16433jun

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16433  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                              Magistrado Ponente   

                              DR. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

                              Aprobado Acta No.105 (20-VI-2.000)   

Santafé  de  Bogotá, D.C., treinta (30) de  junio de dos mil (2.000).   

          VISTOS:   

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de casación presentada por el defensor de LUIS ALBERTO  BARROS  SOTELO contra la sentencia del Tribunal Superior de Cartagena fechada el  30  de  abril  de  1.999,  que  confirmó la decisión de primer grado del 16 de  diciembre  de  1.997,  mediante  la  cual  lo condenó a la pena principal de 40  años  y  6  meses  de  prisión  como autor responsable del delito de homicidio  agravado.   

          HECHOS:   

Sucedieron aproximadamente a las nueve de la  noche  del  día  10  de  noviembre  de  1.993,  cuando  en  momentos  en que se  movilizaban  en  una  motocicleta los señores Gladys María Mattos Rodríguez y  su  compañero el expolicía Juan Evangelista Sánchez Díaz al hacer su ingreso  por  la  vía  principal  del  Barrio  República  de  Venezuela de la ciudad de  Cartagena,  fueron  abordados  por  el agente de la Policía LUIS ALBERTO BARROS  SOTELO,  quien  no  obstante  estar  de  civil  fue  reconocido  por la mujer al  tratarse  de  autoridad que prestaba vigilancia en el sector, quien de inmediato  procedió  a  hacerles  varios  disparos,  a consecuencia de los cuales Sánchez  Díaz  falleció  en forma instantánea en tanto que la mujer fue atendida en un  centro de salud al recibir heridas en un brazo.   

          LA DEMANDA:   

Dos  cargos  dice  proponer  el  defensor  del  procesado  BARROS  SOTELO contra el fallo objeto de  impugnación,  advirtiendo  que  los mismos encuentran sustento en los “alegatos  de apelación presentados en primera instancia”.   

El           primero  con  fundamento  en  la primera  causal  de  casación, por violación indirecta de la ley sustancial derivada de  errores  de  hecho “con referencia al análisis probatorio aportado al proceso”.  Explica  el  censor  que en las instancias no se habría valorado “conjuntamente  el  acervo  probatorio  como  lo  ordena  el  principio  de  la sana crítica” y  específicamente  en  tanto  estima  que  el  fallador  negó credibilidad a los  testimonios  que  favorecían al procesado, dándole en su lugar prevalencia “al  testimonio  contradictorio  de  la  esposa  del  occiso”,  como  dice, procede a  demostrarlo,  mediante una muy sintética crítica del mismo que a continuación  propone,   pues  las  dudas  que  dice  emergen  han  debido  obrar  en  pro  de  aquél.   

El           segundo  reproche, fundado en la tercera  causal  casacional,  dice  se  presenta  por vulneración del “debido proceso” y  dentro de éste “más exactamente el derecho de defensa”.   

Se afecta el debido proceso, en concepto del  demandante,  “cuando  al  sindicado  no se le da cedibilidad en sus versiones ni  mucho  menos  el valor probatorio a los testigos de descarga (sic) y no dándole  la  credibilidad  jurídica  a la retractación de la esposa del occiso”, pese a  que  otros  testigos  dan cuenta de la confusión que ella tenía respecto de la  persona  a  la  cual  sindicaba,  de  donde  “la  mala  valoración de la prueba  constituye violación al debido proceso”.   

Con base en lo anterior, solicita a la Corte  el  estudio de las causales alegadas y un pronunciamiento favorable al procesado  “casando  la  respectiva  demanda  (sic)  o  en  su defecto se pronuncie con una  rebaja de pena a favor de mi asistido”.   

         CONSIDERACIONES:   

1.  Ostensibles  resultan  en  este  caso los desaciertos en la proposición de los dos supuestos  reparos   que  el  defensor  del  procesado  LUIS   ALBERTO  BARROS  SOTELO  aduce   contra  la sentencia impugnada, que por lo mismo permiten anticipar  su   necesario   rechazo   y   la  consiguiente  declaración  de  desierto  del  recurso.   

2.  Así,  para  comenzar,  dada  la  naturaleza  de la causal tercera, esto es la nulidad, en el  orden  lógico que regla la casación, en principio, ésta debe ser preferida en  primer  término  en  su postulación a cualquier otra, aspecto que inicialmente  no es tenido en cuenta por el libelista.   

No obstante, al margen de ello, la verdad es  que  los  argumentos  esgrimidos en una y otra, que en realidad son los mismos y  carecen  de  una concreta y definida fundamentación, no sirven al fin y al cabo  para sustentar ninguna.   

3.  En  efecto,  tratándose  de  la nulidad, afirmar que el fallo vulneró el debido proceso por  desconocimiento  del  derecho  de  defensa,  a  la manera como lo hace el actor,  porque  no  se le dio credibilidad a las versiones del procesado, a los testigos  que  lo  respaldaban y a la retractación de la esposa del occiso, no sólo hace  palmaria  la  confusión  del  censor  respecto de lo que constituyen las formas  propias  del  juicio  y  el  ejercicio  de la contradicción de las imputaciones  delictivas  que  se  hacen  a  una  persona dentro del trámite penal, sino más  específicamente  sobre las características que exige la causal tercera para su  correcta postulación casacional.   

4.  Así  como es  protuberante  la  impertinencia de la causal de nulidad tratándose de un debate  sobre  las  pruebas,  sirviendo  exactamente  el  mismo  supuesto  de  base para  sustentar  el  reparo  por  el  primer  motivo  que dice afincarse en errores de  hecho,  también  resulta  claramente  deleznable,  como que dada la índole del  alegato  sin  precisar  el  concreto  sentido  del  vicio probatorio imputado al  fallo,  esto  es,  el  falso  juicio que le da origen, todo queda reducido a una  disparidad   sobre   la   valoración  que  a  las  diversas  pruebas  diera  el  sentenciador,  como si la casación posibilitara reabrir los debates probatorios  a  la  manera  de  una tercera instancia, impropiedades de técnica todas éstas  apenas  compatibles  en  el  mismo  orden  de  desacierto,  con la petición que  finalmente  hace  el  actor  que  se  “case  la demanda (sic) o en su defecto se  pronuncie con una rebaja de pena a favor de mi asistido”.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, en SALA DE CASACION PENAL,   

         RESUELVE:   

1.  INADMITIR   la  demanda  presentada  por el defensor del procesado LUIS ALBERTO BARROS SOTELO.   

2.  DECLARAR  como consecuencia DESIERTO   el   recurso  extraordinario  interpuesto ante el Tribunal Superior de Cartagena.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  recurso  alguno,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  por  el artículo 197 del  Código de Procedimiento Penal.   

Cópiese,   cúmplase   y  devuélvase  el  expediente al Tribunal de orígen.   

           EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE  ENRIQUE CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS       AUGUSTO      GÁLVEZ  ARGOTE           JORGE   ANíBAL  GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES              CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN               NILSON PINILLA PINILLA    

        Teresa Ruíz Núñez   

        Secretaria     

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