16515fe1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 16515  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                  Aprobado acta No. 022     

                                                  Magistrado Ponente:   

                                                  Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

Santa  Fe  de  Bogotá,  D. C., dieciocho de  febrero del año dos mil.   

Resuelve   la  Corte  el  recurso  de  reposición   interpuesto   por  el  defensor  del  requerido  en  extradición,  ciudadano   ALBERTO   ORLANDEZ   GAMBOA,  contra  el  auto  mediante  el  cual se denegó la pretensión de  devolver el diligenciamiento al Ministerio de Justicia.   

          Antecedentes.-   

1.-  Por  oficio  número  07794,  del 14 de  octubre  último, el Ministro de Justicia y del Derecho comunica que el Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de América, a través de su Embajada en Colombia, por  Nota  Verbal  No.  515  del  30  de  julio  de  1999,  solicitó  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición del ciudadano ALBERTO ORLANDEZ GAMBOA,  para  cuyo  cumplimiento  la  Fiscalía  General,  mediante resolución de 10 de  agosto   siguiente,   ordenó   la   captura,  en  decisión  que  se  notificó  personalmente  al requerido en las instalaciones de la Penitenciaría Central de  Colombia.   

Agrega  el  oficio  que  dicha  solicitud la  formalizó  la Embajada del Estado requirente, con la Nota Verbal No. 1071 del 7  de  octubre  de  1999,   y  que  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores,  mediante  Oficio  No. OJ.E. 29097 del 8 de octubre del mismo año conceptúo que  “por  no existir Convenio aplicable al caso es procedente obrar de conformidad  con    las    normas    pertinentes   del   Código   de   Procedimiento   Penal  Colombiano”.   

Por  lo anterior, y para los fines previstos  por   el   artículo   555   del  Código  de  Procedimiento  Penal,  envía  la  documentación  presentada  por  la  Embajada de los Estados Unidos de América,  “debidamente  legalizada,  teniendo  en  cuenta que se encuentran reunidos los  requisitos   formales  exigidos  en  las  normas  aplicables  al  caso”.    

2.-  Recibido  el  diligenciamiento  por  la  Corte,  el  defensor  del requerido en extradición solicitó la devolución del  expediente  al  Ministerio  de Relaciones Exteriores por conducto del Ministerio  de  Justicia y del Derecho, o, en subsidio, requerir al Ministerio de Relaciones  Exteriores  para  que,  conforme  al  artículo 552 del Código de Procedimiento  Penal,  fundamentara  el  Concepto  en el sentido de que el presente trámite de  extradición  debe  sujetarse  a lo dispuesto por la Convención de las Naciones  Unidas   contra   el   Tráfico   Ilícito   de   Estupefacientes  y  Sustancias  Sicotrópicas,  suscrita en Viena el 20 de diciembre de 1988, por ser el tratado  público  aplicable,  según  la  Constitución  Política  y  las  Leyes  de la  República de Colombia.   

          

Fundamentó  la  pretensión en lo previsto  por  los artículos 29 y  35 de la Carta Política, el artículo 17, inciso  segundo,  del  Código  Penal,  y  el artículo 558 del Código de Procedimiento  Penal  de  los  cuales  concluyó  que el instrumento internacional aplicable al  caso  es  la  Convención  de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de  Estupefacientes  y Sustancias Sicotrópicas suscrita en Viena el 20 de diciembre  de  1988,  tanto  por  Colombia como por los Estados Unidos de América, la cual  estima  obligatoria para los Estados requirente y requerido, según el principio  Pacta  Sunt  Servanda,  consagrado en el artículo 26 de la Convención de Viena  sobre  el  derecho  de  los  tratados,  del  23  de mayo de 1969 y en vigor para  Colombia  a  partir  del  27  de  enero  de  1980  (Ley 32 de 1985).     

Agregó  a  su  petición copia del escrito  radicado  ante  el  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho,  mediante el cual  solicita  requerir  de  la  Corte la devolución de la actuación y pronunciarse  sobre   la   viabilidad  de  continuar  o  no  con  el  trámite,  dado  que  la  documentación  allegada  para  formalizar  la  solicitud  de  extradición,  se  refiere  a  hechos acaecidos con anterioridad al 17 de diciembre de 1997 (fls. 8  y ss. cno. Corte).    

3.-  Por  auto  proferido  el  treinta  de  noviembre  de  la  anualidad  anterior, objeto del recurso, la Corte denegó las  pretensiones  expuestas  por  la defensa, y dispuso correr el traslado que, para  pedir   pruebas,  establece  el  artículo  556  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

La  decisión  la  fundamentó  la  Corte,  básicamente,  en  considerar  que  “es  el  Gobierno  Colombiano  el  órgano  constitucionalmente  facultado  para  establecer  la vigencia en el ordenamiento  interno   de   los  instrumentos  mediante  los  cuales  la  nación  colombiana  interactúa  en  el  concierto  de  las  relaciones internacionales, conforme se  establece  del  artículo 189-2 de la Carta Política. En este caso, el Gobierno  Nacional  conceptuó  sobre  la  ausencia  de  convenio  alguno  en  materia  de  extradición  con  el país solicitante (Estados Unidos de América), y señaló  la  consecuente  aplicabilidad  de  lo  previsto,  en  el  referido tema, por el  Código   de   Procedimiento   Penal”   (fls.  30  y  ss.  Cno.  Corte).    

4.-   Contra   esta   determinación,  en  oportunidad,  el  defensor interpuso recurso de reposición, con la finalidad de  que  la  misma  sea revocada íntegramente, y que, en lugar de ella, se acceda a  disponer   la   devolución   del   expediente   al   Ministerio  de  Relaciones  Exteriores.     

Sostiene  al  respecto que “a más de las  razones  expuestas  en  el  memorial  petitorio”,  presenta otra de orden  jurídico,  según  la  cual “la Corte no puede emitir su concepto de ley, tal  como  lo  ordena  (sic)  los  artículos  557 y 558 del Código de Procedimiento  Penal,   sin   que   en   el   expediente   obre   el   respectivo  ‘concepto     motivado’   que   emite   el   Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  tal  como  lo  exige  el  artículo  552  del  C. de P.  P.”.   

Lo  anterior  por  cuanto,  a  su criterio,  “dentro  del  expediente  solamente obra el oficio No. 07794 del 14 de octubre  de  1999, del Ministerio de Justicia y del derecho, remisorio de la solicitud de  extradición,  en  el  cual  se  afirma,  que  el  Ministerio de Relaciones  Exteriores     conceptuó    que    ‘por  no  existir  convenio aplicable al caso es procedente obrar de  conformidad  con  las  normas  pertinentes  del  Código  de Procedimiento Penal  Colombiano”,  coligiendo  de esto que “sin ninguna motivación, sin expresar  razones  de  ninguna  naturaleza”,  dicho  Ministerio  “opina  que no existe  convenio  aplicable  y que en el presente evento la normatividad aplicable lo es  el Código de Procedimiento Penal Colombiano”.   

Agrega que la motivación echada de menos en  el  concepto de la Cancillería, deriva de lo establecido por el artículo 35 de  la  Carta  Política,  y  que  solo  después  de  un  análisis  exhaustivo  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores habría de concluir que no existe tratado  aplicable,  que  conforme  al citado precepto constitucional, “se aplicará la  ley,  dentro  de  la  cual  no cabe solamente el Código de Procedimiento Penal,  sino  también  el  Código  Penal,  la  Ley  16  de  1972,  74  de 1968, la Ley  Estatutaria  137  de  1994,  etc., incluyendo obviamente las aprobatorias de los  tratados internacionales”.   

Dice    no   desconocer   la   facultad  constitucional  atribuida  a   la  Rama  Ejecutiva  del Poder Público para  dirigir   las  relaciones  internacionales,  según  así  se establece del  artículo  189  de  la Carta Política. Sin embargo, conforme al artículo 9 del  Estatuto  Superior,  el  Estado  Colombiano  se  encuentra obligado a acatar los  tratados  que  hubiere  suscrito  y  ratificado;  el  Gobierno,  por  su  parte,  continúa,  pese  a  la  autonomía  de  que  en  tal  sentido  goza,  tiene  la  obligación  de  someter  a  consideración  del  Congreso la aprobación de los  instrumentos  internacionales que hubiere suscrito, así como la de respetar las  leyes  aprobatorias  de  los  mismos,  según  las  previsiones  hechas  por los  artículos 150-16, 189-2 y 224 de la Constitución.   

Disiente  de  la  afirmación  de la Corte,  según  la  cual  no  existe  reglamentación que dé lugar a retrotraer el rito  para  que  el  Gobierno  proceda  a  resolver  el  punto  de  inconformidad  que  propone,   ya  que  a su criterio la disposición aplicable es el artículo  35  de  la Carta Política, pues  “obliga a las autoridades a respetar su  texto”,  y  prima sobre otro de carácter legal,  con lo que a su modo de  ver  no  existiría  obstáculo  para  aplicarlo directamente “dejando de esta  manera  salvado  un punto que de seguro determinará en esencia todo el trámite  y decisión de la extradición”.   

Si  la  Corte  posee facultad oficiosa para  devolver  el  diligenciamiento  al  Gobierno Nacional para su perfeccionamiento,  afirma,  no  observa  inconveniente  alguno  para  que  la ejerza en el presente  asunto,   pues   “realmente   en  el  expediente  no  obra  concepto  motivado  relacionado  con la normatividad que debe regir el presente trámite”. Y si la  Corte  carece  de  facultades  para  controvertir  el concepto del Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  el  solicitado  en extradición “difícilmente podrá  oponerse” al mismo.   

Finalmente,   a   su   criterio  el  acto  administrativo   mediante   el  cual  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  conceptúa  sobre la Normatividad que ha de regir una solicitud de extradición,  corresponde  a  los  denominados  actos  preparatorios  de uno definitivo, es de  entenderse  que  fija  de antemano el contenido de la decisión mediante la cual  se  ordena  o no la extradición de un ciudadano colombiano, siendo precisamente  por  esta  importancia,  que  de  él  exige la debida motivación, conforme los  preceptos   legales   que   regulan   dicho   trámite   (fls.  42  y  ss.  cno.  Corte).        

          

         SE CONSIDERA:   

1.-   Como   lo   tiene   establecido   la  jurisprudencia  de  esta  Corte, si la interposición de los recursos ordinarios  tiene   como   finalidad   enmendar   aquellos  errores  de  que  adolezcan  las  providencias  judiciales  por  la  oportunidad que para su examen otorgan, el de  reposición  constituye un medio para que el juez, en este caso la Corte, vuelva  sobre  la  decisión  proferida  y, si es el caso, la revoque, reforme, aclare o  adicione.  Para  estudiar  su  viabilidad,  ha sido dicho,  es necesario, a  más  de  la oportunidad, que se motive el recurso, es decir, que por escrito se  expongan  las  razones de hecho y de derecho  por las cuales la providencia  está errada (Cf. auto agosto 21/97 M.P. Dr. Pinilla Pinilla ).   

2.- En el evento sub exámine, se observa que  los  argumentos  que  expone  el  defensor  del requerido en extradición señor  ALBERTO  ORLANDEZ  GAMBOA,  para  insistir  en  su  pretensión  de  devolver el  expediente  al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, no conducen a adoptar una  decisión  distinta de la asumida por esta Corporación en la providencia que se  revisa,  pues  además  de  buscar  adicionar   la  ley  procesal penal con  condiciones  que  ella no contempla, afirmar la inexistencia en el expediente de  piezas  que  en  él  si  aparecen,  y  agregar  argumentos  no contenidos en la  petición  inicialmente  presentada,  los  cuales  por  supuesto no podrían ser  materia  de  consideración  en  la providencia que impugna, ningún esfuerzo se  hace  para  demostrar  el  error  en  que hubiere podido incurrir la Corte en la  decisión ameritada.   

La afirmación según la cual “La Corte no  puede  emitir su concepto de ley, tal como lo ordenan (sic) los artículos 557 y  558  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  sin  que  en el expediente obre el  respectivo   ‘concepto  motivado’  que  emite el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, tal como lo exige el artículo 552 del C.  de  P. P.”, pues, a criterio del impugnante solamente obra el oficio No. 07794  del  14 de octubre de 1999 proveniente del Ministerio de Justicia y del Derecho,  remisorio  de la solicitud de extradición, contiene dos impropiedades, que debe  destacar la Corte:   

En  primer  término,  el  artículo 552 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  citado  por  el  libelista,  no  exige, como  contrariamente    se    afirma,    un    “concepto  motivado”  del Ministerio de Relaciones Exteriores.  Solamente  establece que una vez recibida la documentación, “el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  ordenará  que  pasen  las  diligencias al Ministerio de  Justicia  junto  con  el  concepto  que  exprese  si  es  del  caso proceder con  sujeción  a  convenciones  o usos internacionales o si se debe obrar de acuerdo  con  las normas de este código”, con lo cual se evidencia ausencia de asidero  jurídico en la propuesta impugnatoria.   

En segundo lugar, contrario a lo sostenido en  el  libelo,  en  el  expediente  no solamente obra el oficio No. 07794 del 14 de  octubre  de  1999,  procedente  del  Ministerio de Justicia y del Derecho con el  cual  remite las diligencias a la Corte y menciona el concepto del Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  sino  que  la  actuación  contiene  el  oficio  OJ. E.  29097,   de  fecha  ocho  de  octubre  de la pasada anualidad y dirigido al  Ministerio  de  Justicia y del Derecho, en el cual, respecto del marco jurídico  en  que  ha  de tramitarse la solicitud de extradición del ciudadano colombiano  ALBERTO  ORLANDEZ  GAMBOA,   se señala de modo expreso : “En atención a  lo  establecido  en  el  artículo  552  del  Código de Procedimiento Penal, me  permito   manifestarle  que  por  no  existir  Convenio  aplicable  al  caso  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  las  normas  pertinentes del Código de  Procedimiento  Penal  Colombiano”, con lo que se patentiza el desacierto de la  impugnación.       

      

Además,  es  de  resaltarse  que  en  esta  oportunidad,   la  defensa  del  requerido  en  extradición,  señor   ORLANDEZ  GAMBOA,  abandona  el  fundamento  de  la  petición que dio origen al  pronunciamiento   que   impugna,  para  proponer  argumentos  distintos  de  los  inicialmente  planteados,  con  lo  cual  no  hace  otra  cosa que evidenciar la  pretensión  por tratar de convertir la actuación en una polémica interminable  mediante la presentación de argumentos sin ilación ninguna.   

En  este  sentido  sin dificultad se observa  cómo   la  petición  de  devolución  del  expediente  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  la  fundamentó  en asegurar errado el concepto emitido  por  dicha  autoridad  sobre la procedencia de obrar en este caso de conformidad  con  las  disposiciones  del  Código  de  Procedimiento  Penal  Colombiano, por  considerar  vigente  y de obligatoria aplicabilidad para las partes requirente y  requerida,  la  Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes  y  Sustancias Sicotrópicas, en planteamiento que  obtuvo  respuesta  de  la Corte al reafirmar la autonomía del Gobierno Nacional  en  la  dirección de las relaciones internacionales y establecer la vigencia en  el  ordenamiento  interno  de  los  instrumentos  mediante los cuales la nación  interactúa                             con                           otros  países.                  

No  obstante  ello,  en esta ocasión, ya no  demandando  la  aplicabilidad  al caso de la Convención de Viena, el impugnante  asegura  que  el  Concepto  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores debe ser  motivado  conforme  lo  establece  el artículo 552 del Código de Procedimiento  Penal;  motivación  que  a  su  criterio  se  halla ausente y amerita tener que  devolver  el  diligenciamiento  a  dicha  autoridad  para  que “después de un  análisis  exhaustivo  concluya  que  no  existe  tratado  aplicable  y  que  en  consecuencia  conforme  a  lo  previsto  en  el artículo 35 de la Constitución  Nacional,  se aplicará la ley”. Si bien ello no fue postulado en la petición  inicial,  y  por  eso mismo desborda la natualeza del recurso que interpone, con  el   sólo   propósito   de   zanjar   de   una  vez  la  discusión  sobre  el  particular,   habrá  de  decir  la  Corte  que  el  impugnante  incurre en  insalvable  yerro  lógico,  pues  por  ser  asunto  de  carácter eminentemente  objetivo,  para  concluir   la  existencia o inexistencia de un instrumento  internacional   aplicable   a  determinado  evento,  no  se  requiere  acudir  a  complicadas    elaboraciones    argumentativas,    como    interesadamente    es  pretendido.   

En  todo  caso,  como  se  recordó  en  la  providencia  objeto  de recurso, es criterio sentado por la Corte que “como no  está  vigente convenio bilateral o multilateral alguno con el país solicitante  (Estados  Unidos  de América), la procedencia de la extradición no se sujeta a  dichos  instrumentos  internacionales,  razón  por  la  cual  el  origen  y  la  tramitación  se someten integralmente a las reglas del Código de Procedimiento  Penal,  estatuto que contiene su propia garantía de los derechos de audiencia y  defensa  del  requerido,  y  con  carácter judicial para mayor abundancia (art.  556)…”    (Auto    Sep.    22/99.    M.   P.   Dr.   GOMEZ   GALLEGO.   Rad.  15825).               

Se  reiteró  también, por si acaso subiste  alguna  inquietud  respecto  del  tema  y  sobre  lo cual no se formula reproche  alguno,  que  “Atendiendo  la naturaleza del procedimiento, es evidente que el  control  de la actuación surtida en las etapas previa y definitiva compete a la  administración  o  a  la jurisdicción de lo contencioso administrativo, y no a  esta  Sala  de  la  Corte a quien obviamente le pertenece de manera exclusiva el  control  de  la  legalidad  de  la actuación judicial. Importa insistir, en que  como  atrás  de  vio,  la  etapa  previa acorde con la reglamentación legal no  admite  controversia, empero, si alguna inconformidad subsiste en el reclamado o  su  apoderado,  pueden  plantearlas  a  través de los recursos y/o las acciones  pertinentes  ante  la  administración  y  la  jurisdicción  de  lo contencioso  administrativo,  una  vez expedida la resolución que decide el procedimiento”  (Auto.   Extradición.   Nov.  24/99.  Rad.  15824.  M.  P.  Dr.  EDGAR  LOMBANA  TRUJILLO).   

Se tiene, entonces, que no asistiendo ninguna  razón  al  libelista  como  para  que  la  Corte  reconsidere  el sentido de la  decisión asumida, se mantendrá la providencia impugnada.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

        R E S U E L V E:   

PRIMERO.  NO  REPONER  LA  PROVIDENCIA  IMPUGNADA,  mediante  la  cual se decidió DENEGAR las  pretensiones  expuestas   por  el  defensor del solicitado en extradición,  señor ALBERTO ORLANDEZ GAMBOA.   

SEGUNDO.  DAR  CUMPLIMIENTO  a  lo dispuesto en el numeral segundo de la parte resolutiva de la  providencia  ameritada,  en  el  sentido  de  CORRER  TRASLADO  al solicitado en  extradición  señor  ALBERTO  ORLANDEZ  GAMBOA,  a su defensor, y al Procurador  Delegado,  por  el  término  de diez (10) días, para que soliciten las pruebas  que consideren necesarias.   

Notifíquese y cúmplase.  

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL    JORGE E. CORDOBA POVEDA   

CARLOS        A.        GALVEZ  ARGOTE             EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES           CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON               NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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