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2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16955  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. Carlos E. Mejía Escobar  

Aprobado Acta No. 106   

                                 

Santa  Fe  de  Bogotá  D.C., veintiuno   (21)      de      junio      de      dos      mil   (2000).   

V   I   S   T   O   S    

Decide la Sala sobre el recurso de reposición  interpuesto  por  la doctora CLEMENCIA GARCIA DE USECHE en contra del auto del 7  de  junio  de  2000,  por  medio  del  cual  se negó la practica de las pruebas  solicitadas por su defensor.   

EL    RECURSO   

1.-            La  doctora GARCIA DE USECHE concreta el  recurso a insistir en la práctica de las siguientes pruebas.   

1.1.-          Los  testimonios  de  la doctora Guerthy  Esperanza  Acevedo  Romero  y  de  los  doctores Luis Eduardo Morales Coronado y  Hernando  Tobon  Restrepo, Fiscales Delegados de Segunda Instancia los últimos,  y  Directora  Seccional  de  Fiscalías  de  Pereira la primera; y,  del ex  Fiscal  Coordinador  de  la  Unidad Delegada ante el entonces Tribunal Nacional,  doctor  Pedro  Enrique  Aguilar León y de su auxiliar la doctora María Martina  Sánchez  Triana,  con  el  propósito  exclusivo de que declaren sobre su buena  conducta.   

Estima   que  la  negativa  de  la  Sala  a  recepcionar   esos   testimonios   “conculca   su  derecho  de  defensa  y  lo  restringe”  por  cuanto  si  bien  es  cierto que tal aspecto no tiene ninguna  relación  con  el  delito de prevaricato del que la acusó la Vicefiscalía, si  es   necesario  probarlo  para  que  en  el  evento  de  una  condena  sirva  de  circunstancia  de  atenuación  punitiva,  de  acuerdo  a  lo  dispuesto por los  numerales 1 y 8 del artículo 64 del Código Penal.   

La  buena  conducta  es  igualmente objeto de  prueba  en  cuanto  hace  parte de la personalidad que el Juez debe evaluar como  requisito  previo  al  otorgamiento  del  subrogado  de la condena de ejecución  condicional  y  está  vinculada  a  la  dosificación  de  la pena en cuanto al  mínimo de la misma.   

Se        Considera:   

La   naturaleza   del   juzgamiento   como  contradictorio,  se  refleja  necesariamente  en  los  juicios  de  conducencia,  pertinencia  y superfluidad de los medios probatorios cuya práctica se solicite  en  tal etapa procesal, limitada, además, por el contenido fáctico y jurídico  de la acusación.   

La  buena  conducta  anterior  de  la señora  GARCIA  DE  USECHE  –  como  se dijo en el auto objeto de la reposición – no ha  sido  negada  por  la  acusación  o  siquiera puesta en duda, como para que sea  necesario  demostrar  lo  contrario a lo señalado en la acusación o, al menos,  infirmar  alguna  deducción  que  al  respecto  se  haya  hecho  en  esa  pieza  procesal.   

No  hay  necesidad  de  probar  mediante  los  testimonios  solicitados  lo que no está desvirtuado en la actuación.  La  acusada  señaló  –  por ejemplo en la indagatoria – su dilatada vinculación a  la  Rama  Judicial  en  cargos  de  las  más  diversas categorias, sin que haya  evidencia  que  en  alguno de ellos haya sido objeto de sanción disciplinaria o  penal,  lo  que  supone  el  adecuado  desempeño  de  los mismos.  Tampoco  existen  medios  probatorios que indiquen la existencia de algún antecedente en  los  términos  estrictos  a  que el artículo 248 de la Constitución Política  restringe la significación de ese término.   

Es  cierto  que el numeral 1 del artículo 64  del  Código  Penal  mencionado por la impugnante, hace referencia a “la buena  conducta  anterior”   como circunstancia de atenuación punitiva, pero de  ello  no  surge  la  necesidad probatoria – per se – de ella.  El juicio de  necesidad  de la demostración de tal circunstancia en la etapa del juicio está  ligado  al  contenido de la acusación.  De otra parte, no puede desligarse  “la  buena  conducta  anterior”  de  la  presunción  de  inocencia  que  la  Constitución  Política  reconoce  como  derecho  fundamental  y  el Código de  Procedimiento  Penal como principio rector, lo que reitera la superfluidad de la  práctica de los testimonios que buscan demostrarla.   

En  cuanto  hace  al  numeral  8  del  mismo  artículo  64  del  Código Penal que la impugnante reclama necesario de probar,  también  resulta  superfluo hacerlo en esta etapa de juzgamiento, habida cuenta  que  ello  está demostrado.  En el auto en que se sustituyó la detención  preventiva  por  la  domiciliaria, se tuvo como elemento de juicio para concluir  que  la  doctora  GARCIA  DE  USECHE  comparecería al proceso, precisamente que  “fue  citada a rendir indagatoria y acudió voluntariamente a dar cumplimiento  a  tal  diligencia (folios 226 y 228 del cuaderno original); { y que} más de 15  días  después  le  fue  resuelta  la  situación  jurídica con imposición de  medida  de  aseguramiento, ordenándose su captura y ésta fue hecha efectiva en  su  domicilio,  el  mismo  en  el  que  había  recibido  la  citación  para la  indagatoria”.   

2.-            Insiste  igualmente la recurrente en que  se  obtenga  de  la Vicefiscalía General de la Nación una certificación “si  existiere”  del  trámite del artículo 270 del Código de Procedimiento Penal  al dictamen pericial del 13 de marzo de 1997.    

Encuentra que la decisión de la Sala al negar  esa  prueba  es  incongruente  por  cuanto  de  una  parte  se le acusa de haber  desconocido  el  contenido  de  ese  dictamen  pericial  y de otra parte la  Corte  afirma   que  el  cumplimiento de las normas procesales respecto del  dictamen  sobre  el  cual  se  cimenta  la  acusación no tiene relación con el  prevaricato que se investiga.   

Advierte  que  si  no  se le dio a esa prueba  técnica  el  trámite procesal regulado en el artículo 270, mal puede hablarse  que  esa  experticia  pueda  tenerse  como  dictamen  pericial, por lo que si la  certificación  es  negativa  – como espera que sea – se prueba irrefutablemente  que no se ha desconocido ese dictamen pericial.   

Se Considera  

La  Sala  señaló, en el auto del 7 de junio  pasado,  que  la  resolución  de  acusación  de la Vicefiscalía General de la  Nación  que  tildó  de  prevaricadora  la  resolución  dictada por la doctora  CLEMENCIA   GARCIA   DE   USECHE   del   5   de  junio  de  1997,  lo  era   por:   

“1.2.-  La  argumentación falsa sobre la  ausencia  de  imputabilidad  de la sindicada:  La acusación señala que en  el  expediente obraba un dictamen de Medicina Legal sobre la imputabilidad de la  sindicada  (folio 146 anexo 4) y que esa prueba “fue enviada con el expediente  a  la  Unidad  de  segunda instancia  y por ello debió ser conocida por la  procesada  GARCIA  DE  USECHE”  (…) “al fundamentar su decisión sobre los  dictámenes  de Medicina Legal era claro que había conocido éste y simplemente  decidió  omitirlo  para poder dictar su decisión contraria a derecho” (folio  288, cuaderno original 3 de la Vicefiscalía).     

La  Corte ha entendido a partir de la lectura  de  la  resolución de acusación que el Vicefiscal no ha fundamentado esa pieza  procesal  en la existencia del tramite de traslado y contradicción del dictamen  que  regula  el  artículo  270  del  Código  de  Procedimiento Penal.  En  contrario  la  acusación  señala  que  el  dictamen de Medicina Legal sobre la  imputabilidad  de  la  procesada  favorecida  con el resultado de la resolución  dictada  por  la  doctora GARCIA DE USECHE “fue enviado con el expediente a la  Unidad  de segunda instancia y por ello debió ser conocido” por la acusada al  momento de proferir esa providencia.   

La  afirmación  de que “debio ser conocido  (el  dictamen  de  Medicina Legal) por la doctora GARCIA DE USECHE” al momento  de  proferir la resolución del 5 de junio de 1997 es una conclusión indiciaria  a  partir  del hecho del “envio de ese medio probatorio con el expediente a la  Unidad   de   segunda   instancia”.   Esa  construcción  lógica  de  la  resolución  de  acusación es refutada por la acusada señalando que “como el  concepto  de  Medicina  Legal  no  fue objeto del trámite del artículo 270 del  Código  de Procedimiento Penal, no era un dictamen pericial y por tanto ella no  lo desconoció”.   

El  problema  jurídico  así  planteado  es  determinar  si  una prueba técnica existente físicamente en el expediente pero  de  la  que  no se ha surtido el trámite procesal señalado en el artículo 270  del  Código  de  Procedimiento  Penal, debe considerarse o no, como elemento de  juicio  de  una  decisión  judicial  de  segunda  instancia  que versa sobre la  materia de que trata la pericia.   

La  solución a ese problema es jurídica, no  fáctica  y por tanto la práctica de una prueba destinada a averiguar si existe  el  trámite  procesal  echado  de  menos  es  inconducente,  por  lo  que no se  repondrá el auto impugnado.   

En mérito de lo expuesto, La Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

NO  REPONER el auto del7 de junio de 2000 por  medio  del cual se negó la práctica de las pruebas solicitadas por el defensor  de la doctora CLEMENCIA GARCIA DE USECHE.   

NOTIFIQUESE    Y    CUMPLASE           

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                            JORGE E.  CORDOBA POVEDA   

CARLOS  AGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                                                  JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                                                                                     CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO         O.        PEREZ  PINZON                               NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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