16389oct

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16389  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 172 (04-10-2000)  

          Bogotá, D. C., seis de octubre de dos mil.   

VISTOS  

          En  relación con la sentencia condenatoria de segundo grado fechada  el  27  de  mayo  de  1999,  dictada  por  el Tribunal Superior de Cundinamarca,  interpuso  casación  el  defensor  del  procesado  JOSÉ  FEDERMÁN  VILLALOBOS  VÁSQUEZ.   

          De  conformidad  con  los  artículos  220  y  225  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la Corte examinará los requisitos de admisibilidad de la  demanda, dado que el Tribunal concedió oportunamente el recurso.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Los  episodios ocurrieron en la vereda San Raimundo, correspondiente  a  la Inspección Departamental del entonces corregimiento de Granada, municipio  de  Soacha  (Cundinamarca), cuando el 6 de agosto del año de 1995, en las horas  de  la mañana, toparon en la calle JOSÉ FEDERMÁN VILLALOBOS VÁSQUEZ y FANNOR  MILLÁN  VARELA, el primero de los cuales descerrajó varios disparos de arma de  fuego  al  segundo  y  de inmediato le causó la muerte.  Se ha determinado  como  motivo  el hecho de que, dada la separación entre el imputado y su esposa  BLANCA  STELLA  CELIS  SUÁREZ, ésta sostenía alguna relación sentimental con  el agredido.   

          El  imputado  fue  capturado  el  día  3 de octubre de la anualidad  indicada  y  llevaba  consigo  un  revólver sin salvoconducto, que precisamente  antes había utilizado para dispararle a la víctima.   

          Abierta  la  instrucción,  se  vinculó por medio de indagatoria al  imputado  VILLALOBOS  VÁSQUEZ y, posteriomente, se ordenó su detención por el  delito de homicidio (fs. 31, 52 y 62).   

             Al  momento  de  calificar  el  mérito  sumarial, el fiscal  dictó  resolución  acusatoria fechada el 7 de febrero de 1996, por los delitos  de  homicidio  y  porte  ilegal  de  arma  de  fuego  de  defensa  personal,  de  conformidad  con  los artículos 323 del Código Penal y 1° del decreto 3664 de  1986  (convertido  en  legislación  permanente por el artículo 1° del decreto  2266  de  1991), decisión que fue confirmada en segunda instancia por la Unidad  de  Fiscalía  ante los Tribunales Superiores, según resolución del 24 de mayo  del   mismo   año   (C.   O.,  fs.  168  y  C.  2ª  instancia  Fiscalía,  fs.  18).   

          Asumido  el  conocimiento  por  la Juez primera Penal de Circuito de  Soacha,  después  de  rituar  el juicio, la funcionaria dictó fallo de primera  instancia  el  9  de  noviembre de 1998, por cuyo medio condenó al acusado a la  pena  principal  de  25  años  y  6 meses de prisión, como autor de los hechos  punibles  indicados,  además  de  la  sanción  accesoria  de  interdicción de  derechos y funciones públicas por el término de 10 años.   

          El  Tribunal  Superior de Cundinamarca proveyó en segunda instancia  y,  como  quiera que reconoció al acusado la atenuante por ira e intenso dolor,  fijó  finalmente  las  penas  principal  y  accesoria en 8 años y 10 meses (C.  Tribunal, fs. 32).   

LA DEMANDA  

          Con  fundamento  en  la  causal  primera de casación prevista en el  numeral  1° del artículo 220 del Código de Procedimiento Penal, el demandante  propone  que la sentencia del Tribunal ha violado la ley sustancial por error en  la apreciación de las pruebas.   

          El  actor  se duele del alcance que el fallador le dio al testimonio  de  ROBERT  ARI CELIS SUÁREZ, hermano de BLANCA STELLA, sin haber realizado una  inspección  judicial  que  demostraría  la incapacidad del testigo para ver lo  declarado  y,  además,  sin  reparar  que se trataba de una versión interesada  porque  era  el  “nuevo cuñado” de la víctima.  Lamenta igualmente el  valor  otorgado  a  las  declaraciones de BLANCA STELLA CELIS SUÁREZ, FERMÍN y  GONZALO  CELIS  TIRIA,  personas  que  no  solamente  eran  interesadas sino que  tampoco estuvieron en el teatro de los acontecimientos.   

          Aduce  que  también  faltó análisis en los testimonios de HÉCTOR  ALFONSO  RODRÍGUEZ  BARRERA y GENANDO GUZMÁN GUTIÉRREZ, de quienes se dice en  la  sentencia  que  aparecieron  a  última  hora  por haber sido recibido en la  audiencia  pública,  cuando  en  verdad  habían  sido citados desde la fase de  instrucción.   

          Se   dejó  de  practicar  la  inspección  judicial  que  sin  duda  demostraría  que  los  declarantes de la familia CELIS no podían ver desde una  distancia  superior  a  cien (100) metros, en cambio, que los dos que expusieron  en  la  audiencia  pública  sí  observaron  los  hechos  tal  como  ellos  los  narran.   También  se  echa de menos la prueba de absorción atómica o de  guantelete  a  la  víctima  FANNOR  MILLÁN  VARELA, todo lo cual conduciría a  sacar avante la legítima defensa del procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          El  censor  ensaya  una valoración distinta de los 

testimonios  de  ROBERT  ARI y BLANCA STELLA CELIS SUÁREZ, FEMÍN y  GONZALO  CELIS  TIRIA,  HÉCTOR  ALFONSO  RODRÍGUEZ  BARRERA  y GENALDO GUZMÁN  GUTIÉRREZ,  pero  ni siquiera pone de presente el examen crítico que de dichas  pruebas  hizo  el  Tribunal,  como  para  ver de comprobar si eventualmente hubo  algún  atentado  contra  las  reglas  de  la  lógica y la experiencia común y  científica.   

          Ahora  bien,  si laxamente pudiera decirse que el impugnante señala  un    error   de   hecho   por   falso   juicio   de  existencia, en lo que atañe a la inspección judicial  y  la  prueba  pericial  mencionadas,  tampoco  ha  explicado  cuál  sería  la  trascendencia  de  dicha  omisión  en  el conjunto probatorio, sobre todo si su  mérito    alcanzaría    para    trastocar   el   sentido   de   la   sentencia  atacada.   

          Adicionalmente,  el  descuido  del  escrito es manifiesto, porque en  más  de  una  ocasión  se  refiere  contradictoriamente  a  una  “violación  directa  por interpretación  errónea  de las pruebas”, cuando se tiene decantado por la jurisprudencia que  aquella   modalidad  de  transgresión  (directa)  comporta  el  compromiso  del  demandante  con  la  apreciación  de los hechos y las pruebas que haya hecho el  Tribunal.   

          El   libelo  carece  de  las  formas  mínimas  de  una  demanda  de  casación,  no sólo en razón de la falta de una cita del objeto integral de la  impugnación,  sino  porque  el  mismo  no  tiene  claridad  ni precisión en la  pretensión.  Se inadmitirá.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          No   admitir   la   demanda   de   casación   examinada.    En  consecuencia,   declarar   desierto   el   recurso   antes   concedido   por  el  Tribunal.   

          No ha lugar a otros recursos.   

          Cópiese, cúmplase y devuélvase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA              No hay firma   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                              CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN              NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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