16157abr

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 16157  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Nilson E. Pinilla Pinilla  

Aprobado Acta N° 55  

Santa  Fe de Bogotá D. C., abril    siete (7) de dos mil (2000).      

ASUNTO  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre la recusación  formulada  por  el  procesado CARLOS JULIO IDROBO MEDINA, basado en las causales  previstas  en  los  numerales  1°  y  6°  del  artículo  103  del  Código de  Procedimiento  Penal,  dentro  del  trámite  de apelación contra el auto   proferido  el  14  de  mayo de 1999 por una Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior   de   Popayán,   que   declaró   improcedentes  las  solicitudes  de  prescripción   de   la   acción   penal,   aplicación  de  la  excepción  de  inconstitucionalidad y declaratoria de nulidad.   

                               

ANTECEDENTES  

1.- El Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Popayán  profirió  sentencia  condenatoria  contra  el doctor CARLOS JULIO  IDROBO  MEDINA,  el  27  de  abril de 1994, como autor responsable del delito de  prevaricato  por  acción,  imponiéndole  la  pena  principal  de  18  meses de  prisión,  por   comportamiento  que  había  realizado  como  Juez  30  de  Instrucción Criminal de Guapi (Cauca) (fs. 534 ss. cd. 1).   

2.-  Al  ser  apelado  dicho  fallo  por  el  procesado,  recurso  sustentado  por  su defensor, la Sala de Casación Penal en  providencia  de  27  de  junio  de  1996,  decretó  la nulidad de lo actuado, a  partir,   inclusive,   de   la  resolución  de  acusación,  por  error  en  la  calificación  jurídica  del  ilícito  por cuanto consideró que el hecho  imputado  era una “conducta compleja  prevista en el Estatuto Nacional de  Estupefacientes,   que   involucra   además  el  quebrantamiento  del  régimen  institucional,  el  orden  económico  y  social y la seguridad pública, con su  múltiple  potencialidad atentatoria contra los intereses jurídicos de la salud  pública,  la  tranquilidad  y  la indemnidad ciudadana, que el legislador quiso  tutelar   especial   e   independientemente   y  con  mayor  severidad,  con  la  consagración  de  un  hecho punible específico en el citado artículo 39 de la  ley 30 de 1986” (fs. 639 y 640 cd. 2).   

3.- Devuelta la actuación a la Fiscalía, la  Unidad  Delegada  ante el Tribunal Superior de Popayán, mediante resolución de  2  de  diciembre  de  1998  (fs.  689  y ss cd. 2) acusó al doctor CARLOS JULIO  IDROBO  MEDINA  como  presunto transgresor de lo dispuesto en el artículo 39 de  la  ley  30 de 1986, decisión contra la cual el defensor interpuso los recursos  de  reposición  y   subsidiariariamente  apelación,  siendo  resuelto  el  primero  en  forma  adversa  en  providencia  de  30  de diciembre de 1998, y en  consecuencia concedió el de alzada.   

4.- La Unidad de Fiscalía Delegada ante esta  corporación,  confirmó la acusación a través del proveído de 27 de enero de  1999  (fs.  3  y  ss. cd. 3), puesto que consideró inaplicable la excepción de  inconstitucionalidad  prevista  por el artículo 4° de la Carta Política a las  sentencias  o actos jurisdiccionales, como en el presente caso, impetrada por el  procesado   contra   el   auto  de  27  de  junio  de  1996,  emitido  por  esta  Sala.   

5.-Remitida  la  actuación  a  una  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal Superior de Popayán, dispuso el traslado previsto  por  el  artículo 446 del Código de Procedimiento Penal, lapso durante el cual  el  defensor  pidió  decretar la nulidad del proceso a partir, inclusive, de la  providencia  de  esta Sala de 27 de junio de 1996, argumentado que al haber sido  su  poderdante, apelante único de la sentencia condenatoria, no podía la Corte  declarar  esa  nulidad.  Dice  que  con  ello se vulneró la proscripción de la  reformatio  in  pejus; el principio de la doble instancia, puesto que al indicar  a  la  Fiscalía  que debía calificar en forma más gravosa, ésto encierra una  orden  tácita  de  una sentencia condenatoria; y el derecho de defensa, pues al  anular  desde  la calificación, se le vedó la posibilidad de presentar alegato  precalificatorio;  además, según el artículo 217 del estatuto procesal penal,  la  Corte  no  podía  revisar  sino  los  aspectos  impugnados, vale decir, los  desfavorables a su patrocinado.   

También  planteó  que la Fiscalía Delegada  ante  el  Tribunal  de Popayán era incompetente para adelantar este proceso, al  tenor  del  artículo  71-3  del  Código  de Procedimiento Penal, que asigna en  estos casos la competencia a la entonces justicia regional.   

Que  en  consecuencia,  se  debía aplicar la  excepción  de  inconstitucionalidad  a  partir del auto de esta Sala, y una vez  anulado  dicho  pronunciamiento,  al  regresar  a  la  originaria  acusación de  prevaricato  por  acción, se declarara la prescripción de la acción penal, ya  que  la  nueva calificación se profirió después de haber transcurrido 6 años  y 8 meses, en que prescribía.   

6.- De manera adicional, pero dentro del mismo  término,  impetró  la  nulidad por violación al debido proceso y al derecho a  la  defensa,  por  cuanto  no  fueron  notificados  el  procesado ni su anterior  defensor  del  auto  de  27  de  junio de 1996, y por lo mismo no le había sido  posible  interponer  el  recurso  de  súplica  contra  tal decisión y sólo se  pudieron  enterar  de  ella  cuando  el  proceso  se  encontraba  de nuevo en la  Fiscalía.   

7.- Al no haber accedido a tales pretensiones,  según  lo resuelto por la Sala de Decisión del Tribunal, en auto de 14 de mayo  de  1999  (fs.  172 y ss. cd. 3), y de 18 de junio del mismo año, que resolvió  el  recurso  de  reposición (fs. 229 y ss mismo cd.), la actuación llegó a la  Corte  al  haber  concedido  el  a  quo, la apelación subsidiaria, en el efecto  devolutivo, contra aquel proveído.   

8.-  Mediante  escrito  recibido  en  la  Secretaría  de  la  Sala,  el 13 de agosto de 1999, el procesado manifiesta que  recusa   a  la  Sala  de  Casación  Penal  de  esta  corporación,  y  ante  la  imprecisión  inicial,  se  le  solicitó que especificara contra cuáles de sus  integrantes  iba  dirigida,  lo cual hizo mediante escrito allegado vía fax, el  19 de octubre pasado, aclarando que “contra la Sala en Pleno”.   

LA RECUSACION  

El  procesado  recusó a la Sala de Casación  Penal  “en  Pleno”,  “para conocer la apelación interpuesta en contra del  auto  proferido  por  el  Tribunal Superior de Popayán” por el cual negó las  peticiones  formuladas en el escrito en que se habían planteado unas nulidades,  por  estimar que se dan  las causales previstas por los numerales 1° y 6°  del artículo 103 del Código de Procedimiento Penal.   

La primera, porque esta Sala “ha sentado la  doctrina  sobre  la  violación  del principio de legalidad como excepción a la  garantía  del  artículo  31  de  la Constitución Nacional, por lo tanto tiene  interés   en   que   su   doctrina   se   imponga  en  el  proceso  que  se  me  adelanta”;   y,  la segunda, “por haber participado dentro del proceso,  pues  fue LA SALA DE CASACION PENAL la que dictó la providencia por medio de la  cual  se  me  violó  el principio fundamental del artículo 31…” (fs. 2 y 3  cd. Corte).   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Dada  la  manifestación  del  procesado  de  dirigir  la  recusación  contra  la  Sala  de  Casación  Penal  en  pleno, por  considerar  que  la  totalidad  de los suscritos Magistrados tenemos interés en  que   se   imponga   la   “doctrina   sobre  la  violación  de  la  garantía  constitucional   de   la   NO  REFORMATIO  IN  PEJUS”,  aunque  sólo  algunos  suscribimos  conjuntamente  la  providencia  de  27 de junio de 1996, rechazamos  dicha   recusación   por   los   argumentos   que   sucintamente   exponemos  a  continuación:   

a.-   El   artículo  103  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  modificado  por  el  15 de la ley 81 de 1993, prevé como  causales de impedimento en sus numerales 1° y 6°:   

“1. Que el funcionario judicial (…) tenga  interés en el proceso.   

… … …  

“6.  Que  el  funcionario  haya dictado la  providencia   cuya   revisión   se  trata  o  hubiere  participado  dentro  del  proceso  (…).”   

b.- Debe advertir la Sala que las causales de  impedimento  y  recusación  fueron  consagradas  para  prever  que ante algunas  circunstancias   que  puedan  hacer  temer  la  falta  de  imparcialidad  de  un  funcionario,  se  le  separe de su conocimiento, pero no de manera global a toda  la  Sala de una corporación, cuando como sucede en este caso, ni siquiera todos  sus  integrantes  suscribieron  la  providencia  motivo de inconformidad para el  recusante,  quien  tampoco  fundamenta  en  debida  forma  sus planteamientos en  relación  con  los  Magistrados que no adoptaron tal decisión, como lo dispone  el inciso 2° del artículo 108 del Código de Procedimiento Penal.   

c.- En cuanto al “interés” de esta Sala,  aludido  en  el escrito de recusación, de tener sentada jurisprudencia sobre la  violación  de la garantía constitucional de la no reformatio in pejus, además  de  no  haberse dado dicha situación dentro del presente evento, debe indicarse  al  recusante  que  al  que  hace  referencia  la norma es de índole personal y  subjetivo,  pero no derivado de la inconformidad con una declaratoria de nulidad  emitida  para  la  preservación del debido proceso, puesto que tal decisión no  tuvo   causa  diferente  de  la  oficiosa  aplicación  de  los  correctivos  de  saneamiento  de  un acto irregular, frente a la  errada calificación de la  conducta  atribuida  al procesado, en un análisis objetivo de la tipicidad, sin  evaluación   de   aspectos   jurídicos   ni   fácticos   sobre   su   posible  responsabilidad   penal,   sino   apenas   lo   concerniente  a  la  adecuación  típica.   

Y  si  tal  interés  se  consagró  ante  la  eventual  inclinación  del ánimo del juzgador por razones extra jurídicas que  puedan,  en  un  momento  dado,  amenazar  la  neutralidad indispensable para la  eficaz  e  imparcial  administración de justicia, mal podría entenderse que se  estructura  esta  causal,  cuando  el único interés que movió a la Sala Penal  para  emitir el auto de 27 de junio de 1996 fue cumplir con el deber de “hacer  efectivos  los derechos, obligaciones, garantías y libertades consagradas” en  la  Constitución Política y en las leyes, según lo contempla el artículo 1°  de la Ley Estatutaria de la administración de justicia (270/96).   

d.- En lo referente a la recusación formulada  al  amparo del numeral 6°, atrás referido, carece de fundamento, pues tal como  lo  señaló el a quo en su proveído de 23 de junio de 1999 (f. 9 cd. Corte), y  se  ha  precisado  por esta Sala en autos de 28 de septiembre de 1992, M. P. Dr.  Dídimo  Páez Velandia y 1° de febrero de 1995, M.P. Dr. Guillermo Duque Ruiz,  dicha  causal  hace  referencia  a  la  actuación  del  funcionario  de segunda  instancia  en  relación  con sus actuaciones como a quo, funcionario o auxiliar  de  la  justicia  en  dicho  proceso,  y  en  este  evento  resulta claro que la  intervención  de  quienes  suscribimos la decisión de 27 de junio de 1996, fue  por  ministerio  de  la ley, como integrantes de la Sala que debió pronunciarse  en  segunda  instancia  frente  a  la  apelación  de  la sentencia condenatoria  proferida  el  27  de abril de 1994 por una Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior  de  Popayán,  fallo  que  tuvo  que  ser  anulado,  junto con todo lo  actuado,  a  partir,  inclusive,  de   la resolución de acusación, por un  error  en  la  adecuación  típica  de  la  conducta endilgada al procesado. De  ninguna  manera  puede  entenderse  que  esa  causal de impedimento se refiera a  actuaciones  precedentes del ad quem en la misma instancia, pues no se trataría  de “inferior”.   

El  apropiado  cumplimiento  de las funciones  inherentes  al  funcionario  público no constituye la participación dentro del  proceso  que  pueda  comprometer la imparcialidad debida y dar lugar a la causal  de  impedimento referida, pues entendimiento contrario conduciría al absurdo de  que  todo  funcionario judicial quedara restringido a una sóla intervención en  cada proceso.   

e.-  Aunque el procesado no hizo referencia a  la  causal 4ª del artículo 103 del estatuto procesal penal (Que el funcionario  haya  manifestado  su  opinión  sobre  el  asunto  materia  del  proceso), debe  señalarse  que tampoco podría tener cabida, por cuanto la providencia referida  se  dictó  en  desempeño  de nuestra obligación funcional, y no por fuera del  proceso.   

f.-  Rechazada  la  recusación,  se  dispone  según  las previsiones de los artículos 106 y siguientes del estatuto procesal  penal  y 54 de la Ley 270 de 1996, que pasen las diligencias a la Presidencia de  la  Sala  para  que  efectúe el respectivo sorteo de los conjueces que deberán  resolverla.   

Cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO       E.     ARBOLEDA  RIPOLL                                                            JORGE  E. CORDOBA  POVEDA                        

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE                           JORGE                                ANIBAL                                GOMEZ  GALLEGO                          

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                                            CARLOS                               EDUARDO                               MEJIA  ESCOBAR                          

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                                NILSON E. PINILLA PINILLA   

    

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