15999nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15999  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 196  

          Bogotá, D. C., veintiuno de noviembre de dos mil.   

VISTOS  

          El   defensor   del   procesado  JAIRO  CABRERA  CUBILLOS  interpuso  casación  en  contra  de  la sentencia de segundo grado dictada por el Tribunal  Superior  de  Ibagué,  fechada el 16 de diciembre de 1998, por medio de la cual  su  acudido  fue  condenado  a  la  pena principal de dos (2) años de prisión,  multa  por  valor  de un mil pesos ($ 1.000.oo) y suspensión por el término de  un  (1) año en el ejercicio de la actividad de conductor, como autor del delito  de HOMICIDIO CULPOSO.   

          La  Corte  examinará las formalidades de la demanda, de conformidad  con los artículos 220 y 225 del Código de Procedimiento Penal.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          En  las  horas  de  la  noche del 4 de julio del año de 1993, en la  carretera   que   comunica  a  las  poblaciones  de  Ibagué  y  Lérida  en  el  departamento  del  Tolima,  el señor ROBERTO LASSO GUZMÁN, quien se desplazaba  en  bicicleta, falleció al ser atropellado por el vehículo marca Mazda, modelo  1993,   entonces  conducido  por  el  doctor  JAIRO  CABRERA  CUBILLOS,  que  se  desplazaba en sentido contrario al de la víctima.   

          Tramitada  la  investigación,  la  fiscal  instructora calificó el  mérito  sumarial  y  precluyó  la investigación a favor del procesado, según  resolución  fechada  el 22 de agosto de 1995.  Apelada la decisión por el  representante  de  la  parte  civil,  la Unidad de Fiscalía ante el Tribunal de  Ibagué  la revocó por medio de proveído del 20 de diciembre del mismo año y,  en  lugar, acusó al sindicado por el delito de homicidio culposo (C. principal,  fs. 167 y C. 2ª instancia, fs. 4).   

          El  Juzgado Penal del Circuito de Lérida, según lo dispuesto en el  fallo  del  9 de diciembre de 1997, absolvió al acusado CABRERA CUBILLOS, pero,  propuesta  la  apelación  nuevamente  por  la parte civil, el Tribunal Superior  condenó en los términos antes indicados.   

LA DEMANDA  

          El  defensor  del  condenado  propone dos (2) cargos en contra de la  sentencia impugnada:   

          1.   El primero atañe a la causal primera de casación, cuerpo  segundo  de  la redacción del artículo 220 del Código de Procedimiento Penal,  fundado  en  que  el  actor  no  acepta  que el procesado haya actuado con culpa  determinante,  pues  el  siniestro  y  sus  consecuencias funestas se debieron a  culpa  exclusiva  de  la víctima, quien viajaba ebrio en bicicleta y, cuando se  acercaba  en  dirección contraria a la del conductor del automóvil, comenzó a  serpentear,   invadió   el   sendero   de   éste   y   de   ahí   provino  la  tragedia.   

          Aduce  que  hubo  apreciación errónea del testimonio de la señora  MARTHA  CECILIA BERNAL VELA, esposa del procesado, quien si bien dijo que había  advertido  a  alguna  distancia  aproximada  de  cien  (100)  metros al ciclista  zigzagueante,  no  por ello podía inferirse que el conductor del carro también  lo haya avistado, como lo concluye equivocadamente el Tribunal.   

          Por   otra  parte,  el  mencionado  testimonio  no  podía  asumirse  aisladamente,   sino   que   era   menester  examinarlo  conjuntamente  con  las  exculpaciones  del  procesado  y  las  declaraciones  de MARÍA TERESA DE JESÚS  BERNAL  VELA  y  DIANA  CONSTANZA  REYES BERNAL, quienes también viajaban en el  automotor.   A  esta última declaración ni siquiera alude tangencialmente  el fallo, agrega la censura.   

          Ahora  bien,  refuerza  el demandante, el informe sobre el accidente  presentado  por  la  policía,  a  partir  del  cual  el Tribunal infiere que el  conductor  del  automóvil  se  desplazaba  a exceso de velocidad, razón por la  cual  no  pudo  sortear  los  torpes desplazamientos de la víctima, ni siquiera  constituye    prueba    en    contra    del   procesado,   dado   que   no   fue  ratificado.   

          2.   El  segundo  cargo  se  presenta  por  medio  de la causal  segunda  de  casación,  con  el  fin de hacer ver que la sentencia no estuvo en  consonancia  con  la  resolución  de  acusación  (C.  P. P., art. 220, numeral  2°).   

          Explica  el  censor  que tanto en la acusación como en la sentencia  condenatoria  se  ha  reconocido  y  destacado  la  imprudencia  de la víctima,  concurrente  con la del acusado, sin embargo de lo cual tal determinación no se  reflejó  en el quantum de los  perjuicios  hecho  en la sentencia condenatoria, como lo obliga el contenido del  artículo  2357  del  Código  Civil,  de  modo que la estimación de los mismos  debió  reducirse  y  hasta casi desaparecer, en virtud del aporte culposo de la  víctima en el siniestro.   

EXAMEN DE LA CORTE  

          Al  tenor  de  las  normas  invocadas  en  la  introducción de este  proveído,   salta   de   bulto   la  falta  de  claridad  y  precisión  en  la  demanda.   

          En efecto:   

          1.   La  primera  censura contiene una abierta discrepancia del  actor  con  la  ponderación  probatoria  hecha  por el Tribunal, pero en manera  alguna  se  alude a errores de hecho o de derecho relevantes que hayan conducido  a  una  decisión  ilegal, tampoco a las modalidades de los mismos (falso  juicio  de  existencia,  falso  juicio  de  identidad,  falso  raciocinio  o  falso  juicio  de  legalidad), ni mucho  menos  se  ensaya un juicio de violación sobre la ley sustancial cuya identidad  y sentido igualmente están ausentes del libelo.   

          El  demandante  aduce  que el hecho de que la testigo MARTHA CECILIA  BERNAL  VELA,  cónyuge  del  procesado,  hubiese  avistado  a la víctima a una  distancia  prudencial,  no por ello se concluye inexorablemente que el conductor  también  la  vio  en  las mismas circunstancias.  Sin embargo, el actor no  demuestra  que  tal  inferencia  judicial sea absurda, en el contexto de toda la  prueba,  como  para  que  se  le  diera pábulo a una alegación de falso raciocinio.   

          Ahora  bien,  si  se  echaba  de  menos  un  análisis  judicial  en  relación  con el testimonio de la menor DIANA CONSTANZA REYES BERNAL, como para  pretender  que  se cometió un error de hecho por falso juicio de existencia, de  igual  manera  debió abordarse el estudio de la transcendencia de tal omisión,  en  el  sentido  de  mostrar  su  imperio  significativo  sobre  el  resto de la  prueba.   

          De  igual  manera,  el  censor  no  explica porqué era necesaria la  ratificación  para  otorgarle  calidad  probatoria  al informe de tránsito, ni  tampoco  cuál  es  la  razón  para  desprestigiar  como  prueba  un  documento  presentado   por   un   funcionario   que   ejercía   funciones   de   policía  judicial.   

          2.   La segunda censura está aún más lejos de la técnica de  casación,  pues  la  causal  segunda  se  refiere  a una incongruencia entre la  sentencia  y  la  resolución acusatoria, en el sentido de que la primera adopta  una  calificación  jurídica  discrepante  de la segunda, por fuera del género  delictivo,  o  le  introduce circunstancias que punitivamente harían más grave  la  situación  del procesado.  Nada tiene que ver este motivo de casación  con el problema de los perjuicios.   

          Si  el  impugnante pretendía una condena más benigna en perjuicios  para  su defendido, debió tener en cuenta que en tal materia debía someterse a  las  normas  y cuantías señaladas para la casación civil, según lo remite el  artículo 221 del Código de Procedimiento Penal.   

          El  desacierto  de la demanda es notorio en ambos cargos, razón por  la   cual  se  rechazará  y,  como  consecuencia,  se  declarará  desierto  la  impugnación antes concedida por el Tribunal.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

          No  admitir  la  demanda de casación presentada por el defensor del  procesado  JAIRO CABRERA CUBILLOS.  En consecuencia, se declara desierta la  impugnación concedida por el Tribunal Superior de Ibagué.   

          En    relación    con    esta   providencia,   no   hay   lugar   a  recursos.   

          Cópiese, comuníquese y devuélvase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA           

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                  JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                  CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN         NILSON PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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