) de mayo del  dos mil (2000).   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación presentada por la defensora del procesado  EDGAR FERNANDO LOPEZ.   

Antecedentes  

El   Tribunal  relató  así  la  cuestión  fáctica:   

refieren  las distintas piezas procesales que  en  la  noche  del  treinta  y  uno  de enero de mil novecientos noventa y seis,  (31-I-96)  hizo  su ingreso al apartamento, situado en la calle 12 No. 5D 24 del  corregimiento   de   San  Antonio  de  Prado, municipio  de  Medellín,  habitado  por  el señor Nelson Wilfredo Gómez Zuleta, el menor  Sergio  Oswaldo Gutiérrez  García (a. Checho), quien al parecer sostenía  relaciones íntimas con aquél.}   

“En la madrugada del primero de febrero (1º  -II),  previo  convenio  con  el  joven  Gutiérrez García, llegaron John Jairo  Londoño  Vasquez,  Oscar  Humberto  Gaviria Celis, Edgar Fernando López y otro  individuo,  cuya  identidad  no  fue  establecida,  este  último conduciendo un  vehículo,  tipo  jaula,  con  capacidad  de  tres  toneladas  y  media. Los dos  primeros  entraron  a la vivienda, de donde sujetaron electrodomésticos y otros  bienes  por valor cercano a los dos millones de pesos, en tanto los dos últimos  permanecían  en  el  exterior  del  inmueble.  Cumplido el apoderamiento de los  muebles,  el impúber Gutiérrez García disparó un arma de fuego contra Nelson  Wilfredo,  produciéndole una grave lesión en la región frontal, que le causó  la  muerte  en  el  acto.  Allí  una  de  las  Fiscales de la Unidad Primera de  Reacción Inmediata hizo el levantamiento del cadáver.   

Previa  separación  de lo actuado para   la   investigación   de  Jueces  Penales  de  Menores  de la conducta  de   SERGIO   OSWALDO   GUTIERREZ  GARCIA  (FL.22), LA Unidad Primaria de Fiscalía de Reacción Inmediata de  Medellín  dio inicio a la instrucción (fl.24), y vinculó mediante indagatoria  a  EDGAR  FERNANDO  LOPEZ  (fl.31),  a  quien la  Fiscalía  Treinta y  Siete   Seccional   a   donde  fueron  reasignadas  las  diligencias,   definió   la   situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de  detención preventiva. (fl.58).   

También  se  vinculó  mediante  indagatoria  a    JHON    JAIRO    DE    JESUS    LONDOÑO   VASQUEZ     (fls.99)     y    OSCAR  HUMBERTO  GAVIRIA CELIS    (fls.  108),    a   quienes   igualmente  se   les   impuso   medida  de   

aseguramiento  de detención preventiva (fls.  120 y ss).   

Posteriormente   y   luego   de   clausurar  parcialmente  el  ciclo  instructivo  (fl.174),  el treinta y uno de mayo de mil  novecientos  noventa  y  seis  calificó  el  mérito probatorio del sumario con  resolución  acusatoria  en  contra  de  EDGAR FERNANDO  LOPEZ   por  el  concurso  de  delitos  de  homicidio  agravado,  hurto calificado-agravado y porte ilegal de armas de fuego de defensa  personal   (fls.190  y  ss.),  mediante  decisión  que,  el  treinta  de  julio  siguiente,  confirmó  integralmente  la  Fiscalía Delegada ante los Tribunales  Superiores  de  los Distritos Judiciales de Antioquia y Medellín, al conocer en  segunda  instancia el recurso de apelación interpuesto por el procesado (fl.231  y ss.).   

A  consecuencia  de  la  ruptura de la Unidad  Procesal  dispuesta  a  raíz del cierre parcial de la investigación, continuó  el  ciclo  instructivo  respecto  de  los  otros  procesados,  cuyo  mérito fue  calificado,  previa  clausura  (fl.251  cno.  2),  el  siete  de  octubre de mil  novecientos  noventa  y  seis,  en  determinación mediante la cual se profirió  resolución  acusatoria  en  contra  de  JHON JAIRO DE  JESUS   LONDOÑO   VASQUEZ   y   OSCAR   HUMBERTO  GAVIRIA  CELIS,  por   el   concurso   de   delitos   de  homicidio  agravado,  hurto  calificado-agravdo,  y  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de defensa personal  (fls.271  y ss-2), la que, al haber sido recurrida en apelación por la defensa,  el  veinte de diciembre del mismo año la Fiscalía Delegada ante los Tribunales  Superiores  de  los  Distritos  Judiciales  de  Antioquia y Medellín, confirmó  integralmente (fls. 305 y ss.2).   

Los   juicios,  no  empece  haber  iniciado  separadamente  su  trámite, se acumularon ante el Juzgado Veintitrés Penal del  Circuito  (fl.  293-1), en donde previa realización de la vista pública, (fls.  311-1),  se  culminó  la  instancia  condenado  a  cada  uno  de los procesados  OSCAR  HUMBERTO  GAVIRIA  CELIS,  JHON  JAIRO LONDOÑO  VASQUEZ  y  EDGAR  FERNANDO  LOPEZ a la pena principal de cuarenta y dos (42) años  de  prisión  y  la  accesoria  de  interdicción  de  derechos y funciones  públicas  por  el  término  de  diez  (10)  años,  al encontrarlos penalmente  responsables   del   concurso   de   delitos   de   homicidio   agravado,  hurto  calificado-agravado  y  porte  ilegal  de  armas de fuego de defensa personal, a  ellos    imputado    en    los    respectivos   pliegos   enjuiciatorios   (fls.  351-1).   

Contra la sentencia de primera instancia, los  procesados  y  sus defensores interpusieron recurso de apelación que en segunda  instancia  desató  el  Tribunal  Superior,  mediante  providencia  en  la  cual  confirmó  integralmente  la  condena respecto de EDGAR  FERNANDO  LOPEZ,  la revocó parcialmente en relación  con  JHON JAIRO DE JESUS LONDOÑO VASQUEZ  y OSCAR  HUMBERTO  GAVIRIA  CELIS  a  quienes  absolvió de los  cargos  por los delitos de homicidio y porte ilegal de armas de fuego de defensa  personal,  y  confirmó  por  el  delito  de hurto calificado-agravado, por cuya  ilicitud  condenó  a  cada  uno éstos a purgar la pena principal de cuarenta y  dos  (42)  meses  de  prisión,  y  la  accesoria de interdicción de derechos y  funciones  y públicas por término igual al de la pena privativa de la libertad  (fls. 430 y ss-1).   

Contra  la  sentencia  de  segundo  grado  el  procesado     EDGAR    FERNANDO    LOPEZ  oportunamente  interpuso recurso extraordinario de casación (fls.  450  vto.),  el cual fue concedido por el ad quem (fl.455-1), presentándose por  su  defensora,  en el término legal, el respectivo escrito con el cual persigue  sustentar  la  impugnación,  y  sobre  cuya admisibilidad se pronuncia la Corte  (fls. 463 y ss.-1).   

La         demanda.-   

Comenzando   por  identificar  los  sujetos  procesales  y  la  sentencia  impugnada,  referir  los  hechos declarados por el  Tribunal  y hacer una síntesis de lo actuado, con apoyo en la causal primera de  casación,  se  denuncia  por  la  recurrente  que  el  fallo  es indirectamente  violatorio  de  los  artículos  5,  21,  23,  323  y  324-2  del Código Penal,  “violaciones  en  que  incurrió  el  fallador por virtud de plurales y graves  errores  de  hecho  en  la  apreciación  de  las  pruebas”  que  sirvieron de  fundamento  para  declarar  la culpabilidad de EDGAR FERNANDO LOPEZ en el delito  de homicidio, respecto del cual propone la censura.   

Y luego de transcribir parcialmente algunas de  las  consideraciones  expuestas  por el Tribunal en el fallo ameritado, sostiene  que  de  su  sola  lectura  se  establece  que los fundamentos probatorios de la  condena   respecto   del   procesado   EDGAR  FERNANDO  LOPEZ,   estriban   en   el   testimonio   del  menor  SERGIO    OSWALDO    GUTIERREZ   GARCIA,  principal  implicado  en  los  hechos  materia de investigación a  quien  incluso se señala como el único autor del homicidio de que fue víctima  NELSON WILFREDO GOMEZ ZULETA,  sin  que  en  dicha  relación  fáctica  se haga señalamiento alguno contra el  sujeto procesal en cuyo favor recurre.   

Agrega  que  en  la  sentencia,  el  Tribunal  señala  como  prueba  de  carácter  indiciario  en  contra  del  procesado, el  dictamen  de  balística  según el cual el proyectil extraído del cuerpo de la  víctima,  fue  disparado  con  arma de fuego de características similares a la  decomisada  al  procesado,  pero  sin  llegar  a afirmarse que fuera la misma de  donde provino.   

En   el   capítulo   que  dedica  a  “la  demostración  del  cargo”,  afirma  que el Tribunal erro en la apreciación y  valoración  del testimonio de SERGIO OSWALDO GUTIERREZ  GARCIA,  porque  a pesar de haber advertido las graves  contradicciones  e  imprecisiones  que  éste  incurre  en  las  dos diligencias  realizadas,  “terminó por aceptarlo como digno de credibilidad en cuanto a su  señalamiento   de  EDGAR  FERNANDO  LOPEZ,    como    presunto    autor    intelectual    del    HOMICIDIO,  no  obstante  que  en las  propias  consideraciones del fallo se afirma: ´En ampliación de su testimonio,  tres  meses  después  de  su  primigenia  intervención  y contradictoriamente,  Gutiérrez  García, reconoció la autoría del Homicidio´”. Además, agrega,  que  el  sentenciador  no  logró descifrar las verdaderas razones que tuvo este  testigo  para declarar en contra de López, el cual no podría ser otro distinto  a  haber  considerado  que  había sido este procesado quien le había delatado,  dadas las circunstancias en que se produjo su captura.   

Sostiene que el fallador también incurrió en  error  de  hecho  en  el  proceso de inferencia lógica del indicio construido a  partir   de   las   similares  características  del  arma  de  fuego  incautada  a  EDGAR  FERNANDO  LOPEZ con  aquella  de  la cual habría sido disparado el proyectil extraído del cuerpo de  la  víctima, “por cuanto técnica y científicamente tal similitud no permite  establecer  la  uniprocedencia  del  disparo”,  entre  cosas  porque según el  dictamen  de balística, respecto del proyectil  enviado para estudio no se  pudo  establecer  si  fue  o  no  disparado  con  el  arma  incautada. Por esto,  sostiene,  si  los  expertos no pudieron comprobar la coincidencia del proyectil  con  el  arma,  ello  “demuestra  que  el fallador incurrió en grave error de  hecho  al  establecer  con  sus  propias  apreciaciones  una  inferencia lógica  constitutiva   de   prueba   indiciaria  que  no  era  posible  ni  técnica  ni  científicamente”.   

Entonces,  prosigue,  si  la  declaratoria de  culpabilidad    del    procesado    EDGAR   FERNANDO  LOPEZ  por el delito de homicidio, se fundamentó  por  el  fallador  en  las  pruebas  que  vienen  de ser referidas “es forzoso  concluir  que  el  juicio de reproche en su contra, por el cargo que se examina,  es    manifiestamente    violatorio    de    los   principio   de   CULPABILIDAD  y  CASUALIDAD, consagrados en  los  artículos  5  y  21  respectivamente,  del  Código  Penal, violación que  conllevó  a  la  aplicación  indebida de los artículos 23, 323 y 324 inciso 2  del  mismo  Código,  por cuanto se declaró la culpabilidad del procesado en el  marco  de  tales  normas  con  fundamento  en manifiestos errores de hecho en la  apreciación de la prueba claramente señalada”.   

De no haberse incurrido por el fallador en los  errores  probatorios  que  denuncia,  concluye,  procedía  la  absolución  del  procesado    EDGAR    FERNANDO    LOPEZ  por  el  delito  de  homicidio, si no por haber sido demostrada su  inocencia,  por  lo  menos  ante  la inexistencia de la prueba que diera certeza  legal  de  su  culpabilidad  y,  en  el  peor de los casos, “por razón de las  serias  dudas  que  existen  sobre  la  coautoría  del hecho, en los móviles y  circunstancias  del  mismo”,  por  lo  cual demanda de la Corte casar el fallo  materia  de  la  impugnación,  absolver  al  procesado  EDGAR   FERNANDO  LOPEZ  del  delito  de  homicidio  e  individualizar    la   pena   correspondiente   por   los   delitos   de   hurto  calificado-agravado  y  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de defensa personal  (fls.463 y ss-1).   

Se        considera.-   

Cuando de apreciar la naturaleza y alcance de  los  errores  originados  en la apreciación judicial de la pruebas, como uno de  los   motivos   susceptibles   de   ser  invocados  en  sede  de  casación,  la  jurisprudencia  de esta Corte ha sido insistente en señalar que este desacierto  no  resulta configurado por la sola disparidad de criterios entre la valoración  realizada  por los jueces y la pretendida por los sujetos procesales, sino de la  comprobada  y  grotesca  contradicción entre aquélla y las reglas que informan  la valoración racional de la prueba.   

También ha dicho, en doctrina suficientemente  decantada  y  difundida,  que  si  un  contraste de tales características no se  presenta,  porque  los  juzgadores, en ejercicio de esta función, han respetado  los  límites  que prescriben las reglas de la sana crítica, será su criterio,  no  el  de  las  partes,  el  llamado  a  prevalecer,  por  virtud  de  la doble  presunción  de  acierto  y  legalidad  con  que  está amparada la sentencia de  segunda instancia.   

Por esto, es de reiterarse que inane resulta,  por   tanto,   en   sede   extraordinaria,  pretender  desquiciar  el  andamiaje  fáctico-jurídico  del  fallo impugnado con fundamento en simples apreciaciones  subjetivas  sobre  la  formas como el juez de la causa  debió enfrentar el  proceso  de  concreción  del mérito demostrativo de los elementos de prueba, o  el valor que debió habérsele asignado a un determinado medio.   

De  ahí  que  para  que  un  ataque  de esta  naturaleza   pueda  llegar  a  tener   alguna  posibilidad  de  éxito,  es  necesario  que  el  impugnante  entre  a  demostrar,  con apego irrestricto a la  información  obtenida  en  el  proceso, que la valoración del órgano judicial  transgrede   abiertamente   los   principios  de  la  lógica,  la  ciencia,  la  experiencia  o  el  sentido  común, es decir los postulados de la sana crítica  como método legal de apreciación probatoria.   

Simples  enunciados  generales  en torno a la  precariedad  persuasiva  de  las  pruebas  que  sirvieron  de  soporte  al fallo  recurrido,  y  la  supuesta  solvencia  demostrativa de los que no lo fueron, en  manera   alguna  pueden  considerarse  argumentos  válidos  para  sustentar  el  recurso,  al  igual que no pueden serlo los cuestionamientos por atentados a una  lógica  construida  con criterio personal (cfr. auto casación marzo 24/98 M.P.  Dr. ARBOLEDA RIPOLL).   

En  el presente caso, la demanda de casación  que  se  presenta a nombre del procesado EDGAR FERNANDO  LOPEZ,  incumple  este  derrotero y bajo apariencia de  denunciar  presuntos  errores  probatorios, lo que pretende con su presentación  es  la  continuación  del  debate  fáctico  y  jurídico llevado a cabo en las  instancias.   

Si bien enuncia que su propuesta impugnatoria  se  funda en denunciar la violación indirecta de la ley sustancial por incurrir  el  juzgador  en  errores  de  hecho  en  la  apreciación  de  las  pruebas, no  desarrolla  la  censura  que postula y en cambio se dedica sí a hacer una serie  de  afirmaciones  generales  que  resultan  inadmisibles  teniendo en cuenta los  requisitos  de  claridad  y  precisión  exigidos  para la fundamentación de la  causal de casación que se estime configurada.   

Contrariando las expectativas de demostración  que  surge  de  afirmar  la existencia de errores en la apreciación probatoria,  guarda  absoluto silencio sobre la especie del error cometido, pues no indica si  éste  consistió  en  falsos  juicios de existencia o identidad, esto es, si el  desacierto  se  materializó  por  que  el  juzgador supuso como existente en el  proceso  una  prueba  que materialmente no obra, o porque omitió considerar una  válidamente  allegada; o porque distorsionó, tergiversó, cercenó o adicionó  algún  medio  en  particular para hacerle producir efectos que objetivamente no  se  desprenden  de  su  contexto; o porque sin haber incurrido en ninguna de las  posibilidades   de   desacierto   antedichas,   en  la  apreciación  probatoria  transgredió  los  postulados  de  la  lógica,  la ciencia, la experiencia o el  sentido  común,  es  decir  las reglas que orientan la sana crítica probatoria  como método de valoración.   

Se  limita a afirmar que el Tribunal erró en  la  apreciación y valoración del testimonio de SERGIO  OSWALDO  GUTIERREZ  GARCIA, pero sin evidenciar qué en  concreto  dijo  este  testigo,  en qué consisten la “graves contradicciones e  imprecisiones   en   que   incurre”,   cómo   éstas   son  suficientes  para  desestimación  de  su  dicho, y porqué al haber sido aceptado como “digno de  credibilidad”  por  los  juzgadores,  fueron  transgredidas  las  reglas de la  persuasión racional.   

Del  mismo  modo,  al  sostener, sin llegar a  demostrarlo,  que  el  Tribunal  también  incurrió  en  error  de  hecho en la  apreciación  del indicio construido a partir del cotejo de las características  del  arma  incautada a EDGAR FERNANDO LOPEZ  con  las  que  presenta  el  proyectil recuperado del cuerpo de la  víctima,  nada  se  informa sobre cómo se estructuró el indicio, cuál fue el  hecho  que  se  tuvo  como indicador, cómo se hizo la inferencia, ni que se dio  por  acreditado, de manera que pudiera establecerse en qué parte del proceso se  cometió  el  error,  la  clase  de  éste,  y  su repercusión definitiva en la  declaración  de  justicia  en la parte resolutiva del fallo, con lo cual, al no  cumplirse  esta carga en la demanda, el presunto error que se persigue denunciar  ni siquiera es enunciado de manera completa.   

Al  decirse en la demanda que el sentenciador  no   logró   identificar   los   motivos   que  tuvo  el  testigo  GUTIERREZ   GARCIA   para  incriminar  al  procesado     EDGAR    FERNANDO    LOPEZ,  y  exponerse que éstos no fueron distintos de estimar que había  sido  quien  delató  su  participación  en el crimen, se culmina el cúmulo de  deficiencias  ofrecidas  por  el  libelo, pues con dicha postura se patentiza la  pretensión  por perseguir que la Corte revise íntegramente el fallo y que, por  encima  del  mérito  que  en  la  sentencia  se  haya  asignado  a  las pruebas  recaudadas,  se  produzca  una  nueva  resolución  del  asunto  conforme  a  la  particular  concepción  de  una de las partes, lo cual, por supuesto, se aparta  ostensiblemente   de  las  finalidades  del  medio  extraordinario  al  cual  se  acude.   

Entonces  como  la  demanda  no satisface los  presupuestos  de  admisibilidad  legalmente  establecidos,  pues,  como  se deja  expuesto,  en  ella  no se logra establecer clara y precisamente los fundamentos  de  la  causal  aducida, y la Corte no puede corregirla por virtud del principio  de  limitación  que  rige  el  ejercicio  de  este  medio  de  impugnación, lo  precedente  será  rechazarla, y declarar desierto el recurso en cumplimiento de  las    prevenciones   del   artículo   226   del   código   de   procedimiento  Penal.   

Puesto que esta decisión causa ejecutoria con  su  suscripción,  según  lo disponen los artículos 197 y 226 del Estatuto que  viene  de  ser  citado,  se ordenará la devolución inmediata del expediente al  Tribunal de origen, previa comunicación a los sujetos procesales.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL   

RESUELVE:  

RECHAZAR la demanda  de  casación  presentada  a nombre del procesado EDGAR  FERNANDO  LOPEZ  por  lo  anotado en la motivación de  este   proveído.  En  consecuencia   SE  DECLARA  DESIERTO el recurso.   

Comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE  E. CORDOBA POVEDA   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                              JORGE     A.     GOMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO   O.   PEREZ   PINZON                                NILSON      PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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