16000MAR1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                     Magistrado ponente   

                                     Dr. Edgar Lombana Trujillo   

                                     Aprobado Acta No.037   

                             Santafé de Bogotá, D.C., trece (13) de  marzo de dos mil (2000).   

VISTOS  

          Mediante  este  auto  la  Sala  inadmitirá  la demanda de casación  presentada  por  el  defensor de HECTOR RAMON PEREZ ASCENCIO contra la sentencia  de  octubre  19  de  1.998,  mediante  la cual el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Ibagué  condenó  a dicho procesado a 25 años de prisión por el  delito de homicidio.   

         

          ANTECEDENTES   

          1.-  Con apego a la realidad procesal dice el mencionado  fallo  que  en  la  noche  del 20 de julio de 1.996 Héctor Ramón Pérez Ascencio  arribó    a    la    casa    que    habita    en    el    barrio   ‘Las         Delicias’  de Ibagué, insultando a su mujer por  que  su  hijo  Orduvay  no  había  llegado, pero en esos momentos éste se hizo  presente  y  se entabló una discusión entre los dos varones: el padre le pegó  al  hijo  un  “planazo”  en la cara, y como éste saliera corriendo, Héctor  Ascencio extrajo su revólver, le disparó y lo mató.   

          2.-  La  Fiscalía Primera Permanente abrió investigación (fl.7) y  ordenó  la  captura  del  imputado,  quien, aprehendido, dijo en su indagatoria  (fl.26)  que  “el  muerto era hijo mío pero de otra señora”, que esa noche  él  estaba  embriagado y luego de reprender a su hijo éste se propuso salir de  la  casa,  siendo  entonces  cuando él sacó su revólver “hechizo” y quiso  asustarlo,  pero  el arma se le disparó accidentalmente “y le dio al chico en  la espalda” (fl.26 vto.).   

         –  Decidida  la  detención  preventiva del sindicado (fl.45), se practicaron otras  pruebas,  entre  éstas la ampliación  de indagatoria (fl.108), en la cual  dijo  que  “yo en el momento de los hechos no recuerdo nada” (fl.109 vto.) y  que  “en  la  indagatoria  inicial  sinceramente  yo  no  sabía lo que estaba  diciendo” (fl.110).   

          2.-  Clausurada  la  investigación,  ésta  fue  calificada el 7 de  octubre  de  1.996 (fl.143) con resolución acusatoria contra PEREZ ASCENCIO por  el delito de homicidio agravado por el parentesco.   

      3.- El Juzgado  4º.  Penal  del  Circuito  de  Ibagué  practicó otras pruebas, entre ellas la  ampliación  de  indagatoria, en la cual el acusado afirmó que el occiso “era  hijo  adoptivo  mío  porque cuando yo me fui a vivir con ella tenía tres meses  de embarazo” (fl.180) y que no sabe quién es el padre.   

          Celebrada  la  audiencia  pública  (fl.210), se dictó sentencia de  mayo  2  de 1.997 (fl.219), por medio de la cual, en armonía con la acusación,  el  procesado  fue  condenado  a 25 años de prisión por el delito de homicidio  simple,    pues   se   tuvo   como   no   plenamente   probado   el   respectivo  parentesco.   

          Ese  fallo  fue  apelado por el defensor del procesado y el Tribunal  le  impartió  confirmación  total mediante el que es objeto de la impugnación  extraordinaria (fl.61 cdno.Trib.).   

          LA DEMANDA   

          Bajo  el  título  de  “causal  única  de  casación  invocada”  (fl.110)  el actor acude al “cuerpo segundo del Art.220 del C.P.P., violación  indirecta  de  la  ley por error de hecho”, lo que en su sentir  llevó a  aplicar  indebidamente  el  artículo 323 del Código Penal, a más de que “no  se valoró la prueba en forma conjunta” (fl.11 supra.).   

          Sustenta  que  el  fallador no tuvo en cuenta la segunda ampliación  de  indagatoria,  “en  que  el  mismo  procesado  señala  que  se  encontraba  embriagado”, a más de las siguientes pruebas:   

         –  Las  fotografías  que  dejan ver al procesado con el arma “hacia abajo, hacia  el piso”.   

         –  La  prueba de absorción atómica, “indicativa de no haberse disparado el arma  por parte de mi defendido”.   

         –  La  necropsia,  prueba  “en  la que no aparece tatuaje”, lo que significa la  poca  distancia  del disparo y, en consecuencia, la necesidad de que la mano del  acusado presentara “residuos de pólvora” (fl.111 infra.).   

         –  No  se  encontraron  huellas en la cara del occiso, “causadas por el machete o  la  peinilla”,  y  en  la  sentencia  se  acepta  que  el acusado golpeó a la  víctima en ese sentido.    

         –  La  ampliación  de  indagatoria  donde  el  implicado sostuvo que se encontraba  embriagado   y  que  no  recuerda  nada  de  lo  ocurrido,  “lagunas  mentales  transitorias” que ameritaban una pericia medico – legal.   

         –  La  Fiscalía  “no hizo nada” para obtener el testimonio de ALFONSO SANABRIA  RENGIFO,    según    el    casacionista   “testigo   presencial”   de   los  hechos.   

         Concluye  que “todo lo anterior  infirma lo expresado por el procesado en  su  indagatoria inicial, la que rindió bajo el impacto de los acontecimientos y  cuando  aún  se  encontraba  alterado  por  el consumo de licor y al parecer su  versión  se  debe  a  la  información  que  recibió de sus propios parientes,  previa  a  su  indagatoria,  lo  que  conlleva  a  establecerse  (sic) que quien  disparó  fue una persona totalmente distinta al procesado” (fl.112), y estima  que  lo  dicho  por el acusado en su “primera indagatoria” y que el fallador  catalogó          de          ‘confesión’,  “pierde  su  credibilidad” con lo manifestado por el mismo en su ampliación  de injurada.   

          Concluye  que “no hubo una búsqueda de la verdad en el proceso”  (fl.113),  que “el hecho punible no se tipifica y que, por tanto, la sentencia  debe ser casada y en su lugar absolverse al acusado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          La   demanda  que  en  lo  esencial  se  acaba  de  extractar  será  inadmitida,  pues  es evidente que no observa los requisitos que para su factura  consagra   el  artículo  225  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   En  efecto:   

          1.-  El  libelo  aparece  encabezado con la mención a la violación  indirecta  del artículo 323 del Código Penal, la cual ubica expresamente en la  modalidad  del  error de hecho, pero en ninguna parte del libelo se aclara cuál  es  la  especie  de  dicho  error:  si  por  falsos  juicios  de existencia o de  identidad.   

          Por  el  desarrollo  de ese reparo se infiere que lo planteado es el  yerro  de  existencia,  ya que el casacionista enlista varias pruebas que, en su  sentir,  ignoró  el  fallador,  pero no extrae de dicha relación la INCIDENCIA  que  tales  pruebas  comportan  frente a la condena que por homicidio soporta el  procesado HECTOR RAMON PEREZ ASCENSIO.   

          Esa  simple  enunciación  de  pruebas  sencillamente  significa que  el   reproche   carece  de  sustentación  e  impide,  por  tanto,  una  respuesta de fondo por parte de esta  Sala,  pues  las  conclusiones  que saca el actor de lo que, a su juicio, indica  cada  una de las pruebas señaladas como omitidas en su valoración, devienen en  meras   apreciaciones   personales,   máxime   que   luego  controvierte  “la  credibilidad”  que  el  fallador le dio a la confesión que hizo el acusado en  su  primera  intervención  injurada, pretendiendo que, en cambio, se le crea al  mismo  cuando  en  ampliación  de indagatoria dice “no recordar nada” de lo  sucedido  debido  al  estado  de embriaguez en el cual estaba inmerso, aparte de  que  en  este punto rigurosamente no se controvierte la  responsabilidad         del        procesado,  pues  aceptando  en  gracia de  discusión  que  haya   tenido  amnesia  al  respecto,  tal  cosa  no lleva  derechamente   a   deducir   que   no   haya   sido  él  quien  disparó  a  su  hijo.   

          Es    pertinente    recordar    al    casacionista     que   la  “credibilidad”  en  cuestión no puede alegarse al amparo del error de hecho  aducido,  el  cual  se remite es a una tergiversación MATERIAL de la prueba o a  la  valoración de la misma en contra de  los principios de la lógica y la  sana  crítica  (C.P.P.art.254),  por lo que esta clase de yerro asume el nombre  del  falso  juicio de identidad.  Esto, teniendo siempre en cuenta que ante  la  ausencia de la tarifa legal, es bajo los citados parámetros que el juzgador  debe valorar las pruebas.   

          Así   las   cosas   en   esos  términos  el  demandante  hace  una  sustentación  inadecuada,  la  que  se  pone  de manifiesto con la ilógica  conclusión en el sentido de que  como  -reitera  el  censor-  el  acusado  no  recuerda nada de lo sucedido, ello  “conlleva  a establecer que quien disparó fue una persona totalmente distinta  al procesado” (fl.112).   

          2.-  Ahora  bien: acerca del reclamo de que “no hubo una búsqueda  de  la  verdad en el proceso” (fl.113), el mismo, en caso de estar sustentado,  encajaría  en  un  vicio  de  procedimiento  por  atentado  a  la  ‘investigación   integral’  (art,  333 C.P.P.), aducible entonces  dentro   del   marco  de  la  nulidad,  causal  tercera  de  casación  (art.220  i.d.).    

La   ya   anunciada  inadmisión  de  la  demanda    llevará  a  la  deserción  del  recurso  extraordinario  aquí  interpuesto,  lo  que  se  hará  en  decisión  inimpugnable  (arts.197  y  226  C.P.P.).   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA  -SALA  DE  CASACION PENAL.   

RESUELVE               

         

          1.- INADMITIR, la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado HECTOR RAMON PEREZ  ASCENCIO.   

          2.-   Como   corolario   se   declara   la   deserción   de   dicho  recurso.   

          3.-  Contra  esta decisión no cabe recurso alguno (C.P.P. arts. 226  y 197).   

Cópiese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                                        JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUÉS                                                                                 CARLOS    E.   MEJÍA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                                              NILSON   E.   PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

   

RECHAZO IN LIMINE No. 16.000  

M.P.DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

A DESPACHO: JUNIO 23 DE 1.999  

   PROYECTO  :  29  DE  SEPTIEMBRE  DE  1.999   

A.M.M.T.    

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