16390oct

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16390  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                      Magistrado Ponente:   

                                                      DR. MARIO MANTILLA NOUGUÉS   

                                                          Aprobado     Acta     No.     167  (28-09-00)   

                                                      Santafé de Bogotá, D.C., octubre nueve  (9) de dos mil (2000)   

          Decide  la  Corte,  con  fundamento en lo dispuesto en el artículo  226  del  C.  de  P.P.  sobre  la  viabilidad  del  recurso  de  casación   interpuesto   contra  la  sentencia  emanada  del  Tribunal  Superior  del   Distrito  Judicial de Cundinamarca el 20 de octubre de 1998, en la  cual se  condena   a  ANGEL  MARÍA  RUIZ  ROBLEDO  por  el  delito  de   actos  sexuales con menor de 14 años,  agravado.   

          A N T E C E D E N T E S   

          1.-  El  18  de julio de 1997 la señora  Norma  Constanza Arias, compañera permanente de ANGEL  MARÍA  RUIZ  ROBLEDO, con quien convivía, presentó  denuncia  contra  éste,  en  la  ciudad de Girardot, porque desde tiempo atrás  venía  sometiendo a las menores hijas de ambos, Caterine y María Dolores, de 3  y 7 años respectivamente, a manipulaciones sexuales.   

          2.-  A  la  investigación  iniciada fue  vinculado   mediante   indagatoria  el  sindicado,  contra  quien  la  Fiscalía  profirió  resolución  de  acusación el 11 de   diciembre  de  1997,  por el delito de actos sexuales  con  menor  de  14 años agravado (artículos 305 del C.P. modificado por el 7o.  de  la  Ley  360 de febrero de 1997 y 306, numerales 2 y 5 del artículo 306 del  C.P.) (fls. 107-112 cd. ppl.).   

          3.-  Rituado  el  juicio, el Juzgado 2o.  Penal  del  Circuito  de  Girardot  emitió  fallo de condena por el mismo hecho  punible  de la acusación (fls. 153 y ss.), contra el cual apeló la defensa con  los siguientes argumentos:   

          El  procesado  es  persona decente, “amable”, de correcto proceder,  que  goza  de  aprecio  en  su  comunidad; el 16 de julio de 1997 encontró a su  compañera  besándose  con  un  joven y que esta actitud lo motivó a agredirla  “echándola  de  su  casa”,  y dos días después la mujer presentó la denuncia  afirmando  los  hechos  conocidos; en su indagatoria negó la acusación “y dijo  que  las  maniobras  las había ejecutado su compañera permanente para vengarse  …”;  y  según  lo  refirió  Nicodemus  Ortíz aquélla advirtió su deseo de  vindicta.   Además, el procesado convivió antes con otra mujer con la que  procrearon  dos  hijas,  y que estas declararon que “nunca….tuvo la osadía de  cometer  ninguna  falta  de  carácter  sexual”  contra ellas. Que al proceso se  allegó  un  memorial  firmado “por cantidad de vecinos de la vereda donde dicen  que   nunca  tuvo  problemas  de  orden  sexual  …”.               Consideró  el  defensor  “que  con  estos  antecedentes  hay  cierta  duda”  de que el  procesado  hubiera sido quien cometió el delito, y  añadió su extrañeza  de  que la mujer hubiera cohonestado por tanto tiempo la situación.    Aludió  al  peritaje  médico legal practicado a las niñas para insistir en la  duda  prereferida.     Finalmente  solicitó al Tribunal una pena  benigna en caso de condena. (folios 11-15 cuaderno Tribunal).   

          4.-  El  Tribunal  Superior del Distrito  impartió  condena a la decisión ad quen, y contra su sentencia el mismo sujeto  procesal  interpuso  el  recurso  de  casación  que  sustenta con la demanda en  referencia.   

                           LA DEMANDA   

          La     sentencia    es    violatoria    en    forma    indirecta  de  la  ley  sustancial   “por  error de hecho por falta de aplicación de los artículos 259 del C.P. que  tipifica    el    delito    de    incesto    y    el   artículo   6�  ídem  que  consagra  el principio de  favorabilidad”.   

          Asegura  el  censor  que  el  fallo  de  segundo  grado  acogió la  valoración  probatoria  del  de  la  primera;  que  al  definirse la situación  jurídica  del  procesado  se  le  imputaron  los  delitos  tipificados  en  los  artículos  305  -actos  sexuales  con  menor  de  14  años-   y 259   -incesto-   del  C.P.,  y  que  en  el  alegato precalificatorio la defensa  solicitó  que  la  acusación  se  hiciera solo por el delito de incesto.   Considera  que  estas dos normas son idénticas en su verbo rector y que es más  favorable  para  el  procesado  la  acusación por el incesto ya que realizó su  conducta delictiva en sus propias hijas legítimas.   

          Asevera  que  el  fallador  ignoró  la existencia de los registros  civiles  de  nacimiento,  como  el ilícito acto erótico sexual cometido por el  procesado  es  típica,  antijurídica y culpable de incesto, es por este delito  que  debe responder, ya que contempla una sanción más favorable que la del que  se  le imputó, atendiéndose así el principio de favorabilidad estatuido en el  artículo  6o.  del  C.P.;  por  consiguiente,  la Corte debe casar la sentencia  acusada y dictar la que deba reemplazarla.   

         

         C O N S I D E R A C I O N E S   

         Dos  motivos  fundamentales  se oponen a la viabilidad del recurso  extraordinario  incoado:   uno,  la  falta  de interés jurídico para esta  clase  de impugnación, y el otro las ostensibles fallas de técnica que afectan  la demanda.   

         En  cuanto  al  primero,  tiénese  que  el defensor del procesado  cuando  apeló  de  la  sentencia  de primera instancia, lo hizo para objetar la  imputación  por  el delito por el que se había acusado a su cliente, es decir,  el  de  actos sexuales con menor de 14 años, tipificado en el artículo 305 del  C.P.,  planteando  la posibilidad de que hubiera sido otra persona la autora del  hecho  y en últimas, la falta de certeza para condenar, para concluir que   debía  aplicarse  el  principio  de la duda y proferirse sentencia absolutoria,  pero  deprecando  que  en  el  evento  de  que  el fallo fuese condenatorio, una  tasación  benigna de la pena;  en tanto, al  argumentar en la demanda  de  casación  sustentando  el  recurso  extraordinario,  afirma que el fallador  incurrió  en errada tipificación del delito porque condena al procesado por el  de  actos  sexuales  con  persona menor de 14 años, contemplado en el artículo  305  del  C.P.,   cuando ha debido condenarlo por el de incesto, tipificado  en  el  artículo  259  del  mismo  Estatuto,  aduciendo al efecto la violación  indirecta  de  la  ley sustancial, por error de hecho consistente en la falta de  apreciación de los registros de nacimiento de sus hijas.   

         El  contexto  del alegato para sustentar el recurso de apelación,  pone  de manifiesto que aunque la defensa propugnó por una eventual absolución  por  el delito materia de acusación, estuvo conforme con la adecuación típica  del  mismo,  y  la falta de certeza probatoria que adujo la radicó en relación  con  ese  mismo  hecho punible;  es ahora, a raíz del recurso de casación  cuando  el  mismo  sujeto  procesal  manifiesta  discrepancia  con el tipo penal  imputado  alegando que el delito de su cliente fue el de incesto y no el de acto  sexual con menor de 14 años por el cual se le condena.   

         Habiendo  la  defensa,  independientemente  de  que  se  trate  de  abogado  diferente  en ambos casos, apelado y recurrido en casación por motivos  distintos,  existe  falta  de  interés  para  recurrir  en  casación porque el  disenso  que en este manifiesta radica en un hecho con el cual estuvo claramente  de  acuerdo  en  la  apelación,  lo  que  equivale  a  decir,  que por éste no  interpuso recurso ordinario.   

         Cierto  es  que  la jurisprudencia de la Sala ha venido reiterando  que  cuando  no  se  hizo  uso  del  recurso de instancia tampoco puede el mismo  sujeto  procesal  impugnar  en casación, pero también lo es, y ello implica la  ampliación  de  ese  criterio,  que  cuando uno es el motivo de la apelación y  otro  el  de  la  casación  se coloca el recurrente extraordinario en idéntica  situación.  Por  ello  tiene sentido para este caso la precisión consignada en  providencia   del  2  de  septiembre  de  1999, con ponencia del Magistrado  doctor Córdoba Poveda, en estos términos:   

         “Y  para  que  haya  interés  en  el  recurrente  en casación es  necesario,  además,  que  haya  apelado la sentencia de primera instancia, pues  una  actitud  pasiva  reflejaría que consiente el perjuicio, que está conforme  con  lo  resuelto;  o, en su defecto que el fallo de segunda instancia haya  desmejorado  su  situación  en  virtud  de  la  apelación interpuesta por otro  sujeto  procesado, o que el superior haya examinado la providencia en razón del  grado  de  competencia funcional de la consulta, pues mientras no se produzca la  de  segunda instancia, no puede saber el sentido definitivo del fallo, ya que el  superior  puede  decidir  sin  limitación  sobre  la  providencia  o  la  parte  pertinente de ella, o que la casación verse sobre nulidades”.   

         En  este caso el proceso no indica que la situación jurídica del  procesado  hubiera sido desmejorada en el fallo de segunda instancia a causa del  recurso  de  apelación, ni en consulta porque  aquél carece de este grado  jurisdiccional;   tampoco  la  demanda  de  casación  denuncia  irregularidades  constitutivas  de  nulidad, es decir, si existe posibilidad de acceso al recurso  extraordinario.   

         Se  había  advertido  que  también  las fallas de técnica de la  demanda concurren a la inviabilidad del recurso.   

         En  efecto,  basado  en  la causal 1a. del artículo 220 del C. de  P.P.,  el  censor  pregona  que  hubo  errada calificación jurídica del delito  porque,  gracias a errores en la apreciación de prueba documental, le atribuyó  al  procesado  el  tipo penal consagrado en el artículo 305 del C.P. modificado  por  la  Ley  360  de  1997, artículo 7�,  precepto  éste incluido en el Título XI del Código Penal que  garantiza  el  bien  jurídico de la libertad sexual y la dignidad humana, y que  el  delito  por  el  cual debe condenársele, es el de incesto, tipificado en el  artículo  259, del Título IX del mismo Estatuto, que protege el bien jurídico  de la familia.   

         Como  se  ve,  la  argumentación carece de la claridad formal que  exige  a la demanda de casación el numeral 3o. del artículo 225 del C. de P.P.  ,  pues  el  reproche  por la errada adecuación jurídica del delito, cuando el  que  se  imputó  y  el  que  se  pide  imputar  se  hallan ubicados en Títulos  distintos  de  la  sistemática del Código Penal, no puede formularse a través  de  la causal invocada, es decir, la 1a. de casación, sino de la 3a., porque en  caso  de  haber  sucedido  la  irregularidad,  ésta nació en la resolución de  acusación  y  entonces la Corte no puede dictar el fallo de reemplazo ya que al  hacerlo incurriría también en grave irregularidad procedimental.   

         Como  la  Corte  no puede enmendar los yerros del casacionista, ni  soslayarlos,  deberá  declarar  la deserción del recurso, previo el rechazo de  la demanda, como en efecto lo hará.   

         Por  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

         RECHAZAR  IN LIMINE  la demanda de  casación  presentada  en  este  proceso  y por consiguiente,  DECLARAR    DESIERTO    el   recurso  extraordinario  presentado  a  nombre de ANGEL MARÍA  RUIZ  ROBLEDO  contra la sentencia del Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de  Cundinamarca, que lo condena como autor  del  delito  de acto sexual con menor de 14 años.  Esta providencia carece  de  recursos  al  tenor  de  lo  dispuesto en los artículos 197 y 226 del C. de  P.P..   

         DEVUELVASE  el expediente a la oficina  de origen.   

         COMUNÍQUESE Y CÚMPLASE.   

                                                 EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                        JORGE E. CORDOBA POVEDA   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                                                     JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                                                     CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO   O.   PEREZ   PINZON                                                     NILSON PINILLA PINILLA   

                                                 TERESA RUIZ NUÑEZ   

                                                             Secretaria     

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