15971dic

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15971  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Nilson E. Pinilla Pinilla  

Aprobado Acta N°213  

Bogotá,  D. C., diciembre diecinueve (19) de  dos mil (2000).   

ASUNTO  

Se  procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  en  defensa  de  LUIS IGNACIO ROMERO  QUEVEDO, sindicado de rebelión.   

HECHOS  

El  30  de  diciembre  de  1997, en la vereda  Portachuelo  del  municipio  de  Guayabetal  (Cund.), integrantes de la patrulla  Arhuacos-6,  adscrita  al  Batallón 21 de Contraguerrilla “Lanceros del Llano  Arriba”,  capturaron  a  LUIS  IGNACIO  ROMERO  QUEVEDO,  por pertenecer a las  llamadas  Fuerzas  Armadas  Revolucionarias de Colombia (FARC), habiendo hallado  en  su  habitación  dos granadas de fragmentación, un listado de comunicación  radial  y  documentos  destinados  a  difundir  los  propósitos  de dicho grupo  subversivo.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

Una  Fiscalía  Regional  de  Bogotá  abrió  investigación,  oyó  en  indagatoria  a  LUIS IGNACIO ROMERO QUEVEDO y el 9 de  enero  de  1997 decretó su detención preventiva (fs. 50 y Ss., cd. 1). Cerrada  la   instrucción,  el  21  de  agosto  de  1997  le  profirió  resolución  de  acusación,   por   rebelión   (fs.   208   y   Ss.,  ib.),  enjuiciamiento  no  recurrido.   

Correspondió a un Juzgado Regional de Bogotá  adelantar  el  juicio  y,  previa citación para sentencia, el 8 de mayo de 1998  condenó  al  procesado  a 60 meses de prisión y de interdicción de derechos y  funciones  públicas,  y  multa  por  el  equivalente  de  100 salarios mínimos  legales  mensuales  (fs.  294  y  Ss.  ib.),  fallo  apelado  por  la  defensa y  confirmado  el  18 de diciembre siguiente por el otrora Tribunal Nacional (fs. 3  y  Ss. cd. Trib.), mediante sentencia que es objeto de casación interpuesta por  el defensor.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal primera de casación es  formulado  el único cargo a la sentencia impugnada, por presuntos errores en la  apreciación   probatoria,  que  originaron  aplicación  indebida  de  la  ley.   

El  impugnante  dice  que fueron violados los  artículos  254,  294 y 303 del Código de Procedimiento Penal, sin que se pueda  aceptar  que  “diciendo  las  pruebas  una cosa, los juzgadores la hagan decir  otra”.  Se  incurrió  en  “error  de  derecho, en torno a su contemplación  jurídica”,  al  concederse  valor  supremo  a  las declaraciones del teniente  Adolfo  Enrique  Guevara  Cantillo  y  de los soldados César Augusto Grajales y  Alexander  Berrío  Martínez,  por  “error  de  valoración o falso juicio de  convicción” que llevó a deducir certeza de la responsabilidad.   

Señala  que  los  yerros  en la apreciación  probatoria  provocaron  además la violación mediata de los artículos 21, 36 y  125  del  Código  Penal,  al  dar  por  demostrado el nexo causal, cuando no es  cierto  que  la  prueba  indique  que  LUIS  IGNACIO  ROMERO QUEVEDO pretendiera  “derrocar   el   Gobierno   Nacional   o  suprimir  o  modificar  el  régimen  constitucional  o  legal  vigente”,  además  a los testigos de cargo no puede  dárseles  credibilidad  y no es cierto que el sindicado tuviera en su poder las  dos granadas, los panfletos y la lista de claves de comunicación.   

Por lo anterior, solicita casar la sentencia y  absolver a su defendido.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Cualquiera  que  sea  la  causal invocada, la  demanda  de  casación  no  es  un  escrito  de  libre elaboración, porque debe  cumplir  con  los  requisitos  establecidos  por el artículo 225 del Código de  Procedimiento  Penal,  como  citar  las  normas  que  se  considere infringidas,  determinar  la  clase  de quebrantamiento, indicar los fundamentos completos con  claridad,  precisión  y  lógica,  en  armonía  con  la  naturaleza  del vicio  reprochado,   además   de   demostrar   la   trascendencia   del  yerro  en  la  decisión.   

A  pesar  de  que el impugnante pregona falso  juicio  de  convicción,  le  asigna  un  contenido  que no le corresponde, pues  considera  que  consiste en que “diciendo las pruebas una cosa, los juzgadores  la  hagan  decir  otra”, noción que corresponde al falso juicio de identidad,  en  donde  el  medio  probatorio  es tergiversado para hacerle decir algo que no  aparece   en  su  contenido  fáctico,  mientras  que  en  el  falso  juicio  de  convicción  no  se  le  habría  reconocido  el  valor  que le asigna la ley al  correspondiente  medio  de convicción, o se le dio un mérito que la preceptiva  no le otorga.   

Si se tratare de falso juicio de identidad, el  censor  no  concreta  cuáles  fueron  las  distorsiones, ni qué apartes de los  testimonios  fueron  supuestamente  trastrocados o recortados por el fallador al  proferir la sentencia condenatoria.   

En cuanto al falso juicio de convicción, debe  decirse  que  es  propio del sistema tarifado, el cual no se halla consagrado en  el  régimen  procesal  penal  colombiano,  que  generalmente  no le da un valor  preestablecido  a  la  prueba,  sino que su apreciación debe hacerse de acuerdo  con  la  sana  crítica,  observando  las  leyes de la ciencia, las reglas de la  lógica y las máximas de la experiencia.   

Señalar, porque sí, que a los testimonios de  cargo  no  se  les  puede  otorgar  credibilidad,  es  confundir la impugnación  extraordinaria  con  una  alegación de instancia, pues denota simple disparidad  con  la  apreciación  de  las  pruebas  efectuada  por  el  Tribunal, que viene  amparada  con  la  doble  presunción  de acierto y legalidad. No compartirla no  constituye  un  yerro  demandable  en  casación,  sino  tan  sólo pretender la  imposición  de  la  personal forma de analizar el demandante las probanzas, por  encima  del  criterio  del  juzgador,  cuando  la  casación fue instituida para  corregir  verdaderos  errores  trascendentes  que lleven a variar el sentido del  fallo y no con el objetivo de dirimir criterios opuestos.   

También dice el censor que se violó la sana  crítica  en  cuanto  a  los  testimonios e indicios, pero no especifica en qué  consistieron  las  falencias,  ni  sobre  cuáles  declaraciones  recayeron,  ni  menciona  indicio alguno; ni expresa si ataca la prueba del hecho indicador o la  inferencia    lógica,   ni   cómo   incidió   el   presunto   yerro   en   la  sentencia.   

Como la Corte no puede suplir las deficiencias  ni   corregir  las  imprecisiones  de  la  demanda,  se  impone  su  rechazo  de  conformidad  con  lo  dispuesto  por  los  artículos  225  y 226 del Código de  Procedimiento  Penal,  lo  cual  conduce  a  declarar  desierta la impugnación,  mediante  decisión que adquiere ejecutoria en la fecha en que es suscrita (art.  197 ib.) y no admite recurso alguno.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

RECHAZAR  IN  LIMINE la demanda presentada en  defensa  del  procesado LUIS IGNACIO ROMERO QUEVEDO y, en consecuencia, declarar  desierta la  casación interpuesta.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  despacho  judicial  que  haya  asumido  lo que correspondía al extinto Tribunal  Nacional. Cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   E.   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE E. CORDOBA POVEDA    

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE            JORGE ANIBAL  GOMEZ GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                          CARLOS   EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR           

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                      NILSON   E.  PINILLA  PINILLA                       

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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