16462jul

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16462  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente  

Dr.  JORGE  E.  CÓRDOBA  POVEDA   

Aprobado acta N° 117  

(07-11-2000).  

Santafé de Bogotá, D.C., diecisiete (17) de  julio de dos mil (2000).,   

         

V I S T O S  

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda   de   casación   presentada   por   el   apoderado  de  la  parte  civil.   

          A N T E C E D E N T E S   

El  29 de mayo de 1990, entre las dos y tres  de  la  mañana,  ingresó al  Hospital San Juan de Dios de la localidad de  El  Peñol  (Antioquia),  el  joven  Jhon  Fabio Cano Ciro, quien presentaba una  lesión  en  la  parte superior del muslo izquierdo, de aproximadamente 18 cm de  longitud, y otra en el brazo del mismo lado, de 2 cm.   

Fue  atendido  inicialmente por la enfermera  Gloria  Stella  Giraldo,  quien  procedió a limpiarle las heridas, suturarlas y  suministrar  suero  al  paciente.  Posteriormente  informó  de  este hecho, por  radioteléfono,  al  médico  de  turno,  Sergio  Vallejo  Peláez, quien en ese  momento  se  encontraba  en  su  residencia.  Hacia  las 8 de la mañana se hizo  presente  en el centro hospitalario el médico Ramón Iván Montoya Patiño, con  el  objeto  de  relevar  en  su turno a Vallejo Peláez. Aquél galeno, luego de  reconocer  al  paciente  y  en  vista del estado en que lo encontró, dispuso su  traslado  al  hospital  de  Rionegro, siendo luego remitido al Universitario San  Vicente  de  Paul  de  Medellín,  donde  falleció  cuatro días después, como  “consecuencia  natural  y  directa  de  la  insuficiencia respiratoria, por el  pulmón  de shock secundario a las heridas por arma blanca en miembros, lesiones  de naturaleza mortal”.   

Por  estos hechos, el galeno Vallejo Peláez  fue sindicado del punible de homicidio culposo.   

2.   El  Juzgado  Penal del Circuito de  Marinilla,  mediante  sentencia  del  23  de  julio  de 1998, absolvió a Sergio  Vallejo  Peláez  del  delito  de  homicidio culposo que le fuera imputado en la  resolución de acusación.   

Inconforme  con  la  anterior  decisión, el  apoderado  de  la parte civil interpuso el recurso de apelación, el cual al ser  desatado  por  el  Tribunal  de Antioquia, el 16 de junio de 1999, la confirmó,  fallo  contra  el  cual este sujeto procesal interpuso el recurso extraordinario  de   casación   y   dentro   del   término   legal   presentó  la  respectiva  demanda.   

          LA DEMANDA DE CASACION   

El representante de la parte civil, al amparo  del  cuerpo  segundo de la causal primera de casación, presenta un único cargo  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia, por cuanto estima que el Tribunal  violó  indirectamente  los  artículos  246  y 254 del Código Penal (sic), por  error  de  hecho,  lo  que  lo  condujo  a  confirmar  la  sentencia  de primera  instancia,  toda  vez  que el Tribunal adujo que en el proceso no había certeza  del       vínculo       material       de       causalidad      “‘entre   la   acción   imputada   al  procesado   y   la   muerte   de   Ciro   Cano,   resultado  penalmente  típico  estructurándose,  por  causa  de  la deficiente investigación, una duda grave,  ineliminable  en el estado actual del procedimiento, que debe resolverse a favor  del   inculpado   en   los  términos  del  artículo  445  del  C.P’”.   

En  el  capítulo que llamó “DEMOSTRACIÓN  DEL CARGO”, sostiene que  el  Tribunal  “erró  de  hecho”,  por  cuanto  ignoró  la  existencia  del  protocolo  de  necropsia  visible  a  folio  111.  A continuación transcribe un  aparte  de él, en el que se dice que la causa de muerte de Jhon Fabio Cano Ciro  fue  producida  por  una  insuficiencia  respiratoria,  como consecuencia de las  heridas producidas por arma blanca”,   

Igualmente acusa errores de hecho al haberse  ignorado,  según  su criterio,  “la prueba obrante a folios 177, surtida  ante  el  Tribunal  de Ética Médica”, la que contiene la declaración de Dr.  Ramón  Iván  Montoya Patiño, para lo cual se permite transcribir una porción  de su declaración.   

También  acusa  errores  de hecho sobre las  declaraciones  de  Augusto  Romero  Arroyo  y  Carlos Mario Salinas Quiceno, por  cuanto  el  sentenciador  de  segundo  grado  no  las  apreció, transcribiendo,  igualmente,  apartes  del  testimonio  del  primero  de los citados y de algunas  obras sobre la responsabilidad.   

Posteriomente agrega:  

“Por  los  errores  de  hecho  (exclusión  evidente)  en  que incurrió la H. SALA DE DECISIÓN PENAL DEL TRIBUNAL SUPERIOR  DE   ANTIOQUIA,  se  violaron  indirectamente  los  artículos  246  y  254  del  C.P(sic).,    que    en    su   orden   y   literalmente   rezan:   ‘Necesidad   de   la   Prueba.   Toda  providencia  debe fundarse en pruebas legal, regular y oportunamente allegadas a  la     actuación’;  ‘Apreciación  de  las  pruebas.  Las  pruebas  deberán  ser apreciadas en conjunto, de acuerdo con las  reglas   de   la  sana  crítica.  El  funcionario  judicial  expondrá  siempre  razonadamente    el    mérito    que    le    asigne    la   prueba’.   

“Las  violaciones y los errores que aquí  denuncio  conducen  a  la  prosperidad del cargo, AL IGNORARSE como así espero,  sea  declarado  por  H.  Corte Suprema de Justicia, LA EXISTENCIA DE LAS PRUEBAS  LEGAL,  REGULAR  Y  OPORTUNAMENTE  ALLEGADAS,  y  que fundan la acusación de la  providencia  materia de impugnación, e impedía al Juzgador, SU APRECIACIÓN EN  CONJUNTO,  DE ACUERDO CON LAS REGLAS DE LA SANA CRÍTICA Y EXPONER RAZONADAMENTE  EL MÉRITO QUE LE ASIGNA A CADA PRUEBA”.   

Por lo expuesto, solicita casar la sentencia  recurrida  y, en consecuencia, condenar al señor Sergio Vallejo Peláez, por el  delito  de  homicidio culposo, “y acceder a las pretensiones acreditadas en la  demanda de constitución de parte civil”.   

          CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Surge  evidente  que la demanda de casación  que  presentó el apoderado de la parte civil, no reúne los requisitos formales  de   claridad   y   precisión  que  exige  el  artículo  225  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

En  efecto,  no  indica  cuál  fue la norma  sustancial  quebrantada,  ni  su  sentido,  esto  es,  falta  de  aplicación  o  aplicación  indebida  y a las que les da tal carácter, como los artículos 246  y    254    del    Código   de   Procedimiento   Penal,   son   de   naturaleza  procesal.   

Así mismo, aunque acusa al Tribunal de haber  incurrido  en  error  de  hecho  por  falso juicio de existencia,  al haber  pretermitido  la  apreciación de varios medios de convicción, lo que lo llevó  a  reconocer  la duda en cuanto a la relación causal entre la omisión imputada  al  procesado  y  la muerte de Ciro Cano, deja el reproche en el enunciado, pues  la  demostración  la  limitó a transcribir los medios de convicción que alega  fueron  ignorados,  pero sin demostrar la trascendencia del pretendido desatino,  es   decir,  sin  evidenciar  que   de  haber  sido  considerados  por  las  instancias,  éstas no hubieran reconocido la duda en favor del procesado frente  a    los    elementos    de     prueba    que    fundamentaron   el   fallo  absolutorio.   

En  razón  a  que  la demanda no reúne los  requisitos  legales para su admisión, y dado que la Corte no puede enmendar sus  yerros,   por   virtud   del   principio   de   limitación,   su   rechazo   se  impone.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

          R E S U E L V E   

RECHAZAR  IN  LIMINE la demanda de casación  presentada  por  el  apoderado  de  la  parte civil. En consecuencia, se declara  desierto el recurso extraordinario de casación interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno (art. 197 del C. de P.P.).   

Devuélvase  el  proceso  al  Tribunal  de  origen.   

Comuníquese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

No hay firma  

FERNANDO  ARBOLEDA  RIPOLL                           JORGE  E.  CÓRDOBA  POVEDA   

CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE              JORGE  ANIBAL GÓMEZ GALLEGO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                                        CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                            NILSON    E.    PINILLA  PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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