15330nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15330  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                     Magistrado ponente:   

                                     Dr. Carlos Eduardo Mejía Escobar   

                                     Aprobado Acta No. 200   

Bogotá D.C.,  noviembre veintiocho (28)  de dos mil (2000).   

Vistos:  

Examina  la  Sala  si la demanda de casación  presentada  a  nombre  del  procesado  JOSE  LUIS  CONTRERAS  RUEDA reúne en su  aspecto  formal  los requisitos a que se refiere el artículo 225 del Código de  Procedimiento Penal.   

Hechos y actuación procesal:  

Hacia  las  10 de la noche de 1997, luego de  discutir,  JOSE  LUIS  CONTRERAS  RUEDA  disparó  con una escopeta en contra de  GLENIS  MARIA  ROMERO,  con  quien  convivía,  causándole  la muerte.  El  suceso  tuvo ocurrencia en el inmueble ubicado en la calle 17 con la carrera 7ª  del municipio de Fonseca (La Guajira).   

El  mencionado  fue  vinculado  al proceso a  través  de  indagatoria, se le resolvió la situación jurídica el 8 de agosto  de  1997  y  el  18 de noviembre del mismo año la Fiscalía produjo resolución  acusatoria  en  su contra por el cargo de homicidio, mismo delito por el cual el  Juzgado  Promiscuo  del Circuito de San Juan del Cesar resolvió condenarlo a 25  años  de  prisión,  según  sentencia  del 24 de abril de 1998.  Esta fue  confirmada  el  13  de  agosto siguiente por el Tribunal Superior de Riohacha, a  través del fallo objeto de la casación.   

La demanda:  

El  único cargo que la defensa le realiza a  la  sentencia  del  Tribunal,  que  ampara  en  la  causal  1ª de casación, se  transcribe a continuación:   

“El  juez  de  segunda instancia, apreció  erróneamente  el experticio médico legal, visto a folio 48, persistiendo en el  error del juez de conocimiento.   

“Resulta lógico que si el tropezón entre  GLENIS  MARIA  ROMERO  BLANCHAR  y  JOSE LUIS CONTRERAR RUEDAD, fue determinante  para  que se produjera el disparo letal, era necesario establecer la cercanía o  distanciamiento  de  éste, para dejar esclarecido el trágico encontrón.   Entonces,  los resultados de la necropsia consignados en el informe del forense,  constituiría   la  pieza  clave  de  orden  científico  capaz  de  arrojar  la  certidumbre requerida.   

“Como el Juez de segunda instancia no toma  a  consideración el error, veamos lo que pasó por desapercibido ante sus ojos:  el  juez  de  conocimiento  en  la  página  10  de  la  sentencia … afirma lo  siguiente       respecto      al      experticio      forense:      ‘En  ayuda  de  ello  acude  que  en las  anotaciones  de  necropsia no aparece circunstancia que traduzca impacto a quema  ropa   o   de   una  cercanía  evidente  y  desgarradora  (tatuaje)’.   

“No  obstante  en el folio 48 del cuaderno  original,  se  puede  ver,  en  el  informe de medicina legal del 3 de agosto de  1997,  la  anotación  que  da  cuenta  de  una  tatuaje  de  un  centímetro de  predominio.   

“En ese mismo orden de ideas y considerando  que  entre  el  procesado y la occisa, mediaba una cortina, en hecho ocurrido en  horas  de  la  noche,  no  vemos la razón por la cual no se tomó en cuenta las  declaraciones  de  los  hijos  de  la  occisa, YARILSA KARELIS y AMILKAR ENRIQUE  RUEDA  ROMERO,  cuando este afirma (fl. 76) que el procesado después de haberle  pegado  a  GLENIS  MARIA, se le arrodilló y le pidió perdón, actitud esta que  le  trajo  malos  presentimientos  al  joven  AMILKAR,  motivándolo a entrar al  cuarto,  sacar  el revólver de la maleta de JOSE LUIS y poner fuera del alcance  de este.   

“Lo  anterior nos permite adentrarnos más  en   el  estar  sicológico  del  procesado,  en  busca  de  su  intención,  si  concordamos  la  declaración  de  AMILKAR  con  la de YARILSA; esta es clara al  manifestar  que  JOSE LUIS, antes del disparo, le había pedido a AMILKAR que lo  matara  (fl.  75):  pero  JOSE  LUIS,  solo  pudo decirle esto, a AMILKAR, en el  único  momento en que hablaron entre la trifulca inicial y el disparo; o sea al  arrodillarse   y   pedirle   perdón;    de  ahí  los  presentimientos  de  AMILKAR”.   

Es  todo  el planteamiento del impugnante, a  partir  del  cual  le  solicita  a  la  Sala que declare que indebidamente en la  sentencia  se  concluyó  imputándole  a  su  defendido homicidio simple cuando  debía habérsele atribuido homicidio culposo.   

Consideraciones de la Sala:  

No resulta difícil concluir que el cargo que  le  formula  el  apoderado  del  procesado  a  la  sentencia  no  cumple con las  exigencias  contenidas  en  el  numeral  3º  del  artículo  225 del Código de  Procedimiento Penal.    

La violación a la ley que le atribuyó a la  sentencia  fue  indirecta,  lo cual queda claro si se toma en consideración que  hizo  alusión  a  que  el  Tribunal  apreció  erróneamente  algunos medios de  prueba.   Este  punto  de  partida  le  implicaba  al abogado precisar para  desarrollar  si  el error del juzgador fue de hecho o de derecho y en cualquiera  de  los  dos  eventos  especificarlo (falso juicio de existencia, de identidad o  falso  raciocinio,  en  el  primer  caso;  o  falso  juicio  de  legalidad  o de  convicción,  en  el  segundo).   Tenía  como obligación, adicionalmente,  demostrar  cómo,  si  la equivocación no hubiera tenido ocurrencia, el sentido  del  fallo  hubiera sido distinto, lo que necesariamente le significaba la carga  de  confrontar  los  fundamentos del fallo y desvirtuarlos a partir del error de  hecho o de derecho propuesto.   

El demandante no cumplió dichas exigencias.  Su  claro  desconocimiento  acerca  de  las  reglas  que  rigen  la casación lo  condujeron  a  identificar  la  noción de error en la apreciación probatoria a  que  alude  la  causal  1ª  de  casación,  con el diferente punto de vista del  sujeto  procesal  con  la  valoración  probatoria  hecha por el juzgador.   Ignora  en  esa medida que la apreciación de los medios demostrativos por parte  del  Juez es incuestionable en casación cuando se ha hecho dentro de los marcos  de   lo   racional,   es   decir   sin  desbordar  los  principios  de  la  sana  crítica.   

En el caso examinado, sin que el censor haya  mencionado  y  demostrado  que  un desbordamiento de la naturaleza indicada haya  tenido  ocurrencia,  lo  que  estrictamente hace es oponerse a la conclusión de  las  instancias, relativa a que el procesado cometió homicidio doloso.  Su  parecer  es  que  se  trató  de  homicidio culposo e impropiamente pretende, al  margen  de  los  términos  del  fallo  y  sin precisar un error en concreto del  mismo,  que  la  Corte  tercie  en  la  discusión, como si su papel fuera el de  tercera instancia.   

Así   las   cosas,   se   inadmitirá  la  demanda.   

Por  lo expuesto, la Sala de Casación Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

Resuelve:  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del procesado JOSE LUIS CONTRERAS  RUEDA.   

2. Declarar desierto  el  recurso  y  devolver las  diligencias al Tribunal de origen.   

3.   Contra  la  presente   decisión   no   procede   recurso   alguno   (art.  197  del  C.  de  P.P.   

Cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO    ARBOLEDA   RIPOLL                               JORGE   E.  CORDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                                         JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                                 CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON                               NILSON    PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

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