16757ago

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16757  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                               Magistrado Ponente   

                               DR. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

                               Aprobado Acta No. 131   

Santafé  de  Bogotá,  D.C.,  dos (2)   de  agosto de dos mil (2.000).   

          VISTOS:   

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de  la  demanda  de  casación presentada por la defensora del procesado CONRADO  WILLIAM  OSORIO  AGUDELO  contra la sentencia proferida por el Tribunal Superior  de  esta  capital  el  12  de  abril  de  1.999,  que confirmó íntegramente la  impartida  en  primera  instancia  por el Juzgado 54 Penal del Circuito el 15 de  junio  de 1.998, mediante la cual lo condenó a la pena principal de 41 años de  prisión  como responsable de los delitos de homicidio agravado, porte ilegal de  armas  de  fuego  de  defensa  personal  y hurto agravado en grado de tentativa.   

          HECHOS:   

La síntesis que de ellos hace el Tribunal en  la sentencia impugnada es del siguiente tenor:   

         “A  las  10:30  de  la  mañana  del 15 de Marzo de 1.997, luego de  haber  cobrado  un  cheque  en  el  Banco de Bogotá Sucursal de Abastos, HECTOR  ALFONSO  HERNÁNDEZ  se encontraba en la carrera 64A con calle 5a. del barrio La  Pradera  al  interior  de un taxi, dialogando con JOSÉ LUIS GUZMÁN, momento en  que  apareció  CONRADO  WILLIAM OSORIO AGUDELO, rompió el vidrio delantero del  automotor,  sacó  un revólver y encañonó a HERNÁNDEZ mientras le solicitaba  que  entregara  el  dinero  que  había  sacado  del  Banco,  como quiera que no  accedió  a  la  petición, CONRADO WILLIAM le disparó causándole seis heridas  en  diferentes  partes  del cuerpo, las que causaron su deceso” (fl.32 Cdno. del  Trib.).   

          DEMANDA:   

La  defensora  del  procesado OSORIO AGUDELO  ataca  el  fallo  impugnado  con sustento en la primera causal del artículo 220  del  C.  de  P.P.,  acusando  la  existencia  de errores de hecho por omisión y  tergiversación probatoria.   

Se  refiere  a  continuación a “las pruebas  recaudadas”,  destacando  que  si  bien  son  escuchados  los testimonios de los  presenciales  José Luis Zambrano y Oscar Vega, no sucede igual con Angel Darío  Rodríguez,  quien  habría  podido  aclarar los hechos con mayor imparcialidad.  También  fue  recibida versión al procesado, que luego sirvió de base para su  condena,  no  obstante  la  misma  se  practicó  “sin  que  se  apreciaran  los  requisitos del art. 296 del C.P.P.”.   

Se practicó así mismo inspección judicial  a  todas  las  áreas donde se produjo el cruce de disparos, mas no al vehículo  en  el  que  se movilizaba el occiso, pese a que era absolutamente indispensable  para  establecer  si  dentro  del mismo existía un proyectil del arma disparada  por  los  agresores. De igual modo, se dispuso un estudio de balística, sin que  sea  lo  suficientemente  clara  “la observación de que la vainilla blindada se  encontraba  junto  con  el  proyectil,  en  la  necropsia”,  de  ahí que, en su  criterio,  de  dicho dictamen no logra saberse “si el proyectil incriminado” fue  o  no  disparado  por el revólver remitido, además, el dictamen manifiesta que  “puede  ser  disparado  en  arma  de  fuego  tipo  revólver  de  funcionamiento  mecánico   calibre   38   spl.   Los  tres  fragmentos  de  plomo  pudieron  haber hecho parte constitutiva  de  núcleos correspondientes a proyectiles blindados”, por ende, la afirmación  según  la  cual  “el  proyectil  incriminado  pudo ser…” es “una frase que NO  OFRECE  CERTEZA  sobre  si  se  disparó  o  no  por  el  arma  que  portaba  mi  defendido”.   

Por  ello se pregunta la defensa con base en  qué  “elementos  de  prueba  se  puede demostrar que hubo una herida dentro del  vehículo”  y  como  en  criterio  de  la  censora no hay probanzas que permitan  solucionar  ese interrogante, colige, que en este caso, el sentenciador “no solo  tergiversó  el  sentido de las pruebas periciales, sino que también ignoró la  existencia  de  una  prueba tal como la inspección judicial al vehículo. Y por  otro  lado los indicios en los que se funamentaron los fallos de primera  y  segunda instancia no probaron el hecho indicador”.   

Solicita,   así,  se  case  la  sentencia  impugnada, para en su lugar absolver al procesado por duda.   

         CONSIDERACIONES:   

1. La defensora del  procesado  OSORIO  AGUDELO  ha  sustentado la demanda de casación en la primera  causal  del   art. 220 del C. de P.P., afirmando la concurrencia de errores  de  hecho  derivados  de  falsos  juicios de identidad y existencia por omisión  probatoria.   

2. No obstante, al  pretender  desarrollar  este  postulado,  deja  de  lado  los  yerros  fácticos  teóricamente  aducidos,  para  afirmar que se habría pretermitido la práctica  de  algunas  pruebas  determinantes  en  la demostración de los hechos, como lo  sería  el testimonio de Angel Darío Rodríguez, cuya imparcialidad proclama, o  la  inspección  judicial  al  interior  del  vehículo  en que se movilizaba el  occiso  que tampoco se recaudó, o, de otra parte, el hecho de haberse escuchado  en  versión  libre al imputado con desconocimiento de los requisitos señalados  por  el  art.  296  del  C.de  P.P., temas éstos que eventualmente podrían ser  alegados  en casación, por las causales tercera y primera, pero en este último  caso  por  error  de derecho, falso juicio de legalidad, y no el de hecho que ha  sido propuesto.   

3. En relación con  el  estudio  de balística, afirma la libelista que no resulta claro el dictamen  sobre   el   hallazgo  de  una  vainilla  blindada,  sometiendo  a  su  personal  valoración   la   aseveración   según   la   cual   el  proyectil  objeto  de  incriminación  “pudo  ser”  accionado  por  el  arma  incautada,  pues desde su  margen, esta no ofrece certeza.   

4.   Como   es  ostensible,  salvo  la  inicial  afirmación  según  la cual los sentenciadores  habrían   incurrido   en  errores  de  hecho  por  omisión  y  tergiversación  probatorias,  no  existe  una  clara y precisa indicación de los fundamentos en  que  la misma se sustenta, supliendo este deber, a través de una argumentación  que  se  asume  implícita en postulados carentes de desarrollo y demostración,  por  la  conclusión  según la cual de la prueba allegada únicamente se extrae  la  duda  que  debería  favorecer  al  procesado,  desechando incluso la prueba  indiciaria,  con una escueta afirmación, según la cual “los indicios en que se  fundamentaron  los  fallos  de  primera y segunda instancia no probaron el hecho  indicador”,  no  pudiéndose  fundar  en  ellos  tampoco la condena.     

Como  consecuencia, se impone en criterio de  la  Sala,  rechazar  la  demanda  sustentatoria  y  declarar desierto el recurso  impetrado,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  por  el  art.  226  del  C.  de  P.P.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, en SALA DE CASACION PENAL,   

         RESUELVE:   

1.  RECHAZAR  IN LIMINE la demanda presentada  por  la  defensora  del  procesado  CONRADO  WILLIAM  OSORIO  AGUDELO, contra la  sentencia  proferida  por el Tribunal Superior de esta capital el 12 de abril de  1.999.   

2. DECLARAR, como  consecuencia,     DESIERTO    el    recurso    extraordinario    de    casación  interpuesto.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  recurso alguno, de conformidad con el art. 197 del C. de P.P.   

Cópiese, cúmplase y devuélvase al Tribunal  de origen.   

           EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE  ENRIQUE CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS       AUGUSTO      GÁLVEZ  ARGOTE           JORGE   ANíBAL  GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES              CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN               NILSON PINILLA PINILLA    

        Teresa Ruíz Núñez   

        Secretaria     

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